sábado, 13 de junio de 2015

FRIKADAS: LATITAS GOTTFREDSON



¿ALGUIEN podrá negarme que mis "latitas Gottfredson" —denominadas así por mí, claro está, pues no sé cómo puedan llamarse realmente— son una auténtica preciosidad y una verdadera chulada...? ¿Y sirven para algo, preguntará más de uno? Bueno, pues después de haberme comido los "choco-crunchs" que llevaban dentro, poca utilidad pueden tener, salvo la de alegrarme el espíritu cada vez que las veo en mis anaqueles... ¡¡Mira que dibujaba bien Gottfredson, y hay que ver cuánto me gustan sus dibujos...!!

Gracias a mi queridísima nibelunga, que las vio en el VIPS de Gran Vía-Callao y pensó en mí inmediatamente. Son un regalo suyo... ¡Un besito, amorrrrrr!

jueves, 11 de junio de 2015

NECROLÓGICAS: CHRISTOPHER LEE (1922-2015)



PUES sí. Es cierto. Ha muerto Christopher Lee, uno de los actores más paradigmáticos del cine de terror e icono de quienes nos criamos viendo, en nuestra niñez y adolescencia, las películas de la productora británica Hammer (¡que ahora nos hacen sonreír nostálgicos, pero que entonces nos daban un miedo de cagarse, todo sea dicho!). El óbito ha tenido lugar esta mañana, a las 08:30 h., en el Chelsea and Westminster Hospital de Londres, a consecuencia de una insuficiencia respiratoria que ha terminado complicándose. Lee tenía ya 93 años (los cumplió hace bien poco, el pasado 27 de mayo) y poseía aún una presencia física que, todo sea dicho, seguía siento estupenda a pesar de su edad.



Actor de larga trayectoria y reconocido prestigio —aunque sin llegar a alcanzar el nivel de las primerísimas estrellas cinematográficas de su tiempo—, Christopher Frank Carandini Lee (que tal era su nombre completo) se caracterizó por interpretar extraordinarios "malos" en la ficción. En ese registro dramático siempre será recordado por haber sido el Drácula más señorial de todos los tiempos, un Saruman irrepetible y un siniestro Conde Dooku/Lord Tyranus, además de un extraordinario Kharis en La momia (The Mummy, 1959), una criatura de Frankenstein bien original y otros muchos monstruos y seres anormales, propios del cine de terror que tanto frecuentó, y a los que dio dignidad e hizo creíbles. A mí me siempre me ha gustado mucho, también, en otros papeles donde no mostraba ese lado perverso en el que se le acabaría encasillando. Y pienso, básicamente, en dos de ellos: como un atractivo e imponente Sir Henry de Baskerville, en el clásico de 1959, The Hound of the Baskerville (El perro de los Baskerville, de Terence Fisher), y como un sensacional Mycroft Holmes en esa obra maestra que es The Private Life of Sherlock Holmes (La vida privada de Sherlock Holmes, del genial Billy Wilder, 1970).

Como Mycroft Holmes (junto al Sherlock de Robert Stephens)


Después de unos años como figurante y en pequeños papeles durante finales de la década de los 40, Lee entró en contacto con Hammer Productions, para la que iba a realizar bastantes filmes bien característicos de esta productora: películas de bajo presupuesto y calidad relativa, pero que terminaban siendo verdaderos éxitos de taquilla. Su gran oportunidad llegó cuando el director Terence Fisher le ofreció interpretar el papel de Conde Drácula en la adaptación que la Hammer realizó en 1958 de la novela de Bram Stoker, bajo el aséptico título de Dracula, que fue cambiado por Horror of Dracula en su distribución estadounidense, para evitar confusiones con la versión previa, dirigida por Tod Browning, que había protagonizado Bela Lugosi en 1931. Película mítica donde las haya —y tan poco fiel a la novela original como la ya citada de Browning—, este Drácula (como se tituló en España el filme) fue decisivo para la fructífera relación que se iba a iniciar entre Lee y la Hammer, dando lugar a secuelas del conde vampiro (por ejemplo, Dracula, Prince of Darkness, Terence Fisher, 1965) y  nuevas producciones basadas en otros conocidos personajes del género de terror, como la momia, Dr. Jekyll y Mr. Hyde, etc.

Sencillamente terrorífico... ¿O no?


Tras más de una década de verdadero esplendor profesional, aunque cada vez más encasillado en los papeles que había venido interpretando para la Hammer o en los de otros malvados en general —recordemos, por ejemplo, su impactante Francisco Scaramanga en El hombre de la pistola de oro (The Man with the Golden Gun, Guy Hamilton, 1974), uno de los villanos más recordados de la "saga Bond"—, la carrera de Lee inició un preocupante declive (pese a una actividad ininterrumpida) que sólo se iba a frenar ya en la vejez, cuando en el año 1999 el director neozelandés Peter Jackson decidió incorporarlo al proyecto de la trilogía El señor de los anillos (The Lord of the Ring, 2001-2003), para que diera vida al mago Saruman. Una interpretación excelente que le valió a Lee todo tipo de elogios por parte de la crítica y de los aficionados.



Este gran éxito profesional hizo que Georges Lucas también pensara en él para su nueva trilogía de la franquicia Star Wars, de modo que Lee apareció en la segunda y tercera entrega de la saga (El ataque de los clones, 2002 y La venganza de los Sith, 2005), interpretando en ambas el papel de Conde Dooku, en un guiño evidente de Lucas al mítico personaje de Drácula, que el viejo actor convirtiera en inmortal para el celuloide años atrás.



Dotado de una altura imponente (1,96 m.) y de una voz profunda y bien impostada (también hizo sus pinitos musicales, no sólo al comienzo de su carrera, como puede escucharse aquí) (1), Lee resultaba excelente para los papeles que interpretó. Uno de los recuerdos infantiles que este servidor de ustedes tiene grabado como a fuego en su memoria visual es el del actor aproximándose a la cámara con los ojos inyectados en sangre y la capa negra flotando por el viento, en una famosa escena de Drácula que todos ustedes recordarán, y en la que el personaje aparta violentamente a su "novia" de Jonathan Harker para impedir que le muerda. Aquí está:



Si bien es verdad que Lee no llegó nunca a la categoría de "gran estrella" —al estilo de otros compañeros de profesión coetáneos—, no obstante debemos reconocer su trascendente papel en el género cinematográfico de terror, así como que fue un grandísimo actor, sobrio, elegante y siempre profesional. Muy, muy profesional. Una gran pérdida, ciertamente (sobre todo ahora que, pese a su honorable vejez, había relanzado su carrera de manera admirable y seguro que tenía proyectos en cartera para seguir deleitándonos). En fin, descanse en paz (y que nos espere muuuuuuuchos años alli donde esté).

Sit tibi terra leuis!


-------------
(1) O aquí, donde canta el comienzo del Credo de Iago en el Otello de Verdi, con una afinación y una proyección que ya querrían para sí muchos jóvenes barítonos actuales. De hecho, la familia materna de Lee era de origen italiano (su madre era la condesa Estelle Mari Carandini di Sarzano), y en su juventud se le ofreció una beca para iniciar estudios de canto, posibilidad que él rechazó porque ya quería dedicarse al cine. Sin duda habría sido un gran bajo.

miércoles, 10 de junio de 2015

"ESPEIN IS DIFERENT", 29 : JOSÉ ORTEGA CANO SE HA QUEDADO "TAN A GUSTITO"



EL matador José Ortega Cano —"Hose" para los amigos— acaba de obtener el tercer grado y, a su salida de la cárcel, ha declarado a los medios, con su parsimonia y su misticismo habituales, que tiene presente todos los días en sus oraciones al hombre que murió en el accidente de tráfico que él provocó por ir bebido (de hecho, fue condenado por homicidio imprudente y conducción temeraria). Imaginamos que la viuda de Carlos Parra —que así se llamaba el pobre conductor que perdió su vida en la colisión— habrá quedado más que satisfecha (y consolada) con las piadosas declaraciones del diestro (y siniestro). Tanto que ha pedido que se revoque el tercer grado, pues Ortega Cano sólo ha cumplido un año y pocos días de prisión por su delito. Cosas de nuestro sistema penal...

Si, sí... Ya lo sé... Aquí tienen también el dibujito en blanco y negro...


lunes, 8 de junio de 2015

DE NUEVO SOBRE TINTÍN (SIEMPRE ACTUAL E IMPERECEDERO)



MENUDO sorpresón el que nos ha dado la pasada semana un tribunal de apelación de La Haya en el pleito que la Sociedad Moulinsart —poseedora de los derechos de autor sobre Tintín— mantenía contra un grupo de tintinófilos holandeses... ¡Pura dinamita! Al parecer, la Association Hergé Genootschap —que así se denomina dicho grupo, creado en 1999 e integrado por 680 socios— venía publicando una revista de distribución interna dedicada a su personaje fetiche, en la que aparecían incluidas imágenes del famoso reportero belga creado por Hergé. Pues bien, de acuerdo con su rapaz política de defensa de los derechos de utilización del personaje —y miren ustedes que estamos hablando de una asociación de fans sin ánimo de lucro—, Moulinsart demandó al grupo y le exigió el pago de daños y perjuicios por el empleo de ese material gráfico sin previa solicitud de permiso. Hasta aquí todo como siempre, con esa política tan agresiva que los herederos de Hergé vienen desplegando desde hace unos años.

Pero hete aquí que el abogado de la citada Association presentó ante el juez un documento de 1942 —aportado por un anónimo especialista en la obra de Hergé— que no es sino la copia del contrato que el dibujante belga firmó con Casterman. Y resulta que en él Hergé se muestra conforme con ceder explícitamente los derechos sobre textos y dibujos de todos sus álbumes a dicha editorial. A ello se añadiría el agravante de que Fanny Rodwell —viuda de Hergé y legataria universal de todos sus bienes— nunca llegó a impugnar, anular o negociar la modificación de este contrato, de modo que seguiría en vigor.

Partiendo de estos datos, la corte de La Haya ha concluido que Moulinsart no tiene ningún derecho que reclamar puesto que, en función del documento señalado, no los ostenta desde que Hergé los cedió. Así pues, ajustándonos a la lógica de los datos conocidos —y aunque en Derecho las cosas nunca son tan claras como parecen— nos podríamos preguntar, con toda razón, si acaso los responsables de Moulinsart no habrán iniciado un camino sin retorno que puede acabar costándoles la pérdida de ciertos derechos que, hasta el momento, venían gestionando con su conocido celo. Y a partir de ahí también podríamos concluir si no habría sido mejor dejar un poco de manga ancha, en lugar de ser tan codiciosos y "solícitos" a la hora de velar por la herencia de Hergé. Tanta demanda, tanto tribunal, tanto movimiento de papeles que, al final, han terminado haciendo saltar la liebre. Y por donde menos se esperaba, todo sea dicho...

Lo cierto es que el problema de los derechos de autor y Moulinsart tenía que explotar por algún lado, tarde o temprano. Desde luego nadie pensaba que pudiera hacerlo así —aunque habrá que esperar a saber cuál es el verdadero alcance de la sentencia, porque los abogados de los Rodwell no van a quedarse de brazos cruzados y recurrirán—, pero tenía que terminar produciendo problemas, dado el modo tan tiránico en que se están ejerciendo tales derechos desde hace años y ese deseo (inconfesado pero permanente) de querer convertir en "perpetuos" algo que ha de tener una caducidad. Y ello, por más triquiñuelas legales que los herederos de Hergé vayan inventándose para alargar la posesion de los mismos (como, por ejemplo, la de sacar un nuevo álbum justo antes de que caduquen los 70 años de plazo tras la muerte de Hergé, que se cumplen en 2053), circunstancia sobre la que ya reflexionamos aquí, y que supuestamente abriría un nuevo período de disfrute de los codiciados derechos.

Muchos aficionados (por no decir la mayoría) estarán disfrutando como enanos ante este varapalo judicial y les parecerá de perilla que empiecen a surgir como setas sentencias similares, pues se la tienen jurada al "maridísimo" de Fanny, por su modo rapaz de actuar a la hora de defender la herencia de Hergé. Ahora bien, a quien de verdad se le abre ahora un universo de oportunidades inimaginadas para maniobrar es a Casterman, cuyos responsables ya deben estar frotándose las manos al pensar en el beneficio que puede obtener su editorial si el proceso de demandas sigue adelante y se va reconociendo en otros tribunales esa pèrdida efectiva de Moulinsart respecto de los derechos de reproducción y utilización de imágenes de Tintín. Aunque por otro lado, me imagino que la todopoderosa editorial belga ya tendría controlada tal cuestión desde la muerte de Hergé (o incluso antes), y si nunca ha reclamado nada en concreto es porque no debe ser tan fácil (o porque no tiene derechos en los que apoyarse). En fin, no sé.

En cualquier caso, resulta admirable comprobar cómo Tintín, al igual que otros grandes personajes del Noveno Arte, siempre dará que hablar y permanecerá vivo, por más que se intente prohibir su difusión y acosar a la serie a través de denuncias oportunistas (como las de Mbutu Mondondo, de las que ya hablamos aquí y aquí), o de ridículos manifiestos conspiratorios (como el que en 1984 firmaron algunos dibujantes e intelectuales para evitar que se celebrara una exposición tintinesca en Barcelona, organizada por la "Fundación Miró", porque Tintín resultaba «peligroso para el reconocimiento adulto del noveno arte» y lo consideraban «una obra con destinatarios infantiles y sin el rango estético suficiente»...).

La pelota, en todo caso, ahora mismo está en el tejado de Casterman: ¡que hable, o que calle para siempre! Pero, sobre todo, que respete la voluntad de Hergé y no saque más álbumes del personaje...

Más datos aquí (que ha sido de donde surgió la noticia), aquí, aquí y aquí.

* * *

Añadido el 09/06/2015, a las 13:23 h.: en el siguiente enlace (en francés), el lector interesado encontrará un análisis preciso y bastante atinado del problema. Allí los hechos aparecen más contextualizados y, con ello, se contribuye a aclarar un poco más lo que pueda ocurrir en un futuro próximo. De todo el artículo destacaría el siguiente párrafo (que traduzco), pues en él aparece precisado lo que a partir de ahora, y tras la sentencia de La Haya, puede estar dilucidándose en el tablero de juego de los tribunales: «el problema [se refiere a la situación planteada tras la sentencia] pivota en torno a dos cuestiones: el de la legitimidad de citar una imagen de Tintín —es decir, de publicarla sin pagar derechos—, por una parte, y el de la gestión comercial de estos derechos, por otra».

A continuación añado la imagen con las dos hojas del contrato que, en 1942, Hergé suscribió con Casterman, y que ha sido decisivo para la sentencia contraria a Moulinsart (es una gentileza de Actua Bd, en el artículo que ya he citado antes).



sábado, 6 de junio de 2015

MOMENTOS PUBLICITARIOS: NUEVO LIBRO DE "TEBEOSFERA" (¿Y VAN YA...?)



ESTUPENDA noticia con la que la "Asociación Cultural Tebeosfera" nos obsequia en estos primeros días cuasi estivales, anunciando una nueva publicación, que hará las delicias de todos los aficionados al tebeo, en general, y de los más eruditos en particular: la publicación de un Diccionario terminológico de la historieta, que viene a llenar ese importante hueco de carácter metodológico que aún tenía la disciplina, y en el que los aficionados y especialistas encontrarán un valioso instrumento de trabajo.

En efecto, este libro que sale ahora era necesario como el agua de lluvia en plena sequía, pues no disponíamos de una herramienta o "corpus" técnico y terminológico de tales características para abordar en su conjunto el Noveno Arte desde un punto de vista digamos que científico, al estilo del que poseen otras disciplinas (pintura, arquitectura, literatura), como la cosa más normal del mundo, en cuyas bibliografías es habitual encontrar diccionarios técnicos y glosarios que permiten un correcto acercamiento a las mismas. Existen ciertos trabajos que incluyen datos de este tipo —algunos, incluso, muy específicos (como el reciente Diccionario de onomatopeyas del cómic, firmado por Román Gubern y Luis Gasca)—, pero no son tan sistematicos y completos como parece serlo este libro. Y digo "parece" porque servidor, aún no ha recibido su ejemplar (que espera con auténtica avidez).

Su autor es el ubicuo (y casi omnipotente) Manuel Barrero (¡no sé de dónde diablos saca tiempo este hombre para tanto escribir!) y ello, para quienes solemos leer sus contribuciones teóricas a la materia, ya es toda una garantía de seriedad y de solvencia científica. Además, y aunque juzgo sólo por las pocas imágenes que han estado circulando, tiene un diseño bien bonito y lleno de significado, a la par que sobrio y elegante, con esa maravillosa ilustración de Ed Carey, perteneciente a su serie The Troubles of Dictionary Jaques (sic), que realizó para el McClure Newspaper Syndicate y fue publicada entre los años 1912-1913. Una delicia.



Pero no me extiendo más y añado, a continuación, los datos de presentación que la "Asociación Cultural Tebeosfera" ha hecho públicos para promocionar la publicación (junto con las diferentes ofertas promocionales de las que se puede beneficiar quien decida comprar las publicaciones de ACyT y no sea socio). Son los que siguen:




* * *


Por cierto: aprovecho esta misma entrada para recordar que siguen a la venta, desde las pasadas Navidades, las dos publicaciones anteriores realizadas por ACyT. Con ellas, nuestro fondo de armario historietístico se verá sólida y elegantemente incrementado. Son las siguientes:



FERNÁNDEZ SARASOLA, Ignacio, La legislación sobre la historieta en España, Sevilla, 2014, 254 páginas. Edición rústica. 18 x 12 cm. Precio: 10,5 EUR (+ gastos de envío). Más datos aquí. Un trabajo que, a primera vista puede parecer árido y aburrido pero que, como el reciente Diccionario terminológico que acabamos de promocionar arriba resulta imprescindible para poder desbrozar en condiciones un territorio (el de la legislación sobre el Noveno Arte) que estaba prácticamente inexplorado. Nuevo instrumento de trabajo que demuestra la preocupación de ACyT por dotar a los investigadores y curiosos de ese kit de herramientas básico que aún no teníamos en España y a partir del cual se ha de construir un más sólido edificio sobre la historia de la historieta. Pasito a pasito...



ALCÁZAR, Javier (coord.), Jan, el genio humilde, Sevilla, 2014, 416 páginas. Edición rústica con solapas. 24 x 17 cm. Precio: AGOTADO (en la actualidad no hay ejemplares, así es que escriban, escriban a Tebeosfera solicitando su reedición. O, mejor, háganse socios ACyT y así podrán presionar más a los responsables). Más datos aquí. Bueno, el hecho de que ya no haya existencias demuestra el enorme interés que la persona y obra de Juan José López "Jan" viene despertando entre los aficionados españoles (¿sólo?). Un completísimo y crítico repaso a su trayectoria profesional y vital el que ofrecen varios colaboradores y responsables de Tebeosfera en este estudio imprescindible. Confiamos en que le sigan otros muchos, dedicados a nuestros más grandes autores de tebeos.

Y esto..., y esto..., y esto es todo, amigos (o That's all Folks', que decía Porky en los antiguos dibujos animados).