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jueves, 23 de julio de 2015

POR SUS PALABRAS LOS CONOCERÉIS, 6: PAOLO ELEUTERI SERPIERI, O EL MANIERISMO DE LA HISTORIETA



TENÍA que aparecer, tarde o temprano, en esta sección del Nibelheim que hemos dedicado a recuperar entrevistas de los grandes maestros de la historieta, el italiano Paolo Eleuteri Serpieri, por cuya obra sentimos una gran admiración. Y lo hace, precisamente, con una entrevista recientísima, que Debora Becchetti le realizó el pasado día 19 de julio, con ocasión de la XIII edición del Muso Music Festival, celebrada en la ciudad calabresa de Oriolo, a la que Serpieri asistió invitado como huesped de honor, junto a Enrique Breccia. El testimonio, ciertamente, es muy breve —por lo que no descartamos la posibilidad de que el autor veneciano vuelva a protagonizar en el futuro una nueva entrada de esta serie—, pero creemos que tiene su utilidad, al contener lo que piensa ahora mismo Serpieri sobre su trabajo y su profesión.

El texto original puede leerse pinchando en el siguiente enlace. A continuación ofrecemos la versión española de lo que son únicamente las preguntas y respuestas, obviando la presentación introductoria del personaje que hace Becchetti.


ENTREVISTA (traducción española)

1. Usted ha sido alumno de Renato Guttuso, ¿qué recuerdos conserva del maestro?
Aquello fue en mi período pictórico, que me hizo precisamente estudiar con Guttuso, y de alguna manera me formó muchísimo. Tanto es así que, años después y mirando mis trabajos, alguien me acusó de que estaba realizando imitaciones del maestro y me di cuenta de que debía cambiar de camino.

2. Ha dibujado y continúa dibujando tanto historietas del Oeste como de fantaciencia. ¿Cuál de los dos géneros le gusta más?
Adoro el Western y, en particular, a los indios de América, por consiguiente siempre me ha divertido mucho dibujar historias épicas sobre ellos en un período histórico muy particular, como es el del siglo XIX, con las últimas revueltas indias. Esto me ha resultado siempre apasionante: trato de buscar la verdad histórica, aunque es muy difícil averiguar lo que sucedió realmente y, en consecuencia, utilizar correctamente los hechos ocurridos. Sin embargo, lo he intentando ofreciendo también algo entretenido, porque lo que yo hago son historietas y no desearía resultar demasiado serio con mis historias. En cuanto a lo demás, siempre he sido un lector muy desordenado de fantaciencia, aunque el género que he elegido para narrar está más centrado en un escenario negativo. Como tengo una idea algo pesimista sobre el futuro, he contado una historia apocalíptica, una especie de relato "después de la bomba"; precisamente a causa de mi poca fe en el hombre he querido contar una historia de este tipo. No obstante he insertado en ella a este personaje femenino tan carnal, muy transgresor, porque he visto y veo la salvación en la mujer; ese optimismo que no tengo para los demás, esa forma, esa imagen que me hace pensar que quizá y precisamente allí está la solución: en la mujer y en su cuerpo como protagonistas de la vida.



3. Druuna es uno de los célebres protagonistas de sus tebeos. ¿Cómo nació la idea de dibujarla y de crear sus historias?
Todo nació de este deseo de contar una historia un poco a lo femenino. Estaba tan obsesionado con esta idea que investigué mucho en la psique femenina y esto me ayudó a hacerla lo más realista posible. Aunque recibí muchas críticas, sobre todo de las feministas, pero también satisfacciones: un profesor universitario de Florida ha escrito un trabajo titulado Druuna, o el eco-feminismo que se puede encontrar en internet, en el que interpreta todas las aventuras que he contado en mis historietas en una clave extremadamente importante. Me ha impresionado muchísimo, sobre todo porque esta persona culta ha intuido perfectamente el alma del personaje y esto para mí ha sido muy hermoso y agradable de leer. Porque Druuna, precisamente, encarna la vida y la esperanza en este mundo putrefacto a causa de nosotros, los hombres, del poder, de la corrupción, de la sed de dinero... En suma, todas aquellas cosas, todos aquellos lugares comunes que desprecio. Pero ciertamente, y por volver al principio de la pregunta, más que fantaciencia mi intento era contar, como Orwell, un futuro, un futuro aterrador.



4. ¿Qué piensa del panorama historietístico italiano actual? ¿Hay algún artista sobre el que, en su opinión, deberíamos fijar nuestra atención?
Difícil responder a esta pregunta, porque se corre el riesgo de quedar mal, ¿no? (ríe). Hay muchos, jóvenes y conocidos, pero no puedo dar nombres. Por lo que respecta al panorama italiano, diré que hay altibajos, aunque no estoy muy esperanzado. La historieta es un medio que alguna vez, me temo, acabará siendo una expresión minoritaria, sólo para aquellos pocos que la aprecien. Una forma de narrar que une en su seno el cine, la literatura, el arte, la pintura, en una especie de fusión. Pero yo no la veo de manera demasiado optimista.

5. ¿Qué se puede aconsejar a los jóvenes ilustradores e historietistas que se acercan, por vez primera, a este entorno de trabajo?
Narrar, narrar teniendo presente el cine, la literatura, etc., como ya he dicho antes. Y entender que es importante la historia. Lo digo para quien es dibujante: el dibujo es sólo el 50% de todo, debe ser un soporte para contar una trama, no un simple medio para demostrar el propio talento. De otro modo algunos elementos resultan inútiles. Ciertamente narrar, leer mucho, tener una cierta cultura y no pensar en ser historietista de una forma circunstancial o improvisada. Quien piensa dedicarse a esta profesión sólo porque tiene habilidad con el lápiz, va por mal camino: el dibujo es, en efecto, importante, pero siempre en función del guión, del texto. Yo prefiero a los autores completos, que trabajan sus propios textos y son mejores (a mi entender), pero si un dibujante desea sólo narrar con su dibujo, puede confiarse al texto de cualquier otro, porque siempre y cuando esté bien escrito todo funciona. Añadiré también que no ha necesidad de buscar un estilo personal, porque éste llegará por si solo, pero ciertamente sí es fundamental aprender a dibujar bien, a mirar la realidad; un poco como en el cine, donde las imágenes son reales, aunque insertas en un mundo diferente. En efecto, cualuier sombra, cualquier luz, cualquier detalle forman parte de la historia, son fundamentales para la historia. A quien dibuje le aconsejo que no hagan trabajos esquemáticos, con sólo lo esencial, con síntesis a toda costa, pero tampoco añadir detalles inútiles, que no aportan nada a la historia y sólo valen para presumir de lo bien que se han hecho.



¡Y esto es todo, amigos!

sábado, 21 de marzo de 2015

PAOLO SERPIERI ILUSTRA TEX



PUES sí, como lo oyen. El maestro veneciano, conocido en todo el mundo por su creación de la bella y sensual Druuna, ha realizado un álbum para la serie Tex de la editorial Bonelli. Se trata de la primera colaboración que el conocido historietista hace con la gran casa editora italiana —circunstancia que sorprende bastante, dado el enorme prestigio de Serpieri como dibujante, y el hecho de que otros artistas extranjeros (entre ellos varios españoles como Blasco, De la Fuente, Sommer, Ortiz, Font o Bernet) ya han colaborado en el pasado acrecentando con sus contribuciones la fama de esta mítica serie del fumetto— y para ello la Bonelli ha decidido tirar la casa por la ventana, creando una nueva colección anual dedicada al personaje. Se llama Tex d'Autore, y como explica el editor jefe de Bonelli en este vídeo (que se oye bastante mal, por cierto), estará caracterizada por otorgar predominio al artista frente al formato. Así, mientras que el habitual en las publicaciones Bonelli es el de un comic book de tamaño variable (según se trate de la serie regolare, de los maxi, de los speciali, de los almanacci, de los texoni) y, sobre todo, con un gran número de páginas (que suele sobrepasar las 200), los Tex d'Autore adoptarán el formato tradicional de álbum europeo, característico de la bande dessinée. Esto es: tapa dura, gran tamaño (30,5 x 22,5 cm), encuadernación cosida, buen papel, 48 páginas (52 con el estudio introductorio) e interior a todo color. Ello ha supuesto un cambio considerable en la filosofía de la serie y en el ritmo narrativo de las historias, que suele ser bastante detallado y preciso en los álbumes tradicionales de la Bonelli, pues los guionistas disponen de espacio más que suficiente para desarrollarlas en todos sus aspectos. Por contra, en el libro firmado por Serpieri —que él mismo ha guionizado y se titula Tex, l'eroe e la leggenda— toda la acción aparece más concentrada y se desarrolla a un ritmo algo más vertiginoso.



La idea de colaborar en la serie viene de lejos, y le fue propuesta a Serpieri por el propio Sergio Bonelli. Pero la cosa no cuajó y, tras la muerte del gran editor italiano, quedó en suspenso. Finalmente ha podido salir adelante, para alegría de todos los aficionados, dando lugar a una nueva colección dentro de la Bonelli, en la cual se quiere dar cabida a la interpretación que del célebre personaje puedan hacer determinados autores muy alejados de la línea estética y narrativa predominante en esta serie desde su creación, a finales de los años 40 del siglo pasado. Digamos que en la editorial italiana se ha querido abrir un camino exploratorio para historietas con un carácter más autoral.



Por lo que he podido ver en vídeos y reseñas, Serpieri ha optado por ofrecer una imagen bastante ortodoxa y respetuosa del personaje insignia de Bonelli, aunque presentándolo más joven, en una etapa de su vida anterior a las aventuras que todos conocemos (de ahí, por ejemplo, que aparezca con el pelo algo más largo y caracterizado como un fogoso joven, algo alejado del héroe maduro y sosegado al que estamos acostumbrados) y con una acción que tiene lugar hacia 1850, antes de la Guerra de Secesión. La historia, que narra la génesis del famoso ranger, se inicia con la visita de un joven periodista al manicomio en el que reside cierto anciano que dice llamarse Kit Carson (como el famoso compañero de aventuras de Tex Willer). Allí es entrevistado y termina hablando de su supuesto amigo. A través de las preguntas y de los recuerdos del viejo se dará paso (en un flashback) al relato propiamente dicho, que gira en torno a la persecución de una banda de comanches y kiowas que han asesinado a miembros de la tribu Navajo —pueblo adoptivo de Tex—, y contra los cuales habrá de luchar el joven ranger y un explorador al servicio del ejército norteamericano llamado Kit Carson. Todo muy en la línea aventurera de las publicaciones Bonelli. Al final, no obstante, Serpieri ha introducido una plancha que da un giro inesperado a la historia y que ha dejado muy gratamente sorprendido a los aficionados italianos. Pero no digo más, porque es un spolier en toda regla.



El libro salió a la venta el pasado 17 de febrero y ha estado circulando, como es tradicional en las otras publicaciones Bonelli, a través de quioscos (in edicola, que dicen los italianos). El precio es de 6,90 EUR. (aunque ya hay listos que han empezado a venderlo a casi el triple de su valor) y, en nuestra modesta opinión, merece mucho la pena, incluso aunque no entiendan el italiano. Sólo por ver los magníficos dibujos de Serpieri el precio ya estaría bien pagado. Confiemos, de todas formas, en que Aleta incluya en su lista de publicaciones Bonelli pendientes esta nueva colección y nos traiga pronto a España el álbum dibujado por Serpieri, un autor cuya obra al margen de Druuna —lo menos interesante que, en mi opinión, ha hecho Serpieri— habría que recuperar cuanto antes y en unas condiciones de calidad suficiente como para apreciar su prodigioso arte.

Serpieri durante el acto de presentación del álbum realizado
en la librería Mondadori Megastore de Milán, el pasado 27 de febrero


Transcribo a continuación (debidamente traducidas) unas palabras de Mauro Boselli, el responsable de la serie Tex desde hace años (y guionista ocasional de la misma), que ha firmado la introducción de este libro y una parte de cuyo texto puede leerse aquí:
¿El Tex que conocemos y sobre el que leemos todos los meses las aventuras es ciertamente el de la leyenda? ¿Y la figura que, no obstante, aparece ante nosotros en esta historia según el recuerdo de un sedicente Kit Carson anciano, quién será? ¿El verdadero y auténtico Tex original, del que todo ha partido? ¿U otra versión del personaje legendario, llegado hasta nosotros a través de otras fuentes y otros recuerdos desaparecidos, hasta llegar a asumir proporciones igualmente épicas y fabulosas? Sobre esta ambigüedad se asienta el fulminante y genial relato de Paolo Eleuteri Serpieri. Un relato nacido del inesperado encuentro-desencuentro entre dos leyendas de la historieta italiana. Os aclararé inmediatamente, para que no haya equívocos, un importante detalle: el personaje que aparece en estas páginas no es el Tex canónico, el héroe western invariable e inmutable del que se os habla, desde hace casi sesenta años, en los quioscos italianos. Es otro posible Tex, visto a través de la lente deformante de la leyenda. En efecto, Tex es un héroe solar, protagonista de una serie de historietas, pero carismático e invencible como sólo sueles serlo los héroes de la mitología, del folclore, del epos. El western es un género popular y épico al mismo tiempo. Y se sabe que los héroes épicos y mitológicos adquieren aspectos diversos. No hay un solo Ulises. No hay un solo Orlando. No hay, ni siquiera, una sola Calamity Jane. Hay varios. Sin embargo son siempre ellos, siempre los mismos, porque el héroe por antonomasia es variable e indestructible. Lo que importa es el núcleo profundo, el corazón que late dentro de esas figuras; fantásticas, sí, pero más verdaderas y necesarias que la propia verdad. En esta aventura Tex se comporta como Tex, sobre el fondo de las salvajes praderas tejanas, recorridas por los comanches y es también jefe de los navajos.

El autor se ha tomado algunas libertades cronológicas, situando el relato en un período anterior al canónico. Pero quizá el viejo Carson, después de tantos años, ha perdido la noción precisa del tiempo. A cambio, naturalmente, de creer que sea precisamente Kit Carson, que no se trate de un simpático impostor. ¿Y el periodista que recoge la historia? ¿Es él auténtico? Las historias más estimulantes son, en el fondo, aquellas que buscan la complicidad del lector, que lo invitan a entrar en el relato, a formar parte de él, a interrogarse. Aquellas que no dan una respuesta precisa, pero que emocionan y abruman con la fuerza de los sentimientos, de las acciones, de la palabras y de las imágenes. Aquí hay de todo esto. Y también hay Tex. Un Tex que no habíamos visto nunca antes. Pero que siempre es Tex.





sábado, 30 de noviembre de 2013

PAOLO ELEUTERI SERPIERI EN LA REVISTA "MOCAMBO", DE METROPOL



SEGUIMOS prestando atención en este Nibelheim a la figura y la obra del historietista e ilustrador italiano Paolo Eleuteri Serpieri, al tiempo que nos hacemos eco de los comentarios que nuestros visitantes van haciendo al hilo de las entradas. Y así, enlazando con las dos entradas que ya le hemos dedicado a este autor en los días pasados (pueden verlas pinchando aquí y aquí), hoy deseamos someter a la consideración de todos ustedes una nueva historia realizada por el artista veneciano a comienzos de los años 80 y aparecida en otra revista española de aquella época: Mocambo, de corta trayectoria, pero interesante contenido, como se verá inmmediatamente. Nos habló de ella, si lo recuerdan, un visitante de este Nibelheim en un comentario que pueden leer pulsando aquí.



Mocambo o la aventura (como se subtituló la revista con toda intención) fue una efímera publicación más de las muchas que pulularon por los quioscos españoles en las décadas de los años 70 y 80 del siglo pasado, coincidiendo con el boom historietístico que se vivió en nuestro país por aquel tiempo y que inundó el mercado de títulos con publicaciones periódicas. ¿O quién no se acuerda aún de títulos como Totem, Comix International, 1984 (luego Zona 84), Cimoc, Cairo, K.O. Cómics, El Víbora, Creepy, Rambla, etc. Fue editada por Ediciones Metropol, un sello editorial fundado en 1983 por profesionales del sector que deseaban controlar mejor la difusión y comercialización de su obra. Al frente de todos ellos estaban el guionista Mariano Hispano y el historietista Leopoldo Sánchez que, a la postre, demostraron no tener el mismo talento para la actividad editorial que en sus respectivas profesiones, pues tanto Mocambo como otras revistas de la editorial (Metropol —que era la cabecera principal— y K.O. Comics) apenas si lograron sobrevivir un sólo año, desapareciendo en 1984 y siendo absorbidos sus autores y series por los sellos Toutain y Norma, que controlaban el mercado en la época.



Mocambo se nutrió, básicamente, de material procedente de autores españoles, argentinos e italianos. Entre las series que empezaron a publicarse en sus páginas —todas ellas inconclusas ante el abrupto cierre de la cabecera— estaban la recuperada Dan Lacombe (realizada en 1968 para la revista Spirou por Daniel Cussó y su sobrino Jordi Bernet), Show para no iniciados (de Miguel Ángel Aparicio y Leopoldo Sánchez), El último héroe (de Jordi Bernet, inspirada en la biografía del sheriff y pistolero William Matthews Tilghman), Casi en el fin del mundo (de T. Valeri y Enrique Breccia), o Nuestro hombre en Banana (de Mazzei, Trillo y Saborido), etc. Junto a las historias de continuidad se publicaron también otras cortas, y entre ellas se encontraba, precisamente, la de Serpieri que vamos a comentar aquí.



Se trata del breve relato titulado El hombre medicina, una historia que el italiano realizó a principios de los años 80 y que apareció publicada, por vez primera, en el número 2 de la revista italiana L'Eternauta (1982), con el título de Uomo di medicina y dentro de una serie titulada Storie del Far-West, que recogía trabajos que Serpieri había publicado previamente en Francia. Es un episodio de 11 páginas que luego ha sido recopilado en una reciente edición titulada I colori del West. Yo pensaba que también estaba incluida en la excelente colección Storie del West, que Grifo Edizioni dedicó al autor italiano en su momento, pero he mirado el contenido de los siete álbumes que la componen y no aparece entre las historias allí recopiladas.



Una vez más, y como ya hemos tenido ocasión de señalar en las entradas precedentes que hemos ido dedicando a Serpieri, lo que destaca por encima de todo en estas páginas es la absoluta e indiscutible perfección formal del dibujo, que brilla a grandísima e insuperable altura. Estamos ante unas planchas de belleza indiscutible, pero que no presentan la morfología habitual en una historieta, pues carecen de viñetas tradicionales debidamente delimitadas y formando calles que separen la acción. En su lugar, éstas han sido sustituidas por preciosas ilustraciones, llenas de detalles y con una composición impecable, que se superponen una encima de otra (hasta en tres ocasiones a veces) para marcar así la acción narrativa y los diversos momentos de la historia. Esta circunstancia, a mi entender, acentúa aún más esa cierta rigidez o frialdad tan característica de Serpieri. Una solemnidad o academicismo derivados, pienso yo, de la perfección formal a la que ya me he referido. Es muy destacable, también, el marcado carácter documentalista —casi etnográfico— de las viñetas y la puesta en escena, que siempre está muy cuidada por el dibujante italiano. Se percibe una clara voluntad preciosista en el dibujante y una preocupación por mantener la integridad absoluta de sus viñetas-ilustraciones, como lo demuestra, por ejemplo, el hecho de haber numerado la plancha quinta poniendo el cuadradito del número en una zona sin dibujo en medio de la viñeta, en lugar de colocarlo en la parte inferior derecha, tapando parte del negro de la camisa del soldado, como habría sido lo normal. Si hubiera que destacar algo negativo —y resulta difícil, dado el impresionante trabajo realizado por Serpieri— yo señalaría la presencia de algún fallo de raccord (por ejemplo, en la viñeta primera de la plancha sexta el indio protagonista va con estribos, mientras que en la siguiente estos ya no aparecen, lo que es más lógico tratándose de un jinete indígena, pues no lo utilizaban), aunque no tiene la menor importancia, viendo el apabullante trabajo de conjunto. ¿O serían ustedes capaces de reprochar una nimiedad así a Serpieri, después de lo que dibujó aquí...?



En cuanto al guión (obra de Raffaele Ambrosio) nos encontramos con una orientación que se posiciona claramente a favor de los indígenas, siguiendo así la estela de una corriente revisionista y de dignificación de los indios que se produjo dentro del género —tanto en la historieta como en el cine— a partir de los años 50-60 (Sgt. Kirk, Teniente Blueberry, etc.), y que habría de continuarse en epígonos de los años 70-80 tan ilustres como Buddy Longway (de Derib), Jonathan Cartland (de Harlé y Blanc-Dumont), Ken Parker (de Giancarlo Berardi e Ivo Milazzo), o las diferentes historias cortas y muy politizadas que realizó Luis García en su impactante Etnocidio, por citar sólo unos cuantos ejemplos.

Y eso es todo lo que tenía que decirles. Pasen, pulsen en las páginas para ampliar, vean y admiren el arte del mejor Serpieri. La cosa merece la pena (de verdad).


miércoles, 27 de noviembre de 2013

¿"LA VENGANZA DE LA BESTIA" (DE GOODWIN Y MORROW) INSPIRACIÓN PARA SERPIERI?



ATENDIENDO a la observación realizada por uno de los visitantes del blog en los comentarios de la entrada que dediqué a la publicación de Serpieri en la revista Creepy por parte de Toutain —en el sentido de que su historia La bestia, allí publicada, pudiera estar "inspirada" muy de cerca por un relato precedente escrito por Archie Goodwin, dibujado por Gray Morrow y aparecido algunos años antes—, he decidido abrir otra nueva entrada para poner aquí las imágenes de esta última historia, al objeto de que todos ustedes puedan ver, comparar y juzgar al respecto.

El prolífico Goodwin (1937-1998) recogiendo un premio en 1982


El trabajo de Goodwin y Morrow, titulado originalmente Revenge of the Beast! fue publicado, por vez primera, en el nº 5 de la versión americana de Creepy (octubre 1965), siendo reimprimido luego en el Creepy Yearbook (primavera-otoño 1967), nº 3 (1). En España apareció bastantes años después, en el nº 34 de Dossier Negro (marzo de 1972), pp. 50-56, con el título de La venganza de la bestia.



Dadas las enormes similitudes que hay entre ambas historias —no sólo en su tono general, sino en la cantidad de detalles comunes que las relacionan (ambientadas en el Far West, con un par de individuos de catadura moral más que dudosa como protagonistas directos, un grupo de socios despedazados, presencia de un anciano indio que anuncia la maldición, centro sagrado de los indígenas, la codicia del hombre blanco como motor de toda la acción, transformación de los protagonistas en monstruos, etc.)— resulta difícil aceptar que se trate de una mera coincidencia. Parece, en efecto, que estamos ante un "préstamo" en toda regla, para el cual el relato del guionista norteamericano sirvió de clara referencia al autor italiano, inspirándole a la hora de hacer su propia versión. Y no voy más allá en las elucubraciones y reproches, puesto que no he tenido ocasión de ver la edición original del trabajo de Serpieri en L'eternauta —donde apareció, por vez primera, en enero de 1984— e ignoro si allí se incluyó entonces alguna referencia concreta a la historia de Goodwin y Morrow, para aviso de lectores y curiosos.

Gray Morrow (1934-2001) en dos momentos de su vida


Digamos, no obstante, en descargo de Serpieri, que mientras que en el guión de Goodwin se desarrollan y superponen dos tramas paralelas de la misma historia —se nos cuenta no sólo lo que está viendo el espectador en el presente, sino también lo que ocurrió tiempo atrás, hasta llegar a ese preciso momento—, en el del italiano todos los elementos se han sintetizado bastante, dando como resultado una historia más breve, impactante y expeditiva, pero también menos rica de detalles y con una caracterización mucho más plana de los personajes. Con todo, es en el aspecto gráfico donde las dos versiones difieren más, hasta el punto de no tener nada que ver una con la otra. Y así, frente al expresionista trabajo de Morrow —realizado en un crudo blanco y negro, muy eficaz desde el punto de vista narrativo y del todo acorde con el tipo de publicación en que apareció la historia— tenemos la opulencia y el barroquismo de las planchas dibujadas por Serpieri, a las que su minucioso dibujo proporciona una visión más realista y arqueológica de la realidad Far West (opuesta al onirismo de Morrow), al tiempo que el tipo de color aplicado —con preferencia por los tonos rojizos y pardos— otorga un carácter asfixiante que le va como anillo al dedo al relato.

Y poco más puedo (y quiero) añadir. Juzguen los hechos por ustedes mismos:









Esto es lo que hay...

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(1) El dato puede cotejarse en Richard J. Arndt, Horror Comics in Black and White: A History and Catalog, 1964-2004, Jefferson (Carolina del Norte), 2013, p. 114.

viernes, 25 de octubre de 2013

PAOLO ELEUTERI SERPIERI EN LA REVISTA "CREEPY" DE TOUTAIN (PRIMERA ÉPOCA)


AL hilo de los comentarios críticos que algunos visitantes del blog hicieron sobre el arte y el estilo de Serpieri en la entrada que dediqué a presentar el original de este autor que forma parte de mi colección particular, se me ha ocurrido que podía ser una buena ocasión para ofrecer a los lectores y visitantes de este Nibelheim un articulillo en el que pueda admirarse algo del material realizado por este autor italiano antes de su etapa de Druuna, reivindicando así su figura como historietista y la importancia de su arte y su savoir faire. Unos trabajos que, como ya dije en la entrada referida, son de lo mejor que ha hecho este artista —mucho más interesantes, en mi opinión, que su pretenciosa y un tanto errática epopeya místico-erótico-futurista—, pero que en nuestro país se han publicado mal, escasamente y de manera bastante esporádica.

La presencia de Serpieri, como personaje, en sus propias historias es una constante de su obra.
Pero dicho tema daría para otra entrada. La imagen pertenece a la historia Custer ed io (plancha 1ª)


Y dio la casualidad que, repasando viejos ejemplares de la primera época de la revista Creepy para elaborar nuevos artículos que ofrecerles, me topé con una interesante historia guionizada y dibujada por el propio Serpieri. Se titula La bestia y fue publicada, por vez primera, en el número 22 de la revista italiana L'eternauta, correspondiente al mes de enero de 1984 (el mismo año, por tanto, en que Toutain la presentó aquí en el nº 60 de su publicación). Se trata de un breve relato de 6 páginas que está ambientado en el Oeste, marco histórico-espacial predilecto del veneciano, aunque luego su desarrollo argumental entre de lleno en el género de lo fantástico y del terror (con cierto toque de humor negro). El trabajo tiene gran importancia, pues, junto a otras historias como Forse (publicada en agosto de 1982 en el número 3 de la revista Orient Express), es un ejemplo paradigmático de la transición temático-estilística que Serpieri estaba realizando por esos años, antes de iniciar su andadura en Druuna. Como se ha destacado en el artículo correspondiente que aparece publicado en Slumberland, la Enciclopedia del fumetto on-line (y cito literalmente, pero traduciendo):
La bestia «puede ser considerada una historia de paso desde las primeras aventuras western realizadas en blanco y negro por el autor hacia el coloreado universo fantacientífico-erótico de su personaje más conocido, Druuna [...]. La historia, bien dibujada y coloreada, forma pareja con Forse [...] para cualquiera que analice las historias breves de tránsito al nuevo estilo de las obras de Serpieri. En este caso está ausente el elemento erótico, pero hacen su aparición el elemento mutante horror/fantacientífico y los fascinantes colores ocres de las extensiones rocosas resecadas por el sol» (1).

Portada del número de Creepy en que apareció publicada la historia de que hablamos


Lo cierto es que, como se dice en el lenguaje taurino, a Serpieri se le recibió en la Creepy española por la puerta grande, pues su colaboración —junto a la del dibujante fetiche de Toutain (que, como todos ustedes saben, era el norteamericano Richard Corben)— fue la única publicada en color en este número, dentro de una revista que se editaba mayoritariamente en blanco y negro. Y hasta aquí hemos llegado... Creo que, en este caso —y contra lo que suele ser habitual en mí—, sobran las palabras. Que hablen únicamente las imágenes, pues lo hacen de maravilla tratándose de Serpieri. Que ustedes disfruten de la historia...








Por cierto, ahora que lo pienso, no sería mala cosa intentar recensionar todos los trabajos de Serpieri (y de otros autores italianos, por los que tanto aprecio siento) que se han publicado en nuestro país y andan desperdigados por revistas y publicaciones periódicas de las que abundaron en su momento. Un trabajo bastante útil que serviría para dar una visión de conjunto del estado de publicación de dichos autores en nuestro país. Tengo que pensar seriamente en ello...

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(1) La bestia è una breve storia western (appena 6 tavole) a colori di Paolo Eleuteri Serpieri, che può essere considerata una storia di passaggio dalle prime avventure western realizzate in bianco e nero dall'autore verso il colorato universo fantascientifico-erotico del suo personaggio più noto, Druuna. [...] La storia, ben disegnata e ben colorata, fa il paio con Forse... (pubblicata nell'agosto '82 sulla rivista Orient Express) per quel che riguarda le storie brevi di passaggio al nuovo stile dell'opera di Serpieri. In questo caso è assente l'elemento erotico ma fanno la loro apparizione l'elemento mutante horror/fantascientifico e gli affascinanti colori ocra delle distese rocciose riarse dal sole.