¡POR Wotan (que es como decir por mi enemigo)! Soy un auténtico desastre para las fechas. El día que publiqué la última entrada —hace, exactamente, seis jornadas— se cumplió el primer aniversario de este blog... (como bien pueden ver en el pequeño registro colocado al final de la barra lateral derecha). ¡Y yo sin darme cuenta! Quizá sea demasiado pronto para hacer un balance (teniendo en cuenta que un solo año es poca vida, incluso para algo tan efímero como un blog), pero sí me gustaría haber conseguido, al menos, una cosa: llenar durante ese tiempo un hueco que otros blogs, más generalistas, no cubren. De ahí mi "especialización" —por llamarlo de alguna manera— en varios autores clásicos concretos, sobre los que tampoco se encuentra demasiada información en la blogosfera (Battaglia, Hernández Palacios, Toppi...). Y de ahí, también, el carácter de mis entradas, generalmente bastante amplias y enjundiosas, redactadas a modo de artículos, más que de breves reseñas informativas (para estas últimas se me ocurrió crear el
Tablón de anuncios del Nibelheim, que tampoco utilizo demasiado, todo sea dicho).
Confieso que también me gustaría dedicarle algo más de tiempo (y de entradas) al otro tema en que el blog pretende estar "especializado". Me refiero, claro está, al de las reseñas o críticas de funciones operísticas. Es menos popular que el de los tebeos, lo sé por las estadísticas, pero para mí resulta igualmente importante, ya que la Música y, más concretamente, la ópera constituyen una parte muy importante de mi existencia. No obstante, he de confesar que asisto a tantos espectáculos y tengo tan poco tiempo para comentarlos que se me agolpan las reseñas y apenas si puedo publicar la mitad de lo que veo. Tampoco es baladí el hecho de que la mayoría de mis comentarios suelen tener más de ensayo que de crítica propiamente dicha. Y eso, claro está, no deja de ser un importante hándicap...

Una última confesión: es cierto que despertar el interés del personal en este campo de los blogs especializados en tebeos y ópera resulta muy complicado, ya que existen muchas y muy buenas cabeceras dedicadas a ambos temas. Pero mientras el cuerpo aguante, servidor tenga tiempo y, sobre todo, ganas de seguir adelante, desde las profundidades del Nibelheim continuarán subiendo entradas a la superficie con cierta regularidad.
En fin, Serafín. No es que el olvido de este aniversario tenga demasiada importancia, pero comprenderán ustedes que no podía dejar pasar la ocasión sin celebrarla de alguna manera. Y en un blog donde tanta importancia tienen las imágenes creo que la mejor forma de hacerlo es recordando una obra maestra del Noveno Arte, que me gustaría ver bien publicada en nuestro país. ¿Cuál? Pues el maravilloso
Little Nemo, del gran Winsor McCay, uno de los mayores genios que ha dado la historieta. Por cierto: ¿se animará Manuel Caldas algún día a hacer una edición en condiciones de esta obra sublime, dado que hay material en condiciones y además está libre de derechos? Ojalá suene la campana...
Era prodigioso este McCay. Después de tener publicada la entrada sigo viendo planchas de
Little Nemo y, al toparme con la siguiente, me pregunto: ¿cómo renuncio a subir también esta maravilla? Y es que, según pueden ver ustedes, estamos ante un verdadero prodigio de imaginación, de belleza plástica, de experimentación narrativa y de habilidad técnico-artística. Es cierto que me desequilibra la selección de sólo diez ejemplos que había decidido publicar, pero creo que merece la pena... ¡¡Vaya preciosidad!!