domingo, 13 de diciembre de 2015

NECROLÓGICAS: LUIS BERMEJO ROJO (1931-2015)



EN la última entrada que publicábamos el pasado día 9 tuvimos la alegría de felicitar a un actor de venerable edad y renombre como Kirk Douglas, que en dicha jornada cumplió 99 años. En esta ocasión, sin embargo, dejamos de lado el Séptimo Arte y volvemos nuestra mirada hacia el Noveno para lamentar, además, la pérdida de un importante artista español: el historietista Luis Bermejo. Y es que ayer pudimos saber, a través del grupo de Facebook Archivo de tebeos y autores españoles y norteamericanos y por mediación de Miguel Quesada hijo —a quien se lo había comunicado su padre, el gran Quesada, amigo y compañero del propio Bermejo, Gago, Ortiz y otros autores de la Escuela Valenciana—, que el artista madrileño falleció esa misma tarde. Una enorme pérdida para el mundo de la historieta.



Luis Bermejo Rojo nació en Madrid, el 12 de agosto de 1931, aunque desde bien pronto su familia marchó a residir a Albacete, donde también vivía uno de los autores de tebeos más importantes y activos de la época: Manuel Gago, creador de famosísimos personajes como El Guerrero del Antifaz, Purk, el hombre de piedra, El espadachín enmascarado, El pequeño luchador y otros muchos. Esta circunstancia, unida a la enorme afición que el joven Luis sentía por el dibujo y la historieta hizo que desde bien temprano entrase a colaborar con Gago, entintando algunos trabajos de éste ya en una fecha tan temprana como 1946. Por tal motivo, en estos primeros inicios el estilo de Bermejo se asemejaba mucho al del gran dibujante vallisoletano, como se echa de ver, por ejemplo, en la serie El rey de mar que, con guiones del inefable Pedro Quesada, realizó para Editorial Valenciana (en una fecha sobre la que los especialistas no se ponen de acuerdo, pero que oscila entre 1948 y 1950/51). Pero tal dependencia iría desapareciendo con el tiempo, a medida que se asentaba como profesional y empezaba a perfilar su propia personalidad artística.


Varias muestras del trabajo de Bermejo en la serie El rey del mar, donde se aprecia la gran influencia
del estilo de Gago en la estilización de los personajes, el dinamismo exacerbado,
las formas redondeadas, la tipología de los personajes, etc.


Un primer paso en esta direción la dio Bermejo con su regreso a Madrid en 1951 para realizar estudios artísticos que reforzaran su talento natural para el dibujo, que había quedado ampliamente demostrado en los años inmediatamente anteriores con las colaboraciones y trabajos ya mencionados. Allí entabló contacto con el grupo de dibujantes e ilustradores que habrían de conformar la que podríamos llamar "Escuela de Madrid", integrada por personalidades como los hermanos Laffond (José y Carlos), Julio Montañés, Celedonio Perellón, José Bielsa, Luis Álvarez Prieto (Luis Vigil), Miguel Zatarain "Zata", Manuel Huete, Roberto González Casarrubio, García Pizarro y otros, destacando enseguida por su claro talento para el dibujo y por la enorme calidad de sus trabajos, que llamaron la atención en la época y se hicieron notar en series tan conocidas como Aventuras del FBI, Roque Brío, Apache y otras (la mayoría de ellas dibujados para la editorial Maga, que había puesto en marcha su antiguo mentor, Manuel Gago).

La conocidísima portada del primer número de la serie Aventuras del FBI


Desde mediados de los años 50 Bermejo empieza a colaborar cada vez más con editores extranjeros —especialmente británicos—, gestionando sus encargos a través de la agencia Bardon Art, que el también dibujante Jordi Macabich había fundado en 1957 junto al británico Barry Coker y que tan importante fue —junto a las Selecciones Ilustradas de Toutain— para dar a conocer el trabajo de nuestros artistas fuera de España. Es una época en la que se dedica a ilustrar multitud de guiones para historietas de todo tipo, desde las románticas hasta las bélicas, pasando por otros muchos géneros que aparecieron en numerosas publicaciones periódicas británicas como Mirabelle, Tarzan Adventures, Comet, Super Detective, Air Ace, Wonder, Diana, Look and Learn, etc.

Colaboración para la revista Cherie (1960)


Durante la década de los 60 continuó la línea de trabajo que había iniciado en la precedente, dando salida a todo tipo de encargos —historieta, publicidad, adaptaciones de clásicos literarios, ilustraciones para cromos y otros productos, etc.— y afianzando un estilo que se caracterizaría por el dominio absoluto de la anatomía, lo enérgico del trazo, el efectivo control de los negros, las sombras y los claroscuros, el dinamismo de los personajes y la hábil composición de página, llegando a la cima de su arte (en mi modesta opinión) a mediados de dicha década, cuando se hizo cargo de la serie Heros the Spartan —creada por el británico Frank Bellamy para la revista Eagle—, donde Bermejo desplegó toda su sabiduría y su experiencia, realizando un trabajo soberbio en planchas de atrevida composición —que seguían la estructura narrativa y visual desarrollada por Bellamy— y color directo aplicado a base de acuarelas.



En este mismo período multiplica su ya frenética actividad y empieza a colaborar con otras agencias, como Creaciones Editoriales (vinculada a Bruguera), Rinaldo d'Ami y Selecciones Ilustradas, que distribuirán sus trabajos en Italia, Holanda y EE.UU. Precisamente por esta razón, Bermejo iba a participar en el famoso desembarco de autores españoles en tierras norteamericanas (lo que David A. Roach vino a llamar la "invasión española"). Y no jugó un papel baladí que digamos en el mismo, pues realizó multitud de historias para las publicaciones de Jim Warren, que luego tuvimos la fortuna de conocer aquí, a través de las versiones españoles que realizara el citado Toutain. En el magnífico artículo de Tebeosfera que he utilizado como base fundamental para redactar esta entrada, se mencionan 17 números de Creepy, 19 de Vampirella, 23 de Eerie, 5 de The Rook y 2 de 1984. Una cifra, ciertamente, muy estimable.



Andaba tan ocupado con los encargos para el extranjero nuestro autor que en la década de los 70 apenas si se publicaron en España trabajos suyos. En esta etapa de madurez creativa colabora en una de las más prestigiosas y longevas series de la historieta italiana —la Storia del West, creada por Gino D'Antonio y Renzo Calegari—, para la que llegaría a dibujar tres episodios: Rio Grande (octubre 1979), A ovest del Pecos (junio 1980) y Croce di fiamma (octubre 1980). Hubo que esperar a los primeros 80, con el auge definitivo del "cómic de autor", para que el nombre de Luis Bermejo empezara a figurar con mayor frecuencia en los índices y créditos de las publicaciones tebeísticas patrias. De ahí su participación en la aventura editorial de la revista Metropol, cabecera especializada en el género negro que pusieron en marcha un conjunto de autores entre los que se encontraban Leopoldo Sánchez, Manfred Sommer, José Ortiz, Antonio Segura, Mariano Hispano y el propio Bermejo, pero que terminó fracasando y dejando inacabadas las series que venían publicándose, incluidas las dos que nuestro artista realizó para la ocasión: Paco Rusque y Primera plana.



A esta década de los 80 —tan fructífera en producción como las anteriores— pertenece otra obra de gran calado, como fue la adaptación historietística de El señor de los anillos, encargada por Toutain en coordinación con Jim Warren, y que apareció publicada entre nosotros por el primero de ellos en tres tomos. Realizada aprovechando el estreno de la película de dibujos animados de Ralph Bakhsi (1979) —en la cual se basa—, se trata de un trabajo muy meritorio, que tuvo una distribución internacional bastante buena y despertó el interés en Bermejo por el género de la fantasía heroica, como lo demuestra el hecho de que su siguiente trabajo fuera  Los ocho anillos de Elibarín, una historia de espada y brujería con guión de Antonio Segura que fue publicado en 1981 y tuvo reducida tirada y escaso reconocimiento. Trabajando para Norma publica en la revista Cimoc la serie Orka (1982) y Diario de arena (1984). Para las revistas de Toutain realiza, además de lo ya señalado, El viaje del Beagle Espacial (que aparece publicado en la cabecera 1984 durante el año 1983) y Alternativa (en el año 1984), ambas con guiones de Víctor Mora.



En lo que restaba de década —pues Bermejo abandonó la historieta al finalizar los 80 para dedicarse por completo a la pintura—, nuestro artista todavía habría de realizar magníficos trabajos, gracias a su elevada profesionalidad y a la libertad creativa que el editor Pedro Tabernero dejaba a todos sus colaboradores (cuestión de la que ya hemos tratado aquí alguna vez, al hablar de Antonio Hernández Palacios y Raf). Para el sevillano realizó Bermejo a partir de 1982 todo tipo de trabajos, entre los que me gustaría destacar el volumen segundo de la Historia de Andalucía —en el que también colaboraron Fernando González y el citado Hernández Palacios, que ilustró el tercero—, un hermoso volumen de gran formato y a medio camino entre el libro y el álbum de cromos titulado Dos leyendas de Bécquer (1984) —en el que Bermejo participó junto a Miguel Calatayud, dando forma gráfica al cuento La cruz del Diablo, del célebre escritor sevillano—, diversas colaboraciones en la magnífica revista Rumbo Sur y un álbum para la colección Relatos del Nuevo Mundo, concretamente el titulado Magallanes y Elcano. El océano sin fin, dedicado a la epopeya que ambos navegantes llevaron a cabo, consiguiendo circunnavegar por vez primera la Tierra.



Destacar, asimismo, su valiosa participación en la recuperación de un clásico del tebeo español: El Capitan Trueno, que llevó a cabo la editorial Planeta DeAgostini en 1987 y para la cual dibujó Bermejo nueve numeros que, según muchos aficionados, se cuentan entre los mejores que se han realizado en las diferentes tentativas de resucitar al personaje.



Una trayectoria artística, como se ve, brillantísima e impecable que, por desgracia, ayer por la tarde quedó súbitamente interrumpida para siempre.


SELECCIÓN DE IMÁGENES

(Continuaré ampliando la entrada con más imágenes, porque creo
que el esfuerzo de búsqueda y selección lo merece)



Puede apreciarse en este trabajo de juventud la enorme influencia que el universo estético y gráfico de Jesús Blasco
ejerció sobre Bermejo (incluida la presencia de un protagonista, Julito, que es la viva imagen de Cuto).
(Imágenes procedentes de una entrada dedicada a nuestro artista en el blog La burbuja de Alejandro)


Impactante plancha de la serie Aventuras del FBI: pura acción y ritmo trepidante, tratados
con un trazo enérgico, dinámico y eficaz. El artista se iba haciendo poco a poco



Más ejemplos del trabajo de Bermejo en Aventuras del FBI


Apache, una de las series más celebradas de Bermejo



Un virtuosístico y eficaz trabajo de ambientación en estas páginas de la historia Diluvio de fuego (War Smoke),
 publicadas en la revista Espía, nº 23 y previamente, en inglés, en Air Ace, #50. La historia completa
puede verse en el blog Tebeos de factura hispana


Magnífico trabajo de Bermejo, en una de sus mejores etapas creativas.
Esta historia se publicó en la revista Boys' World, #39, del año 1963


Dos planchas para Croce di fiamma





6 comentarios :

  1. Nos ha dejado el precoz creador de "Aventuras del FBI", que leíamos ávidamente los niños (y no tan niños) en los primeros años 50.

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  2. ¡Un dibujante extraordinario!

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  3. Magnífico texto, Alberich.
    Bermejo es en mi opinión uno de los grandes referentes del tebeo español, pero también es un autor internacional de enorme talla.
    Hay que agradecer todo lo que nos hizo disfrutar con sus maravillosos dibujos.
    Un abrazo.

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  4. Gracias amigos.

    Bermejo fue, en efecto, uno de los más grandes autores de tebeos que ha dado España.

    Felices Pascuas a todos...

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