BUENO, pues ya está en mi poder la figura que inicia el nuevo coleccionable sobre Tintín que Altaya ha lanzado esta semana y que constará de 59 piezas más, tal como ya tuvimos ocasión de señalar en la entrada precedente. Una serie de observaciones a propósito de la misma y realizadas a vuelapluma para servir como orientación a los potenciales compradores y cruzar impresiones con otros coleccionistas que ya tengan en su poder esta primera entrega:
Comencemos por lo más importante del lote que es, obviamente, la figura. Su tamaño (126 mm, incluida la base) me parece estupendo (ni muy grande y aparatoso, ni muy pequeño) y permitirá al tintinófilo de turno desplegar todo su friquismo, pudiendo apreciar sin problemas los detalles del personaje y disfrutando con ellos cada vez que lo desee. Asimismo, el acabado también resulta verdaderamente notable: no hay incómodas y feas rebabas, ni material sobrante en bordes, no se aprecian junturas ni uniones en la pieza que vengan a reducir su realismo y el parecido con el modelo original. Además los detalles están muy bien acabados (cejas, ojos, boca, nariz, orejas, etc.). Ello se debe, por lo visto y según se indicaba en la publicidad previa al lanzamiento, al material que se ha utilizado para hacer las piezas: una poliresina que permite esa mayor precisión y un perfecto acabado visual. Desde este punto de vista, un sobresaliente al coleccionable.
Pero hay algo que empaña este atractivo conjunto y es el pintado de la figura, cuyo acabado resulta bastante mejorable. Así es, al menos, en la pieza que me he agenciado yo. Tiene varios (y graves) defectos en distintos lugares. Principalmente en los zapatos (donde el color del borde de las suelas se ha salido por varios sitios), en la unión de la gabardina con los pantalones (donde el color de la primera se ha montado sobre el de los segundos), en la camisa (donde el color blanco no se ajusta alrededor del cuello y parece que Tintín lleva un babero), en la cabeza del personaje, en la unión de los brazos con el torso (donde se ha producido cierta acumulación de pintura) y en una de las piernas (donde se ve una pincelada que ha quedado sin extender bien). En fin, Serafín. Demasiados errores que, confío, aparezcan sólo en mi ejemplar o sean, al menos, fruto de esta primera entrega, pero que se irán corrigiendo en las sucesivas, porque si no...
El resto de los elementos que forman la entrega no pasa de lo meramente anecdótico, aunque tampoco están mal. Dejando a un lado toda la publicidad promocional de este coleccionable y de otros de la misma casa que se ha incluido en la entrega, lo primero que destaca es el librito que acompaña a la figura. Un ejemplar de dieciséis páginas encuadernado en tapa dura y con cuidada presentación donde se dan detalles sobre el personaje, contextualizándolo dentro de la serie y aportando detalles de todo tipo.
El llamado "pasaporte" es un pequeño cartoncito doblado que incluye una reproducción con la viñeta en la que se ha basado la figura, el álbum en el que aparece y algunos datos concretos sobre la pieza y sobre el personaje (primera aparición en la serie, número de álbumes en el que sale, frase favorita, etc.) Incluye también un número impreso —en mi caso de cinco dígitos— que no sé si hace referencia al número de lote de la figura dentro de la tirada.
Sensacion agridulce, pues, la que me ha producido este nuevo coleccionable, cuya primera pieza presenta una serie de graves errores que, confío, vayan solucionándose en posteriores entregas.









