martes, 7 de febrero de 2012

¡¡¡EL GATO CON BOTAS YA ESTÁ AQUÍ!!!

ESTO es un no parar de noticias maravillosas para el aficionado a los buenos tebeos. Si un par de días atrás nos sorprendía la iniciativa que Nuevas Fronteras del Arte ha tomado de publicar El coleccionista, de Sergio Toppi, hace apenas unos minutos acabo de recibir un newsletter de Éditions Mosquito en el que se confirma la aparición, al fin, de otro título clásico sobre el que ya hablamos aquí hace algún tiempo, cuando sólo era un proyecto. Me refiero, claro está, a El gato con botas, de Dino Battaglia. Ahora ya puedo confirmar todos los datos y características técnicas de esta edición que ya proporcioné en la entrada referida, de modo que les remito a ella nuevamente para ampliar información. Añadir, sólo, que el libro costará 30,00 euros.

Para ahorrarle todo esfuerzo a los más perezosos, me he permitido el atrevimiento de traer hasta el Nibelheim todas las imágenes que Mosquito tiene colgadas de su página. Como lo hago sin ningún ánimo de lucro —únicamente con el loable proposito de promocionar al máximo esta bella edición—, pues confío en que Michel Jans no me lo tome demasiado en cuenta. De todas formas, no dejen de visitar la página de Mosquito para ver otras interesantes publicaciones de la casa.










¡¡¡Más madera!!! ¡¡¡Esto es la guerra (y la ruina)!!!


domingo, 5 de febrero de 2012

SERGIO TOPPI EDITADO, OTRA VEZ, EN ESPAÑA



MARAVILLOSO domingo éste, en el que he podido saber (vean también aquí) que la desconocida y un tanto misteriosa editorial Nuevas Fronteras del Arte ha decidido publicar El Calument de piedra roja, primer título de la serie El coleccionista, que el gran maestro italiano Sergio Toppi creó a principios de los años ochenta del siglo pasado, añadiendo a su ya larguísimo curriculum artístico un personaje fijo que no había tenido hasta ese momento. La historia apareció, de manera serializada y durante el año 1982, en los números 7-9 de la revista L'Eternauta, cabecera en la que también se irían publicando los siguientes tres títulos de la serie: L'obelisco assassino (en los números 15-20, del año 1983), La lacrima de Timur Leng (en los números 26-31, del año 1984) y Lo scettro di Muiredeagh (en los números 47-51, del año 1986). La última historia aparecida hasta la fecha no iba a ver la luz sino veinte años después, cuando Éditions Mosquito le encargó a Toppi la realización del álbum Le colier de Padmasumbawa, que sería publicada por la editorial francesa en 2006.



Con los pocos datos que he sido capaz de reunir hasta el momento, no puedo afirmar si la intención de Nuevas Fronteras del Arte es publicar la serie completa, pero el hecho de que se haya optado por empezar lanzando el primer título —a pesar de que las historias son conclusivas y, por tanto, independientes— es un indicio positivo en este sentido, e invita a especular que tienen pensado seguir el orden cronológico, hasta publicar todos los títulos. Parece evidente que la idea de presentar la obra por volúmenes sueltos, en lugar del formato integral tiene como objetivo pulsar antes el mercado español y evitar, en lo posible, pegarse un batacazo. A la postre, es lo mismo que hizo en Francia Éditions Mosquito, ya que empezó a publicar El coleccionista por medio de volúmenes independientes en 1998 —aunque, cosa extraña, comenzando por el tercer título (La lacrima di Timur Leng)— y sólo el pasado año 2010 lanzó un magnífico integral de más de 250 páginas con las cinco historias dibujadas por Toppi hasta la fecha. En todo caso, la decisión de Nuevas Fronteras del Arte me parece muy lógica, pues en empresas tan arriesgadas como éstas y con los tiempos de crisis que vivimos, más vale ir lento pero seguro para alcanzar lo que debería ser el objetivo final: esto es, publicar íntegramente esta magnífica serie del maestro milanés. De todas formas, estoy convencido de que se trata de un producto que puede venderse bien —para lo que es nuestro mercado, claro está—, pues a la calidad intrínseca e indudable de la obra del maestro milanés vendría a unirse el hecho de lo ayunos que por estos andurriales andamos los aficionados respecto de la obra del gran autor italiano.



Por los datos que se han hecho públicos hasta el momento, sabemos que será un volumen de 56 páginas en blanco y negro, encuadernado en cartoné y con un precio de 15,00 euros. Su fecha de salida está prevista para el próximo día 24 de febrero. No puedo decir tampoco si Nuevas Fronteras del Arte va a realizar una edición propia o si, por el contrario, está colaborando con Éditions Mosquito para reproducir en nuestro país las magníficas ediciones que Michel Jans está sacando desde hace años en el suyo. A juzgar por la portada y su diseño, me inclino a pensar más bien en la segunda opción, ya que esta nueva edición española ha empleado una idéntica a la que usaron los franceses para su reedición en tapa dura de este mismo título, realizada en el año 2005 (la primera, en rústica, data de 1999 y era distinta).

Ediciones de Nuevas Fronteras de Arte y de Mosquito


Por cierto: creo que convendrá seguir muy de cerca y con suma atención los futuros pasos de esta editorial tan silenciosa como incógnita que es Nuevas Fronteras del Arte, a la que debemos la reciente reedición en nuestro país de un título fundamental del fumetto italiano, como es Sturmtruppen, de Bonvi, o la recopilación en álbum de El hombre que mató a Ché Guevara, obra del dibujante italiano Magnus (aka Roberto Raviola), conocido por estos lares gracias a tebeos eróticos como Magnus y Las 110 píldoras. Y lo digo porque detrás de ella parece estar nada menos que Roberto Rocca, quien fuera uno de los principales responsables del boom de los tebeos vivido en nuestro país a finales de los 70 y principios de los 80 del siglo pasado, y que compitió duramente con Josep Toutain por el predominio editorial de un mercado —el español— que comenzaba a abrirse al exterior. A Rocca se debió la creación de la prolífica y novedosa editorial Nueva Frontera, gracias a la cual llegaron a España algunas de las firmas y trabajos más prestigiosos de la historieta del momento (entre ellos, muchos de los autores italianos que algunos admiramos por encima de cualesquiera otros).

Roberto Rocca en el I Salón del Cómic de Barcelona (fotografía obtenida en el blog Viñetas, de Joan Navarro)


En la colección "Biblioteca Totem" de dicha editorial, por ejemplo, vieron la luz casi todo el Corto Maltese de Hugo Pratt, así como otros títulos que el "padre de la aventura" había realizado durante su etapa en Argentina (como Ana de la Jungla o Fort Wheeling); se publicaron también las soberbias adaptaciones que Battaglia realizó de Maupassant; El eternauta de Oesterheld y Breccia; algunos de los trabajos que habían hecho de Enric Siò uno de los autores más reputados de la época (Aghardi, Mara); el estupendo y bucólico Bran Ruz de Claude Auclair y Deschamps; las imprescindibles historias de Alack Sinner, de los argentinos Muñoz y Sampayo; Las crónicas del sinnombre, de Víctor Mora y Luis García; las tres primeras partes de la fundamental saga de Giuseppe Bergman, debidas a ese magnífico autor echado a perder por la comercialización que es Milo Manara; los primeros trabajos conocidos en nuestro país de Attilio Micheluzzi (Johnny Focus) o Didier Comès (Silencio); algunas obras del imprescindible innovador que fue Guido Crepax (Poe-H-Anita), la Tormenta sobre China, de Gillon y Lecureux que acaba de ser reeditada íntegramente por Glénat... Y ello por no hablar de otras de las colecciones de Nueva Frontera, como Super-Totem o Vértigo, donde se editaron algunos títulos secundarios de Hugo Pratt (La macumba del gringo, Un fortín en Dancalia, Jesuita Joe...) y otros bastante importantes de autores como Dino Battaglia (su adaptación de Tyll Eulenspiegel, aquí titulado El gran burlón, o El hombre de New England), Sergio Toppi (¡Viva México! y Guerra en los pantanos), Alarico Gattia (El hombre del Sur, El oro del Klondike), Guido Crepax (Rusia en llamas o Harlem Blues), así como títulos fundamentales que se presentaban, por vez primera, en nuestro país (caso de Los pasajeros del viento, de Bourgeon, del que sólo se publicaron entonces los tres primeros álbumes). Como pueden ver, una auténtica maravilla.





A Nueva Frontera se debió, también la aparición en nuestro mercado de importantísimas revistas que han hecho historia, como Totem (con sus diferentes variantes), Blue Jeans y Bumerang, en cuyas páginas aparecieron no sólo los autores ya citados, sino otros tan importantes como Vance, Ribera, Longarón, del Castillo, Bonvi, Derib, Castelli, de la Fuente, Jones, Druillet, Chaykin, etc., y donde, además, se presentaron a nuestro público propuestas tan innovadoras como la de Les Humanoïdes Associés, que las cabeceras de Rocca dieron a conocer en nuestro país. En resumen: una aportación de primer orden, que contribuyó decisivamente a que el público español supiera de la existencia de un cómic de autor en el mundo, más allá de los tebeos para niños a que estábamos acostumbrados por aquí.



En fin, Serafín. Ya les digo: habrá que estar muy atentos para ver por dónde nos sale Nuevas Fronteras del Arte. Ojalá que esta heredera de la vieja Nueva Frontera se anime a retomar aquella tradición de publicar autores italianos en nuestro país, de modo que El calumet de piedra roja, de Toppi —obra desconocida hasta la fecha en nuestro país—, no sea sino el primer título de una colección dedicada al gran autor milanés, así como el inicio de una labor editorial que esperemos resulte fructífera y nos traiga, en un futuro inmediato, otras muchas obras de aquellos historietistas editados en el pasado. Por pedir que no quede. Pero el tiempo dirá...

sábado, 4 de febrero de 2012

AMONESTANDO (PERO NO TANTO): A PROPÓSITO DE "PRÍNCIPE VALIENTE" DE MANUEL CALDAS



REVISANDO viejos correos electrónicos, me he topado con uno que el amigo Manuel Deskartes me envió el pasado mes de noviembre. A pesar del tiempo transcurrido, creo que su contenido no ha perdido ni un ápice de su valor o actualidad. Antes al contrario: publicarlo ahora servirá para mantener, fresca y nítida —por si hiciera falta—, la idea de que la edición de Príncipe Valiente realizada por Manuel Caldas tiene un valor artístico y material indubitable. Vean, si no, la captura de pantalla que el bueno de Deskartes me envió en aquella ocasión. No es en vano cuando dicen que una imagen vale más que cien palabras (¿o eran mil?). Por algo será...



Y no añado más. Sólo recuerden que este año deberían salir dos nuevos volúmenes en blanco, negro y grises de esta gloriosa edición caldiano-uruguaya de Príncipe Valiente. A esperarlos con ilusión y a comprarlos cuando estén a la venta para permitirle al bueno de Manuel que publique los siguientes.

Como diría él mismo: ¡¡¡Y viva Príncipe Valiente!!!

viernes, 3 de febrero de 2012

SOLAZÁNDOSE EN UN JARDÍN BARROCO: CONCIERTO DE "IL GIARDINO ARMONICO"



CON el cartel de no hay entradas colgado desde hace días —como si de una corrida con José Tomás en Las Ventas se tratara—, la Sala de Cámara del Auditorio Nacional acogió el pasado miércoles al prestigioso grupo italiano Il Giardino Armonico. Su actuación, incluida en el apartado de "música instrumental" del ciclo "Universo Barroco" que el Centro Nacional de Difusión Musical ha programado en esta temporada, no defraudó las expectativas que el público madrileño asistente tenía puestas en este concierto.

Fundado en Milán, en 1985, por Giovanni Antonini y Luca Pianca, Il Giardino Armonico se ha ido afianzando desde entonces en el circuito internacional como uno de los grupos más importantes dentro del panorama de la música antigua, hasta entonces prácticamente monopolizada por formaciones musicales británicas y centroeuropeas (La Petite Bande, La Chapelle Royale, Les Arts Florissants, Clemencic Consort, Academy of Ancient Music, Musica Reservata, Deller Consort, Early Music Consort of London, The English Concert, The English Baroque Soloist, The King's Consort...). Por otro lado, sus interpretaciones acompañando a grandes solistas como la mezzosoprano Cecilia Bartoli, o las hermanas pianistas Katia y Marielle Labèque, así como las exitosas grabaciones de Vivaldi realizadas para el sello Teldec, han hecho que el conjunto milanés adquiera una popularidad creciente, ganándose el aprecio indubitable de todos los públicos.

 Antonini y Pianca, fundadores del grupo


Al estilo más grave, sobrio, canónico y filológico impuesto generalmente por las formaciones musicales que les antecedieron, Il Giardino Armonico ha venido respondiendo con una visión dotada de mayor italianità en sus interpretaciones, que se traduce en la luminosidad del sonido, la brillantez de la ejecución, el colorido mediterráneo, mayor tendencia a la improvisación, el gusto por los adornos y las fioriture de los intérpretes principales, etc. Aunque servidor no es un experto en la materia, ni mucho menos, sin embargo tiene ya acumuladas muchas horas de escucha de esas míticas versiones intepretadas en los años 70, 80 y 90 por algunos de los grupos ya citados arriba. Y puedo asegurar que ese toque de frescura y de liviandad es algo que percibí en el concierto que comento, en cuanto empezaron a sonar los instrumentos.



El programa, apetecible como pocos, incluía una selección con obras de cuatro de los más importantes compositores del Barroco tardío: Telemann (el más representado, con tres piezas), Bach, Haendel y Vivaldi (fetiche para Il Giardino Armonico). Aunque lo más significativo fue el hecho de que se enfocó para dar protagonismo a dos instrumentos que no son demasiado habituales en este repertorio: el chalumeau —especie de híbrido entre la flauta dulce y el clarinete— y el arpa.

La Suite Ouverture en la menor TWV 55:a2 de Telemann es una vieja conocida que he oído decenas de veces. Me encanta esta obra que, como el resto de sus suites orquestales, guardan todas las esencias del estilo que desplegó el maestro de Magdeburgo. Giovanni Antonini, a la flauta, nos regaló con una interpretación que se mostró morosa y recreada en el movimiento Les Plaisirs y repleta de adornos en el Air à l'Italien. La interpretación de Rejouissance resultó briosa y trepidante. Estupendo el conjunto en los restantes movimientos.



De la Suite BWV 997 de Bach, Il Giardino Armonico nos trajo sus dos primeros movimientos: preludio y fuga. La pieza fue compuesta, originalmente, para ser interpretada con laúd o con un instrumento que apenas se toca hoy día: el lautenwerk (o lautenwerck), una mezcla de laúd y clave que emite un sonido muy especial y que fue sustituido por el arpa y el laúd tocados al unísono por Margret Koell y Luca Pianca. Este último, por cierto, fue el encargado de explicarnos, en un español más que aceptable —pese a una petición previa de excusas—, las peculiaridades de la pieza, que constituye una de las muchas partite compuestas por el genio de Leipzig. Para que se hagan una idea de cómo suena el lautenwerk les remito al siguiente vídeo, en el que pueden oír una de las partes interpretadas en el concierto.

Las dos obras para chalumeaux, ambas compuestas por Telemann, cerraron la primera parte del programa (Sonata en fa mayor) y abrieron la segunda (Concierto en re menor). Creo que no conocía ninguna de ellas —al menos no recuerdo haberlas oído nunca— y me parecieron bastante interesantes, sobre todo el adagio del concierto, en el que los dos solistas (Giovanni Antonini y Tindaro Capuano) consiguieron crear en la sala un ambiente de recogimiento absoluto. El chalumeau, antecesor del actual clarinete, es un instrumento de sonido dulce, suave, cálido, espeso y algo opaco, si bien me parece menos dúctil que la flauta. Pero doctores tiene la Santa Madre Iglesia...

 Algunos de los miembros de Il Giardino Armonico, en el Festival de Viterbo del año 2011.
Todos ellos tocaron en el Auditorio Nacional de Madrid


Tras la única pieza de Haendel que estaba programada (el Concierto en si bemol mayor, op. 4, nº 6, compuesto para órgano, pero que aquí se presentó tocado al arpa), vino lo que podría considerarse el plato fuerte de la velada: el piccolo Concerto RV 443 de Vivaldi, para flautino (o sopranino) cuerda y continuo, una de los más conocidos compuestos para este pizpireto y rozagante instrumento. Se trata de una pieza inspirada, maravillosa y muy conocida que rezuma por todos sus poros el espíritu del Prete Rosso y que a mí, siempre me traerá a la memoria la bellísima película L'enfant sauvage, de François Truffaut, donde se utilizó como melodía principal el lento, segundo de los movimientos de este hermoso y saltarín concierto tan vivaldiano. Con él, Antonini y sus muchachos de Il Giardino Armonico dieron todo un pelotazo, cerrando con broche de oro (después de un bis, todo sea dicho) una hermosa velada barroca madrileña que el público premió con muchos aplausos y numerosos bravos. ¡Qué maravillosa es la Música!

miércoles, 1 de febrero de 2012

NECROLÓGICAS: ANTONIO SEGURA CERVERA (1947-2012), ADIÓS A UN "HOMBRE"




EFECTIVAMENTE. Leen ustedes bien. Ya sabrán por otros blogs más informados y leídos que éste —yo me enteré a través de Entrecómics—, que ayer murió Antonio Segura. Con su desaparición, a la temprana edad de 64 años, se nos va uno de los mejores y más prolíficos guionistas de historieta que ha dado nuestro país. No creo que haya un solo aficionado de largo recorrido en esto de los tebeos que no supiera de su existencia, pues firmó algunos de los mejores títulos que se han publicado en España durante los últimos treinta y pico años.

Viñeta de la serie Juan el Largo, con la firma de coautoría que
José Ortiz utilizaba, a veces, en sus trabajos con Segura


Su especialidad, es cierto, fue la ciencia ficción, y ahí están para demostrarlo títulos como Burton & Cyb (ejemplo gamberro y amable del género), Sarvan (aventuras a medio caballo entre lo post-apocalíptico y la fantasía heroica donde, al socaire del erotismo y de lo sexual, el guionista no dejaba de transmitir toda una serie de mensajes subliminales y de ofrecer una imagen bastante desalentadora de la condición humana), Kraken —donde aparece una de las secuencias más impactantes que servidor haya podido ver nunca en un tebeo (me refiero, claro está, a la que cierra el episodio Juego de niñas, protagonizado por la bella sargento María Estévez)—, la sugerente Eva Medusa —realizada al unísono con Ana Miralles—, o el paradigmático Hombre (cuya esperada reedición se convierte desde ahora, por desgracia, en una necesidad cada vez más acuciante e irrenunciable, así como en un reproche continuo para nuestros editores).



Pero junto a dichas obras, míticas ya para el imaginario del aficionado hispano, Segura también destacó en el tratamiento de otros géneros, como el de la aventura de capa, espada y piratería, el negro-policíaco, el terror, o el western (al que se ha venido dedicando en los últimos años, trabajando para el extranjero). En el primero de ellos podríamos destacar su simpático y agradable Juan el Largo, título que se mueve dentro de los cánones más ortodoxos del tebeo de aventuras y donde el dibujo de José Ortiz —en general tan sombrío e inclinado al predominio del tramado y de las masas de negro— se libera y dulcifica para ofrecernos un conjunto mucho más alegre y acorde con el carácter de las historias (sensación que se potencia con el uso del color). Dentro del género negro/policíaco me vienen a la memoria los títulos de But O'Brien (que apareció serializado en la revista Torpedo) e Ives/Morgan (publicada primero en la fugaz Metropol y, posteriormente, en Cimoc) aunque, sobre todo, creo que es obligado recordar el caso de Bogey, extraordinaria serie, muy expresionista, donde el sólido guionista y un muy inspirado Leopoldo Sánchez mezclaban lo negro-policíaco con la ciencia ficción, al estilo de lo que se había hecho —y se haría posteriormente— en conocidos trabajos extranjeros como The Long Tomorrow (de O'Bannon y Moebius, 1976), Outland (de Peter Hyams, 1981), o Blade Runner (de Ridley Scott, 1982). El título había iniciado su andadura en 1979. Finalmente, por lo que se refiere a la temática de terror, merece la pena recordar aquí y ahora ese interesante álbum que es Las mil caras de Jack el Destripador, colección de nueve historias en las que Segura y Ortiz daban una vuelta de tuerca al mito del más famoso serial killer de la Historia, convirtiéndole en el deus ex machina de una sociedad violenta y mísera, donde el criminal no siempre acaba purgando su culpa.


 Cuatro planchas de Bogey


En los últimos años, repito, Antonio Segura había dejado un poco de lado los tebeos patrios, volcándose en sus colaboraciones con la gran editorial italiana Bonelli, para la que había guionizado —colaborando con José Ortiz casi todas las veces— diferentes episodios de uno de sus personajes más célebres: Tex Willer. Debemos a su pluma —ya muda para siempre— los títulos El cazador de fósiles (Il cacciatore di fossili, 1999), El oro del Sur (L'oro del Sud, 1999), Los dos rostros de la venganza (I due volti della vendetta, con Miguel Ángel Repetto, 2000), El tren blindado (Il treno blindato, 2004), A lo largo de los senderos del Oeste (Lungo i sentieri del West, 2009) y La hora de la masacre (L'ora del massacro, aparecida en octubre de 2011).

 Antonio Segura junto a José Ortiz, uno de los dibujantes con los que más trabajó el guionista
recientemente fallecido (la foto la he tomado de Entrecómics)

Una gran pérdida para el panorama tebeístico patrio y una lástima, en cualquier caso, porque Segura aún era muy joven. De todas formas, yo, para darle mayor entidad a este modesta entrada, decidí anoche homenajear personalmente a nuestro guionista del modo que, estoy seguro, le habría resultado más agradable: releyéndome los tres volúmenes de Kraken que publicara Josep Toutain en los años 80. ¡A la salud de ustedes y en memoria de Antonio Segura!

Sit tibi terra leuis!