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miércoles, 5 de septiembre de 2012

"TITANIC", DE ATTILIO MICHELUZZI... ¡¡CONFIRMADO!!



EL último boletín de novedades de Norma Editorial (correspondiente al mes de octubre) anuncia la publicación en España del Titanic de Micheluzzi, tal como adelantamos aquí hace unos meses. Una extraordinaria noticia de la que todos los aficionados tenemos que alegrarnos.


La edición base es la francesa realizada por Mosquito (24 x 30 cm. y 84 páginas), aunque, desgraciadamente, parece ser que Norma ha optado por reducir un poco el tamaño y el número de páginas (no así el precio). En todo caso, y como la diferencia no es mucha, habría que comparar ambas ediciones para saber cuál es el margen en cada una de ellas, cómo queda la mancha y a qué tamaño se presentará la española. Tendremos que aguardar, por tanto, al próximo mes de octubre para saber a qué atenernos. De todas formas, se trata de una magnífica novedad editorial que todos debemos celebrar, pues nos hallamos ante un clásico de la historieta europea cuya presentación en nuestro país era ya inexcusable, y que será lanzado aprovechando el centenario del hundimiento del célebre transatlántico (como ya se hizo en Francia). Seguiremos informando...


Postdata (incluida a las 12:35 horas)



Interesantísima, también, otra de las novedades incluidas en este mismo avance de Norma: la publicación del último trabajo de François Schuiten, cuyo título original —La douce— encierra un juego de palabras —la dulce (douce), la doce (douze)— que, me temo, se ha perdido en la traducción española: La doce. Historia dedicada a una locomotora de vapor modelo Atlantic type 12 (concretamente la número 12.004), en la que vuelve a cobrar un enorme protagonismo el universo tecnológico que tanto ha interesado siempre a Schuiten (al igual que la Arquitectura), y que dio lugar a la célebre serie de Las ciudades oscuras, que éste realizó en colaboración con su amigo Benoît Peeters. Se trata del primer trabajo realizado en solitario por el dibujante belga, que se ha encargado tanto del dibujo como del guión, y el lector interesado puede consultar una amplia y documentada reseña sobre el mismo en el siguiente enlace.

miércoles, 21 de marzo de 2012

CUANDO LOS TEBEOS ENTRARON EN EL ELÍSEO



REVISANDO viejas revistas de cómics publicadas durante el boom que se vivió en los años 80 (y principios de los noventa), uno se encuentra a menudo con historias que ya creía olvidadas, pero que reviven en la memoria inmediatamente, en cuanto se ven sus primeras viñetas. Estas visitas al pasado también aportan sorpresas agradables, pues era en tales revistas donde la mayoría de las veces se iba haciendo la "historia" viva del tebeo de aquellos años, y donde se publicaron interesantes documentos gráficos y textuales, que no viene mal recuperar hoy día para reflexionar otra vez sobre su contenido. De ese modo, muchas veces es posible llevar a cabo nuevos análisis, enriquecidos con la perspectiva que proporciona el tiempo transcurrido desde que aparecieron tales documentos. Mucho tiempo ya, por cierto... Snif, snif...



Pues bien, corría el año 1990 cuando en el número 106 de la revista Cimoc (cuya portada pueden ver arriba) se publicó un dossier donde se informaba de la visita que algunos prestigiosos historietistas (cuatro franco-belgas y un italiano) habían realizado al Palacio del Elíseo, por invitación del entonces presidente de la República, François Miterrand. Es ejemplarizante, paradigmático y demostrativo de la mayor cultura historietística de Francia comprobar que dicho político —como luego ha ocurrido con su sobrino, actual Ministro de Cultura galo (quien ha dedicado hermosas palabras al recientemente fallecido Jean Giraud)— demostraba entonces no sólo un considerable aprecio por el medio, sino también un conocimiento bastante importante del mismo (según puede verse en un extracto de entrevista que se publicó en el mismo número de Cimoc al que me refiero, y cuya imagen tienen ustedes a renglón seguido).



Los autores elegidos para visitar el Elíseo en aquella ocasión fueron Schuiten, Peeters, Bourgeon, Boucq y Giardino. Con la excusa del evento realizaron luego una breve historia de dos planchas, en la que proponían al lector su particular visión del mismo. Aunque todas son interesantes —como no podía ser de otro modo, tratándose de quienes eran—, sin embargo nos quedamos sin dudarlo con la contribución de Boucq. Y es que frente a la opulencia gráfica y la seriedad de Schuiten y Peeters, frente al formalismo narrativo de Giardino y al esoterismo trascendente y críptico de Bourgeon, el gamberro trabajo realizado por el autor de Lille supone un contraste lleno de frescor y desmesura. En sus dos planchas, Boucq vuelve a dar muestras de ese humor desenfadado e irreverente que le caracteriza, lleno de guiños burlones e irónicos hacia lo cotidiano y lo doméstico —tal como ocurre, por ejemplo, con el episodio del guardia Fernand y su moqueo, que nos recuerda esas escenas de familia que podemos ver en sus historias sobre Jérôme Moucherot—, y cargado con un fuerte toque de surrealismo que acentúa el componente esperpéntico de las situaciones (por ejemplo el uso de los pantalones bombachos por parte de Miterrand, o el episodio de los incontinentes putti del fresco). Una auténtica gozada visual y narrativa que invita a esbozar una sonrisa (y a veces, incluso, a soltar una carcajada). A disfrutarlo y à votre santé!!