Mostrando entradas con la etiqueta Cataluña. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cataluña. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de agosto de 2019

EL PANFLETO POLÍTICO HECHO HISTORIETA: "TERRA CREMADA", DE PAU PÈRRIM



EN un grupo de Google al que pertenezco, y en el que participa gente de alto copete tebeístico, uno de sus miembros —ilustre teórico y estudioso de la historieta española— nos dio a conocer ayer, muy efusivamente, la existencia del que parece ser el primer tebeo dedicado al peliagudo y manoseado tema del procès en Cataluña. Terra cremada se titula, su autor es Pau Pèrrim y el lector interesado puede hacerse una buena idea del contenido del mismo en el siguiente enlace. El informante, por lo demás, nos hacía el siguiente resumen de su contenido:

«La idea temática se narra recurriendo a una distopia futurista: Si en un presente próximo el Presidente del Gobierno del Reino de España fuese —elegido democraticamente, claro— el hoy Presidente del partido político Ciudadanos, ¿que haría ante el problema del desenlace de Catalunya en el Estado español?. Pau Perrim cree que optaría por la fuerza maxima... y a partir de ahí se inicia el relato de "TERRA CREMADA"... El resto, lo que ocurre,... es cosa de leer el álbum».




El estudioso al que me refiero nos describió el trabajo en términos muy elogiosos y efusivos, señalando incluso que debería haber un ejemplar del mismo nada menos que en «Ateneos, Centros Culturales, Librerias de Prestigio y lugares similares». Consideraba, además, que no podía faltar «en las Bibliotecas públicas, autonómicas y estatales», y que también sería "muy útil" que se organizara, en torno al mismo, nada menos que «un Seminario de trabajo en diversas Universidades».



Espoleado por la curiosidad que habían despertado en mí unas palabras tan laudatorias, y guiado por la autorizada opinión del susodicho teórico, pensé que nos hallábamos ante una obra maestra cuya lectura no podía dejar pasar. Así es que me dispuse a buscar por internet para comprarla, pero tuve la fortuna de encontrar una página web (ya citada arriba) en la que se anunciaba el libro en cuestión y se ofrecía gratuítamente para su lectura una parte del mismo. Y cual no fue mi sorpresa al comprobar que sólo se trataba de un burdo panfleto político proindependentista, con un contenido de escaso vuelo dramático y ayuno por completo de imaginación, lleno de ideas simplonas planteadas con trazo grueso y escasa gracia allá donde pretende tenerla. Un libro que, en definitiva, forma parte de un proyecto con clara intencionalidad política —al presentarse como destinado a financiar, con lo que recaude, el sostén de los políticos catalanes golpistas que están a la espera de sentencia en el juicio del procès por sus actos— y que no tiene nada de inocuo, desde el momento en que determinados medios (aquí y aquí, por ejemplo) ya han empezado a informar como si lo que hiciera Terra cremada es constatar una realidad y no reflejar una cacotopía ficcional. Evidentemente, más de uno dirá que todo esto que digo es cuestión de gustos, y que mi criterio se encuentra viciado por los prejuicios ideológicos. ¿Pero es así, o no? Vamos a verlo...



La obra, como he tenido ocasión de comprobar en dicha página web, no está completa, de modo que si alguien quiere deleitarse con ella en su totalidad ha de comprarla en formato de papel. Ahora bien, lo que yo pude leer en la webcómic a la que remito arriba fue suficiente para hacerme una idea de por dónde discurre el tebeo... Y al hacerlo, sentí que retrocedía a la oscura y triste España de los años 40-50 del siglo pasado, con ese Guerrero del Antifaz matando moros a diestro y siniestro, o el viril Roberto Alcázar y el travieso Pedrín pegándole de hostias al hipermalvado de turno, o los juveniles flechas y pelayos velando por la pureza del patriotismo. Sólo que en Terra cremada los "buenos" no llevan máscara, ni traje de chaqueta, sombrero y corbata, ni gorro legionario, ni están creados para servir de evasión a gente que vive una cruel postguerra. No, nada de eso, son personas del siglo XXI, van tocados con la barretina, cubiertos por la estelada y se hacen las víctimas permanentemente (cosa, por cierto, que no le ocurría a los viejos héroes tebeísticos). Pero, en el fondo, son lo mismo: criaturas de un tiempo ya caduco y pasado (o que debería haber pasado, al menos). Con el agravante de que, en el caso del tebeo catalán (que cuenta con apoyo oficial, si no estoy equivocado), esos "buenos" trabajan al servicio del poder y de una causa política concreta —la independentista—, cosa que tampoco hacían nuestros antañones héroes de papel.



Con todo, lo que más me ha sorprendido es que haya quien considere que un panfleto como Terra cremada sea útil para algo o alguien —salvo para los independentistas más radicales y quienes los apoyan, porque creen que ser de izquierda es defender el derecho de determinadas minorías, frente a la mayoría y las leyes—, o que, cosa aún más alucinante, pueda llegar a contribuir, de alguna manera, a abrir un debate y reflexión serenos en torno al problema del llamado procés. No niego que para seguir adoctrinando a los futuros maulets —esos que aparecen como héroes en la historieta de Pèrrim—, el tebeo que comento sea un manual inmejorable. ¿¡Pero tanto como para llegar al extremo de distribuirlo en todos aquellos lugares que propone el erudito crítico del que hablo!? Ya puestos, ¿por qué no repartirlo, en todo el "Estado español", como regalo por cada barra de pan que compremos? Pero mejor lo digo bajito, no vaya a ser que la Generalitat independentista de Torra —que gobierna sólo para una parte de los catalanes— haga suya la propuesta que sugiero aquí irónicamente.


Ahora bien, basar mi crítica en argumentos presentistas y políticos, sólo porque me encuentro en las antípodas ideológicas de lo que plantea Pèrrim en su tebeo —que no es sino defender, de manera un tanto simplona y pueril, la postura de aquellos que intentaron vulnerar y quebrar por la fuerza del factum el estado de derecho que rige en España y que ha servido, precisamente, para que no ocurra nada de lo que él denuncia en su tremendista tebeo—, tampoco tendría mucho interés para los lectores de un blog que, como éste, viene dedicándose preferentemente a hablar de tebeos. Hacerlo así sería caer en el puro debate político, y no es eso lo que pretendo. Por ello, y aunque resulte harto difícil dejar a un lado el marco político-ideológico —que es en el que el autor catalán nos quiere situar claramente con su obra—, para defender mi postura quiero esgrimir sólo argumentos de tipo técnico y artístico que intentaré esbozar a continuación de modo muy somero (para no aburrir demasiado a los posibles lectores).



Y empiezo por preguntarme lo siguiente: ¿de verdad que una obra tan mediocre, facilona, parcial y poco elaborada sobre un tema político tan candente, complejo, problemático y actual como el del procès puede despertar interés alguno, más allá de las filas del independentismo? ¿De verdad lo cree el erudito estudioso que nos la recomendó? Imagino que sí pues, en caso contrario, no lo habría afirmado tan efusivamente, y tampoco habría tenido la necesidad acuciante de aconsejarnos su lectura de modo tan perentorio, ni de proponer su publicidad a los cuatro vientos. En fin, lo cierto es que la vida no deja de darme sorpresas, a pesar de la edad que uno va acumulando...


No entro ya en el maniqueísmo extremo del que hace gala Terra cremada al plantear las diferentes situaciones de la acción. Un maniqueísmo tan radical, soez, facilón y estúpido que quiebra todas las reglas de verosimilitud mínima que han de presidir cualquier trabajo narrativo que, a día de hoy, quiera parecer serio, adulto y de cierta profundidad o alcance. Quiero decir que no estamos ya en aquellas épocas de verdades absolutas, donde la gente creía realmente que existían malos malísimos y buenos de toda bondad (imagino que me entienden). Pensamiento éste, por cierto, muy propio del nacionalismo/independentismo, que siempre ha de fomentar la alteridad y buscar enemigos donde no los hay. Pero retomo el hilo de mi exposición: no es ya por el maniqueísmo con que Pèrrim enfoca la historia, como digo, sino que se trata, más bien, de la simpleza argumental, del tratamiento infantiloide que se la ha dado a las escenas y los diálogos de la historia, de la ramplona construcción de unos personajes que resultan tan pueriles, arquetípicos, planos y poco creíbles que llegan a provocar la risa, del vergonzoso y descarado posicionamiento político que hace el autor. Un posicionamiento, por cierto, que sería perfectamente lícito si la obra —financiada, en origen, a través de un proyecto de crowdfunding— no contara con la cobertura (¿y subvención?) de la Fundaciò Reeixida (entidad relacionada con el entramado institucional independentista), o si se tratara de un trabajo abiertamente propagandístico, y no supuestamente artístico y de denuncia. En resumen: Terra cremada reúne una serie de características que si se presentaran reunidas en cualquier otra historia —desprovista del contenido político y polémico que esta encierra— despertarían el sonrojo de más de un lector, por la puerilidad y el infantilismo de sus propuestas (dramáticas, narrativas e ideológicas). Es verdad que se trata de una obra de ficción, sí, pero a la que le falta por completo la perspicacia, la intuición, la finura, la originalidad, la madurez, la profundidad y el alcance de tantas distopías (literarias o no) que todos conocemos: La máquina del tiempo, 1984, Farenheit 451, Un mundo feliz, El planeta de los simios, Soylent Green y ¡Hagan sitio, hagan sitio!, Alphaville, V de vendetta, etc. Y que, además, carece de la objetividad, inteligencia y compromiso de éstas, al estar pensada para hacerle el juego a la intelligentsia independentista de Cataluña (gente que, por cierto, mayoritariamente forma parte de los grupos conservadores y más pudientes de la sociedad). ¿Hay algo más triste, patético y menos transgresor que una obra de supuesta denuncia del poder hecha para defender, precisamente, a un poder que viene perpetuándose, generación tras generación, en aquellas tierras desde hace siglos? ¡Y que luego tengamos que oír hablar de la España fascista y totalitaria...!



Por eso, cuando leemos el pretencioso prólogo —supuestamente crítico, contestatario y radical— que Jair Domínguez firma al principio de la obra para hacernos creer que tanto él como Pèrrim están de vuelta de todo, y comparamos sus manifestaciones allí contenidas con lo que verdaderamente encierra la obra, enseguida nos damos cuenta de que nos hallamos ante un suflé cocinado por un mal chef, o frente a un globo que se desinfla porque está lleno de agujeros. Todo es aire, impostura, seguidismo de paniaguados... Pues los supuestos reproches generalizados contra el sistema y el poder de que habla Domínguez —que otorgarían, precisamente, ese carácter inconformista y rebelde a la obra—, en realidad van dirigidos sólo a una parte del mismo: el no independentista. Y lo mismo ocurre con las recriminaciones lanzadas contra el poder, pues quienes aparecen representados como ególatras, psicópatas y demagogos son, exclusivamente, los políticos, banqueros, empresarios y periodistas del bando que podríamos denominar "españolista" (Aznar, Rivera, Arrimadas, Pedro J. Ramírez), pero no aquellos pertenecientes a una burguesía catalana que se ha perpetuado en el poder siglo tras siglo y por culpa de la cual Cataluña se encuentra en el punto actual. En este sentido, no hay la menor crítica contra el prófugo Puigdemont —que aparece representado con toda la dignidad de "president" que ya no ostenta—, ni contra un político del "sistema" como es el diputado Gabriel Rufián, al que Pèrrim caracteriza como una especie de Clint Easwood redivido y justiciero, portando un pistolón y al lado de las CDR (comités de defensa de la república).



Hay quien ha sugerido que el tono radical y maniqueo con que se tratan las situaciones en Terra cremada es completamente buscado y responde a la idea de querer emular determinadas corrientes contestatarias que encontraron en el comix underground su vía de expresión. Pero es que en el tebeo que comentamos el tratamiento tan parcial que se le da al asunto tratado lo aleja por completo de la irreverencia generalizada y el contestatarismo característicos de la contracultura, elementos ambos que encontramos en la mayoría de las obras surgidas al calor de esa corriente artística, pero que no aparecen en el trabajo de Pèrrim, que sólo "dispara" en una dirección.


Terra cremada, en realidad, es un tebeo propagandístico que parece haberse realizado desde el odio y el desprecio más radical. No hay más que ver cómo retrata Pèrrim a los españoles (de hecho, sólo aparecen matando, golpeando, insultando, como una masa informe e irracional, al ciego servicio de un poder opresor que dejaría en pañales al de los propios nazis). Y, desde luego, le hace un flaco favor a la tarea de reflexión profunda y seria del problema que trata, por lo que dudo mucho que pueda despertar curiosidad, más allá de al teórico que nos lo recomendó y a los círculos independentistas.


De hecho, el mensaje de Terra cremada está tan lleno de tópicos manidos y llega a ser tan burdo, simplista, maniqueo, pueril y poco elaborado, me he llegado a plantear si, acaso —y puesto que no he tenido ocasión de leer la obra completa impresa en papel—, cabe la posibilidad de que, en la segunda parte, el autor le haya dado al guión un giro radical, bien para expresar todo lo contrario de lo que parece transmitir el tebeo en su contenido público —es decir, que España y los españoles no son tan abominables como se pintan—, bien para presentar situaciones de mayor enjundia dramática, profundidad psicológica y alcance narrativo. Es decir, algo que vaya más allá del mero panfleto gritón. Por eso, si alguien tiene a bien conseguirme un ejemplar de la obra para corroborar esas posibilidades, no tendría ningún problema en introducir los cambios necesarios a esta reseña crítica para modificar mi posición. Lo que no haré es comprar yo mismo Terra cremada, por la sencilla razón de que ese dinero sirve a una causa política con la que estoy completamente en desacuerdo.



Por último, y para concluir, añadiré que el valor gráfico del trabajo analizado, aunque vistoso, resulta más que discutible, pues se trata de una historia realizada completamente a base de fotografías modificadas con un programa de retoque digital para hacerlas parecer dibujos, sobre las que se ha calcado la línea, y a las que se les ha añadido algunos colorines (que no era, precisamente, lo que hacían Enric Siò y otros artistas que el teórico citado puso como antecedentes).



En fin. Si algo tienen los nacionalistas e independentistas es que enredan más que el diablo cojuelo. Parece que sólo vivieran para la "causa", pues siempre están dándole vueltas al magín y pergeñando el modo de hacer realidad política sus anhelos utópicos. Es decir, han hecho de "su" ideal su vida, de manera que confunden con facilidad realidad y ficción. Por eso decía Albert Boadella, refiriéndose a los nacionalistas catalanes, que se caracterizan por ver el mundo de una manera tan desconfiada que, cuando se levantan por la mañana, lo primero que hacen es pensar: "¿Qué estarán maquinando en Madrid para jodernos el día?". ¡Como si el resto de los mortales no tuviéramos otras preocupaciones que hacerles la vida imposible a ellos...! Claro que, como asevera el famoso dicho: "cree el ladrón que todos son de su misma condición"... No deja de ser penoso, en todo caso, que piensen de este modo y no se den cuenta de que los únicos obsesionados por el "tema" son, precisamente, ellos, que tienen en la alteridad y en el crear enemigos imaginarios su razón de ser para seguir existiendo.



Por todos estos motivos, no me sorprende que el primer tebeo realizado en España sobre el manoseado tema del procès provenga, precisamente, de un entorno nacionalista/separatista, esté apoyado o subvencionado por una entidad que defiende y promueve tal ideología, y presente los hechos de una manera tan parcial, burda y torticera. Y ello aunque sus autores —siguiendo la misma retórica usada por el nacionalismo catalán, de presentarse como algo moderno, europeo, democrático y transversal— intenten vendernos Terra cremada como un relato distópico, antisistema y crítico, o insistan, bien que en tono irónico y pretendidamente gracioso, en que lo narrado en el libro nada tiene que ver con la realidad: «Una de les curiositats del muntatge final del projecte és que genera un estrany “dejà vu” gràfic. Les imatges i els personatges hi podrien tenir quelcom a veure, però l'autor ho nega rotundament: “Això són fakenews dels lectors més polititzats”, ha dit en una entrevista en un diari local novaiorquès».



No me cabe duda de que la Fundaciò Reeixida y los organismos oficiales  de Cataluña —que vuelven a trabajar sin cortapisas al servicio del independentismo, por culpa de una precipitada suspensión del artículo 155 de la Constitución— aprovecharán el formato tebeístico de Terra cremada y la supuesta "amabilidad" que éste ha tenido tradicionalmente en nuestro país, para seguir adoctrinando a los niños y jóvenes en guarderias, escuelas y otros centros de enseñanza. De hecho, es posible que, gracias a la ayuda oficial, el tebeo de Pèrrim termine siendo uno de los de mayor tirada de nuestra industria. Y si sale la correspondiente réplica desde el sector constitucionalista, seguramente el independentismo pondrá el grito en el cielo, acusando a sus promotores de ser unos fascistas, defender la represión del pueblo catalán y otras lindezas retoricas a las que nos tienen acostumbrados.



Yo, en todo caso, sólo pido una cosa: si alguien realiza o apoya la creación de una obra que intente dar respuesta a la de Pèrrim —el nacionalismo lo que tiene es que contamina todo lo que toca, así es que no sería raro que algún partido político o entidad cívica respondiera con el correspondiente tebeo "españolista"— que lo haga, por favor, con una obra más inteligente, audaz, profunda, enjundiosa, elaborada, reflexiva y comprometida (de verdad) que la de Terra cremada. Los aficionados a la historieta se lo agradeceremos.

Un saludete.

Cubierta de la edición en papel


----------------------------
NOTA: todas las imágenes que ilustran este artículo lo hacen a título meramente informativo y sin ánimo de lucro. Están tomadas de la webcómic Terra cremada, de donde se pueden bajar abiertamente. Quedan sometidas, no obstante, a las leyes habituales de copyright y son, por tanto, propiedad de sus autores, que podrán solicitar su retirada, si así lo estiman oportuno.

sábado, 26 de diciembre de 2015

"ESPEIN IS DIFERENT", 54: ESPAÑA, NACIÓN DE NACIONES




¿ES el referéndum en Cataluña la solución a todos nuestros problemas en aquella revoltosa y desleal comunidad autónoma? Permíteme, querido lector, que lo dude. Que lo dude y mucho. Volvamos nuestra mirada a Quebec y comprobaremos que los independentistas nunca —repito: nunca— se dan por satisfechos. Hagamos lo propio con Escocia, donde a poco de haber votado que no a la secesión, el partido que allí defendía la secesión ya estaba diciendo que el resultado no era definitivo, que no significaba el final del proceso hacia la independencia y que, seguramente, habrá que votar otra vez más adelante. Pues aquí igual, me temo: ¿alguien puede creerse —con la excepción de los seguidores de Podemos y los incautos de buena voluntad (que no hacen más que manosear el mantra de que la democracia es votar (como si sólo fuera eso, o lo principal)— que nuestros independentistas —en este caso los catalanes, pero mañana los vascos, pasado los gallegos— quedarían satisfechos con un referéndum donde saliera "NO" como resultado (y tal es lo que, parece, obtendríamos en caso de que se convocara ahora mismo)? ¿Pero no dijeron Artur Mas y sus socios de desgobierno que las últimas elecciones autonómicas en Cataluña iban a ser consideradas por ellos como plebiscitarias? ¿Y qué ha ocurrido luego? Incluso los miembros de la CUP reconocieron que no había salido una mayoría social suficiente para proclamar la independencia y, sin embargo, Mas y sus socios se han lanzado a un camino sin retorno en pro de una independencia que, saben, resulta imposible, pues ni cuenta con el apoyo social suficiente en la propia Cataluña, ni goza de la simpatía de ningún país europeo y, lo que es más importante, no posee ningún tipo de legitimidad legal. Pero ellos, sin embargo, a lo suyo... Dale con el raca-raca... Pues exactamente eso es lo que ocurriría si se cediera a la trampa y el Gobierno de la nación convocara un referéndum. Sale NO; dentro de dos años de nuevo pidiendo otro referéndum; se vuelve a convocar, vuelve a salir que NO; otros dos años más y a pedir nueva consulta... Y así hasta que salga el SÍ. ¿O cuál sería la otra solución? ¿Un referéndum vinculante con el compromiso de no volver a pedir votar hasta que pasen, por ejemplo, 20 años? ¿50? ¿70?

El referéndum, en mi opinión, no valdría para nada. Es el argumento que seguirán esgrimiendo desde Cataluña, porque allí se sabe que el Estado no puede ceder a dicha petición —¿cómo negárselo luego a los vascos, los gallegos, los aragoneses, los navarros y así hasta caer en la cantonalización del siglo IX?—, y son conscientes de que, esgrimiéndolo de vez en cuando, pueden seguir chantajeando para pedir mejores condiciones económicas y políticas (que es siempre lo que hacen los independentistas a cambio de sus exigencias etnicistas). De hecho, ya se está empezando a insinuar que tras la constitución del nuevo Gobierno que salga de las últimas elecciones generales del 20 de diciembre, éste quizá debería poner sobre la mesa un paquete de mejoras de las condiciones económicas y fiscales de Cataluña. Es decir, más de lo mismo: caer de nuevo en la trampa. En cualquier caso, un agravio comparativo con el resto de regiones de España que no amenazan con el tema de la independencia cada dos por tres. Y es que, como dijo Jon Juaristi en cierta ocasión: los catalanes no es que no quieran ser españoles, es que quieren serlo de primera...

A propósito: Podemos ha alcanzado los 69 diputados que tiene gracias a que suma los votos obtenidos por las formaciones que concurrieron coalicionados con él en Cataluña, Galicia y Valencia. Pero ellos solos, en realidad, únicamente han obtenido 42 escaños (como puede verse aquí). Es decir, sólo dos más que C's, y con un porcentaje menor de votos efectivos, puesto que los consiguió en provincias de comunidades autónomas donde el resultado se beneficia de los efectos de unir la Ley D'Hondt al principio del número de escaños/población por circunscripciones (que, en el caso español, perjudica mucho a los partidos pequeños que se presentan en toda España). Y así, frente a los 3.181.952 votos de Podemos (el 12,67% del total), tenemos los 3.500.446 de C's (el 13,93 %), que supera ampliamente al partido morado por más de 300.000 papeletas. Lo digo para que no se olvide este factor —que justifica, en buena medida, la prisa que los "podemitas" se han dado en exigir como condición sine qua non la celebración de un referéndum en Cataluñay, sobre todo, para recordarle a Pablo Iglesias que no está legitimado para dirigir la política española, como pareció dar a entender en su primer discurso tras las pasadas elecciones.

domingo, 20 de diciembre de 2015

"ESPEIN IS DIFERENT", 53: LA LEALTAD DE LOS NACIONALISTAS



LA historia de nuestra joven democracia nos ha enseñado que nada de lo que se ha hecho para contentar a los nacionalistas o conseguir su "integración" ha funcionado: una ley electoral que los beneficia de manera importantísima (otorgándoles mayor representatividad en el Parlamento nacional de la que deberían tener por su peso específico), un nivel de transferencias y de autogobierno como no existe en ningún otro lugar del mundo para entidades regionales semejantes, una serie de reconocimientos identitarios también extraordinaria... Pero nada. Absolutamente nada de todo esto ha servido para que el nacionalismo abandone su papel desestabilizador y se muestre amenazante y chantajista cada vez que ve una oportunidad favorable. Lógico, porque los nacionalistas —ahora abiertamente separatistas— son insaciables y no se contentan con nada.

Se ha venido hablando mucho en estos últimos días de campaña electoral del mantra que Podemos ha esgrimido para ganar voto en Cataluña: el del "referéndum" que vendría a solucionar todos nuestros problemas con Mas y sus aliados. Pero me temo que esta alternativa —la de la consulta popular digo— sería tan provisional y transitoria como todas las que hemos propuesto antes. No serviría para nada. ¿De verdad alguien puede creerse que, si en un referéndum consultivo saliera el "NO" —lo cual es muy probable, visto el resultado de las últimas elecciones autonómicas— los independentistas se darían por satisfechos? ¿Alguien piensa que no volverían a la carga, una y otra vez (como ha ocurrido en Quebec, por ejemplo), solicitando nuevos referendos hasta obtener el resultado que ellos apetecen? Quien crea que sí es un iluso. Yo también estoy más cerca de la postura de Ortega y Gasset —el problema catalán hay que sobrellevarlo—, antes que de la defendida por Azaña, quien pensaba —¡iluso él!— que haciendo concesiones la cuestión podría solucionarse. ¡Qué chasco se habría llevado si hubiera vivido para ver todo lo que se ha concedido desde 1975...!

En fin, Serafín... Cumplir la legalidad vigente, es lo que ha de hacerse. Y esperar a que el país se estabilice económicamente y la situación se tranquilice. Y entonces ya veremos si los independentistas siguen creciendo. La mayoría de la gente lo que quiere es vivir tranquila, en paz y disfrutando de las cosas buenas que tiene la vida. Estar siempre cabreado por un problema de identidad "nacional" no le merece la pena a la mayoría de la gente. De hecho, el problema identitario lo crean los políticos y cuatro fanáticos que sólo viven para ello, creyendo —como decía Albert Boadella— que "en Madrid" todos los días nos levantamos pensando en cómo joder "a Cataluña".

Recuperar las competencias en educación —como ha venido proponiendo UPyD desde su nacimiento—, para evitar que se sigan creando generaciones educadas en el odio a la idea de España,  y esperar a una coyuntura más favorable... Y así hasta que vaya remitiendo este sarpullido que ha sufrido un proceso de agudización por causa de la crisis y de la debilidad subsiguiente en que ésta ha sumergido a España. No olvidemos que los nacionalistas —como las ratas (o los buitres)— siempre están a la zaga, buscando el momento más favorable para lanzar sus dentelladas (o picotazos). El caso de Artur Mas, que retrato en mi chistecillo y se ha producido hace unos días, así lo demuestra. Y entretanto, el que no esté contento, que se tire al monte si tan mal vive en el opresor Estado Español. A ver cuánto tiempo aguanta...

sábado, 14 de noviembre de 2015

"ESPEIN IS DIFERENT", 52: LA CUP VUELVE A BURLARSE DE ARTUR MAS


EFECTIVAMENTE, un auténtico y humillante calvario el que le están haciendo pasar al "president" en funciones los miembros de la CUP. El lider de CDC ya empieza a ser objeto de sorna incluso en el extranjero y en Francia, por ejemplo, los periodistas especializados le llaman "Monsieur menos 12", porque cada vez que convoca elecciones —medida con la que ha amenazado a la CUP si no le dan su apoyo— pierde 12 escaños. Pero si desean conocer más detalles de todas estas noticias pinchen en el siguiente enlace (o en este otro).

domingo, 1 de noviembre de 2015

"ESPEIN IS DIFERENT", 50: LOS BUENOS TIEMPOS...



IMAGINO que ya lo habrán leído en la prensa, o escuchado en los medios informativos de radio y televisión: Artur Mas, el mayor estratega que ha dado la Historia tiene en contra a buena parte de su "govern" por haber aceptado la declaración independentista que Carme Forcadell hizo en su toma de posesión como presidenta del Parlament. Y ello, sin haber conseguido, siquiera, que la CUP acepte votar a favor de su investidura. Todo va, pues, viento en popa para CDC...

lunes, 28 de septiembre de 2015

"ESPEIN IS DIFERENT", 39: JORNADA POST-ELECTORAL CATALANA (1)



TRAS los resultados electorales de ayer, domingo día 27, la situación política en Cataluña ha amanecido con grandes nubarrones (sobre todo para algunos). Los líderes de la CUP han vuelto a reiterar, por activa y por pasiva, que al no haber conseguido mayoría la opción independentista a nivel de votos, el proceso soberanista de Artur Mas y sus socios no va a ninguna parte. Han añadido taxativamente, además, que si el futurible gobierno que salga tras las negociaciones quiere tener su apoyo, el citado Mas no puede formar parte de él, y mucho menos presidirlo. Se le presentan malas perspectivas al Molt Honorable majadero...

domingo, 27 de septiembre de 2015

"ESPEIN IS DIFERENT", 38: LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN CATALANES...




NOTA: Para complementar este divertimento que les ofrezco en forma gráfica, no dejen de leer los diferentes artículos que el diario El Español ha ido dedicando estos días de campaña electoral (plebiscitaria) en Cataluña, bajo el título genérico de El libro negro del periodismo en Cataluña. No tienen desperdicio y dan una idea de lo que ha venido ocurriendo en dicha comunidad autónoma desde los inicios de la democracia. Si se diera el caso de que cuenten o difundan públicamente lo que lean allí, es muy probable que más de uno les acusen de ser unos fascistas, pero al menos estarán bien informados...

sábado, 19 de septiembre de 2015

"ESPEIN IS DIFERENT", 36: CATALUÑA, CORRUPCIÓN INDEPENDIENTE



LO que tienen las utopías es que todo vale para justificarlas, con tal de que sus impulsores consigan el anhelado objetivo que se proponen. Y además se presentan al personal como el paradigma de lo perfecto (precisamente por ello son utopías). ¿No dijo Artur Mas que en la futura Cataluña-nación independiente incluso habría menos cáncer? Pues eso... Precisamente Artur Mas —el peor gobernante que haya tenido Cataluña en toda su historia (desde Indíbil y Mandonio, si me apuran)— quiere tapar ahora, a base de nación e independencia, una pésima gestión de la que el partido que hasta hace poco lideraba —y que ha quedado fracturado, a raíz de su deriva independentista— ha sido el principal responsable (junto con ERC y el PSC, claro, que gobernaron en aquel tripartito de triste memoria). Y es que, si de corrupción, nepotismo y mala praxis en la gestión de la res publica hablamos, bien podríamos afirmar que los catalanes son en eso tan españoles como el resto de sus conciudadanos de otras regiones. No hay más que echar una ojeada a cualquier lugar de España (Cataluña incluida) para darse cuenta del siniestro paralelismo. Y tan responsables igualmente, puesto que en una democracia (por imperfecta que ésta sea), lo que se tiene es lo que se vota. Ni más, ni menos.

Ahora, resurgiendo del estercolero en que han convertido a Cataluña los Pujol (insuperables en esto de la corrupción y, por tanto, españolazos a más no poder), los Mas, los Espadaler, los Sumarroca, los Núñez, como un Ave Fénix llena de mierda hasta la punta del pico, Artur Mas pretende construir una nueva nación contra viento y marea. Recibiendo bofetones de todos lados: de la UE, de los principales líderes europeos, del presidente de EE.UU, de la propia banca catalana, de la mayoría de sus empresarios, de más de la mitad de la población de la comunidad autónoma, etc. Y cuando se pregunta a sus compañeros de aventura de la ANC o de ERC por la corrupción existente en el país, entonces estos contestan que ahora se está en otra cosa. Y es que ya se sabe que en la nueva, ficcional y quimérica utopía de la Cataluña-nación independiente, por no haber cosas malas no habría ni corrupción, pues ésta es toda culpa de España.