jueves, 15 de diciembre de 2011

NECROLÓGICAS: CARLO PERONI "PEROGATT" (1929-2011)



A través de aFNews me entero de que ha muerto este infatigable creador, uno de los decanos de los fumetti italianos. Ocurrió el pasado martes, día 13, en la ciudad de Milán, donde residía. Peroni había nacido el 24 de noviembre de 1929 y estaba en activo en el mundo de la historieta desde finales de la década de los 40, cuando empezó a colaborar en la prestigiosa revista Il Giornalino. A partir de los años 50 inició una fructífera actividad como animador, realizando cortometrajes y otros trabajos para cadenas norteamericanas, así como para Cinecittà y la RAI, colaborando activamente en uno de los programas más populares de la televisión italiana de los 60-70: Carosello. En más de una ocasión nuestro hombre había reivindicado ser el creador de uno de los personajes más célebres de los dibujos animados italianos —me refiero, claro está, a Calimero—, pero su paternidad nunca le fue reconocida de manera oficial y generalizada (como puede verse, por ejemplo, en este enlace).

 Peroni posa junto a uno de sus fans en el Cartoomics de Milán,
el 28 de marzo de 2009 (© William Brignone)


Peroni demostró ser un dibujante bastante versatil, que se adaptaba a las historias más diversas. No obstante, trabajó preferiblemente con un estilo humorístico muy amable y de fácil identificación (aunque, no por ello, carente de originalidad y de un cierto regusto vanguardista). Creó numerosos personajes y fue artífice de variadas iniciativas editoriales (Tilt, Slurp!). Además, desde los inicios de la era informática se mostró como un firme defensor (y usuario) de las nuevas tecnologías, hasta el punto de que a la hora de su fallecimiento, deja abierta una página personal bastante completa y un blog. No duden en visitar ambos porque, en verdad, merecen la pena.

 Portada del número 15 de Slurp!


Y cierro, como siempre, con una pequeña muestra del trabajo de Peroni, en homenaje y recuerdo a su memoria.

Uno de los primeros trabajos historietísticos de Peroni, publicado en 1949


Una ilustración, también temprana (1952), que muestra la enorme capacidad artística
de Peroni (como pueden comprobar los cinéfilos, el protagonista de la imagen
es el actor norteamericano Edward G. Robinson)


Una curiosa muestra de estilo más realista, realizada por Peroni para el primer número
(diciembre de 1969) de la revista Horror (por cierto, no dejen de leer la siguiente
entrada de su blog, donde narra las circunstancias que rodean a esta plancha)


Otro ejemplo de la versatilidad estilística de Peroni (plancha publicada,
también en la revista Horror; concretamente en su número 15, año 1971)


Plancha original de Zio Boris (Tío Boris)



Página pedagógica con su reproducción en color publicada en el nº 22 de Il Corriere dei Piccoli (1974)


Plancha de Gianconiglio, publicada en Il Corriere dei Piccoli (años 70)

Nerofumo, uno de los personajes más populares de Peroni




Monográfico de la revista Il Giornalino dedicado a Carlo Peroni. Como todoterreno que era,
el maestro italiano dibujó para esta célebre revista historietas con personajes de la
productora Hanna-Barbera. En este caso se trata de los famosos Picapiedra


Dibujo realizado por Peroni para un aficionado en el Cartoomics de 2009.
Se trata de su personaje Nostradamus Junior


Coda final: a modo de complemento, y para cerrar definitivamente la entrada, aquellos que lean italiano pueden consultar en el siguiente enlace una extraordinaria y muy documentada entrevista realizada a Peroni por Piero Tonin.

Sit tibi terra leuis!

miércoles, 14 de diciembre de 2011

LA CRÓNICA (ITALIANA) DE UN FINAL ANUNCIADO: A PROPÓSITO DE LA REVISTA "TRINCA"



HOY la cosa va de revistas. De revistas y de tebeos. O, por mejor decir, de revistas dedicadas a los tebeos, por supuesto. Y es que, atrapado de nuevo por la nostalgia, he querido bajar hasta el Nibelheim una entrada que traerá considerables recuerdos a los más talluditos de entre nuestros honorables visitantes. Se trata de la traducción de un breve, pero significativo, texto firmado por Claudio Bertieri —"direttore responsabile" de la prestigiosa revista italiana Sgt. Kirk, que dirigía Florenzo Ivaldi—, donde se da noticia de la cancelación y cierre de la revista Trinca. Apareció publicado, casi a modo de editorial, en la página 1 de su número 33 (correspondiente a julio-septiembre de 1973) y es importante porque da testimonio de la trascendencia que la mítica publicación española tuvo en el panorama tebeístico europeo de su época. Helo aquí:
«Llegado al sexagésimo quinto número, la revista quincenal TRINCA ha tirado la toalla. Debería retornar en octubre, reestructurada y con periodicidad distinta. Dejando a un lado el futuro —que auguramos próspero al equipo madrileño—, el hecho requiere un comentario. Por méritos propios al arte del cómic había encontrado una cabecera de absoluto prestigio, atrevida en lo autóctono de sus propuestas (ningún autor extranjero entre sus páginas), puntual en la información (algunas excelentes rúbricas), solícita en la propuesta de historias y personajes más allá de lo habitual. Tras la desafortunada experiencia de Drácula (realizada por Luis Gasca para "lanzar" a los Maroto, Siò, Beà, Solsona), la nueva revista, en tres años, ha realizado un programa casi irrepetible, sobre todo en el área difícil de lo insólito. Peter Petrake (Miguel Calatayud), Haxtur y Mathai-Dor (Víctor de la Fuente), Las máquinas (Fernand) se colocan entre los éxitos recientes de mayor significancia en cuanto a la visualidad. Pero también la aventura tradicional —una "tradicionalidad" revisitada, no obstante, con autonomía de signo y de fantasía— ha expuesto obras de notable nivel: Manos Kelly y El Cid (Antonio Hernández Palacios), la adaptación del Libro de la selva (Juan Arranz), Kronan (Jaime Brocal Remohí). Aparte —y puede tratarse de una elección personal— los destacables resultados de las planchas satíricas de Nieto y Ventura: una propuesta en verdad insólita, caracterizada por el estilo surrealista y alocado de los Hermanos Marx. Trinca ha marcado, ciertamente, una época: la de los primeros años setenta. Es el mínimo reconocimiento que le debemos».

Adviértase cómo Bertieri destaca acertadamente en su breve reseña todos y cada uno de los aspectos que hicieron tan especial e irrepetible la andadura editorial de Trinca: calidad innegable de contenidos, magnífica presentación, propuestas innovadoras, alternancia y variedad de series (con amplia oferta para todo tipo de público), etc. Y todo ello en una revista que, como bien precisaba el teórico italiano, se nutrió casi exclusivamente de artistas patrios (con la excepción de autores como Toppi y algún otro, que colaboraron de manera esporádica en algún número), lo cual es un testimonio fehaciente de la "cantera" de historietistas que existía por aquellos años en España, y de todo lo que habría podido llegar a hacerse en el caso de que las condiciones e infraestructuras hubieran sido otras, y no las paupérrimas que había en nuestro país por aquellas fechas, siempre presididas por la excepcionalidad.

En fin, de poco vale ya lamentarse, pero es indudable que de aquellos polvos vienen nuestros lodos actuales (y casi endémicos), cuando hablamos de historieta en España.

Cierro la entrada con un par de imágenes del número de Sgt. Kirk donde se publicó la reseña de Bertieri: la portada y la página en que aparece ésta.



domingo, 11 de diciembre de 2011

LA HISTORIETA, AL FIN, RECONOCIDA OFICIALMENTE COMO ARTE EN ITALIA




POR primera vez en su historia, y coincidiendo con los actos que se están celebrando en Italia para celebrar los 150 años de su unificación nacional, dibujantes de historieta e ilustradores han sido convocados para exponer sus obras en el acto de cierre de la quincuagésimo cuarta Biennale de Venecia, que tendrá lugar en la ciudad de Turín. Entre los artistas invitados están Roberto Baldazzini, Stefano Babini, Marco Cazzato, Fabio Civitelli, Cinzia Ghigliano, Tanino Liberatore, Milo Manara, Daniela Pitton, Giovanni Ticci, Sergio Tisselli, Sergio Zaniboni. Cada uno de ellos dispondrá dentro del pabellón de Italia de un espacio personalizado de dos metros lineales en el que exponer su obra.
Un hermoso símbolo de la historieta venido del campo del diseño (© Fusca Design)


Como se reconoce explícitamente en la nota de prensa emitida por la galería Little Nemo, encargada de organizar esta exposición:
«Un acontecimiento que hace época: por primera vez artistas del cómic e ilustradores han sido seleccionados para participar dentro de la Bienal de Venecia en el grandioso evento conclusivo que tendrá lugar en Turín con motivo de la celebración del 150ª aniversario de la Unidad de Italia. Por expreso deseo del honorable Vittorio Sgarbi [responsable del pabellon de Italia en la Bienal] y gracias a la colaboración de Santo Alligo, ha sido reconocida, finalmente, dignidad artística a la obra de los siguientes autores (sigue la nómina de artistas invitados, ya mencionada arriba)».
En fin, Serafín. Dicen que nunca es tarde si la dicha es buena... ¡¡Pero tener que haber esperado hasta el año 2011 para que se produzca este reconocimiento...!!

 Vittorio Sgarbi, mirando hacia el futuro al incluir la historieta
en una exposición dedicada al llamado "gran" Arte


En todo caso, una Biennale bastante novedosa y "transgresora", pues al margen de la exposición con los historietistas —gente peligrosa y de mal vivir de toda la vida, como ustedes ya saben bien—, los visitantes de la muestra incluso han tenido la ocasión de admirar a la pornostar italiana Vittoria Risi como su madre la trajo a este mundo, toda vez que los organizadores decidieron que formara parte de una de las "obras de arte" allí expuestas, debidas al arquitecto y diseñador Gaetano Pesce.




La idea, según confiesa éste, era transmitir la organicidad de los materiales —básicamente goma y silicona— empleados para sus esculturas: en este caso dos gigantescos sillones sobre los que aparecían sentados Rissi y un joven, también desnudo. Bueno, bien... Será quizá porque un servidor no está puesto en las vanguardias artísticas, o porque ya es demasiado mayor y está anticuado, pero si tuviera que elegir entre siliconas yo, personalmente, me quedo con las de la "escultural" Vittoria. Je, je, je...

NECROLÓGICAS: JERRY ROBINSON (1922-2011)



IMAGINO que a estas alturas de la semana ya habrán sabido ustedes que el pasado miércoles 7 de diciembre falleció, a la provecta edad de 89 años, este gran historietista norteamericano, representante (y superviviente) de aquella etapa histórica y gloriosa de la DC que vio nacer a un personaje tan mítico como Batman, a cuyo desarrollo contribuyó de manera decisiva. Y es que, en efecto, Robinson no sólo fue un activo "negro" del hombre que parecía haberlo hecho todo en el cómic del hombre murciélago —es decir, Bob Kane—, sino que además, según se ha ido sabiendo con posterioridad, habría sido el verdadero creador de un personaje tan fundamental para la serie como The Joker —némesis de Batman— y cocreador, junto con Bill Finger (el otro "negro" de Kane) del joven Robin.

 Dos dibujos recientes de The Joker, debidos a Jerry Robinson, en los que se ofrece una imagen
muy distinta del personaje, respecto de sus primeras apariciones en la serie (como puede verse abajo)




Al margen de esta actividad historietística "anónima", Robinson también fue autor o trabajó para otras series más o menos prestigiosas, como Green Hornet —que llegó a conocer el formato de serial televisivo en la década de los sesenta-setenta del pasado siglo y acaba de ser objeto de una adaptación fílmica este mismo año—, el efímero Atoman (inspirado en el Captain Atom de Ditko y que sólo vivió un par de aventuras), o Jet Scott, una interesante serie de ciencia ficción guionizada por Sheldon Stark que inició su andadura en 1953 y que, pese a estar muy bien dibujada, no duró demasiado (sólo dos años).


Cuatro planchas originales pertenecientes a la serie Green Hornet (El avispón verde), llenas de dinamismo,
acción y buen hacer gráfico (pertenecen al episodio titulado "Terror from the Past")


Sin embargo, a partir de los sesenta, Robinson se fue alejando progresivamente del mundo de los comic books e inició su etapa de colaboración en la prensa, a través de tiras y de una reconocida actividad como humorista gráfico, que continuaría en los setenta, a través de su serie Life with Robinson, trabajo de carácter satírico y político que aún se publicaba en los años noventa. En este campo adquirió un considerable prestigio, siendo el responsable de secciones como Still Life y la página dominical Flubbs & Fluffs, que realizó para el New York Daily News. Por toda esta actividad artística Robinson recibió a lo largo de su carrera diferentes premios, entre ellos el famoso Reuben, del que fue depositario en tres ocasiones.




Las dos portadas de Atoman y cuatro planchas de la primera historia. El personaje apareció en 1946


Asimismo desarrolló una importante labor como historiador y divulgador del cómic, actividad en la que se fue volcando hacia el final de su trayectoria, dando a la imprenta títulos como The Comics: An Illustrated History of the Comic Strip Art (1974, con diferentes ediciones), u organizando importantes exposiciones donde se podía ver la evolución de un arte —el de la historieta— que ha resultado crucial dentro de la cultura popular norteamericana.



Pero muchas de estas cosas seguro que ya las conocían ustedes. Por ello, y aunque ya han sido apuntadas antes desde algún otro blog, me gustaría destacar en esta breve necrológica otras dos facetas de la personalidad de Robinson, menos conocidas pero igualmente importantes, por la trascendencia que habrían de tener para su profesión, en cuanto a reconocimiento de los derechos de autor: además de la actividad que llevó a cabo en esta dirección desde la presidencia de la Asociación de Dibujantes de Prensa (National Cartoonists Society) durante la década de los sesenta, Robinson jugó un papel fundamental en el pulso que Jerry Siegel y Joe Shuster le echaron hace unos años a la todopoderosa Warner —por entonces dueña de la antigua DC—, para conseguir que se les reconocieran derechos de autoría sobre la creación de Superman y una compensación económica por los mismos, siendo quien negoció ambos aspectos junto con Neal Adams. Como dijo este último refiriéndose a la primera sentencia positiva, dictada en 1975 (y por la que se reconocía a ambos autores una asignación anual de 35.000 dólares y el derecho a ser mencionados como creadores en cada una de las apariciones del personaje):
«Algunos hicieron millones mientras los creadores de Superman vivieron casi en la pobreza [...]. La batalla fue ardua y la recompensa escasa, pero les permitió vivir el resto de los años de sus vidas con dignidad [Shuster falleció en 1992 y Siegel en 1996]. ¿Sabes qué era lo que más les preocupaba? Les preocupaba tener sus nombres nuevamente asociados a su personaje, Superman. ¿Por qué? Porque esto era lo que eran como personas. Ellos eran su trabajo».
Todo un ejemplo que no debemos olvidar y que, por desgracia, no ha dejado de repetirse con posterioridad: el reciente caso de los herederos de Jack Kirby, en EE.UU, o el de José Sanchís en nuestro país son ejemplos bien significativos.






Cuatro muestras de la serie Jet Scott, donde se aprecia el impecable trabajo gráfico realizado por Robinson
(en la mejor tradición de las tiras de prensa norteamericana)


Así pues, por su actividad como historietista y como historiador del medio, pero sobre todo por su papel en ese acto de dignidad —que compartió con Neal Adams y con Carmine Infantino (quien también hizo campaña para exigir el reconocimiento de Siegel y Shuster)—, desearíamos recordar a Jerry Robinson en esta necrológica.

Sit tibi terra leuis.


CODA FINAL
Para complementar las dos entrevistas traducidas en Entrecómics —y a las que he remitido arriba—, incluyo las imágenes de un artículo firmado por Anthony Tollin para el número 4 de Amazing Worlds of DC Comics, correspondiente a enero-febrero del año 1975. En él se traza un perfil de Jerry Robinson, destacando su contribucion en la serie de Batman y el papel que jugó a la hora de crear el personaje de The Joker. Confío en que sepan disculparme porque, en contra de mi costumbre habitual, haya optado por publicar este texto sin su correspondiente traducción española, pero es que a estas horas de la madrugada (ya mañana, en realidad) me parecía una labor a todas luces excesiva. Con todo, creo que el documento merece mucho la pena, de ahí que me haya decidido a colgarlo de todas formas.