jueves, 13 de octubre de 2011

IMPAGABLE QUINO: LA CRISIS ECONÓMICA


REVISANDO mi fichero de imágenes —ése del que echo mano con cierta frecuencia para ilustrar las entradas de este blog— me he topado con una carpeta dedicada al dibujante Joaquín Salvador Lavado, más conocido como Quino. La verdad es que no me acordaba ya de la mayor parte de ellas. No sé cuándo las archivé y ni siquiera tengo una referencia anotada para saber en qué fecha se realizaron y dónde se publicaron. Creo que la mayoría de ellas pertenece a los años 80-90 del pasado siglo, pero no estoy seguro. Lo cierto es que viéndolas ahora otra vez, me he vuelto a percatar de la enorme clarividencia de este artista, de su aguda capacidad de análisis y de la absoluta vigencia de su mensaje, engarzado en la mejor tradición de un humorismo gráfico cuyo gloriosa andadura acumula ya algún que otro centenar de años a sus espaldas. Juzguen por ustedes mismos y díganme si no tengo razón.


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Ya ven ustedes. Para que luego algunos minimicen el valor de la historieta y la menosprecien. ¡Como si el medio no tuviera suficiente empaque y capacidad expresiva para permitir reflexiones de todo tipo! Lo más curioso e interesante de todo es que en estas páginas de Quino —realizadas hace tiempo ya— queda meridianamente demostrado algo que todos sabíamos (empezando por los bancos y sus fracasados gabinetes de especialistas): las crisis son cíclicas. ¿Por qué, entonces, no se tomaron medidas a tiempo para evitar el desastre que se nos ha venido encima? ¿Quizá porque en tiempos de crisis es cuando más dinero ganan los que, ya de por sí, tienen dinero?

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Nota: la estupenda caricatura de Quino que abre esta entrada es de Hernández y puede verse publicada aquí.

miércoles, 12 de octubre de 2011

TEBEOS, CENSURA E INTOLERANCIA: A PROPÓSITO DE "PERSÉPOLIS"




DIVERSOS medios de comunicación han dado noticia de los graves disturbios que se han producido en Túnez, a raíz de la emisión televisiva en aquel país —el pasado viernes— de la película Persépolis, una coproducción franco-iraní del año 2007 que adapta a la pantalla la obra homónima de la historietista iraní Marjane Satrapi. En concreto, los ánimos se encresparon porque en el citado film aparece una escena imaginaria donde se representa a Dios hablando con la protagonista de la historia. Grupos salafistas, y otras personas unidas a ellos, salieron a la calle y se mostraron dispuestos a asaltar la cadena de televisión privada que emitió la película, por considerar que dicha escena es blasfema y que se había atentado contra las leyes de la religión y el Corán. Por todo ello, su director, Nebil Karoui, se vio obligado a pedir perdón públicamente a todo el pueblo tunecino, reconociendo —en un tono bastante claudicante, pero del todo comprensible ante la desmedida reacción (de hecho se recibieron amenazas de muerte y de destruir la sede de la cadena)— que fue un error emitir esa secuencia, pero que no había habido intención de «comprometer los valores sagrados». Lo más preocupante (y significativo) de todo es que, al parecer, el hecho ha despertado la indignación más allá de los grupos radicales, reabriendo de nuevo el debate sobre la sensibilidad musulmana en las cuestiones de tipo religioso.

 Imagen de la secuencia que ha desatado el furor integrista y el malestar generalizado en Túnez


Bueno, parece evidente que tras este exacerbado e intolerante rechazo hacia el figurativismo se esconde el eterno tema de la censura (en este caso bajo la forma del tabú religioso). La cosa, como fenómeno en sí, no tendría que resultarnos tan sorprendente, considerando que las otras dos grandes religiones monoteístas también han conocido, en el pasado, tales movimientos anicónicos a lo largo de su historia. En el caso del cristianismo es bien conocida y paradigmática la denominada “Querella o cuestión iconoclasta”, que se desarrolló entre los siglos VIII-IX en Bizancio y tuvo sus coletazos en el Imperio Carolingio. Pero el quid de la cuestión reside, claro está, en el hecho de que esto ocurrió hace siglos, y no en el año 2011, como nos muestra la noticia aparecida en los medios de comunicación. Es decir, se trata de un problema de los países musulmanes que, en más de un aspecto (entre ellos el religioso, desde luego), se han quedado anclados en un tiempo pasado. Su verdadero lastre es que aún no se ha producido en ellos la separación entre los dos poderes (temporal y espiritual), que tantos quebraderos de cabeza ocasionó al cristianismo (y concretamente a la Iglesia) desde sus comienzos y a lo largo de su bimilenaria trayectoria (merced a esa dialéctica permanente de enfrentamiento/atracción entre las dos esferas, con los riesgos y ventajas que ambas conllevaban). Una separación que no sólo no ha tenido lugar a nivel institucional o “superstructural” (Estado, constitución política, régimen judicial-penal, etc.), sino que tampoco se ha producido en lo que a cambios de mentalidad se refiere. Los estados musulmanes —todos, si no estoy equivocado— continúan siendo regímenes teocráticos o fuertemente confesionales —algunos de los cuales, de hecho, no han sancionado en su integridad todos y cada uno de los puntos incluidos en la Carta de Derechos Humanos—, con sociedades en las que, además, no han arraigado los principios democráticos básicos. Principios que, por cierto —y frente a cierta falacia a veces admitida—, no son, ni mucho menos, una invención ex novo occidental —aunque haya sido en Occidente donde con más denuedo se ha luchado por ellos y por conseguir su respeto—, sino que vienen derivados del Derecho natural, fuente legislativa inspiradora de la Humanidad desde sus orígenes, y anterior a cualquier ordenamiento jurídico positivo o consuetudinario. Digo esto para dejar bien claro que no se trata aquí de una cuestión de "imposición" o de imperialismo político y cultural, sino de asumir como propios el iusnaturalismo y una serie de valores humanos universales, que deberían ser aceptados por todos los regímenes y las personas del mundo.



En todo caso, la cuestión crucial es saber si en estas naciones "teocratizadas" es posible, ahora mismo, que se produzca una evolución hacia la democracia, y cuánto tiempo tardarían en notarse los efectos de tales cambios (confiando en que fuera menor al que hizo falta para las sociedades occidentales). En este sentido, las revueltas producidas en buena parte de los países islámicos durante este último año han despertado algunas esperanzas en tal dirección. Pero tanto la desconfianza que muchos musulmanes sienten hacia Occidente —no se crean ustedes que el recelo viene sólo de nuestro lado—, así como las inercias de tantos siglos y la dificultoso de operar, en poco tiempo, un cambio en las mentalidades, llevan a pensar que la autoafirmación de la conciencia musulmana frente a lo occidental puede llevar, más bien, hacia posiciones integristas y más volcadas aún en lo religioso. No en todos los casos, por supuesto —dado que el mundo islámico es mucho más heterogéneo de lo que suele creerse fuera de él—, pero ciertamente se trata de una tendencia generalizada (sobre todo en algunos países) que choca con las previsiones más optimistas. Al menos de momento.



Pues bien, parece evidente que mientras todo esto siga siendo así, la persecución y censura a la historieta, al arte, o a cualquier otra forma de pensar o expresarse que se salgan de lo marcado por el precepto religioso estarán desgraciadamente a la orden del día.

domingo, 9 de octubre de 2011

TINTÍN EN LOS TRIBUNALES: SE ACERCA EL DÍA




TAL como informamos en su momento, el próximo 14 de octubre los abogados de la Sociedad Moulinsart deberán personarse ante la justicia belga para defender, de las acusaciones de colonialismo y xenofobia, al intrépido reportero surgido de la imaginación del dibujante George Remi, Hergé.

El pasado día 30 de septiembre se empezó a juzgar la demanda que el ciudadano congoleño Bienvenu Mbutu Mondondo interpuso contra el álbum Tintín en el Congo (el proceso viene ya de lejos, concretamente del año 2007). En ella se exige la destrucción de la obra o, en segunda instancia, su publicación con una nota admonitoria sobre el contenido xenófobo de la misma y la inclusión de un artículo contextualizador, con el que se sitúe al lector en la mentalidad y las costumbres de la época en que Hergé dibujó el álbum.

Ahora le va a llegar el turno a la defensa de cumplir con su papel. Y esperamos que lo hagan bien, pues en caso de que la demanda de Mondondo prospere, según está formulada en su primera instancia, nos podemos echar a temblar, ya que se dejará la puerta abierta para poder prohibir (o censurar) prácticamente cualquier obra de Arte producida a lo largo de la Historia de la Humanidad.


SERGIO BONELLI EN EL RECUERDO




LOS homenajes a Sergio Bonelli se suceden en Italia, lo que por otro lado parece lógico. A través de afNews he podido ver el que Bruno Brindisi le ha hecho al gran editor, recientemente fallecido. Es muy original e ingenioso, como pueden comprobar. Se trata de un encargo realizado por Il Corriere della Sera, y consiste en un hermoso dibujo que toma como base (y aprovecha) las antiguas portadas de la colección Un uomo un'avventura, que el propio Bonelli publicó entre 1976 y 1980. Una prestigiosísima edición —sobre la que ya hemos dicho algo en el Nibelheim— que constituyó todo un acontecimiento en el mundo del fumetto y de la historieta en general.

Todos los pormenores del proyecto pueden leerse aquí (incluso con algunas aclaraciones del propio autor del diseño). Debo señalar, para concluir, que el resultado final me parece francamente bueno y muy efectivo. ¿Ustedes qué piensan?

sábado, 8 de octubre de 2011

OTRA VEZ SOBRE AMAZON ESPAÑA: ¡Y SIGUE LA JUERGA!



HACE ya cerca de veinte días que hablé de esta nueva plataforma de venta por correspondencia, y creo que ha llegado la hora de hacer un pequeño balance. Sobre todo porque he de confesarles una cosa: no he dejado de comprar cosas interesantes desde entonces, ya que resulta imposible resistirse. A la lista de la compra que les enumeré en la entrada de referencia hay que añadir los siguientes libros:
— Dino Battaglia, L'homme de New England, Éditions Mosquito, 2009, 52 págs., 7,69 EUR. (estupenda compra, considerando que el volumen cuesta originalmente 13,00 EUR.).

— Sergio Toppi, Un peu plus à l'Ouest (raconteur d'images), Éditions Mosquito, 2009, 125 págs., 11,84 EUR. (cuyo precio original es de 20,00 euritos del ala. Hagan ustedes la cuenta).

— Sergio Toppi, Soudards et Belles Garces, Éditions Mosquito, 2008, 176 págs., 14,79 EUR. (considerando que originalmente cuesta 25,00 euros, se ahorran ustedes 10,21 euros, que no vienen nada mal para comprarse otra cosita).

— Milazzo/Berardi, Tiki, Éditions Mosquito, 2007, 96 págs., 8,87 EUR. (mientras que el original cuesta 15,00 euros).

 — Dino Battaglia, Thyl l'Espiègle, Éditions Mosquito, 2007, 64 págs., 7,69 EUR. (13,00 euros el precio original).

— Dino Battaglia, Dino Battaglia, illustrateur, Éditions Mosquito, 2009, 128 págs., 11,84 EUR. (cuyo precio original es de 20,00 euros).

— Hermann/Franz/Vernal, Jugurtha. L'intégral, vol. 1, Éditions Le Lombard, 2011, 14,76 EUR. (mientras que su precio de venta original es de 24,95 euros).

— Vance/Stoquart, Ramiro. L'intégral, 2, en Tout Vance, vol. 11, Éditions Dargaud, 2006, 176 págs., 11,80 EUR. (el precio original es de 19,95 euros).

— Vance, Ramiro. L'intégral, 3, en Tout Vance, vol. 12, Dargaud, 2010, 184 págs., 11,80 EUR. (como en el caso anterior).
— Milazzo/Berardi, Luci e ombre, Lizard, 2000, 64 págs., 6,45 EUR.
— Timothèe Picard (dir.), Dictionnaire encyclopédique Wagner, Actes Sud, 2010, 2.469 págs., 73,99 EUR. (el precio original es de 77,88 euros, pero hacen el 5% de descuento, cosa que no pude conseguir cuando quise comprarlo, por vez primera, a través de Fnac France).

— Roy Crane, Captain Easy, 2. The Complete Sunday Newspaper Strips, Fantagraphics, 2008, 144 págs., 21,80 EUR. (el precio de editorial es 31,14 y no me interesa comprarlo en Amazon.com porque aumenta debido a los gastos de envío, que me ahorro en Amazon.es).


A esta suculenta lista habría que añadir un par de libros más (para cuestiones de trabajo) y tendríamos lo que he ido comprando hasta el momento en la nueva plataforma.

Debo añadir, para finalizar, que estoy muy satisfecho con el trato recibido y con la seriedad que han mostrado los de Amazon.es, tanto en la fluidez de la comunicación, como en el cumplimiento de los plazos de entrega (a rajatabla) y en la rapidez con que han solucionado algún que otro problemilla. Y pondré un ejemplo: el ejemplar de Petra Chérie que incluí en el primer pedido que hice, me llegó en mal estado (golpeado y roto). Inicié el proceso de devolución hacia las 10:00 horas del mismo día en que recibí el libro y a las 13:00 o 14:00 horas de ese mismo día, la empresa UPS ya había recogido el paquete para devolverlo. Dos días después recibí el nuevo ejemplar, en perfectas condiciones. ¿Es eficaz, o no?

Tal ha sido mi experiencia personal hasta el momento (bien es verdad que sólo con libros), y así se la he querido contar. Por si les sirve de ayuda.

Que ustedes lo pasen bien.