PUES sí, como lo oyen. El maestro veneciano, conocido en todo el mundo por su creación de la bella y sensual Druuna, ha realizado un álbum para la serie Tex de la editorial Bonelli. Se trata de la primera colaboración que el conocido historietista hace con la gran casa editora italiana —circunstancia que sorprende bastante, dado el enorme prestigio de Serpieri como dibujante, y el hecho de que otros artistas extranjeros (entre ellos varios españoles como Blasco, De la Fuente, Sommer, Ortiz, Font o Bernet) ya han colaborado en el pasado acrecentando con sus contribuciones la fama de esta mítica serie del fumetto— y para ello la Bonelli ha decidido tirar la casa por la ventana, creando una nueva colección anual dedicada al personaje. Se llama Tex d'Autore, y como explica el editor jefe de Bonelli en este vídeo (que se oye bastante mal, por cierto), estará caracterizada por otorgar predominio al artista frente al formato. Así, mientras que el habitual en las publicaciones Bonelli es el de un comic book de tamaño variable (según se trate de la serie regolare, de los maxi, de los speciali, de los almanacci, de los texoni) y, sobre todo, con un gran número de páginas (que suele sobrepasar las 200), los Tex d'Autore adoptarán el formato tradicional de álbum europeo, característico de la bande dessinée. Esto es: tapa dura, gran tamaño (30,5 x 22,5 cm), encuadernación cosida, buen papel, 48 páginas (52 con el estudio introductorio) e interior a todo color. Ello ha supuesto un cambio considerable en la filosofía de la serie y en el ritmo narrativo de las historias, que suele ser bastante detallado y preciso en los álbumes tradicionales de la Bonelli, pues los guionistas disponen de espacio más que suficiente para desarrollarlas en todos sus aspectos. Por contra, en el libro firmado por Serpieri —que él mismo ha guionizado y se titula Tex, l'eroe e la leggenda— toda la acción aparece más concentrada y se desarrolla a un ritmo algo más vertiginoso.
La idea de colaborar en la serie viene de lejos, y le fue propuesta a Serpieri por el propio Sergio Bonelli. Pero la cosa no cuajó y, tras la muerte del gran editor italiano, quedó en suspenso. Finalmente ha podido salir adelante, para alegría de todos los aficionados, dando lugar a una nueva colección dentro de la Bonelli, en la cual se quiere dar cabida a la interpretación que del célebre personaje puedan hacer determinados autores muy alejados de la línea estética y narrativa predominante en esta serie desde su creación, a finales de los años 40 del siglo pasado. Digamos que en la editorial italiana se ha querido abrir un camino exploratorio para historietas con un carácter más autoral.
Por lo que he podido ver en vídeos y reseñas, Serpieri ha optado por ofrecer una imagen bastante ortodoxa y respetuosa del personaje insignia de Bonelli, aunque presentándolo más joven, en una etapa de su vida anterior a las aventuras que todos conocemos (de ahí, por ejemplo, que aparezca con el pelo algo más largo y caracterizado como un fogoso joven, algo alejado del héroe maduro y sosegado al que estamos acostumbrados) y con una acción que tiene lugar hacia 1850, antes de la Guerra de Secesión. La historia, que narra la génesis del famoso ranger, se inicia con la visita de un joven periodista al manicomio en el que reside cierto anciano que dice llamarse Kit Carson (como el famoso compañero de aventuras de Tex Willer). Allí es entrevistado y termina hablando de su supuesto amigo. A través de las preguntas y de los recuerdos del viejo se dará paso (en un flashback) al relato propiamente dicho, que gira en torno a la persecución de una banda de comanches y kiowas que han asesinado a miembros de la tribu Navajo —pueblo adoptivo de Tex—, y contra los cuales habrá de luchar el joven ranger y un explorador al servicio del ejército norteamericano llamado Kit Carson. Todo muy en la línea aventurera de las publicaciones Bonelli. Al final, no obstante, Serpieri ha introducido una plancha que da un giro inesperado a la historia y que ha dejado muy gratamente sorprendido a los aficionados italianos. Pero no digo más, porque es un spolier en toda regla.
El libro salió a la venta el pasado 17 de febrero y ha estado circulando, como es tradicional en las otras publicaciones Bonelli, a través de quioscos (in edicola, que dicen los italianos). El precio es de 6,90 EUR. (aunque ya hay listos que han empezado a venderlo a casi el triple de su valor) y, en nuestra modesta opinión, merece mucho la pena, incluso aunque no entiendan el italiano. Sólo por ver los magníficos dibujos de Serpieri el precio ya estaría bien pagado. Confiemos, de todas formas, en que Aleta incluya en su lista de publicaciones Bonelli pendientes esta nueva colección y nos traiga pronto a España el álbum dibujado por Serpieri, un autor cuya obra al margen de Druuna —lo menos interesante que, en mi opinión, ha hecho Serpieri— habría que recuperar cuanto antes y en unas condiciones de calidad suficiente como para apreciar su prodigioso arte.
Transcribo a continuación (debidamente traducidas) unas palabras de Mauro Boselli, el responsable de la serie Tex desde hace años (y guionista ocasional de la misma), que ha firmado la introducción de este libro y una parte de cuyo texto puede leerse aquí:
La idea de colaborar en la serie viene de lejos, y le fue propuesta a Serpieri por el propio Sergio Bonelli. Pero la cosa no cuajó y, tras la muerte del gran editor italiano, quedó en suspenso. Finalmente ha podido salir adelante, para alegría de todos los aficionados, dando lugar a una nueva colección dentro de la Bonelli, en la cual se quiere dar cabida a la interpretación que del célebre personaje puedan hacer determinados autores muy alejados de la línea estética y narrativa predominante en esta serie desde su creación, a finales de los años 40 del siglo pasado. Digamos que en la editorial italiana se ha querido abrir un camino exploratorio para historietas con un carácter más autoral.
Por lo que he podido ver en vídeos y reseñas, Serpieri ha optado por ofrecer una imagen bastante ortodoxa y respetuosa del personaje insignia de Bonelli, aunque presentándolo más joven, en una etapa de su vida anterior a las aventuras que todos conocemos (de ahí, por ejemplo, que aparezca con el pelo algo más largo y caracterizado como un fogoso joven, algo alejado del héroe maduro y sosegado al que estamos acostumbrados) y con una acción que tiene lugar hacia 1850, antes de la Guerra de Secesión. La historia, que narra la génesis del famoso ranger, se inicia con la visita de un joven periodista al manicomio en el que reside cierto anciano que dice llamarse Kit Carson (como el famoso compañero de aventuras de Tex Willer). Allí es entrevistado y termina hablando de su supuesto amigo. A través de las preguntas y de los recuerdos del viejo se dará paso (en un flashback) al relato propiamente dicho, que gira en torno a la persecución de una banda de comanches y kiowas que han asesinado a miembros de la tribu Navajo —pueblo adoptivo de Tex—, y contra los cuales habrá de luchar el joven ranger y un explorador al servicio del ejército norteamericano llamado Kit Carson. Todo muy en la línea aventurera de las publicaciones Bonelli. Al final, no obstante, Serpieri ha introducido una plancha que da un giro inesperado a la historia y que ha dejado muy gratamente sorprendido a los aficionados italianos. Pero no digo más, porque es un spolier en toda regla.
El libro salió a la venta el pasado 17 de febrero y ha estado circulando, como es tradicional en las otras publicaciones Bonelli, a través de quioscos (in edicola, que dicen los italianos). El precio es de 6,90 EUR. (aunque ya hay listos que han empezado a venderlo a casi el triple de su valor) y, en nuestra modesta opinión, merece mucho la pena, incluso aunque no entiendan el italiano. Sólo por ver los magníficos dibujos de Serpieri el precio ya estaría bien pagado. Confiemos, de todas formas, en que Aleta incluya en su lista de publicaciones Bonelli pendientes esta nueva colección y nos traiga pronto a España el álbum dibujado por Serpieri, un autor cuya obra al margen de Druuna —lo menos interesante que, en mi opinión, ha hecho Serpieri— habría que recuperar cuanto antes y en unas condiciones de calidad suficiente como para apreciar su prodigioso arte.
Serpieri durante el acto de presentación del álbum realizado
en la librería Mondadori Megastore de Milán, el pasado 27 de febrero
Transcribo a continuación (debidamente traducidas) unas palabras de Mauro Boselli, el responsable de la serie Tex desde hace años (y guionista ocasional de la misma), que ha firmado la introducción de este libro y una parte de cuyo texto puede leerse aquí:
¿El Tex que conocemos y sobre el que leemos todos los meses las aventuras es ciertamente el de la leyenda? ¿Y la figura que, no obstante, aparece ante nosotros en esta historia según el recuerdo de un sedicente Kit Carson anciano, quién será? ¿El verdadero y auténtico Tex original, del que todo ha partido? ¿U otra versión del personaje legendario, llegado hasta nosotros a través de otras fuentes y otros recuerdos desaparecidos, hasta llegar a asumir proporciones igualmente épicas y fabulosas? Sobre esta ambigüedad se asienta el fulminante y genial relato de Paolo Eleuteri Serpieri. Un relato nacido del inesperado encuentro-desencuentro entre dos leyendas de la historieta italiana. Os aclararé inmediatamente, para que no haya equívocos, un importante detalle: el personaje que aparece en estas páginas no es el Tex canónico, el héroe western invariable e inmutable del que se os habla, desde hace casi sesenta años, en los quioscos italianos. Es otro posible Tex, visto a través de la lente deformante de la leyenda. En efecto, Tex es un héroe solar, protagonista de una serie de historietas, pero carismático e invencible como sólo sueles serlo los héroes de la mitología, del folclore, del epos. El western es un género popular y épico al mismo tiempo. Y se sabe que los héroes épicos y mitológicos adquieren aspectos diversos. No hay un solo Ulises. No hay un solo Orlando. No hay, ni siquiera, una sola Calamity Jane. Hay varios. Sin embargo son siempre ellos, siempre los mismos, porque el héroe por antonomasia es variable e indestructible. Lo que importa es el núcleo profundo, el corazón que late dentro de esas figuras; fantásticas, sí, pero más verdaderas y necesarias que la propia verdad. En esta aventura Tex se comporta como Tex, sobre el fondo de las salvajes praderas tejanas, recorridas por los comanches y es también jefe de los navajos.
El autor se ha tomado algunas libertades cronológicas, situando el relato en un período anterior al canónico. Pero quizá el viejo Carson, después de tantos años, ha perdido la noción precisa del tiempo. A cambio, naturalmente, de creer que sea precisamente Kit Carson, que no se trate de un simpático impostor. ¿Y el periodista que recoge la historia? ¿Es él auténtico? Las historias más estimulantes son, en el fondo, aquellas que buscan la complicidad del lector, que lo invitan a entrar en el relato, a formar parte de él, a interrogarse. Aquellas que no dan una respuesta precisa, pero que emocionan y abruman con la fuerza de los sentimientos, de las acciones, de la palabras y de las imágenes. Aquí hay de todo esto. Y también hay Tex. Un Tex que no habíamos visto nunca antes. Pero que siempre es Tex.

















