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jueves, 14 de febrero de 2013

"PRÍNCIPE VALIENTE" DE PLANETA: HACIA EL FIN DEL COLECCIONABLE



PUESTO que siguen entrando en el blog comentarios relativos al coleccionable "planetoide" de Príncipe Valiente, y como yo hace tiempo que no he vuelto a publicar nada al respecto —pues decidí poner punto y final con el volumen correspondiente al año 1980, último en que Foster tuvo algo que ver con la serie (en este caso como guionista)—, he pensado que sería bueno abrir una nueva entrada dedicada al tema, con el objeto de que todos los interesados en él podáis intercambiar ideas (¿más ideas?) sobre tan interminable y eterno coleccionable. Un coleccionable del que se ha hablado, largo y tendido, en los diferentes artículos que le hemos dedicado en este blog y que despertó desde el principio un sinfín de polémicas que todos conocemos ya, más o menos.


La cosa, a lo que parece, está llegando a su fin (si es que no lo ha hecho ya en el momento de escribir estas líneas) y como el interés del personal sigue vivo —cosa lógica, por otra parte—, pues creo que es buena idea ceder este espacio para que habléis sobre ello y hagáis balance de todo lo ocurrido. Especialmente aquellos que habéis tenido la paciencia suficiente para alcanzar el deseado final, porque ya os digo que un servidor se apeó del carro hace tiempo.

Hal Foster, su mujer y Sherman Billingsley en una fiesta (1951).
¿Se han fijado ustedes en el tamaño de la plancha que aparece atrás?


Yo, por mi parte, entretanto procuraré sacar algo de tiempo para redactar otra entrada en la que hacer públicos los resultados (muy pobres, todo sea dicho) de la encuesta que puse en marcha hace tiempo sobre el famoso coleccionable (¿os acordáis?). Así es que nada... Aquí tenéis vuestra casa para seguir debatiendo sobre una de las mejores series historietísticas de todos los tiempos (si no la mejor). ¡¡Adelante!! Pasad y poneós cómodos...

martes, 23 de octubre de 2012

DECEPCIONANTE RESPUESTA DE PLANETA: SEGUIMOS COMO ESTÁBAMOS



BUENO, pues ya tengo esa contestación de Planeta DeAgostini que estaba esperando. Y esta vez, debo decir, que han respondido con una rapidez pasmosa que yo agradezco muy de veras. Sin embargo, me temo que vamos a quedarnos con un palmo de narices, pues no especifican cuál ha sido la fuente (o fuentes) empleadas para llevar a cabo la restauración que están realizando con la planchas de Prince Valiant a partir del año 1981. Reconocen, eso sí, el empleo de diversos materiales (¿ediciones previas, material digitalizado, periódicos...?), aunque sin detallarlos. Pero será mejor que deje hablar a los propios correos intercambiados, para que vean ustedes cómo ha discurrido el flujo de información —con cuentagotas, pero información a la postre— de un servidor de ustedes con los responsables del coleccionable "planetoide":


- Correo enviado el 15/06/2012, 22:34 horas
Estimados amigos de Planeta:

¿Sería demasiado pedir que fueran tan amables de indicarme de qué edición de Príncipe Valiente han tomado ustedes el material para editar las planchas de los volúmenes correspondientes a los años 1981 y sucesivos. La mayoría de los aficionados y seguidores de su coleccionable está elucubrando con que sea de la edición de Carlsen Verlag, pero muchos pensamos que la impresión realizada por ustedes es mejor que la alemana y la supera. De hecho, los colores son mucho más acertados y la línea también está muy bien. Si he optado por dirigirme de nuevo a ustedes es porque el dato que les pido no aparece especificado en la página de créditos y de copyright del volumen, por lo que les agradecería mucho que me lo dijeran (si es posible, claro).

Confiando en su amabilidad aguardo, impaciente, su respuesta.

Un saludo cordial y gracias anticipadas.
* * *


- Respuesta recibida el 18/06/2012, 09:41 horas
Estimado cliente,

Le indicamos que hemos remitido su solicitud al departamento correspondiente y en cuanto nos faciliten una contestación se la haremos llegar a la mayor brevedad posible.

Aprovechamos la ocasión para saludarle.
* * *


- Correo enviado el 14/10/2012, 22:19 horas
Estimados señores:

Tal como pueden ver en los mensajes colocados más abajo, el pasado mes de junio les escribí solicitándoles amablemente una información, pero aún estoy esperando su respuesta. ¿Van a contestarme o los datos que les pedía son algo que no pueden saberse?

Aguardo su respuesta.

Un saludo cordial.
* * *


- Respuesta recibida el 15/10/2012, 11:05 horas
Estimado cliente,

Dicho email se derivó al departamento correspondiente, el cual está gestionando la respuesta adecuada para facilitársela; no obstante, volvemos a pasarle nota para agilizar este trámite.

Aprovechamos la ocasión para saludarle.
* * *


- Respuesta recibida el 18/10/2012, 14:51 horas
Estimado cliente,

En referencia a su comentario, le informamos que desde el año 1981 hemos tenido que hacer un trabajo de reconstrucción-restauración formidable y no hemos tomado la edición de nadie, sino que es única de Planeta DeAgostini.

Aprovechamos la ocasión para saludarle.
* * *


- Correo enviado el 18/10/2012, 22:36 horas
Estimados amigos:

Muchísimas gracias por su nueva y atenta respuesta. De todas formas, si no es abusar de su amabilidad me gustaría saber algo más: aunque no hayan recurrido a ninguna edición previa (Carlsen, Fantagraphics o cualquiera otra), habrán tenido que utilizar un material base sobre el que trabajar para hacer su propia restauración. ¿Podrían decirme cuál ha sido éste? ¿Acaso han utilizado reproducciones escaneadas de los periódicos originales en que se publicó la serie (obteniéndolas, quizá, por mediación de Bocola)? ¿O han utilizado archivos proporcionados por KFS, ya que hablamos de un material --a partir de 1981-- más moderno que el de la época de Foster? ¿Harían el favor de aclararme todas estas cuestiones y satisfacer, así, la curiosidad de un aficionado que ha seguido con gran interés su coleccionable, escribiendo sobre él en diferentes ocasiones?

Aguardo impaciente su nueva respuesta.

Gracias anticipadas y un saludo muy cordial.

* * *


- Respuesta recibida el 23/10/2012, 9:47 horas
Estimado cliente,

En respuesta a su pregunta, indicarle que se ha partido de material base de distintas procedencias, buscando siempre la que tenía mayor calidad o estaba en mejor estado.

Aprovechamos la ocasión para saludarle.
* * *

Ha sido agotador...


Con esto concluye mi comunicación con Planeta en lo relativo al coleccionable de Príncipe Valiente. ¡¡Hasta siempre!!

viernes, 19 de octubre de 2012

PLANETA RESPONDE OTRA VEZ: SOBRE EL MATERIAL UTILIZADO EN EL COLECCIONABLE DE "PRÍNCIPE VALIENTE" A PARTIR DE 1981



ME sabe mal publicar esta entrada, sobre todo después de que uno de los visitantes habituales de este Nibelheim —el amigo Anpugar— me pidiera hace un par de días cierto favor en los comentarios de la entrada precedente, creyendo que servidor tenía "línea directa" con Planeta DeAgostini. Y digo esto porque, a pesar de haberle aclarado que no era así y que difícilmente podría yo llevar a buen puerto su encargo, lo cierto es que he sido otra vez un afortunado, pues los responsables del Departamento de Coleccionables de la todopoderosa editorial han vuelto a responder muy amablemente a una nueva carta que les envié para consultarles ciertas cuestiones que interesan al famoso coleccionable de Prince Valiant que sigue en marcha. Una circunstancia de la que, como en otras ocasiones, deseo informarles para que estén al tanto.

 El castillo de Planeta DeAgostini, dispuesto para ser asaltado...


Recordarán que hace meses surgió la duda de cuál ha podido ser la edición utilizada como base por Planeta para publicar los volúmenes de dicho coleccionable, a partir del año 1981, toda vez que la de Bocola —reproducida hasta ese momento— aún no ha llegado a esa fecha. Así pues, ni corto ni perezoso, volví a escribir a los "planetoides" solicitándoles dicha información —tal como ya había hecho antes en otras tres ocasiones (por el tema de los grises y de la alteración en el programa de entregas)— y lo dije aquí en su momento.

¡El intercambio de correos no para...!


Pues bien, aunque ha habido que esperar bastante (mi carta la envié el pasado mes de junio y he tenido que insistir, como ya le indiqué al amigo Anpugar), lo cierto es que al final me han respondido. Pero lo han hecho en un brevísimo escrito que no aclara del todo las dudas que les planteaba, y donde sólo me comentan lo siguiente:

«desde el año 1981 hemos tenido que hacer un trabajo de reconstrucción-restauración formidable y no hemos tomado la edición de nadie, sino que es única de Planeta DeAgostini».

Por este motivo, he reenviado mi carta pidiéndoles que hicieran el favor de ampliarme un poco la información, porque parece indudable que dicho trabajo de restauración ha tenido que partir de una base concreta. Cuál pueda ser ésta es algo que espero me contesten los amigos de Planeta. Se admiten apuestas: ¿habrán utilizado una edición base (Carlsen, por ejemplo), que luego han restaurado? ¿Habrán echado mano de los materiales de Bocola (escaneos de los periódicos norteamericanos en que se ha ido publicando la serie) dado que existe una clara colaboración entre la editorial germana y la multinacional española? ¿Habrán obtenido algún tipo de material del propio King Features Syndicate (opción que dudo bastante, pues no se caracteriza el propietario de los derechos de Prince Valiant por el cuidado con que trata sus materiales, además de no conservarlos, como hemos tenido ocasión de saber por Manuel Caldas)? Reconózcanme que la cosa tiene su interés y está llena de misterio. ¿Qué opinan ustedes?

Yo, por mi parte, les mantendré puntualmente informados si consigo que los de PdA vuelvan a contestarme.

viernes, 7 de septiembre de 2012

TEBEOS Y NOSTALGIA: UNA ECUACIÓN INEVITABLE ¿Y CONVENIENTE?




LA salida a la venta del último coleccionable de Planeta DeAgostini —dedicado a nuestro mítico y castizo Guerrero del Antifaz—, así como algún comentario publicado en la entrada testimonial (y alegórica) que dediqué hace unos días a hacerme eco de dicha noticia, me han hecho pensar en la conveniencia de redactar este pequeño comentario, con el objeto de plantearles la siguiente disyuntiva:
¿Son realmente tan buenos como se dicen ciertos tebeos de nuestra infancia, o bien es que los miramos con más nostalgia (bendito sentimiento) y pasión que objetividad?



Personalmente, y aunque soy plenamente consciente de la importancia que El Guerrero del Antifaz ha tenido para la historia del tebeo español, nunca he sentido especial simpatía por la mítica obra de Manuel Gago. Me ha parecido un tebeo bastante normalito, mediocremente dibujado (en casi todas sus etapas, aunque mucho peor al principio, claro está) y entretenido sólo a ratos. Y conste que esto ya me ocurrió, incluso, cuando era niño y lo leí por vez primera (luego tampoco he repetido demasiado, la verdad sea dicha). De ahí —e imagino que ya se habrán dado cuenta de ello— el escaso interés que ha despertado en mí la aparición del citado coleccionable "planetoide".



Es verdad que la situación de la historieta en España entre los años 40 a 60 —recordemos que El Guerrero del Antifaz aparece, por vez primera, en 1943 (según la opinión mayoritariamente aceptada)— no era demasiado boyante, ni estaba para muchas alharacas. Asimismo, el nivel de exigencia del público de la época se movía en parámetros muy modestos y el tono general de los tebeos resultaba demasiado anodino e inocentón, por lo que el panorama, en general, apenas si resiste una mínima comparación con lo que se hacía entonces no sólo en EE. UU —¡imaginense: Foster, Raymond, Caniff, Eisner, Robbins, Drake, Barry, Kirby, Kubert, etc.—, sino incluso en otros países europeos, como Francia, Bélgica o Italia. De todos modos, incluso dentro de nuestra "piel de toro" hubo otros artistas coetáneos a Manuel Gago que hicieron obras bastante más interesantes y de mucho mejor factura que las del ilustre vallisoletano. Pienso, por ejemplo, en Boixcar y su Flecha Negra (por citar sólo uno de sus títulos más conocidos y temáticamente relacionado con El Guerrero del Antifaz), en Eduardo Vañó con su Roberto Alcázar y Pedrín (que tampoco era para tirar cohetes, ni gráfica ni argumentalmente, pero creo que supera a la creación gagiana por variedad temática o argumental y, sobre todo, por la riqueza de sus fuentes de inspiración), en Ambrós (magnífico dibujante en su etapa madura y muy superior a Gago desde el comienzo), en Giner (insuperable y, posiblemente, el mejor dibujante naturalista que dio España en aquella época), en Darnís y su Jabato, en Iranzo (cuyo enérgico y personal trazo le permitía superar todas sus carencias), etc. Y esto por hablar, únicamente, de los dibujantes en estilo realista.



Ahora bien, insisto en que reconozco los méritos de El Guerrero, por lo que me identifico plenamente con lo que podemos leer en una magnífica y precisa entrada de El lector impaciente, donde se comenta esta última edición "planetoide", destacando
«la habilidad de Gago para construir la historia y dotarla de una complejidad que va más allás del "muere, perro" que a algunos les gustaría hacernos creer. Gago cuida especialmente el sentido del ritmo y sabe ensalzar las virtudes de un estilo de dibujo elegante y fluido que parece tener en autores de la talla de Hal Foster y Alex Raymond sus principales referentes, así como ocultar sus deficiencias para ponerse en todo momento al servicio de la historia y los personajes».

En fin, Serafín. No seré yo quien vaya a utilizar el concepto "elegante", para referirme al rudimentario estilo (sobre todo al principio) de Gago, pero conste que, en lo básico, estoy completamente de acuerdo con la lectura que de esta obra clásica del tebeo español ha realizado nuestro "impaciente" conbloguero PAblo.



En cualquier caso, es una buena noticia que se haya puesto en marcha esta reedición y espero, muy de veras, que todos los amantes de El Guerrero del Antifaz vuelvan a disfrutar de lo lindo con sus aventuras (o a conocerlas, si es la primera vez que se acercan a ellas). Sea de una u otra forma, quienes al final saldrán ganando son los lectores (por su disfrute) y los tebeos (por su promoción). Y eso es lo más importante.

viernes, 31 de agosto de 2012

LUCHA DE TITANES... EN LOS QUIOSCOS: "PRÍNCIPE VALIENTE" Y "EL GUERRERO DEL ANTIFAZ"




Pues eso... No discutan mucho ustedes por el nuevo coleccionable de Planeta DeAgostini y compren los dos si pueden (pues hay que consumir para levantar España). ¡¡Voto a bríos...!!

miércoles, 27 de junio de 2012

CUANDO LOS ÁRBOLES NO DEJAN VER EL BOSQUE: MÁS SOBRE "PRÍNCIPE VALIENTE" DE PLANETA




AHORA que ya hemos pasado el Ecuador del discutible (y discutido) coleccionable que Planeta DeAgostini viene dedicando a esa joya del Noveno Arte que es Príncipe Valiente, creo que resulta adecuado y conveniente ofrecer a los lectores interesados unas breves reflexiones a propósito del mismo y de la impresión que ha despertado en quienes lo están siguiendo. Lo digo, más que nada, porque a la demora lógica que toda colección de estas características impone a sus seguidores, se ha venido a añadir el intenso debate que, en torno a dicho título —o, más bien, al formato elegido por PdA para presentarlo—, está teniendo lugar, en diversos lugares de la blogosfera, desde que dicho coleccionable se inició. Uno de ellos ha sido, precisamente, este Nibelheim (que es el de todos ustedes) y por ello creo que viene al caso detenerse un instante, echar una ojeada a lo que se ha venido diciendo y presentárselo a todos ustedes debidamente ordenado, para fijar ideas, conceptos, posiciones y (¿por qué no decirlo?) hasta exageraciones. ¡Que todos sabemos bien cómo favorece PV ese tipo de actitudes! Producto de las pasiones que despierta, sin duda...

Una vez más, la obra de Foster es causa y objeto de que los
aficionados se reúnan y disfruten hablando de ella


Por otro lado, y como a causa del nuevo sistema de comentarios anidados establecido por Blogger ha habido varios amigos visitantes que están teniendo problemas para poder leer con normalidad los comentarios que se han ido añadiendo (a partir del nº 200) a la última entrada que dediqué al coleccionable de PdA, me ha parecido muy conveniente abrir este nuevo portal con el objeto de trasladar aquí la discusión para que ellos puedan seguir con normalidad el debate. Ahora bien, como esta nueva entrada tiene una finalidad esencialmente conclusiva y recopilatoria he pensado también que sería oportuno retomar aquí algunas reflexiones que ya dejé escritas en los comentarios de todas las entradas precedentes que he ido dedicando a la creación fosteriana, para ordenarlos y presentarlos a modo de conclusión y como resumen de mis propias posiciones sobre el tema. Así es que lo único realmente innovador que van a encontrar ustedes ahora será aquello que quieran incorporar con sus propios comentarios. En este sentido, ¡me reconocerán que no se puede hacer un blog más a medida del consumidor!

En este Nibelheim, como bien saben, estamos siempre abiertos a las sugerencias


Vaya por delante, y para empezar, que servidor apenas si ha cambiado su parecer desde que, en el ya lejano mes de julio del pasado año, escribí mis primeras impresiones sobre lo que entonces sólo era un proyecto de coleccionable, materializado en un preview y algunas imágenes (incluido vídeo) publicados aquí y acullá. Lo digo, no con la intención de parecer soberbio, infalible o un "enteraíllo" de tomo y lomo, sino para destacar el hecho de que, personalmente, el producto que PdA ha estado sacando al mercado sólo me ha decepcionado en aspectos muy puntuales, que de ninguna manera pueden empañar las cosas buenas que yo veo en él (a las que ya me refería en mis primeras críticas señaladas). Pero procedamos a enumerar escuetamente las principales de ellas, para tener una visión con la suficiente perspectiva del asunto.
■ Se presenta la totalidad del material publicado hasta 2011. Es decir, todas las planchas realizadas en un período de más de setenta y cinco años (¡se dice pronto!), que va del 13 de febrero de 1937 al 25 de diciembre de 2011. Éste era el plan editorial que Planeta propuso a los clientes desde el principio y, a lo que parece, será el que va a respetarse hasta el final (aunque haya habido algunos cambios en el orden de entrega, no previstos al principio). Por ello, no tiene mucho sentido que se lancen reproches contra la editorial, como se ha hecho, por no tener controlado el futuro de la serie y, menos aún, que se la haga responsable por no editar el material que ya ha empezado a realizar Thomas Yeates, actual dibujante de la tira que se hizo cargo de la misma en abril de este año. Una intención, por cierto, que, como ya señalé en los comentarios y reitero ahora, no conocemos ninguno de nosotros. Quiero decir, ¿sabemos lo que hará PdA al respecto en el futuro? En cualquier caso, me gustaría volver a recordar cuáles fueron los objetivos iniciales del coleccionable. ¿No salió, acaso, para conmemorar el septuagésimo quinto aniversario de la serie? ¿No ha insistido Planeta en que va a cumplir su objetivo (a pesar de los cambios realizados)?

■ La reproducción de las planchas es infinitamente superior a cualquiera de las anteriores ediciones en color que se habían publicado por estos lares. Me atrevería a decir, incluso, que se encuentra entre las mejores ediciones en color realizadas a nivel mundial (si exceptuamos, claro está, la edición de Fantagraphics, que tiene cierto carácter "filológico", por aquello de que ha utilizado el material conservado en la Universidad de Siracusa).

■ El tema de la encuadernación es uno de los que más ampollas y críticas ha levantado, pero lo cierto es que se ha ofrecido un producto editado en tapa dura. Y si bien es verdad que las cubiertas dejan bastante que desear desde el punto de vista estético, no puede negarse que se han realizado pensando en el público generalista al que va dirigida la colección y que servirán, al menos, para facilitar la conservación de la misma.

■ Aunque es cierto que cada uno de los volúmenes no está regalado, ni mucho menos, sin embargo no es menos cierto que tienen un precio bastante asequible. Ya sé que ésta es cuestión muy personal y que, entre otras razones, depende de cada cual, pues lo que a uno le parecerá caro a otro no, pero creo, objetivamente, que 7,99 euros no es un precio elevado por el material ofrecido.

Frente a estos argumentos favorables —se podrían enumerar algunos más, pero tampoco es cuestión de alargar innecesariamente la entrada— estarían aquellos "peros" que una parte significativa de seguidores de Principe Valiente han encontrado en el coleccionable de PdA. Sin embargo, al repasar todas las críticas que se han ido haciendo, uno se percata de que, al final, la mayoría de ellas quedan reducidas a un único reproche fundamental: el de la encuadernación. Hay otros aspectos, no baladíes, que también han sido apuntados en el "debe" de PdA —por ejemplo, la mejorable rotulación empleada, la traducción, los insustanciales artículos con que se abre cada uno de los volúmenes, etc.—, pero insisto en que la principal acusación lanzada contra el coleccionable es el de la mala encuadernación y el diseño de sus cubiertas. Bueno, ésa y también el hecho de que se haya optado por el formato de entregas para quioscos, en lugar de elegir el de libros para ser vendidos en librerías.

 Los detractores de la colección, muy enfadados con Planeta, se sienten con las manos atadas


Esta último aspecto me hace volver a insistir en la idea de que quienes critican con más vehemencia el coleccionable de PdA pierden de vista lo fundamental de la cuestión: que se trata de eso, de un coleccionable y que se pensó, desde el principio, para ese formato. Se estará de acuerdo o no con la elección hecha por la editorial, vale, pero es la suya. Y a nadie obligaron para que comprara los libros. Además, todos conocíamos a la editorial y el título editado, así es que… A esa lógica, que a mí me parece aplastante, responde la posición que he mantenido hasta el momento. Posición que, como ya he señalado, apenas si ha cambiado desde el comienzo (con excepción de la crítica que se puede hacer por el salto en el orden de publicación de las entregas, claro está, que no me parece justificable). Pero, por lo demás, sigo pensando que este coleccionable y sus características se ajustan bien a los objetivos planteados: popularizar PV, ganar un público que no es el habitual seguidor del personaje, etc.

 En tres ocasiones se ha dignado PdA responder a este humilde nibelungo
(cosa que agradezco sinceramente, todo sea dicho)


PdA es una gran editorial y si algo no podemos negarle es que marca sus líneas de actuación, hace sus estudios de mercado y busca el público que considera adecuado para cada uno de sus productos. Por desgracia es a ella —y a otras editoriales grandes similares— a quienes King Feature Syndicate/Biplano siempre ha preferido ceder sus derechos de explotación de personajes como Prince Valiant. Y también ha sido una desgracia que los responsables de PdA hayan decidido que el formato adecuado para su edición del personaje fuera el coleccionable. Así es que poco podemos hacer a ese respecto. Se estará absolutamente en contra de tal decisión —yo, de hecho, también lo estoy, pues hubiera preferido esa edición libresca para vender en librerías de la que se ha hablado—, pero es la que han adoptado quienes legítimamente disfrutan de los derechos de edición del personaje en España. Para mí está claro que, al margen de la rabia y el pataleo, poco más podemos hacer al respecto; bueno sí, algo sí que podemos hacer: en caso de no estar de acuerdo con lo que se nos ofrece, basta con no comprarlo y ya está (como he hecho yo con Jeremiah, por cierto, con todo el dolor de mi corazón). Y es que, ciertamente, puede resultarnos difícil dejar pasar la ocasión de hacernos con algunos de nuestros tebeos favoritos (a mí me pasa con el citado de Jeremiah), pero lo que no veo demasiado coherente es que sigamos comprándolo para criticarlo luego furibundamente, cuando ya sabíamos cómo era (para eso están los volúmenes promocionales que se venden al principio) y nadie nos obligó a comprarlo. En resumen: que resulta inútil pegarse de cabezazos contra las paredes porque no han editado PV como a nosotros nos hubiera gustado y, a la vez, seguir adquiriendo el coleccionable que tantos desvelos nos produce. Además, siempre nos quedará Manuel Caldas…



Una última cuestión: otro aspecto muy negativo que yo destacaría de todo esto es la respuesta que nos dio PdA para justificar el cambio de orden en las entregas del coleccionable. Debo confesaros, en este sentido, que no me pareció ni satisfactoria, ni convincente. Esperaba una argumentación que no se me dio; algo de más enjundia, al margen de los socorridos “problemas técnicos”. Aunque claro, por otro lado empiezo a pensar y me digo que ni siquiera estoy seguro de que la editorial tenga por qué darme más explicaciones —dejando a un lado la respuesta cordial que me proporcionó en su momento— o, al menos, no las que algunos le estamos pidiendo (sobre qué va a hacer, cuáles son sus planes de futuro, etc.), pues quizá entren dentro de su política editorial y no sabemos qué nivel de confidencialidad puedan tener. Pero bueno, eso es otro tema y tampoco deseo abrir otra línea de debate…

Para finalizar esta entrada me gustaría proponerles un juego. Como creo que las palabras y los pensamientos se los lleva el viento, y con el objeto de que ustedes puedan dejar fiel constancia de lo que piensan al respecto, se me ha ocurrido poner en práctica la sugerencia que uno de los amigos participantes en el blog hizo tiempo atrás, a través de un comentario, en el sentido de realizar una encuesta (oficiosa, por supuesto) sobre lo que pensamos del coleccionable "planetoide". ¿Quién sabe? A lo mejor la consulta un editor bienintencionado y decide seguir las indicaciones y anhelos que expresemos en ella. Por intentarlo que no quede... En todo caso, como señalaba el amigo Anónimo citado, se trataría de ser justo y objetivo con las notas puestas en cada pregunta. He intentado realizar una encuesta bastante completa, aunque imagino que no será neutral del todo, pues como ocurre en todo tipo de cuestionarios, ya el mero planteamiento de las preguntas puede traslucir una parte de lo que el encuestador piensa. Ahora bien, lo que sí puedo asegurarles es la sencillez de la misma: basta con marcar dentro de las botones y elegir en una escala del 1 a 10, teniendo en cuenta que (¡obviamente!) 1 es la valoración más baja de cada tema y 10 la máxima. Bueno, pues aquí tienen mi...

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ENCUESTA SOBRE LOS MÉRITOS Y DEMÉRITOS DEL COLECCIONABLE
DE PdA DEDICADO A PRÍNCIPE VALIENTE
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El plazo para participar en la encuesta finaliza... finaliza... ¿Hummmm? ¿Cuándo puede finalizar? No lo tengo claro... ¿A principios de septiembre, quizá? ¿O, más bien, coincidiendo con el aniversario de la última plancha publicada en el coleccionable (esto es el 25 de diciembre de 2012)? Humm... No lo sé. Ya se irá viendo... De todas formas, si tienen alguna idea no dejen de comunicármela. Ya saben que soy un nibelungo abierto a sugerencias (realizables, claro). Je, je, je...

¡¡Adiosito!!




jueves, 17 de mayo de 2012

SOBRE LAS ALTERACIONES EN EL COLECCIONABLE DE "PRÍNCIPE VALIENTE": NUEVA RESPUESTA DE PLANETA



BUENO... pues, tal como les prometí, aquí me tienen escribiendo de nuevo sobre Príncipe Valiente y el coleccionable de Planeta DeAgostini. Ya les dije que si obtenía respuesta la carta que envié, en su momento, a los responsables de la megaeditorial española la publicaría en este Nibelheim para que todos los interesados pudieran conocer las razones y argumentos que sus responsables han dado a mis preguntas. Y sin más dilación, eso hago, pasando a transcribirles todos los textos del breve intercambio epistolar que he mantenido con ellos. Saquen ustedes las conclusiones que deseen porque, en este caso, servidor no piensa hacer ningún comentario ni exégesis de los mismos. Allá van (en azul están mis correos, en rojo las respuestas de PdA):


# Pregunta enviada el 26 de abril de 2012 (21:17 h.)

Estimado amigo Xxxxxxx:

Permitirá que me dirija a usted personalmente porque es la única persona —con nombre y apellidos— que conozco en PdA a la que puedo hablarle sobre el coleccionable de Príncipe Valiente, ya que tuvo la amabilidad de contestarme meses atrás a propósito de otra cuestión relacionada con dicho título. Verá usted...
[...] Por lo que yo les he escrito esta última vez es para rogarles que, dentro de lo posible, me dieran algo de información más detallada sobre los motivos que han llevado a la inexplicable alteración en el ritmo de publicación del material dibujado por Harold Foster, atrasando los volúmenes correspondientes a los años 1969, 1970 y 1971, toda vez que resulta bastante difícil creer que ustedes no sabían ya de antemano —bastaba un simple cálculo para hacerlo— que, al llegar a este punto de la serie, se iban a encontrar con que Bocola aún no había publicado ese material dentro de su propia edición. Lo digo, porque los aficionados más forofos del personaje —aquellos que suelen seguir los blogs especializados como el mío y otros similares— están bastante indignados por dicha decisión, que critican como una chapuza inadmisible. Yo mismo pienso que es un contratiempo que deberían haber previsto ustedes antes de lanzar el coleccionable. Pero bueno, eso es algo que ahora ya no tiene solución, a lo que parece. Le digo todo esto, porque si ustedes les proporcionaran detalles más concretos y explicaciones más especificas —es decir, algo más amplio y detallado que esa escueta hoja volandera que han introducido en la entrega número 33 (correspondiente al año 1972) que, en realidad, no aclara nada y contribuye a la confusión— seguro que le ahorrarían a muchos de sus clientes numerosas incertidumbres y más de un mal trago.

Por otra parte, la gente se pregunta si, acaso, este retraso en publicar el último material dibujado por Foster no responderá a una maniobra de su empresa para obligar a los suscriptores y seguidores a hacer toda la colección y concluirla, toda vez que es muy factible un descenso de las ventas al llegar a la etapa dibujada por John Cullen Murphy (y no digamos ya a la de Gary Gianni). Ya sé que han asegurado ustedes la continuidad de la serie y del coleccionable, pero el personal está muy mosqueado.

En fin, no sé. En todo caso, insisto, mi intención al escribirles era intentar obtener esa información ampliada para transmitírsela a los aficionados que participan en el citado blog (y a quienes lo leen sin participar), con el objeto de aclararles, en lo posible, las numerosas dudas que les han surgido a raíz de este sorprendente e inesperado cambio en el orden de publicación de las entregas de un coleccionable que la mayoría esperábamos con gran ilusión (después de los fracasos anteriores). Confío en no haber sido demasiado inoportuno.

Un saludo cordial.



# 1ª Respuesta enviada el 27 de abril de 2012 (09:07 h.)

Estimado cliente,

En referencia a su email, le informamos que ha sido remitido al editor de la obra para que tenga constancia de su comentario y en cuanto tengamos una respuesta se la haremos llegar a la mayor brevedad posible.

Asimismo, agradecerle de antemano sus sugerencias ya que con ellas intentamos conseguir un mejor servicio y mejorar la atención al cliente, por lo que le pedimos que no deje de hacérnoslas llegar sobre esta u otras colecciones de nuestra editorial.

Aprovechamos la ocasión para saludarle.



# 2ª respuesta enviada el 11 de mayo de 2012 (16:56 h.)

Estimado cliente,

Sobre su cuestión le informamos que cuando se programó la colección PRINCIPE VALIENTE se tuvieron en cuenta las diferentes variables que iban a incidir sobre el calendario, sin embargo nos hemos encontrado con problemas técnicos que no esperábamos y que hemos estamos resolviendo.

Como editores, trabajamos para que el conjunto de la colección tenga la mejor calidad posible y, aunque no siempre lo conseguimos, hacemos todos los esfuerzos para ello. Cualquier lector es libre de pensar que hay maniobras con intereses ocultos, pero cuando creamos colecciones lo hacemos pensando precisamente en aquellos que la quieren completar y que esperan tener un buen producto.

Uno de los valores de la colección es que por primera vez se va a ofrecer íntegra, sin cortarla en etapas; quizás algunos lectores están esperando que acabe la etapa Foster para dejar de comprarla, pero creemos firmemente que perderán una oportunidad única de conseguir de forma homogénea y trabajada la historia de uno de los mejores personajes del cómic mundial.

Reiteramos las gracias por sus aportaciones, y aprovechamos la ocasión para saludarle.


# Mi mensaje de despedida enviado el 11 de mayo de 2012 (20:55 h.)

Muchas gracias por su respuesta.
Un saludo.




Y eso es todo lo que hay. Un saludete, amigos.


jueves, 19 de abril de 2012

"PRÍNCIPE VALIENTE" Y PLANETA DEAGOSTINI: ¿UNA ECUACIÓN IMPOSIBLE?



TODOS los aficionados a Príncipe Valiente, así como los meros seguidores del coleccionable que Planeta DeAgostini lanzó al mercado el pasado mes de septiembre imagino que se han quedado a cuadros después de tener entre sus manos el volumen número 33 y comprobar que se había dado un salto de varios años en el material recopilado en dicho volumen, pasando súbitamente de 1968 a 1972 y dejando de lado tres años cruciales, pues corresponden a los últimos en que Harold Foster dibujó la tira, que había creado treinta y cuatro años atrás, antes de pasar todos los bártulos gráficos a John Cullen Murphy.

Yo, por desgracia —y a causa de ciertos problemas demasiado habituales (1)—, aún no tengo en mi poder ese aciago volumen trigésimo tercero, pero quien sí dispone de él asegura que en su interior Planeta ha incluido un breve "Aviso al lector" que, en realidad, no aclara nada y que sólo ha contribuido a incrementar la desazón del personal, así como su desconfianza. Lo que no debería extrañar a nadie (precavidos, como estamos, ante las sonoras chapuzas que la división comiquera de la todopoderosa editorial española parece cometer una vez sí y otra también).

 Un esforzado admirador de Prince Valiant (lleva, incluso, el mismo peinado que el
protagonista de la serie) después de asegurar ante los grandes editores que sólo
la edición de Manuel Caldas le hace honor a la creación fosteriana


Porque vamos a ver, yo me hago las siguientes preguntas: ¿acaso, Planeta no podría habernos ahorrado a los seguidores y aficionados —que, religiosa y puntualmente, pagamos nuestros 8 euritos cada semana— el chapucero galimatías en que nos ha metido a estas alturas del coleccionable? ¿Quizá ignoraba Planeta que, tarde o temprano, iba a llegar el momento en que no dispondría del material base de Bocola para poder seguir adelante con la periodicidad y en el orden (lógico) que se nos había anunciado al principio, considerando el ritmo de publicación que lleva la editorial alemana? ¿Entonces, por qué no se hizo nada, por parte de los responsables del coleccionable, para que los aficionados, suscriptores y seguidores del mismo supieran, desde el principio, qué terreno iban a pisar? ¿No habría sido mejor, me pregunto yo, que Planeta hubiera esperado a que Bocola tuviera publicada toda su edición, antes de empezar ellos con la suya (que tomaba como base la alemana)?

El seguidor de Prince Valiant descansa tras concluir con éxito (aunque no sin sobresaltos)
un nuevo coleccionable en el que se prometía la edición "definitiva" de la serie


Yo tengo muy claras mis respuestas a todas esas preguntas. Pero como he redactado la presente entrada para que todos ustedes puedan desfogarse o dar sus razones en los comentarios, pues me guardo la opinión y les cedo la palabra. Digan lo que quieran, pero siempre con mesura y educación, por favor.

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(1) Lo cierto es que, como ya he dicho antes en algún comentario de este mismo blog, el seguimiento del coleccionable de Planeta está siendo un verdadero suplicio para mí, pues prácticamente no ha habido entrega en que no haya tenido que devolver un volumen por desperfectos derivados de una mala manipulación, o por defectos de edición (generalmente exceso de cola y hojas pegadas entre sí).

sábado, 25 de febrero de 2012

EL NUEVO "JEREMIAH" DE PLANETA: DECEPCIÓN ABSOLUTA



ANTEAYER tuve entre mis manos el primer volumen del integral de Jeremiah, de Hermann, que Planeta DeAgostini ha comenzado a publicar y bueno... Si esto no fuera una reseña, con voluntad más o menos crítica, que pretende informar al personal sólo diría una cosa de él: quedé absolutamente decepcionado. E intentaré justificar esta impresión tan negativa.

Ya creíamos saber, porque se había anunciado en el preview, cuáles iban a ser las características físicas de la edición (que yo mismo celebré en su momento): tapa dura, color, buen papel, tamaño no ideal, pero sí aceptable... Y lo cierto es que teniendo en mente el magnífico trabajo que esta misma editorial realizó hace unos años con el Comanche del propio Hermann, yo particularmente estaba muy ilusionado y me había hecho la idea de que en esta ocasión también íbamos a tener una gran edicion de Jeremiah.



Pero mis expectativas han quedado truncadas del todo, por la sencilla razón de que Planeta no ha respetado la que puede ser considerada principal de tales características: esto es, el tamaño del libro. Y así, mientras en el preview referido se indicaba que el volumen iba a medir 220 x 295 mm. —dimensiones que no eran las ideales, pero tampoco estaban mal—, finalmente el producto que el aficionado encontrará en las estanterías no supera unas medidas bastante más reducidas, cuales son 208 x 281 mm., aproximadamente. Y esto no es lo peor de todo, pues sólo estamos hablando del tamaño total del libro. Lo verdaderamente importante reside en las dimensiones utilizadas para la mancha —que es donde se reproduce lo que de verdad importa: esto es, el trabajo de Hermann—, y aquí el resultado es, por razones obvias, aún peor: un formato de sólo 183 x 240 mm., aproximadamente. Una canijería, vamos, que nos retrotrae a los tiempos de la vieja edición de Junior y que está bastante alejado de lo que hizo Dólmen hace sólo unos años (que tampoco fue para tirar cohetes, pero sí ofrecía mayores dimensiones generales, de mancha y de libro). A partir de aquí, casi todo lo bueno que se pueda decir de esta nueva edición quedará empañado por tan inadmisible "punto negro", que no sólo muestra una ausencia de "visión" en los responsables del gigante editorial, sino su absoluta falta de respeto hacia los potenciales lectores (pues se anunció una cosa y se está ofreciendo otra distinta y... peor).



En cuanto a la reproducción, puedo afirmar que poco o nada ha mejorado si comparamos esta última edición con las anteriores. Algunas páginas, incluso, han salido peor reproducidas en ésta, al presentar menor nitidez en el negro y, por tanto, una pérdida de línea que se aprecia, sobre todo, en el último álbum de los tres incluidos, precisamente el primero que Hermann entintó enteramente con rotring (instrumento que da como resultado un tipo de línea muy uniforme y bastante más fina que la del pincel). Estos "errores" —sobre todo la falta de nitidez de algunas planchas— estaban presentes en los seis ejemplares que cotejé y debo decir que, sin embargo, no aparecen en la vieja edición de Junior (al menos en el ejemplar que yo tengo), de modo que no hemos ganado mucho. De todas formas, y para ser ecuánimes, habría que examinar (y comparar) la nueva edición con más cuidado para dar por seguro que se trata de un fallo propio de la misma, y no de errores puntuales en ejemplares concretos.

En cuanto a la rotulación y la traducción —ambas nuevas— no puedo decir mucho, pues mi opinión se apoya en un análisis de urgencia realizado a pie de estantería, así es que no he tenido ocasión de comparar con detenimiento ambos aspectos (ni creo que pueda hacerlo en el futuro, salvo que me regalen un ejemplar, pues no tengo intención de comprar el libro). El papel de la nueva edición "planetoide" no está mal. Yo diría que se halla en igualdad de condiciones con el de Dólmen (que también presentó el material en un buen soporte) y que supera con creces al más poroso de Junior (que, con el paso de los años, se ha vuelto amarillento y friable o quebradizo).



Resumiendo: si son ustedes nuevos aficionados y quieren conocer esta magnífica serie, o bien si contándose entre los veteranos fueron incapaces de hacerse en su momento con todos los volúmenes publicados por Junior o Dolmen, deberían sopesar muy seriamente la posibilidad de adquirir esta nueva edición de Planeta, pues se trata de un título imprescindible que debe figurar en la biblioteca de todo tebeófilo que se precie. Pero si ya conocen el material, o si lo tienen en cualquiera de las dos últimas ediciones mencionadas, entonces no ganarán nada agenciándose los nuevos libros, pues bien poco se ha avanzado con su aparición. Y es una verdadera lástima, la verdad, porque si el gigante editorial español hubiera optado por reproducir la edición Grand Public de Dupuis, todos habríamos salido beneficiados y podríamos decir que en España ya existía una edición "definitiva" de este clásico imprescindible de la bande dessinée (como es posible decirlo de Comanche, insisto). Incluso si solamente se hubiera limitado a reproducir la edición más pequeña que la misma editorial belga ha denominado Magnum, utilizando para ello el tamaño que anunciaron en el preview, algo habríamos ganado. Pero nada de esto se ha cumplido. En fin, Serafín... Una nueva oportunidad perdida. ¿Y van...?



Yo, por si acaso, creo que dejaré pasar un poco el tiempo con la idea de ver si PdA —siguiendo la costumbre habitual de nuestros editores— se anima y saca más adelante una nueva edición basada en el formato Grand Public, después de habernos colocado esta canijada. Lo veo difícil, pero no imposible, sobre todo considerando que en el caso de Prince Valiant ahora mismo tiene en el mercado un coleccionable y ya hay quien habla de otra futura edición para librerías del mismo título. En cualquier caso, no sería la primera vez que ocurre algo parecido, y como ya me han tomado el pelo alguna que otra vez —no los de Planeta, ciertamente, sino otros editores— pues no deseo que en esta ocasión me ocurra lo mismo, así es que esperaré.



martes, 22 de noviembre de 2011

Y PLANETA RESPONDIÓ FINALMENTE: ACLARACIÓN SOBRE LOS GRISES EN LA NUEVA EDICIÓN DE PRÍNCIPE VALIENTE




QUERIDOS amigos, tal como dejé prometido en la primera entrada donde dí noticia del intercambio epistolar que he mantenido con responsables de Planeta DeAgostini —a propósito de su última edición de PV y de ciertos supuestos fallos detectados en algunos volúmenes de la misma—, por fin tengo el gusto de comunicar a todo el mundo que el gigante editorial español ha terminado respondiéndome, según dijo que haría. A continuación voy a transcribir íntegramente el breve correo electrónico que me llegó ayer de la editorial, contestando a mi pregunta sobre la presencia, en las planchas de PV, de esos tonos grises que aparecen sustituyendo a los tradicionales blancos en numerosas zonas de la página y en las cartelas con los textos. Era, un poco, lo que ya esperábamos. Hélo aquí:

«Estimado cliente,

»En referencia a su email, le informamos que estamos utilizando los materiales publicados en Alemania por la Editorial Bocola que ha restaurado los volúmenes con gran trabajo y optó en algunos por simular el papel prensa en que se editaban las tiras de Príncipe Valiente originalmente; de ahí que pusiera unos tonos de grises, en concreto aparece en los volúmenes de los años 43 a 52 y se hacen cada vez más suaves.

»Esperando haber respondido a su duda, aprovechamos la ocasión para saludarle».

La verdad es que después de leer las diferentes opiniones de algunos "bocolitas" que han ido publicando sus comentarios en este blog —posteriores a los de aquellos otros que, en un primer momento, denunciaron esta presencia de grises en la edición española como algo anormal y defectuoso—, uno llega a la conclusión de que no se trata de un error que podamos achacar a Planeta, sino que es una "peculiaridad" ya presente de origen en la edición de Bocola y, por ende, difícilmente solucionable por parte de la editorial española.

En cualquier caso —y si es cierta la explicación que me han dado en PdA (explicación de la que, en principio, no tengo por qué dudar, pero que tampoco puedo confirmar más que por terceras fuentes, pues yo no tengo los volúmenes alemanes)— parece evidente que estamos hablando de una elección bastante desafortunada desde su origen, puesto que ediciones más fidedignas y cercanas al original —y me refiero, concretamente, a la de Fantagraphics (basada en las color proofs conservadas en Syracuse)— presentan un blanco nítido e inconfundible allá donde Bocola y PdA 2011 nos dan grises.

Pero es que, además, volvemos a encontrarnos, en mi opinión, con un caso de "restauración" equivocada nuevamente por exceso. En esta ocasión, porque el editor ha pretendido ir más allá de lo exigible, incluso intentando reproducir —un tanto chapuceramente, todo hay que decirlo— el efecto del papel antiguo (¿en tonos grises?), algo que era completamente innecesario, puesto que no se trataba de reproducir un manuscrito, ni de realizar un facsímile. Pero bueno, es lo que hay.

En fin, Serafín. ¿Y a ustedes qué les parece?

martes, 8 de noviembre de 2011

PLANETA RESPONDE: A PROPÓSITO DE GRISES Y BLANCOS EN LA NUEVA EDICIÓN DE PRÍNCIPE VALIENTE



EL pasado 11 de octubre envié un comentario al servicio de Atención al cliente de Planeta, comentando cierta particularidad que algunos seguidores del coleccionable de Príncipe Valiente habían detectado a partir del volumen séptimo, correspondiente al año 1943. Me refiero, claro está, a la presencia de esos tonos grises que, a partir de ese tomo y con distinta intensidad, aparecen sustituyendo las áreas blancas de cada una de las planchas, incluyendo el espacio de las cartelas con el texto. Aunque ya conocen ustedes mi absoluta incapacidad para la fotografía —incluso con las modernas cámaras digitales que lo hacen todo—, sin embargo creo que las imágenes publicadas a continuación dan una idea aproximada de cuál es el "defecto" de que hablo aquí.



Pues bien. Hace relativamente poco tiempo, en los mismos comentarios donde se hizo saltar la liebre, yo mismo me quejé de Planeta y hablé del poco respeto que parecía demostrar por sus lectores, al no haber obtenido mi mensaje una contestación de parte de sus responsables. Ahora, sin embargo, he de entonar la palinodia públicamente y reconocer que dicha respuesta ha llegado por fin. Algo tarde, quizá, pero con un contenido bastante alentador, pues demuestra que en el gran coloso editorial se han preocupado por la denuncia que hice (ignoro si alguno más de ustedes llegó a escribirles por el mismo tema). De todas formas, creo que merece la pena decirlo públicamente aquí. Así pues, en primer lugar les transcribo el mensaje que yo envié y luego añado la respuesta que me ha dado Planeta.


«Estimados señores de Planeta: Como seguidor y comprador del nuevo coleccionable de Príncipe Valiente, les escribo para informarles de un error de edición, detectado por los lectores en el tomo séptimo (correspondiente al año 1943).

»Se trata de un defecto de impresión, según el cual todos los blancos —incluido el de las cajas de texto— aparecen sustituidos por tonos de color grisáceo de distinta intensidad.

»Tras comprobar que en la edición original alemana de Bocola (que ha servido de base a la suya) ese fallo no aparece —es decir, los blancos son blancos—, desearía que me dijeran qué solución van a adoptar para enmendarlo y si, en su caso, tienen pensado sustituir los tomos defectuosos (que enturbian y oscurecen considerablemente el conjunto general de cada página). Cordialmente quedo a la espera de su respuesta».

* * *


«Estimado cliente,

»En relación a su email, le agradecemos de antemano su colaboración y le informamos que estamos gestionando la incidencia; agradeceríamos que, en la medida de lo posible, pudiera enviarnos la imagen correcta escaneada de la edición original alemana de Bocola para así poder contrastar su comentario.

»Quedamos a la espera de sus noticias.

»No olvide que puede consultar todas las novedades de nuestras colecciones visitando la página web: www.planetadeagostini.es/novedades.html».




Con el objeto de poder seguir adelante con el tema —pues creo que la ocasión lo merece—, aprovecho esta entrada para pedirle el siguiente favor a cualquiera de los "bocolitas" que leen este blog: dado que yo no tengo ningún ejemplar de la edición alemana de Bocola, le rogaría a quien sí los tuviera que me hiciera llegar a través del correo electrónico que aparece en la columna lateral del blog, una cuantas imágenes de planchas escaneadas —preferiblemente del año 1943, que parece ser el más perjudicado por el problema de los tonos grises y la ausencia de blancos puros—, para que yo pueda adjuntarlas al mensaje con que voy a responder al comunicado que me han enviado los responsables "planetoides". Si quiere enviarlas él mismo, haciendo referencia al asunto (claro), pues tampoco habría el menor inconveniente. En cualquier caso, la mayoría de los aficionados le estaremos eternamente agradecidos por ello y quizá saquemos algo en claro de todo esto.

Pues eso. Dicho queda. A ver si alguien con un buen escáner se anima y me echa una mano (y no al cuello, precisamente).

jueves, 8 de septiembre de 2011

DE NUEVO SOBRE "PRÍNCIPE VALIENTE" DE PLANETA (Y ALGUNAS COSAS MÁS): CON EL LIBRO EN LAS MANOS



MENOS mal que he podido terminar la reseña prometida sobre el volumen primero del nuevo coleccionable de Prince Valiant (PV) que ha sacado Planeta DeAgostini (PdA). ¡¡Creía que no la acabaría nunca!! ¡¡Un poco más y me junto con la salida a la calle de los dos tomos siguientes! ¡Por Wotan (que es como decir por mi enemigo)! ¡Si es que estoy más liado que la trenza de un germano con la cabeza sin lavar! En fin, Serafín. La verdad es que la cosa ha terminado convirtiéndose, por una u otra razón, en un verdadero análisis del color en la serie (quizá al dejarme llevar por los comentarios que los visitantes han ido publicando en la última entrada que dediqué al tema). Pero bueno, una cuestión interesantísima, en cualquier caso.

Lo cierto es que desde hace más de una semana tengo el dichoso volumen de la nueva edición "planetoide" (que, en adelante, también llamaré Planeta 2011). Lo he leído con detenimiento, lo he visto y revisto, lo he olido repetidas veces —¡ah, ese aroma a tinta de todo libro recién salido de imprenta!—, lo he tocado y ahora me propongo realizar un análisis del mismo, comparándolo con las otras dos ediciones más recientes. Hablo, por supuesto, de la de Manuel Caldas y de la norteamericana de Fantagraphics (aunque mencionaremos, también, alguna otra).


Para ser justos, quizá debería haberlo cotejado únicamente con esta última —puesto que estamos hablando de dos ediciones en color (la de Caldas, ya saben, es en glorioso blanco, negro y grises)—. Pero como el portugués hace las cosas de manera fetén, pues su trabajo siempre es referencial por muchos aspectos. En este sentido, nunca me cansaré de repetir que si tanto Fantagraphics como Planeta hubieran tomado como base la línea y el negro de la edición "caldiana" todos habríamos ganado considerablemente. Pero bueno, vamos ya a lo que importa.



1º) TAMAÑO
Comencemos por lo que más llama la atención del nuevo coleccionable: me refiero claro está, a su tamaño, que es considerablemente más pequeño que el de las ediciones de Fantagraphics (la mayor) y de Caldas. Ya sabíamos, ciertamente, que la de Bocola —reproducida por Planeta— es más reducida que sus hermanas norteamericana y luso-española, pero ¡no vean ustedes cómo cambia la idea que uno se hace de las cosas cuando se tiene el volumen delante y entre las manos! Por otro lado, no se trata única y exclusivamente de la dimensión total del libro, sino de lo que mide la mancha; esto es, del tamaño al que se ha reproducido la parte dibujada por Foster. He aquí lo verdaderamente importante. En este sentido, y aunque los libros de Fantagraphics son los mayores por tamaño general (36 x 26,5), sin embargo es la edición de Caldas —cuyo libro mide 35 x 26,8— la que se lleva el gato al agua y ofrece una reproducción mayor de las viñetas, pues los márgenes empleados son menores que en el caso de la norteamericana: así, frente a los 30,5 x 23,5 cm. de mancha en Fantagraphics, tenemos los 33 x 25 cm. de Caldas. En cuanto a Planeta —cuyo libro mide 32 x 23,5 cm.—, ha optado —ignoro si en el caso de Bocola ocurre igual (aunque a juzgar por algunas imágenes que pueden rastrearse por la red parece que sí)— por utilizar unos márgenes algo más amplios que reducen la posibilidad de aumentar el tamaño de la plancha. De ahí resulta una reproducción de las viñetas bastante reducida respecto de las dos ediciones anteriores: 26,5 x 20 cm. (o 29 x 19 cm., para el caso de aquellas planchas —de la 1 a la 17— basadas en reproducciones de periódicos que introdujeron añadidos en las partes superiores e inferiores de las viñetas, tal como muestra Caldas en el volumen primero —p. XII—, al hablar de la plancha primera).

Comparativa de tamaños (escala 1:10) entre las portadas de Fantagraphics, Caldas y Planeta 2011


Voy a resumir un poco lo dicho hasta ahora utilizando un cuadro comparativo, pues la explicación quizá haya quedado algo liosa:


A pesar de todo, a pesar de este menor tamaño, la edición de PdA se ve francamente bien y puede leerse cómodamente. Hay, por tanto, una gran diferencia (a mejor) con respecto de la última edición en color que teníamos en España: esto es, la propia (y tan criticable) que sacara la misma Planeta en el año 2006. Primer punto positivo, por tanto, para la nueva.


2º) MANEJABILIDAD
Es una consecuencia directamente relacionada con la cuestión del tamaño. Casi todos los aficionados desearíamos que las ediciones de Prince Valiant fueran más grandes de lo que han sido por regla general. ¿Pero se han parado a pensar ustedes en lo incómodo que resultaría manejar un libro rígido del tamaño estándar de los viejos periódicos norteamericanos en donde aparecía publicada la serie fosteriana? Es decir, un volumen de 54x40 cm., con 104 páginas —algunos, incluso, proponen que debería reunirse en cada uno de ellos el material de cuatro años—, en tapa dura y con un papel de buena calidad que, sin duda, tocaríamos con sumo cuidado para no arrugarlo, ni ocasionarle dobleces. Un coñazo, vamos. Por no hablar del precio que dicha edición alcanzaría. Sería de todo, menos económica.

 Achim Dressler, editor de Bocola, ante una de las enormes páginas dominicales de periódico norteamericano.
Una preciosidad, pero de incomodísimo manejo en caso de no querer arrugarla (© Fritz Jörn)


Es evidente que todas esas características no se le pueden exigir a Planeta, por la sencilla razón de que su propuesta editorial con este último coleccionable va dirigida a un público generalista. Y éste no sólo rechazaría, casi con toda seguridad, el encarecimiento consiguiente, sino que cabe la posibilidad de que el lector que se acerque por vez primera a la obra de Foster viera incluso incómodo un formato excesivamente grande e inmanejable, pues su objetivo no es admirar embelesado las planchas, sino leer la historia. En resumen: creo que la presente edición "planetoide" está bastante bien y puede cumplir, con creces, las expectativas de todos sus potenciales compradores (incluso la de los más forofos). Quizá los volúmenes podrían haber sido un poquitín más grandes —hasta llegar al tamaño de Fantagraphics o de Caldas, que siguen siendo manejables—, pero debemos reconocer que son muy aceptables por tamaño, precio y manejabilidad.


3º) COLOR Y LÍNEA
El problema del color en las planchas de Prince Valiant ha sido analizado brillantemente y con la suficiente atención por mis amigos de Cómic, Historietas, Tebeos, en el número extra y monográfico que dedicaron a la serie (pp. 65-89). Asimismo pueden ver un completo artículo en su blog del mismo nombre, pinchando en el siguiente enlace. Y también hallarán suficientes datos sobre el tema en el capítulo 3º (pp. 67ss.) del libro de Manuel Caldas, Foster y Val. Los trabajos y los días del creador de "Prince Valiant". A pesar de todo, me gustaría decir algunas cosas al respecto, especialmente después del interesante y largo debate que se ha originado en la anterior entrada que dediqué al nuevo coleccionable de PdA.


Portadas de las ediciones de Zenda, Splitter, Bocola y Fantagraphics


Para empezar, creo que existe un elemento indiscutible del que partir en cualquier discusión sobre el tema: ninguna de las ediciones en color más recientes ahora mismo de Prince Valiant —Zenda, Splitter, Bocola, Fantagraphics y Planeta 2011 (que sigue a la tercera)— puede considerarse como definitiva. En este sentido, ni aún la mejor de todas ellas (Fantagraphics) ha logrado satisfacer por completo a los aficionados y seguidores de la serie. Se podrá arguir que esto es así porque dichos aficionados son unos tiquismiquis, unos pirados y unos maniáticos, que se fijan en menudencias y se ofenden por tonterías. Es posible, pero lo cierto es que ninguna de tales ediciones ofrece el color adecuado, según la información que proporcionan las pruebas de color (color proofs) conservadas en la Universidad de Syracuse, bien porque utilizan como única base las páginas dominicales de los periódicos —tal es el caso de Zenda y Bocola (esta última, además, ha suavizado demasiado los colores)—, bien porque pese a haber empleado las citadas pruebas —como ha ocurrido con la última edición de Fantagraphics—, se ha hecho a partir de unos escaneados muy defectuosos (realizados por la Universidad, y no por la editorial), en los que la línea aparece bastante desvaída y los colores demasiado subidos de tono (posiblemente por no haber tenido en cuenta que el papel en el que se iba a imprimir tiene unas cualidades distintas al de los periódicos de la época de Foster). Al menos esto es lo que podemos decir de los tres volúmenes publicados hasta la fecha. Ya veremos qué ocurre en los siguientes.

La plancha 199 (del 12 de enero de 1940) en la edición de Fantagraphics


Todas estas cuestiones, la complejidad técnica implícita en la tarea de restauración, las elucubraciones de lo más variopintas que pueden leerse en la red hacen que el tema del color en Prince Valiant acabe despertando —como bien sabemos los muy aficionados— todo tipo de pasiones y visceralidades. Las posturas van desde quienes proponen una reconstrucción completa del color —partiendo, en ocasiones, de planteamientos bastante discutibles—, hasta quienes se conforman con la simple reimpresión de las páginas de los viejos periódicos en que apareció publicada la saga de Foster sin una sola corrección. Hay también quienes consideran que basta con editar la serie en blanco y negro, puesto que así habría sido, casi con total seguridad, como la concibió su creador (aunque se viera obligado por la coyuntura del momento a publicarla en un color bastante malo). Y por último están quienes no dicen nada al respecto. En fin, Serafín: opiniones de todos los gustos, como pueden ver.


Condiciones irrenunciables para un buen color de PV
Yo también tengo la mía, por supuesto, aunque quizá no esté tan prefijada como la de otros aficionados y expertos. Es decir, soy relativamente flexible en esta cuestión del color y me dejaría guiar por el criterio de un buen editor (pongan aquí, por favor, el nombre de Manuel Caldas, pues me ha demostrado —en numerosas conversaciones privadas sobre éste y otros temas— que hace las cosas no sólo con pasión, amor y entrega, sino también con argumentos y sentido común). Ahora bien, ello no significa que no tenga mis propias ideas al respecto. Y además hay unas cuantas de ellas que considero irrenunciables para tomar en serio cualquier edición de Prince Valiant que se tenga por "definitiva". Son las siguientes:

1º) La edición tiene que ser en color, antes que en blanco y negro, puesto que así fue realizada la serie original. Se podrá arguir que Foster estaba obligado a ello por los condicionantes de la época. De acuerdo. Es muy posible que fuera así. Pero lo cierto es que pensó sus planchas para que numerosos detalles de las mismas —especialmente en los paisajes, los cielos y los fondos— quedaran acabados con el propio color. Así pues, es un elemento que, nos guste o no, está ahí y forma parte de la tradición histórica de la serie. De manera que en cualquier lectura o recuperación "filológica" que se quiera hacer de ella debe ser tomado en cuenta y considerado como una realidad a la que no se debería renunciar. Ello no es óbice, desde luego, para que existan ediciones como la de Caldas (sólo en blanco, negro y grises). Es otra manera de contemplar la obra y, en todo caso, el punto de partida ineludible para obtener la línea y el negro de lo que sería una edición en color definitiva.

2º) Me parecen inaceptables aquellas propuestas restauradoras que van más allá del intento de recuperar, con mayor o menor fidelidad, los colores originales, tal como se reprodujeron en la época. Al hablar así pienso, evidentemente, en el caso de Adolfo García, a quien Planeta DeAgostini le hizo una verdadera jugarreta, arruinando su versión en color de PV y mostrando el grado de chapucería al que puede llegar una gran editorial cuando se lo propone. Inadmisible, ciertamente. Pero incluso viendo las páginas que García pone como muestra de lo que él habría querido que saliera publicado (y algunas son buenas), su propuesta sigue sin convencerme. Va demasiado lejos —y no lo digo sólo porque haya reconocido que estaba dispuesto a retocar dibujo si hiciera falta (como afirmó burlándose de quienes apuntaron esa posibilidad), o porque se permita reinterpretar un color que, con sus defectos y carencias, fue el que aprobó Foster—, sino porque la filosofía con la que ha abordado su labor es errónea, a mi entender. He aquí —y cito literalmente— lo que desea hacer García con su restauración:
«El dibujo y la historia [de PV] no ha envejecido lo más mínimo, es tan bueno como hace 70 años, pero el color si, considero que aplicarlo de nuevo con una paleta de colores más extensa, con más riqueza de matices, con fidelidad a la realidad de las cosas, un color actual, que contente a los puntillosos de siempre, (cosa complicada), y que interese a nuevos lectores. Esa es mi idea de como actualizar la serie, ya que en realidad se trata de eso».
La negrita, evidentemente, es mía, y está ahí para señalar lo más grave de todo el párrafo. O sea, que García no desea "restaurar" Prince Valiant, sino "actualizarlo". Pues bien, a servidor le interesa más lo que hizo y pensó Foster, antes que las propuestas renovadoras de mi compatriota. ¿Qué le vamos a hacer? ¿Pero cómo que "actualizar" la serie? ¿Es eso lo que tiene que hacer un "restaurador"? Porque yo pensaba que su tarea consistía en conservar lo existente y, seleccionando entre lo mejor que hay, ofrecer al público la versión más cercana posible a lo que se publicó en su momento. No hace falta que nadie "rejuvenezca" Prince Valiant. En todo caso, a quienes afirman que Foster habría estado satisfecho con esta restauración tan "renovadora" de García se les puede responder que nadie puede saber ya (por desgracia) cuál sería su opinión. Ni siquiera el propio García, claro. Y, por tanto, habrá que limitarse a recuperar lo mejor de aquello que ha llegado hasta nosotros.

A PV no hay que darle ningún color moderno. ¿Quiénes somos nosotros  —¿quién es Adolfo García?— para llevar a cabo esa actualización "modernizadora"? PV es un clásico, y se tiene que tomar (o dejar) tal y como fue hecho. Es decir, aceptarlo con sus bondades y sus limitaciones. En todo caso, lo que hoy día hay que hacer con la saga fosteriana es publicarla intentando obtener un color lo más aproximado posible al que se ve en los periódicos (pues siempre será el más cercano a lo aprobado originalmente por Foster), pero nunca enmendarle la plana al autor haciendo propuestas actualizadoras (por muy basadas que estén en los colores originales).

En las tres imágenes siguientes pueden ver un ejemplo del exceso restaurador de García. En primer lugar he puesto una plancha de la última edición de Fantagraphics (sacada de la preview proporcionada por la editorial como promoción y bien subida de colores, como ya he señalado). A continuación, la misma plancha en su versión "actualizadora" de García y, por último, una imagen del original en blanco y negro (sin trama), tal como se ha conservado.



Al examinar con detalle la página restaurada por García y compararla con las otras dos debemos preguntarnos: ¿de dónde han salido esos bancos de niebla flotante, los cielos de Photoshop que no existen en la página escaneada de las color proof, o los cambios de colores que pueden verse? Y, por último, ¿cómo es que aparecen elementos que ni siquiera están en el original dibujado por Foster —me refiero, concretamente, al número de plancha y a la fecha completa de ésta, que podemos ver en la parte inferior de la antepenúltima viñeta—, y otros han sido cambiados de lugar (como es el caso de la firma del artista en la última viñeta)? Por no hablar de otros elementos, como la organización de los textos y la traducción (que parece bastante libre).

En fin, Serafin. Se podrá argumentar —y de hecho lo hacen quienes se muestran partidarios de ese tipo de "actualización"— que el color original de Prince Valiant es irrecuperable. Bueno, esto quizá sea así para el caso puntual de algunas planchas —se habla de 17—, pero ¿qué ocurre con aquellas otras de las que se han conservado las color proofs en Syracuse? Pruebas que, por cierto, procedían del propio archivo particular de Foster, que fue quien las donó. ¿Dirían esos novatores que no guardan el color que el padre de la serie había aprobado (de acuerdo, ciertamente, que con las técnicas y las limitaciones de la época)?

Color proof de la plancha 1768 (27-12-1970), una de las últimas realizadas por Foster.
Éste debería ser el material base sobre el que "restaurar" los colores de Prince Valiant


3º) Pues bien, pese a las dificultades existentes —y aquí ya paso a otra de las condiciones ineludibles que yo exigiría de una edición considerada "definitiva"—, yo sí creo que podríamos llegar a una especie de entente cordiale —bueno, más que nosotros, lectores y aficionados, los editores y especialistas—, merced a la cual se consiguiera una edición muy cercana a la original. Para ello haría falta recopilar la mayor cantidad de páginas de periódico con las dominicales de PV, cotejarlas, seleccionar las mejores y más homogéneas de entre ellas y terminar comparándolas con las pruebas de color —aprobadas por Foster, no lo olvidemos—, para ver si ha habido variaciones en las tonalidades y si es necesario retocar la intensidad del color presente en dichas páginas o en las propias pruebas de color (pues hay algunas de ellas que están muy subidas de tono). El resultado obtenido quizá le seguiría pareciendo "anticuado" a una buena parte de lectores —pues, de hecho, ahí permanecerían los colores más o menos planos del huecograbado, así como las tramas que tanto molestan a algunos—, ¿pero no es cierto que, en ese caso, estaríamos ante algo muy cercano a lo que se hizo originalmente, en época de Foster? Yo creo, desde luego, que sí. Claro, que quizá sea porque me siento más partidario de la conservación, que de la revolución propugnada por Adolfo García.


Dos pruebas de color más, en las que se pueden ver las líneas horizontales que, a media altura, atraviesan
cada uno de los ejemplares, como resultado de haber doblado la cartulina por la mitad para su manejo o envío


4º) Para apreciar como se debe esta gran creación de Foster —con un color lo más cercano al original y sin que haya necesidad de eliminar algunos elementos como las tramas— hace falta un tamaño de edición grande, pero tampoco excesivo. El de Caldas, por ejemplo, no estaría nada mal, pues supera (en mancha) al de Fantagraphics y, a pesar de todo, sigue siendo cómodo y manejable. Algo aún más grande, al estilo de la edición de Splitter —no digamos ya el caso de Manuscripts Press, o el de la gigantesca Camelot Edition de Bocola (portafolio), hechas al tamaño original de los periódicos de la época—, resultaría más incómodo de utilizar, por las razones ya expuestas en el epígrafe sobre "manejabilidad", incluso para los más forofos de la serie. ¡Reconózcanmelo!

 La edición de Bocola en su versión tamaño tabloide (libro) y periódico (Camelot Edition) (© Fritz Jörn)


¿Colores suaves? ¿Colores fuertes?
Ya dije en su momento, y esta impresión ha quedado confirmada en otros foros y en los sucesivos comentarios que han ido dejando en el blog mis amables visitantes, que los colores del nuevo coleccionable de PdA son apagados y de tonalidades suaves. Seguro que hay quien ve en esta peculiaridad un problema, pero a mí no me disgustan. Es verdad que en este primer volumen se les ha quedado la mano un poco corta, y algunas páginas se nos muestran tan desvaídas que casi parecen no tener color. Pero aun a riesgo de que me llamen "zoquete" por ello, les confieso que prefiero este tipo de tonalidades suaves y difuminadas a las demasiado intensas y vívidas de Fantagraphics (cuyos tres volúmenes presentan, como ya he dicho antes, unos tonos en exceso saturados, especialmente los amarillos y los rojos). Aunque, pese a todo, reconozco que en ninguno de los dos casos estamos ante el color adecuado.

Planchas primera y segunda en PdA 2011

Las mismas planchas en la edición "subida" de color de Fantagraphics


Siempre he creído que esas tonalidades más apagadas eran las propias de los viejos cómics de prensa, y derivaban de un proceso de envejecimiento y descomposición de los colores originales, debidos al tiempo y a la mala calidad de los papeles empleados. Por otra parte, el visionado del único material relativo a las planchas que conserva un coloreado personal de Foster  —me refiero, claro está, a las guías de color (color guides)— parecía abundar en dicha idea. Estas color guides eran las fotocopias que el genial artista coloreaba con acuarelas y entregaba al fotograbador como referencia para realizar las pruebas de color compuesto de que ya hemos hablado (las color proofs), y que eran las utilizadas para realizar las tiradas definitivas. A pesar del mal estado de conservación de tales "guías de color" —consecuencia directa de la mala calidad de su papel (se pueden ver dos ejemplos en el extra de CHT, p. 77, además del que pongo yo a continuación)— comprobamos que Foster parecía preferir una gama de tonalidades suave y un tipo de color matizado, capaz de realzar las ya suficientes cualidades intrínsecas del dibujo, aunque al entrar en juego la fotomecánica y las técnicas de impresión de la época, el resultado pudiera ser algo distinto al ideado por el dibujante en un principio (que, en todo caso, daba el visto bueno al resultado final).

Guía de color que puede verse en la página 67 del extra de CHT y ahora, también, aquí

Color guide realizada por Foster (o por un colorista encargado por él) con las
indicaciones de los códigos de color para el fotograbador escritas a mano


Esa es la idea que uno saca al ver estas imágenes. Pero en conversaciones con Manuel Caldas, éste me ha explicado que la realidad podría ser bien diferente. Para empezar, y en su opinión, nada autoriza a pensar que Foster prefiriera colores suaves como los que aparecen en las color guides. Cree el portugués que esas tonalidades apagadas responderían únicamente al hecho de que el dibujante apenas empleaba tiempo en realizarlas, dando sólo pequeños toques que sirvieran como indicación al fotograbador. Y lo mismo cabría decir de los ejemplos que conservamos de viñetas coloreadas que dedicaba y entregaba a admiradores: la intención de Foster era atender dichas peticiones, pero sin perder demasiado tiempo con ese trabajo, de modo que le bastaba con dar algunas pinceladas ligeras y suaves, sin llegar a un gran acabado. Por el contrario, continúa afirmando Caldas, cuando examinamos dibujos que Foster realizó y coloreó para ser imprimidos en offset —una técnica que sí permitía la reproducción de originales coloreados directamente—, entonces vemos que el artista empleó tonos mucho más fuertes e intensos. Es decir (y cito literalmente a Caldas en uno de sus correos): «Se ve claramente que el color es tal y cual como salió de los pinceles de Foster (o sea, que no fue "construido" como el de los periódicos)». Esto se echa de ver, por ejemplo, en las portadas que el dibujante realizó para las adaptaciones literarias de su saga, publicadas por Hastings Press, y en algunas otras ilustraciones conservadas, tal como la que pongo a continuación (que el bueno de Caldas utilizó hace un par de años para felicitar a sus 300 fieles por Navidad).

Ilustración navideña impresa en offset y reproduciendo, según Caldas, el color dado por Foster


Debo confesarles que, en realidad y pese a las sólidas y argumentadas razones del editor portugués, no termino de estar convencido del todo en lo que se refiere al proceso de envejecimiento de los colores y al hecho de que, por fuerza, estos tenían que cambiar su intensidad al imprimirlos sobre un papel de peor calidad que aquél otro en el que se reproducían las pruebas de color (generalmente muy blanco y de buena calidad). En este sentido, y con el objeto de agotar todas las vías de conocimiento posible —aunque Caldas considera que esto es ir demasiado lejos (y así me lo dejó dicho en otro correo electrónico)—, no me parece descabellado que se llevara a cabo un estudio de los materiales, similar al que propuso Álvaro Pons en su blog La cárcel de papel, a través del cual se pudiera simular —según él, que es físico especialista en colorimetría, existen elementos para ello— el proceso de envejecimiento, para llegar a deducir cuáles pudieron ser los colores originales (tanto en los periódicos como en las pruebas de color, que también han sufrido una degradación con el paso del tiempo). Imagino, además, que realizar este estudio sobre las dominicales de los periódicos, para aclarar si se producía en ellas una suavización del color —respecto de las pruebas de color— merced a la peor calidad del papel (pulp) para el huecograbado, tampoco sería demasiado dificultoso. Es posible, incluso, que ya existan investigaciones en este sentido. Otra cosa es que se llevaran a cabo alguna vez en nuestro país.

 El encantador color de las dominicales de los periódicos:
¿simple consecuencia del envejecimiento o resultado del proceso de impresión?


En fin, Serafín. Pero mientras esta posibilidad llega —téngase en cuenta que estamos hablando de algo que casi parece ciencia ficción, y que ninguna editorial asumiría posiblemente nunca—, el mejor modo de recuperar Prince Valiant con su antiguo esplendor pasa por el camino que ya he señalado antes: utilizar las pruebas de color conservadas en Syracuse y trabajar con ellas para combinarlas con los mejores ejemplares de las dominicales de periódicos conservadas.

Otra dominical de periódico junto a un ejemplar de la edición alemana de Splitter Verlag. Aprecien la diferencia
de tamaño (y consideren que la de Splitter es una de las ediciones de mayor dimensión: 37,7 x 30 cm.)


El problema (peliagudo) de las tramas
Hay otra cuestión importante, relacionada con el color en Prince Valiant, a la que ya me he referido antes con brevedad. Se trata de las tramas. Éstas se hallan presentes absolutamente en todas las pruebas de negro y línea que se tiraron a partir de los originales de Foster, pues su presencia respondía a la necesidad de proporcionar mayor volumen y riqueza a los dibujos originales —con vistas a la publicación, en solo blanco y negro, que algunos periódicos hacían de la serie—, y por el hecho de que en cuatricromía —que era la técnica empleada en el huecograbado— algunos colores se obtenían a base de mezclarlos con dicha trama (es el caso del marrón, derivado del gris de la trama, del magenta y del amarillo). Así pues, se trataba de una limitación —¿una más?— impuesta por las condiciones técnicas de la época.

 Original (arriba) y copia con trama (en un montaje de mis amigos de CHT)


Muchos aficionados consideran innecesario este aditamento de las tramas por varias razones. Primero por el hecho de que era una limitación de la época, como ya he señalado, y hoy día todos los colores pueden obtenerse con facilidad, sin necesidad de utilizarlas. Segundo, porque piensan que su empleo da como resultado unos tonos sucios o manchados, faltos de pureza y brillantez. En tercer lugar, porque estorban a la nitidez de la línea negra (que sí es bien precisa en los originales). Hay que recordar, a este respecto, que Foster no aplicaba él mismo la trama sobre sus planchas originales, al contrario de lo que hicieron otros autores como Alex Raymond (en Rip Kirby, por ejemplo). Todo ello lleva a pensar a los detractores de este recurso gráfico que el tramado es un apéndice añadido, en el que no tenía participación la mano de Foster y que, por tanto, podría ser eliminado sin problema. Entre quienes defienden dicha postura se encuentra el citado Adolfo García —cuyas restauraciones se ofrecen sin trama—, así como mis amigos de CHT, con los que suelo estar casi siempre en sintonía, pues entre ellos y un servidor hay bastante afinidad de gustos y pareceres en esto de la historieta (debe de ser por cuestiones de la edad). Sin embargo, no estoy muy seguro de que en este caso también pudiera seguirles. No sé, no sé...

La trama y el gris en PV: ¡ahora los ves, ahora no los ves! (gentileza, otra vez, de CHT)


Y es que en esta última cuestión —la de suprimir las tramas, digo— no tengo una idea bien formada del todo, ya que se trata de un tema de gran complejidad técnica y directamente relacionado con el trabajo sobre el material (cosa en la que, verdaderamente, carezco por completo de experiencia). De modo que, si por un lado pienso que la trama y las "limitaciones" que ésta impone deberían ser tomadas en cuenta en cualquier buena restauración que se llevara a cabo —pues al tratarse de un elemento que se encuentra en la edición original tendría que conservarse, aunque reduciendo en lo posible sus efectos negativos (por ejemplo, con una nítida base de negro, suavizando un poco los colores y ofreciendo una edición de buen tamaño, de manera que fuera visible tanto la línea como la trama)—, por otro, sin embargo, me dejo seducir un tanto por los efectos "pictóricos" que se obtienen al eliminar la trama y pienso que quizá podria resultar interesante una edición restaurada, en la que ésta hubiera sido suprimida con ciertas garantías. Vean, como ejemplo de lo que digo, una de las propuestas que, sobre este particular, hicieron mis amigos de CHT en su extra dedicado al Príncipe Valiente:



Como pueden comprobar, sobre un original proporcionado por Caldas (arriba) y utilizando (centro) el color de la edición francesa de Zenda —que figura entre las primeras de mi preferencia para el color—, los muchachos de CHT proponen esa interesante, mesurada y bonita restauración sin tramas (abajo). ¿Qué opinan ustedes? El resultado no está mal, desde luego, pero debe tenerse en cuenta que se ha hecho sobre un dibujo original y sin tramar. En otros casos más complicados hay que andarse con cuidado a la hora de suprimir el tramado, pues junto a los puntitos que lo forman podemos "llevarnos", sin querer, algo más de lo deseado. Al hablar de esta cuestión, Manuel Caldas me indicó que no siempre es posible hacerlo con éxito. Y cito literalmente de otro correo electrónico:
«Con las tramas de puntitos más pequeños eso [quitar la trama] es fácilmente posible, pero con las tramas de puntos grandes, muchas en que ellos casi se tocan, es imposible hacerlo sin afectar seriamente la línea [...]. La solución de borrar unas tramas y dejar otras no hará con que, inevitablemente, en una visión global de la plancha, los colores resulten con un tono diferente del original. Yo defiendo que la forma correcta, la ABSOLUTAMENTE correcta, de restaurar el color no es recolorear pero simplemente escanear cuidadosamente las pruebas en color que existen y corregir los defectos de impresión que, como se ve en la edición de Fantas, tienen (sí, los tienen: por exemplo, en la plancha 57, en el vestido de Morgan el verde tiene manchas, un defecto que se encuentra en otras zonas de color; y en muchas planchas algunos colores se sobreponen a las líneas, un efecto que no era lo pretendido)».
A continuación muestro un par de ejemplos, en los que puede comprobarse que la eliminación de las tramas se ha llevado, también, una parte de la línea y ha supuesto el abigarramiento de ciertos detalles del dibujo, así como el empastado, la pérdida de nitidez en la línea y el apelmazamiento de los sutiles tramados realizados por Foster con su pincel. Siento haber elegido para ello el material restaurado por Adolfo García —no querría dar, en absoluto, la sensación de que tengo algo contra este dibujante y colorista (nada más lejos de mi intención, la verdad)—, pero es que es el único que he podido conseguir, gracias a su blog, donde ha hecho públicas estas imágenes que ahora utilizo (y por lo cual le doy las gracias).



Se trata de dos viñetas extraídas de la plancha 231 (del 4 de abril de 1943). A la izquierda están las viñetas con trama, procedentes de la edición de Caldas. En el centro, las mismas viñetas, pero con la trama suprimida por García. Finalmente, a la derecha, tenemos su versión coloreada y también sin trama. Un análisis detallado y en profundidad de las dos series de viñetas nos revela detalles muy significativos. Observándolas con atención, lo primero que se aprecia y llama la atención es que en las viñetas retocadas por García se ha perdido nitidez y parte de los detalles que sí hay en las de Caldas. Empecemos por la tira superior.

(Ampliar la imagen para ir comparando con las explicaciones que se dan a continuación, en el texto)


Si la recorremos, de izquierda a derecha y de arriba a abajo, analizando con detalle a cada uno de los personajes, veremos lo siguiente: 1º) Los tramados que representan los destellos de la antorcha que está fuera del encuadre iluminando la escena han quedado simplificados en las dos últimas viñetas. Como consecuencia de ello, hay un menor efecto de transición entre la zona iluminada y la oscura. Cerca del foco de luz se han perdido líneas y, a medida que nos alejamos de éste, el apelmazamiento de las mismas crea manchas de negro, en lugar de tramado; 2º) A las sutiles tramas del brazo levantado del personaje que sujeta la antorcha les ha ocurrido lo mismo. También ha desaparecido el pequeño pliegue en la parte superior y delantera de la capucha de este mismo personaje; 3º) El personaje que apunta con el dedo ha perdido detalle en las líneas que perfilan su rostro (especialmente a la altura de la barba, que estaba hecha con trama y ha sido suprimida, llevándose el resto de líneas). Otro tanto ocurre con la suave trama que une las dos sombras producidas por el bícep y el tríceps: en la versión restaurada por García dicha trama se ha convertido en una mancha negra. Y lo mismo podemos decir del sombreado que producen las arrugas de su túnica en la parte delantera (especialmente la más grande de todas, que es un simple manchón). 4º) Si nos fijamos ahora en el personaje de la derecha que está delante del que sujeta la antorcha, comprobaremos que todos los sutiles tramados dibujados por Foster para crear el efecto de claroscuros en su cabello han desaparecido en la "restauración" de García y se han convertido en una simple masa negra. Y algo similar ocurre con los sombreados de su túnica, que parecen haber sido rehechos por completo, ante la imposibilidad de discernir con claridad qué parte era línea y cuál trama (pues se trata de una zona muy oscurecida por esta última); 5º) Cuando pasamos al desaseado personaje de la izquierda (el que tiene cara de triste), vemos que García no ha podido evitar la pérdida de precisión en las finas líneas que simulan el brillo del pelo, así como en los diferentes tramados que realizó Foster en el pómulo, el esternocleidomastoideo y el bíceps del personaje. Incluso se han eliminado las pequeñas marquitas que se ven en el bigote y la barba emulando el vello, seguramente pensando en sustituirlas luego con el color (cosa que, sin embargo, no ha hecho García, de manera que el personaje, por arte de su birlibirloqueña versión, pasa de estar sucio y sin afeitar a quedar perfectamente rasurado). Como en el proceso de "restauración", además, ha desaparecido la fina línea que va bordeando su tabique nasal, la expresión final de dicho personaje es bastante distinta a la que había dibujado Foster. Y así, de parecer un patibulario, pasa a tener cara de tonto; 6º) Al personaje calvo y narigudo de la derecha se le han apelmazado los pelos de la barba y el bigote, así como todas las sutiles líneas que dibujan sus formas redondeadas: pómulos, mejilla, parte occipital de la cabeza, cuello y área del músculo trapecio...). Además, le han surgido, como por ensalmo, tres rayas en toda la cocorota que no aparecen en el original fosteriano; 7º) Por último, el personaje de primer plano ha experimentado esta misma falta de nitidez en la línea y los tramados, ha visto redibujadas algunas arrugas de su chaleco y ha perdido parte de la línea del cuello de la camisa.

(Ampliar la imagen para ir comparando con las explicaciones que se dan a continuación, en el texto)


Algo idéntico ocurre con la tira inferior, aunque aquí, al tratarse de un soberbio primerísimo plano y ser el tramado de un tamaño más grande, la nitidez perdida es menor. Pero los problemas detectados anteriormente también los encontramos ahora. Basta fijarse, por ejemplo, en la falta de sutileza de la trama que recrea los brillos en el flequillo de Val (sobre todo, en esas tres gruesas líneas que García ha trazado —justo sobre el ojo izquierdo del personaje— para sustituir las finas y delicadas que había dibujado Foster). Y algo parecido ocurre en su bucle izquierdo, donde se ha reducido esa parte de brillo y se ha perdido nitidez en el tramado (convirtiéndose éste en una mancha negra).

Una de las páginas del extra de CHT, donde se explicaba el proceso de color en Prince Valiant, 
que ahora puede verse también en el blog del mismo nombre


En fin, que no sé. No lo tengo nada claro, la verdad. Esta cuestión de la trama es, para mí, casi tan peliaguda como la del color propiamente dicho. Más complicada aún, si cabe, pues si bien es cierto que la presencia y la utilidad del color no la niega nadie —aunque haya aficionados que aseguren preferir una versión en blanco y negro de Prince Valiant—, en el caso de las tramas no es, ni mucho menos, así. Pero tengo para mí que lo más correcto, que la lectura más "filológica", que lo más fiel a la obra original consistiría en editarla con las tramas incluidas, pues fue con ellas como apareció publicada la serie en los periódicos de la época. Sobre todo, si los efectos de quitarlas son tan deformantes como los que acabo de señalar hace un instante.


Conclusiones sobre el color
Basándonos en todo lo dicho hasta el momento, pienso que la mejor edición de Prince Valiant será aquella que empiece por respetar, ante todo, la integridad de la línea y la intensidad del negro (pues son los únicos elementos que, con toda seguridad, fueron realizados por Harold Foster). En cuanto al color, el objetivo a alcanzar creo yo que se encontraría a medio camino entre las ediciones de Zenda o Splitter y la norteamericana de Fantagraphics, pero siempre que se evitaran los defectos que aparecen en las dos primeras —falta de nitidez en la línea, transparencia del reverso en ciertas páginas, amarilleamiento de algunas de las planchas escaneadas, etc.— y retocando la segunda para reducir la intensidad de los tonos y corregir ciertos errores que aparecen ya en las pruebas de color originales, y que en la edición norteamericana se han dejado sin modificar. El tantas veces mencionado Caldas pone un ejemplo concreto de este último problema: el vestido verde que Morgan Le Fey lleva puesto en la plancha 57 presenta una serie de manchas que no se han corregido. Otros fallos pueden leerse aquí.

 Un par de planchas (dominicales 553 y 590, de 14-09-1947 y 30-05-1948) tomadas del que es
considerado mejor volumen por color de la edición de Zenda (procedentes del blog de Mariano Bayona)

 
Dos ejemplos del color, menos cálido pero igualmente destacable, que ofrece
la edición de Splitter (procedentes del blog de Mariano Bayona)


En cuanto a la nueva edición de PdA poco más hay que decir a este respecto. Insisto en lo que ya señalé días atrás en entradas precedentes: es un color suave y apagado pero muy aceptable. Desde luego, si lo comparamos con las anteriores ediciones españolas existentes —incluida la de la propia Planeta del año 2006— indudablemente se ha dado un paso adelante. E imagino que se irá ganando en calidad a medida que avance la colección y vayamos llegando a las planchas de las que se han conservado mejores copias en los periódicos, y en donde ya aparece afianzado el formato básico que Foster adoptaría en adelante (con pequeñas variaciones) para narrar las andanzas de su personaje: tres tiras de tres viñetas cada una. Sin embargo, y al contrario de lo que Planeta dice en su publicidad, no podemos considerar en absoluto que se trate de una edición definitiva: hemos ganado mucho —pues está bien lejos de lo hecho con anterioridad—, pero nada de "definitiva". Que nadie se lleve a engaño, ni se rasgue las vestiduras. Se trata de promoción y publicidad, nada más. De todas formas hay que esperar a ver cómo evoluciona el coleccionable y cómo se trata el asunto del color en los próximos volúmenes. En este sentido, las semanas que están por venir resultarán decisivas para ver si hay continuidad.

Como adelanto, a continuación pongo un par de ejemplos (sacados de la edición de Bocola) de planchas de Prince Valiant que están por venir. Así podrán hacerse ustedes una idea de por dónde deberían de ir los tiros y tener una referencia para verificar, en los dos nuevos tomos que ya están a punto de salir, si PdA va a ser fiel a la fuente de la que bebe su propia edición

 Dominicales 53 (12-02-1938) y 86 (2-10-1938) (procedentes del blog de Mariano Bayona)


El negro y la línea
Parece innegable, y hay cierta unanimidad al respecto en todos los foros, que el trabajo llevado a cabo por Manuel Caldas en su edición ha puesto el listón de la restauración de Prince Valiant en el punto más alto de lo que se puede hacer en blanco y negro con esta obra. Si exceptuamos la posibilidad —contemplada por algunos, pese a las dificultades— de recuperar sólo la línea sin tramas, es innegable que nadie superará en muchos años (si es que lo hace) el resultado obtenido por el portugués, quien nos ha dado una base de trabajo insustituible sobre la que partir en las futuras ediciones en color.

Viñeta 5 de la plancha 213 (9 de marzo de 1941) y un detalle de la misma donde se ve
la calidad de la línea en la restauración de Caldas (pulsar sobre la imagen para ampliar)


Desde este punto de vista, cualquier otra edición que se compare con la de Caldas —que además tiene un buen tamaño— saldrá perdiendo. Y eso es lo que le ocurre, efectivamente, al nuevo coleccionable de PdA (y a la edición de Bocola que le sirve de base): no tienen nada que hacer con el negro y la línea de la anterior. Pero aunque la cosa no sea como para tirar cohetes, ambas están bien reproducidas y ofrecen una calidad más que aceptable, sobre todo si las comparamos con las ediciones que hemos conocido antes en España (recuerdo, ahora mismo, por ejemplo, la realizada por B. O. a finales de los años 70, cuya calidad era realmente ínfima). En este sentido, como el color además está menos saturado que en la edición de Fantagraphics, pues la línea negra aparece menos empastada que allí, aunque el tamaño sea bastante más pequeño que la edición del portugués. En resumen: impresión bastante positiva, aunque PdA 2011 queda a mucha distancia de la nitidez ofrecida por Caldas en sus volúmenes en blanco, negro y grises.

Los originales de Harold Foster, una verdadera obra de arte que quita el hipo (por tamaño y belleza)


4º) TRADUCCIÓN Y ROTULACIÓN
Es ésta una cuestión importante que, por regla general, no suele tomarse en consideración. Sin embargo, y como ya tuve ocasión de señalar en una entrada anterior, la traducción elegida para PV ha de procurar reproducir ese tono poético y épico que Harold Foster imprimió a sus guiones, y que es rasgo característico de esta serie. ¿Lo ha conseguido el traductor del coleccionable de PdA? En mi opinión, no al mismo nivel que Rafael Marín para Manuel Caldas. De modo que frente a expresiones como "espada cantarina" —que aún no ha hecho acto de presencia en el volumen publicado—, o palabras que suenan demasiado modernas —como ese "guapito" que la temible bruja Horrit le suelta al joven Val en la nueva edición de Planeta al predecirle su futuro— me inclino por la traducción de Marín, que ha optado por la perifrástica y más poética expresión de "espada que canta" —para el primer caso— y por traducir literalmente el "pretty boy" del original inglés por "niño bonito" (aunque "niñato" tampoco habría estado mal, pues tal es el sentido despectivo que quiere darle Horrit a esa expresión). Hay luego otros términos que no me gustan, por lo rebuscado (el técnico "marjal", en lugar del más poético y genérico "pantano"; el de "pallaza", en vez de "cabaña"; el de "bálsamo", por el más sencillo y habitual de "savia"), o porque no cuadran con los usos y costumbres de la época (por ejemplo ese tratamiento de "usted", que puede leerse en la viñeta 4 de la plancha 33), y en los cuales Marín vuelve a estar más acertado, en mi modesta opinión. Pero vamos, todo esto —y algunos otros detalles que pueden expurgarse aquí y acullá— no empece, en absoluto, el valor intrínseco de la nueva edición.

En cuanto a la rotulación, sin llegar a la excelencia de la imitación de los caracteres originales que encontramos en la edición de Caldas, hay que decir que en el coleccionable de PdA también se ha respetado este detalle. De modo que, a diferencia de otras ocasiones anteriores, se intenta reproducir los tipos alargados y elegantes que aparecen en las planchas originales, respetando, además, el uso de las cursivas cuando aparecen los diálogos. El único "pero" que se le podría poner a los textos es el de su un tanto desmañada distribución en las cartelas, quedando algunas partes de éstas en blanco, al no haberse colocado aquellos de manera centrada. Pero son menudencias en el conjunto.


5º) ALGUNOS DETALLES CONCRETOS
Al contrario que en la edición de Caldas, la de PdA ha reproducido las primeras diecisiete planchas de la saga —imagino que en esto también es fiel a Bocola— utilizando las páginas retocadas (y remontadas) que aparecieron en todos los periódicos, alargando por arriba y por abajo las viñetas, respecto de las originales (en el caso de Fantagraphics hay algunas retocadas y otras no). Con ello se da lugar a planchas más verticales que las dibujadas originalmente por Foster. Por regla general se trata de pequeños retoques que amplían suelos o cielos y que, en el peor de los casos, añaden elementos a los personajes para alargar un brazo, una pierna, un escudo, etc. Una de las peores consecuencias de esta práctica quizá se encuentre en las planchas 12 y 13. En la primera de ellas se ha utilizado una versión completamente retocada, en la que se modificaron las nueve primeras viñetas para igualar sus proporciones, rompiendo el contraste compositivo que Foster hizo con la viñeta quinta, central y más grande que las restantes. Ese efecto, buscado por el autor, se ha conservado en la plancha siguiente, pero como las viñetas están todas retocadas, pues la diferencia de tamaño entre la número 7 y las demás queda reducido y el contraste es menor.

También podríamos destacar entre los defectos la supresión de las sinópsis al comienzo de cada plancha, circunstancia que ha obligado a redistribuir textos y, por ende, a modificarlos en su posición y distribución dentro de las cartelas respecto de los originales (como puede verse, por ejemplo, en las viñetas 1ª y 2ª de la plancha octava, por citar sólo un caso).

Y ahora una cosa positiva más: el volumen ofrece una artículo introductorio y una serie de apéndices al final. No estaría nada mal que ambos elementos se mantuvieran hasta el final del coleccionable, tal como ocurrió con los breves artículos que encabezaban los antañones fascículos de Ediciones B, que una vez unidos terminaban constituyendo un material de estudio sobre la serie de gran interés. Esperemos que así sea.


6º) CONCLUSIÓN
En resumen: ¿qué aporta (si es que lo hace) esta nueva edición de PdA, presentada al mundo como "definitiva"?



En primer lugar, creo que mejora considerablemente las ya existentes en nuestro país y es, por tanto, un paso adelante (aunque pequeñito) en la historia editorial de esta serie imprescindible del Noveno Arte. Por tamaño —y si comparamos sólo ediciones en color—, es mayor que las de Burulán, Ediciones B y Planeta 2006. En cuanto al color, y a la espera de los próximos volúmenes, es indudable que la edición de Bocola —en la que ésta se basa— supera también a las ediciones anteriores ya citadas, por mayor calidad y más homogeneidad. En el caso de Planeta 2006 no sólo es superior a los tres primeros volúmenes —que arruinaron la restauración propuesta por Adolfo García (dando lugar a una de las mayores chapuzas de nuestra historia editorial reciente)—, sino a los sucesivos (donde se tomó como base la anterior edición —bastante mala también— de Fantagraphics). Estoy de acuerdo con quienes piensan que un solo año de material por volumen es poco, pero se trata de un imponderable seguramente debido al carácter de "coleccionable" que se le ha dado a esta nueva edición, y al hecho de concederse la editorial el mayor margen de maniobra posible a la hora de ir consiguiendo el material necesario para publicar (téngase presente que PdA tiene pensado llegar hasta las últimas planchas realizadas en este mismo año 2011, cosa que nunca se había visto por estos lares, y que irá tomando decisiones según se venda el coleccionable). En cualquier caso, y pese al reproche que se pueda hacer, la delgadez de cada volumen tampoco es algo que estorbe al buen desenvolvimiento de la colección. Por otro lado, si es cierto que ésta consigue llegar a su fin, muy pocas veces se habrá dado la circunstancia —desde luego en nuestro país nunca antes— de tener unidas (y completas) en una sola colección las tres etapas de los sucesivos artistas (Foster, Cullen-Murphy y Gianni) que han tenido a su cargo la famosa serie, aparecida, por vez primera, en 1937. Es decir: una acumulación de material, historia y aventuras que reunirá la producción realizada durante setenta y cinco años, en la que puede ser considerada la mayor novela-río de toda la historia del Noveno Arte. ¡Que se dice pronto! ¿Habrían pensado ustedes, hace veinte o treinta años, en disponer de todo ese material en estas condiciones? Pues reflexionen al respecto...


Creo, sinceramente, que Planeta no estaba pensando en ninguno de nosotros —esto es, me refiero a los muy aficionados que solemos participar en foros y debates interneteros sobre tebeos— cuando decidió sacar su nuevo coleccionable al mercado (entre otras razones porque, en tal caso, la empresa nunca habría salido adelante, ya que cada uno de nosotros tenemos nuestras manías y gustos al respecto). El cliente potencial del mismo se halla en ese lector medio que nunca se ha enfrentado a las páginas de Prince Valiant, o que lo ha hecho de manera bastante superficial. Y, desde este punto de vista —que no debe olvidarse nunca—, reconozco que la nueva edición de PdA cumple sobradamente con los estándares de calidad mínima que pediría cualquier consumidor medianamente exigente. Incluso para quienes somos aficionados y tenemos más de una edición de este genial tebeo, el trabajo de Planeta es más que prometedor. Habrá que ver, no obstante, cómo evoluciona el coleccionable y, sobre todo, si finalmente llega a su conclusión, pues 75 volúmenes son mucha tela que cortar. En todo caso: ¡que Wotan reparta suertes!