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lunes, 12 de enero de 2015

ALLAH SERÁ GRANDE, NO DIGO QUE NO, ¿PERO TANTO COMO PARA ASESINAR EN SU NOMBRE?



HABÍA pensado escribir un artículo stricto sensu, a modo de apoyo para el dibujo, con mis reflexiones sobre la terrible tragedia acaecida la semana pasada en París. Pero como se ha estado hablando tanto del asunto durante todos estos días —muchas de las veces para decir auténticas majaderías—, y como la mayoría de tales opiniones son fácilmente rastreables en la red, mejor lo dejo para otra ocasión y les invito a que las busquen. En cualquier caso lean, comparen, saquen sus propias conclusiones y obren en consecuencia. Yo lo he hecho y sí tengo clara una cosa (que ya dije en la anterior entrada): esto es una lucha sin cuartel y nos va en ella la supervivencia y la conservación de nuestros derechos y libertades, ganados con tanto esfuerzo a lo largo de siglos de lucha por las generaciones que nos han precedido. Eso no puede ni debe perderse porque una pandilla de fanáticos —incluso aunque lleguen a formar ya ejército (como parece que empieza a ser el denominado Estado Islámico)— lo haya decidido en nombre de un dios que se han fabricado a la medida de sus estrechas y enfermizas mentes (dios que, por cierto, ni siquiera es el de todos los musulmanes del mundo, al parecer).

Así pues, vaya esto por delante y ya veremos luego si sale el mencionado artículo...

jueves, 8 de enero de 2015

YO TAMBIÉN SOY CHARLIE HEBDO



POCO más podemos hacer los ciudadanos, la verdad, salvo apoyar a nuestros gobiernos en esta lucha contra el radicalismo terrorista y tener claro siempre que los valores defendidos en Occidente de libertad de expresión, conciencia y otros han de ser protegidos con uñas y dientes frente a la intolerancia, el fanatismo y la demagogia. Tal como ya sabrán algunos de ustedes —y si no lo saben yo se lo recuerdo—, personalmente no he sido partidario nunca del tipo de humor agresivo, explícito y directo practicado por publicaciones como Charlie Hebdo y otras. Es una cuestión de carácter, de forma de ser... Creo que se puede hacer sátira corrosiva y del más alto nivel sin necesidad de herir siempre (y repito lo de siempre) las susceptibilidades de la gente, o de hundirles el dedo en el ojo hasta la tercera falange. Pero ésta no es la cuestión que se dilucida aquí, y de la que podríamos hablar en otra ocasión largo y tendido (como ya hemos hecho en el Nibelheim alguna vez). Lo que tenemos ahora entre manos —después del brutal atentado del que fueron víctimas ayer en París los humoristas y trabajadores de un semanario satírico que arremetía por igual contra tirios y troyanos, así como dos policías que intentaban protegerlos— es la defensa sin fisuras de la libertad de expresión y de prensa. Ahí es nada: justo uno de los derechos fundamentales que diferencia a un régimen democrático de otro que no lo es. Y frente a eso no tiene que haber la menor discrepancia. Y si la hubiere, para eso están los tribunales y los jueces (pues es a través de ellos como, en las sociedades libres y democráticas, se dilucidan los desacuerdos).

Mi admiración y respeto por los asesinados en París y mis condolencias sinceras a sus familias. En recuerdo de todos ellos va esta entrada: