jueves, 20 de noviembre de 2014

EXPOSICIÓN DE PACO ROCA EN MADRID



ALGO debe de estar cambiando en España, aunque sea a niveles modestos, para que en una de nuestras ciudades —por más que se trate de la capital del Reino— y en plena crisis económica ahora mismo haya abiertas al público dos exposiciones monográficas sobre autores de historieta. De la primera de ellas, dedicada al grandísimo Francisco Ibáñez, ya hablé aquí en su momento. Aún no he tenido ocasión de visitarla, pero en cuanto lo haga, si es posible, me gustaría realizar una breve reseña informativa. La segunda, a la que voy a dedicar esta entrada, se refiere a Paco Roca (Valencia, 1969), uno de los autores españoles más afamados y reconocidos a nivel mundial, "Premio Nacional de Cómic" 2008 y receptor de dos "Premios Goya", por su participación en proyectos cinematográficos relacionados con sus historietas.

Pues bien, la Fundación Telefónica ha organizado una exposición monográfica en torno a la obra del dibujante valenciano, que estará abierta desde hoy mismo (día 20 de noviembre) hasta el próximo 15 de febrero. En la misma, y bajo el título de Paco Roca. Dibujante ambulante, se van a exponer más de 200 piezas —entre bocetos, originales, ilustraciones, álbumes y audiovisulaes— que ofrecen una imagen bastante amplia del universo creativo de Roca, quien, como todos los aficionados saben, ha tocado diferentes ámbitos al margen de la historieta, como la ilustración, el cine, etc. De ahí que entre las piezas expuestas podamos ver incluso los dos "Goya" que el dibujante obtuvo por la adaptación cinematográfica de su historia Arrugas. El comisario de la exposición, el diseñador MacDiego, se ha inclinado por ofrecernos una perspectiva desenfadada del autor y de su obra, optando por llenar todos los espacios con dibujos, pintadas y textos realizados por el propio Roca en las paredes, rehuyendo así el carácter formal que suelen tener este tipo de eventos: «Queríamos que tuviera un punto cachondo —ha señalado MacDiego—, por eso hay escritos de Roca en las paredes y dibujos por todos lados. Y yo, aunque Roca no es tanto de eso, prefería que la gente se fuera saturada de información».



Muy interesante, en mi opinión —fundamental cuando se tiene la oportunidad de hacerlo—, es mostrar el proceso creativo que acompaña al trabajo de todo historietista. Así lo han considerado en el caso de la exposición de Ibáñez (como ya dijimos en su momento) y lo han vuelto a hacer en esta de Roca, donde se muestran todas las etapas de la creación historietística, incluyendo aquellas que más gustan y satisfacen al propio autor: la de documentación y la de realización de bocetos: «Lo que más me gusta —dice Roca— es aprender y la parte de documentación me encanta, es el motivo por el que hago un cómic, conocer algo. Lo otro que me gusta mucho son los bocetos, que es lo creativo, el resto es ya artesanal». Y no se equivoca Paco (lo digo por experiencia), aunque también resulte muy gratificante el acabado final del trabajo, que es síntoma de todo un proceso que ha llegado felizmente a buen puerto.



La muestra también tiene una vertiente pedagógica y se complementa con cuatro coloquios en torno al género del cómic y un programa educativo de talleres dedicados al mundo del cómic, la ilustración, los storyboard y la animación. Tienen carácter intergeneracional y estarán orientados, por tanto, a abuelos y a niños. El título de los coloquios, para quien estuviera interesado, son los siguientes: 1º) Andanzas de un hombre en pijama; 2º) El cómic autobiográfico; 3º) Narrar solidariamente y 4º) La guerra en viñetas y fotogramas. Y los talleres son: 1º) Cuando tú y yo teníamos la misma edad; 2º) Contar el pasado, conocer el presente.

Junto al apartado pedagógico, también hay un pequeño hueco para lo solidario, que estará representado en la muestra "Viñetas de vida", proyecto de cooperación de Intermón Oxfam, en el que ha estado implicado Paco Roca, junto a otros ocho dibujantes más, y consistente en el trabajo que estos han hecho para la ONG, visitando diferentes puntos de Asia, África y Latinoamérica y dejando sus impresiones gráficas. En la muestra, se exhibirá la portada del libro, el diario de viaje y un par de bocetos de la historia que Paco Roca realizó durante su viaje a Mauritania.



Bueno, pues ya saben: si desean ver ejemplos de todo lo que acabamos de decirles, y de otras muchas cosas más, no dejen de pasarse por la Fundación Teléfonica para ser testigos, en primera mano, de esta nueva exposición. Un "hombre en pijama" les espera allí para recibirles gustoso...

jueves, 13 de noviembre de 2014

"ESPEIN IS DIFERENT", 14: EL PRESIDENTE DESAPARECIDO




Pues sí, francamente. Con toda razón podríamos preguntarnos: Where is the Fly President...? De hecho, buena parte de los medios de comunicación —así como la oposición política— coinciden en preguntarse dónde diablos estuvo metido Mariano Rajoy los tres primeros días de la semana, tras consumarse sin consecuencias la pantomima propagandística organizada por Artur Mas el pasado domingo y después de tener a todo el país hablando del asunto. Silencio absoluto hasta ayer por la mañana, en que dio una rueda de prensa en Moncloa para anunciarnos lo que ya sabíamos: que su Gobierno no ha hecho nada y que, en su opinión, es como debía de actuarse (para no "generar más tensión", precisó). Quizá ha necesitado esos tres días para pensar qué le va a decir a Mas y, sobre todo, que tono va a emplear para hacerlo. Preferiblemente suave y cariñoso —habrá concluido—, no vaya a ser que el otro acabe enfadándose...

lunes, 10 de noviembre de 2014

"ESPEIN IS DIFERENT", 13: ESPAÑA POST-REFERENDURAL...


La conclusión parece evidente: el Gobierno Central no tenía que haber permitido la celebración de la pantomima organizada ayer por la Generalitat catalana. Salvo que las urnas se hubieran colocado en locales privados y domicilios particulares —cosa que, al parecer, no ocurrio—, la Policía Nacional y autonómica tendría que haber procedido a la identificación de los responsables y organizadores y a la posterior clausura de aquellos centros oficiales (institutos, colegios, etc.) donde se reunieron los partidarios del aquelarre y de un mal entendido supuesto "derecho a decidir" que no encaja, de ninguna de las maneras, en nuestra Constitución. Pero no fue así: Artur Mas obtuvo lo que deseaba —esto es, tiempo y presión política, pues lo último que desea él y la elite económico-política que representa su partido es la independencia de Cataluña—, la sociedad catalana está más dividida que nunca y la credibilidad del Estado Español como superestructura ha salido seriamente tocada por este desafío que ha terminado sin consecuencias para quienes han vulnerado la Ley. Si Mas hubiera estado suspendido de funciones y sus consejeros obligados a rendir cuentas ante Hacienda para explicar cuánto dinero público se han gastado en todo este inútil (e ilegal) proceso, quizá nos cantaría otro gallo. Pero esto es España y, como ya saben, "is diferent"... A las puertas de La Moncloa ya debe de estar Urkullu llamando para decirle a Rajoy aquello de: "¿qué hay de lo mío?", a cambio de no celebrar otro referéndum... El "hecho diferencial" vasco, en el fondo, también es así...

viernes, 31 de octubre de 2014

SOBRE EL PROYECTO "HOME": INCIDENTE Y ADVERTENCIA DE UN MECENAS AFECTADO



HOY me veo en la necesidad de abordar un asunto harto desagradable y peliagudo, relacionado con un proyecto historietístico que promocioné y defendí públicamente en este Nibelheim, pero que ha terminado dejando muy mal sabor de boca a una persona cercana a mí, quien me ha pedido ayuda y publicidad para denunciar su problema. Como habrá podido suponer el lector, a juzgar por el título de la entrada, todo se refiere al proyecto Home, que se financió a través de crowdfunding y que difundí aquí en su momento. No resulta agradable tratar un asunto así —sobre todo por mi implicación tan directa—, pero ocurre que esa persona conocida —a la que llamaremos "J" (porque tal es la primera letra de su nombre)—, además de lector del blog, es un buen amigo mío y me ha pedido el favor de utilizar este Nibelheim como escaparate para dar testimonio de lo que él considera un trato injusto y una experiencia muy desagradable. Para ello, me ha enviado un larguísimo escrito, que yo iré resumiendo, en el que se relata, con pelos y señales, todo lo que desea hacer público y al que ha añadido el texto de los numerosos correos electrónicos que ha estado cruzando con uno de los dos responsables principales del proyecto —Raúl Arnáiz—, hasta el momento de discutir con él por las razones que enseguida se expondrán. Quiero precisar, siguiendo las indicaciones de "J", que en esta exposición no se van a citar nunca literalmente los correos de Arnáiz (salvo alguna frase esporádica), puesto que éste no dio el consentimiento preceptivo a mi amigo para que pudiera utilizarlos como fuente de cita, si fuera necesario. Pero pasemos a resumir los hechos que "J" desea exponer a la consideración de todos ustedes...

Este amigo mío, tal y como hizo un servidor, decidió participar como mecenas y colaboró en el proyecto Home aportando una cantidad correspondiente al interés que éste había despertado en él. A cambio de ello, y como el resto de los mecenas, se hizo merecedor de una de las recompensas ofrecidas; en concreto aquella que proporcionaba la edicion especial del cómic (objeto principal del proyecto), su versión digital (consultable online), un pack de 13 postales con la biografía de todos los personajes de la serie y una dedicatoria dibujada en el álbum físico. En total cuatro recompensas por 36,00 eurillos que pagó religiosamente, siguiendo todas las indicaciones que se le iban (se nos iban) enviando por parte de los responsables. La campaña, como todos ustedes pueden ver en el site de Verkami, terminó con un éxito insospechado, incluso para los propios organizadores, pues habían pedido una cantidad inicial de 2.999 EUR. y llegaron a recaudar hasta 4.879; es decir, dinero más que suficiente —e insisto en esto por lo que luego señalaré— para cubrir los gastos previstos al principio y prever, incluso, cualquier contingencia o eventualidad que pudiera surgir.

La campaña se cerró el pasado 22 de enero y los envíos con las recompensas comenzaron a realizarse en el mes de mayo. Pero en julio de ese mismo año mi amigo "J" aún no había recibido su pack. Decidido a aclarar la cuestión, el 30 de julio se puso en contacto con Raúl Arnáiz a través del correo electrónico para preguntarle si había habido algún problema con las entregas, pues él no había recibido ningún paquete en la dirección proporcionada. En este punto conviene aclarar, porque tiene gran importancia, que dicha dirección postal era la de un centro oficial donde mi amigo suele recibir habitualmente y sin problemas todo tipo de envíos y correspondencia desde hace años. Es decir, su centro de trabajo. En su respuesta de ese mismo día, Arnáiz expresó a "J" su tristeza por lo ocurrido y le aseguró que iba a ponerse en contacto con la agencia de transportes (TIPS@) para preguntar qué había ocurrido, porque constaba por el albarán que la entrega se había hecho correctamente. Dos días después, el 1 de agosto, Arnáiz volvía a responder a mi amigo adjuntándole una imagen del comprobante de entrega y comentándole que en la agencia de mensajería le habían dicho que el paquete fue entregado en la secretaría del centro. "J" respondió ese mismo día asegurando que iba a preguntar allí para ver qué había ocurrido y se comprometió a mantener informado a Arnáiz. Pudo comprobar también que el paquete se había entregado (aunque no sabía dónde) el pasado 5 de junio (es decir, hacía ya casi dos meses), aunque él no había recibido nada. Empezó, entonces, a sospechar que el repartidor se había equivocado de centro, pero prefirió proseguir la búsqueda antes de pedir a Arnáiz nada más. Cuatro días después —esto es, el 5 de agosto— mi amigo volvió a ponerse en contacto con su interlocutor para decirle que la búsqueda en el lugar indicado había sido infructuosa. Estos fueron los términos (y cito literalmente):
«Hoy he preguntado en el trabajo pero, según me dicen las personas de Secretaría, allí no se entrego nada a mi nombre, porque me lo habrían dado en su momento (recordemos que la fecha de entrega fue a principios de junio). De hecho, siempre que llegan mensajeros (los carteros de Correos ya lo saben y no hay que decírselo) se les indica que pasen por Conserjería, que es donde se recogen todos los paquetes que llegan [...]. Así es que no hay pérdida posible (por eso pongo siempre la dirección del trabajo para mis entregas). ¿Serías tan amable de enviarme una copia algo más grande y nítida del albarán de entrega que te han enviado de la empresa de transportes? Es que los bedeles no identifican bien la firma que se ve en ella».

A la vista de este correo, el mismo día 5 de agosto Arnáiz le aseguró a "J" que iba a volver a preguntar en la agencia. Y curiosamente, un día después (esto es, el 6 de agosto) le respondía dándole otra información distinta de la primera: ahora, los de TIPS@ aseguraban que el paquete lo habían entregado en la garita de control para la entrada al recinto del centro oficial, y no en una secretaría (como habían afirmado antes). Arnáiz proporcionó a mi amigo un número de teléfono y de albarán de entrega para que éste se pusiera en contacto directamente con la agencia de reparto y, a juzgar por el contenido de su correo electrónico (que no podemos citar sin autorización) no puede decirse que mostrara la menor extrañeza por la contradictoria información que le había proporcionado la empresa, considerando como cosa ciertísima que el paquete se había entregado en la dirección proporcionada por "J", aunque éste no lo hubiera recibido y asegurara que se había perdido.



Pasado el mes de agosto y parte del de septiembre "J" recibió un correo de Arnáiz (fechado el 13 de septiembre) en el que éste mostraba interés por ver cómo se había desarrollado todo. No hace falta decir que, en el entretiempo, mi amigo se había puesto en contacto varias veces con la agencia de transporte, cuyos interlocutores le torearon en todos los casos, diciéndole que ya habían comunicado el problema al chico de los repartos, y que éste se pasaría por el Centro cuando retornara de las vacaciones. Ese mismo día 13 mi amigo respondió a Arnáiz ya algo cabreadillo y en los siguientes términos:
«Pues no, aún no ha aparecido el libro y tengo la sensación de que la empresa de transportes se está quedando conmigo: buenas palabras, muy educados, pero nada de nada... Llevo con esto desde antes del verano y aún no se ha resuelto. La última fue el viernes, cuando volví a hablar con ellos y quedaron en ponerse en contacto conmigo esa misma tarde, pero aún estoy esperando a que me llamen... Yo ya hace tiempo que sé que el libro no se entregó en mi Escuela, sino en otra diferente por equivocación. He preguntado y buscado, por activa y por pasiva, y estoy convencido de que las personas que deberían haberlo recogido —los bedeles— no iban a engañarme, porque suelo poner esa dirección para todo y no he tenido nunca ningún problema. Por las diferentes versiones que me han ido dando los de la agencia de reparto —que si entregaron el paquete en la Secretaría del Centro, que si en una garita— estoy convencido de que hicieron la entrega en otro centro, pues lo que dice el repartidor que le obligaron a hacer (dejarlo en una garita, ya que no le dejaron entrar en el Centro) no ocurre nunca en mi Escuela. En fin, estoy un poco hartito ya del tema, porque según la imagen del albarán que me enviaste por correo electrónico la entrega se hizo el pasado 5 de junio».

El mismo día 13, por la noche, Arnáiz contestó a "J", pero lejos de adoptar una posición más comprometida —por ejemplo, diciéndole a mi amigo que no se preocupara más, que le enviaría otro ejemplar del pack completo, dado que ya había perdido bastante tiempo intentando localizar el paquete perdido— lo único que se le ocurrió es pedir al afectado que le mantuviera informado. "J" se muestra bastante indignado por esta forma de actuar, según puede verse en esta parte de su largo escrito:
«¿Qué te parece? ¡¡Habían pasado ya más de tres meses desde que la entrega tenía que haber llegado a su destino (y desde que el resto de los mecenas disfrutaban de sus recompensas) y lo único que se le ocurrió es pedirme eso. ¡¡Como si no pudiera hacer algo más y no me hubiera tenido ya bastante tiempo liado con el tema del paquete!! ¿Hasta cuándo habría querido que hubiera seguido intentando conseguirlo? Y encima yo era el único afectado, porque si hubiera muchos más pues se entendería la prevención. ¿Pero por una sola persona? ¿Es eso saber estar? Es eso comportarse bien con alguien que te ha dado su ayuda adelantando dinero para tu proyecto? Porque —y esto es lo más sangrante de todo— el único afectado por una pérdida de paquete, al parecer, he sido yo (según me ha dicho varias veces el propio Arnáiz). Y claro, uno piensa si no habría sido mucho mejor haber cerrado el problema enviando ese nuevo pack. Salvo que no tengan ninguno más para enviar, claro (posibilidad que ya empiezo a considerar muy en serio, pues de otro modo no se entiende su postura)».

En el largo dossier que me ha enviado "J" refiere que, pese a comprar muy a menudo por Internet (como yo mismo hago), sólo recuerda haber tenido problemas dos veces en todo ese tiempo. La primera vez —y me consta que así ocurrió, pues me lo contó en su momento— fue en una de las primeras compras que le hizo a Manuel Caldas, cuando tuvo la mala fortuna de no recibir el paquete con el libro adquirido. Se puso en contacto con el portugués y éste, como un auténtico caballero, le envió otro ejemplar pidiéndole perdón. Luego, en respuesta a una carta de "J" en la que éste le preguntaba qué debía hacer si aparecía el ejemplar perdido, Caldas le añadió que disfrutara de ambos tebeos, y que uno de ellos se lo regalara a un amigo si así lo deseaba. «¡Eso es saber estar —dice mi amigo—, y no lo de otros!». Y algo parecido le pasó con Enrique Fernández, en cuyo proyecto Brigada participó para el primer volumen. Tuvo la mala suerte de que también se perdiera su paquete, y Enrique le envió otro ejemplar completo del pack por el que había contribuido como mecenas. En cuanto le contó el problema y sin tener que esperar, vamos. En uno de los dos casos cree recordar que el paquete no iba a la dirección del centro oficial, sino a su domicilio particular (donde también pueden perderte los paquetes, aunque algunos crean que no). Pero sigamos con la denuncia...



Tres días después del último correo cruzado entre ambos corresponsales —esto es, el 16 de septiembre—, "J" escribió a Arnáiz intentando cerrar, de una vez por todas, el engorroso problema que se traía entre manos (todo ello, por cierto, sin dejar de contactar entretanto con la agencia de transportes para ver si allí le solucionaban el problema). Y puesto que no salía del propio Arnáiz la idea de enviar a mi amigo otro pack para finiquitar la cuestión, fue él mismo quien decidió pedírselo, haciéndolo en estos términos:
«Hola de nuevo Raúl, Mira, la verdad es que ya estoy un poco harto de tratar con la agencia de reparto. Se están riendo de mí claramente y mi tiempo vale tanto como el de cualquier otro. Quedaron en que iban a llamarme el viernes pasado o ayer lunes y las dos veces he tenido que ser yo el que les llame. Ayer, la chica me volvió a decir que iba a pedirle al repartidor —responsable único de que no me haya llegado el paquete— que se pusiera en contacto conmigo y todavía estoy esperando su llamada. Me he cansado, francamente. ¿No sería posible que me enviárais otro ejemplar del pack que compré para acabar con este problema y pasar a otra cosa? Es que no quiero empezar a preguntarme ciertas cosas, como por ejemplo por qué motivo dejaron el paquete a otra persona, cuando tendrían que habérmelo entregado exclusivamente a mí, que era el destinatario».
En el correo de respuesta que ese mismo día le remitió Arnáiz a "J", aquél volvía a dejar claro —por el contexto así se entiende, y mi amigo lamenta no tener autorización para citar el pasaje, pues se ve mucho mejor— que el paquete había sido entregado donde correspondía y ponía en duda que los bedeles del centro le hubieran entregado el paquete, cosa que han hecho siempre desde hace años. De todas formas, Arnáiz se daba por vencido y le comunicaba a "J" que iba a enviarle otro ejemplar, pues lo estaba pasando muy mal por él. Pero al hacerlo, le pedía (y aquí si tengo que citar literalmente) que le proporcionara «otra dirección postal más personal y segura [...]. No vayamos a meter la pata de nuevo». Es decir, que a pesar de las reiteradas afirmaciones de mi amigo sobre la perfecta validez de la dirección postal proporcionada al principio, en todo momento Arnáiz estuvo creyendo que era mi amigo el que, en el fondo, se había equivocado por aportar esa dirección que, como ya digo, es a la que le envían siempre todas las cosas y con la que nunca ha tenido ningún problema. E insisto en ello, porque una vez que el conflicto estalló entre ambos (como ahora veremos), Arnáiz llegó a reprochar esto a "J" abiertamente, haciéndole responsable de lo que ocurría por ese hecho. Pero sigamos...



El 14 de octubre, es decir, casi un mes después de que se le dijera a mi amigo que le iban a enviar de nuevo un paquete con el pack éste aún no lo había recibido. Ese mismo día se puso en contacto con Arnáiz, que le respondió asegurándole que justamente lo había enviado el día anterior. Pues bien, la sorpresa vino para "J" cuando días después abrió el paquete recibido y pudo comprobar que dentro venía sólo el libro con la dedicatoria dibujada, pero no las 13 postales con las biografías de los personajes protagonistas del cómic. El mismo día de recoger el paquete en Correos (esto es, el 22 de octubre por la tarde), mi amigo, desesperado ya, volvió a escribir a Arnáiz para preguntarle qué había ocurrido y por qué faltaban dichas postales. Estos fueron los términos:
«Está claro que mi colaboración en el proyecto Home está gafada y no hay manera de enderezarla. Verás, te cuento: ya tengo en mi poder el tebeo (así como la lámina en blanco y negro que sacásteis en el último momento como regalo especial), pero veo que falta el lote de las 13 postales con las biografías de los personajes, que también pagué (yo colaboré con 36,00 EUR.). ¿Qué ha ocurrido? ¿Ha habido algún problema?».

La respuesta de Arnáiz, siempre correcta eso sí, incluía ya un tono de victimismo que no gustó nada a "J". Es una lástima no poder citar su texto completo (por la falta de permiso de que ya hemos hablado), pero resumiendo podríamos decir que Arnáiz no sólo malinterpretó a mi amigo —considerándole decepcionado, cuando lo que estaba es harto del asunto—, sino que enseguida planteó el problema en términos de "solidaridad" y le recordó que como la pérdida del paquete no había sido culpa suya, tampoco lo era "la responsabilidad de hacer nada", a pesar de lo cual había decidido enviarle el tebeo (sólo el tebeo) a sus expensas. Visiblemente molesto por esta última respuesta, al día siguiente (el 23 de octubre) "J" dirigió un nuevo mensaje, más beligerante, que fue el que desató la disputa (ya insoluble) y que vuelvo a citar de manera íntegra y literal, para que ningún detalle escape a la consideración del lector. Helo aquí:
«Lo que, de verdad, ni se me había pasado a mí por la cabeza es que llegaría a leer un mensaje como el último que me has enviado y encontrarme en una situación como la actual. Aunque tampoco debería sorprenderme demasiado, la verdad, porque si ahora mismo tengo el libro en mis manos no ha sido precisamente por tu premura en solucionar la cuestión, dado que fui yo el que te sugerí que, quizá, ya había llegado el momento de que me enviaras un nuevo pack. Tampoco podía imaginarme, la verdad, que me ibas a regatear con lo de las fichas de los personajes, por eso te escribí pensando que se trataba de un error. ¿Dices que estoy decepcionado? Hombre, decepcionado, decepcionado, pues tampoco. No es ése mi estado de ánimo, precisamente... Lo que, de verdad, estoy es hasta los cojones de este tema, porque llevo con él desde el mes de julio pasado y ya resulta algo cansino. Y encima el remate ha sido leer tu último correo. ¿O sea, que después de financiar vuestro proyecto, de adelantar el dinero, de poner mi confianza en vosotros, de andar tres o cuatro meses detrás de un paquete que la agencia de transportes no entregó donde debía (ni a quien debía, ojo, porque no sé a quién se lo dejó, pero desde luego no fue a mí), de estar perdiendo mi tiempo —que es tan valioso como el de cualquier otro— en cruzar mensajes contigo, me sales con que el tebeo que me has enviado es un "regalo solidario" que me haces por la mala suerte que he tenido y no una reposición por el paquete perdido? Pues mira, yo no quiero solidaridad —que, no obstante, te agradezco—, sino que quiero el pack completo que financié como mecenas. Ni más, ni menos... Y luego, como puntilla, me añades que la responsabilidad no es tuya. ¡Ah! ¿Y mía sí? ¿Es mía la responsabilidad de que la agencia de transporte que "vosotros" contratásteis no haya hecho la entrega como debía? Y eso que no quiero entrar mucho en el tema de las posibles ilegalidades, porque ¿qué es eso de entregar los paquetes a personas distintas del destinatario? ¿Si el envío iba dirigido a mí, personalmente a mí, por qué se lo dejaron a otro individuo? ¿Y si éste ha decidido quedarse con el paquete sin hacérmelo llegar (cosa que no creo en absoluto tratándose de mis compañeros, pero que sería más que probable si lo que el repartidor hizo fue entregar en otro centro donde no me conocen)? ¿Entonces qué hacemos...? ¿Debo entender que como la responsabilidad no es tuya el pato lo termino pagando yo...? Pero bueno, esta cuestión ya la dilucidaré, si llega el caso, con la agencia de transporte.

Vamos a ver: yo nunca me he embarcado en un proyecto de crowdfunding, pero imagino que a la hora de elaborar el presupuesto necesario para llevarlo a cabo se ha de tener en cuenta que puede haber problemas de tipo logístico como el que nos atañe, con extravíos y pérdidas a la hora de realizar envíos y entregas, de modo que se harán algunas copias más de las estrictamente necesarias. En dicho caso, y como me imagino que vosotros lo habréis hecho así, no entiendo esa cicatería para conmigo y tanta prevención a la hora de enviarme el pack completo que financié y que no he recibido. ¡¡Máxime cuando además me dices que mi caso ha sido el único!! ¡¡Coño!! Que no os vais a arruinar por enviármelo.. Pero dado que no ha sido ése el caso, pues sólo me queda pensar dos cosas:

a) Que no fuisteis lo suficientemente previsores y ya no tenéis más ejemplares para enviar.
b) Que no te fías de mí ni un pelo y crees que quiero conseguir otro pack por la patilla (es decir, gratis), lo cual no tiene mucho sentido, la verdad, porque tampoco merece la pena perder tanto el tiempo para conseguir un nuevo ejemplar cuando ya tienes el tebeo.

Mira, recibo continuamente compras por correo, bien de plataformas de Internet (como Amazon, Todocolección, eBay, Marelibri, Abebooks), bien de particulares (como Manuel Caldas, vendedores de arte original de cómic, etc.), y siempre hacen las entregas en la Escuela. Pues bien, nunca, nunca, nunca, nunca ha habido el menor problema. Bueno no, miento: una vez no me llegó un tomo de PV de Caldas y el portugués, sin yo decirle ni mu (sólo que no me había llegado), me envió otro ejemplar (por cierto, que el problema fue en mi dirección particular, no con la del centro de trabajo). Participé también en  el proyecto de crowdfunding de Enrique Fernández para Brigada y tuve la misma mala suerte que con el vuestro. Pues bien, Enrique me envió otro pack sin ningún problema. No hizo falta ni preguntarle. En cuanto le comuniqué lo que había pasado me lo envió. Este incidente con vosotros es el primero que me ocurre y, desde luego, creo que será el último, pues he salido bastante escaldado con el tema del crowdfunding. Ahora, lo que sí tengo clarísimo es que no pienso seguir apoyando el proyecto de Home. Lo siento, pero no me ha gustado nada la forma de actuar tan precavida y recelosa que habéis demostrado.

Por cierto: tampoco hace falta que te molestes en hablar con la agencia (deberías haberlo hecho mucho antes y bastante más en serio). Ya me he dirigido yo a ellos esta misma tarde y me han asegurado que el lunes (¡eso está por ver, pero bueno!) enviarán a mi centro de trabajo al repartidor para encontrarme con él personalmente y que me diga si fue en mi Escuela donde entregó el paquete y a quién. A ver quién tiene razón. En cualquier caso, será demasiado tarde para nuestra colaboración, que queda rota desde ahora mismo.

Un saludo».
Y aquí empezaron ya los problemas de verdad para ambos (no es que antes no existieran, aunque sólo habían sido reales para mi amigo), pues la siguiente respuesta de Arnáiz ya no fue ni tan amistosa, ni tan comprensiva como las precedentes. Con todo, lo que más molestó a "J" —según precisa en la larga carta explicativa que me envió— es que en dicha respuesta se adivinaba ya una forma de ver el problema que desenfocaba la cuestión de fondo: 1º) porque Arnáiz se tomaba la cosa como una cuestión de solidaridad a la que no estaba obligado (según él, había vuelto a enviar el tebeo a mi amigo incluso sin tener que hacerlo y éste, lejos de agradecerlo, se mostraba ingrato. De este modo eludía su responsabilidad como organizador del proyecto Home y dejaba a "J" en la estacada); 2º) se sorprendía de que éste exigiera lo que había pagado —es decir, el pack completo— y le acusaba, por ello, de egoísta e insolidario, además de mísero, porque los supuestos 11,00 euros que costaban las postales no eran cantidad para ponerse así y montar, según él, «este pifostio»). Es decir, que en una cuestión de principios, según mi amigo, Arnáiz se mostraba quisquilloso y parecía no enterarse de nada.



Considerando estos errores de percepción, "J" escribió de nuevo a Arnáiz para intentar aclararle cuál era la perspectiva que, en su opinión, debía de adoptarse en esta cuestión. He aquí el texto del mensaje:
«Que no Raúl, que no es cuestión de dar penita, de mostrarse solidario, de hacerse querer, de agradecer nada, de ser o no ser egoísta... Que esto es un negocio en el que yo he puesto parte del dinero —efectivamente, tendría que haber dicho "ayudaros a financiar el proyecto", porque como bien señalas mis modestos 36,00 euros no daban para más (aunque imagino que en algo ayudaron, ¿no?)— y vosotros os comprometisteis a entregar un producto en una fecha y unas condiciones determinadas. Y eso es todo. No hay más. Deja los sentimientos aparte, la solidaridad, lo buenos o malos que somos y todas esas zarandajas. En medio del proceso ha ocurrido algo que ha impedido llevar a buen puerto el objetivo principal. Algo de lo que un servidor, desde luego, no es responsable en absoluto. ¿Que vosotros tampoco lo sois? Bien, de la pérdida del paquete no —yo no he dicho nunca lo contrario—, pero sí de andar racaneándome y haciéndome perder el tiempo. ¿O por qué, si no, hemos llegado a la discusión que ahora nos traemos entre manos después de más de tres meses mareando la perdiz? Porque yo creo que ya ha pasado tiempo más que suficiente para que esto estuviera arreglado (aunque no, precisamente, por tus gestiones ante la Agencia de transporte, vamos, pues todas las veces que hemos intercambiado correos ha sido porque yo me he puesto en contacto contigo, no porque tú estuvieras solucionándome el problema). Mira, ya te he dicho cómo actuaron otras personas en dos casos idénticos a éste. En el vuestro, sin embargo, la teórica solución viene arrastrando desde hace más de tres meses y, a pesar de tus "incansables" gestiones, mira adónde hemos ido a parar finalmente. Tanto dar vueltas para acabar así... Te vuelvo a repetir que a la hora de elaborar el presupuesto para sacar el proyecto adelante imagino que habríais previsto posibilidades como la que me ha afectado a mí (pérdidas de envío). Pues bien, si es así (y no me has contestado a ello, por cierto), habría bastado con enviarme otro pack completo de lo que pagué (tebeo con dedicatoria más fichas). Y si no lo es, pues debo deciros que la cosa estaba mal planificada (como bien se ve). Pero bueno, ya poco se puede hacer...

Me hacen también mucha gracia tus continuas referencias —de bastante mal gusto, la verdad, considerando que soy el cliente en este asunto— a mi solicitud de algo (las fichas) que sólo valía unos míseros once euros. Bueno, pues dándole la vuelta a la tortilla te pregunto: ¿si tan miserable era la cantidad, por qué no incluiste las fichas en el envío? Así yo habría tenido el pack que pagué —no veo que sea de mal gusto pedir a cambio de lo que se ha pagado— y nos habríamos ahorrado este mal trago.

En cuanto a lo de los plúmbeos y larguísimos e-mails, no te preocupes; no hace falta que te pongas el parche antes de que salga el grano, pues no pienso perder ni un minuto más con todo esto. Aunque sí te digo que veré la forma de divulgar lo que ha ocurrido, para que los futuros mecenas de Home y de otros proyectos estén al tanto de cómo se actúa en algunas ocasiones cuando no se sabe estar a la altura.

Insisto para finalizar: esto no es cuestión de caerse bien, ni de ser simpáticos o solidarios; se trata de un negocio en el que servidor actuó como cliente y mecenas. Y ya sabes: el cliente, si ha cumplido con su parte del contrato (y yo lo hice al pagar) siempre tiene la razón (o debería) y hay que tratarle bien. Muy al contrario de lo que has hecho en tu correo, llamándome rácano, maleducado y recordándome, poco menos, que mi contribución tampoco fue para tanto y no me da derecho a exigir. ¿Cómo que no? Confío, eso sí, en que no tratéis igual a todos los mecenas».
Bueno, y estamos llegando al final... No sigo hablando de la restante correspondencia que ambos interlocutores han cruzado, porque el nivel de cerrazón de Arnáiz (pensando que había hecho lo correcto) y su convencimiento de que "J" había sido corresponsable de todo lo ocurrido —por proporcionar la dirección de un centro oficial, y no la de su domicilio particular—, fueron aumentando y tampoco aportan mucho más al debate. En todo caso, confiesa mi amigo que después de todos los mensajes cruzados con Arnáiz, aún no sabe muy bien por qué motivo éste no le envió las fichas de los personajes desde el principio. Si fue porque se le olvidó (cosa que no parece probable, pues en el correo donde "J" le pregunta por ellas por vez primera Arnáiz responde que no las había adjuntado porque no se trataba de una restitución propiamente dicha de todo el pack), porque no tenía más fichas (en cuyo caso hay que pensar que el proyecto Home no estaba planificado todo lo bien que habría sido deseable, pues sus responsables deberían haber previsto que pudiera hacer falta algún ejemplar más de las mismas por si pasaban cosas como ésta), o porque no le salió de los huevos (lo que significa que le sisó a "J" una parte del pack que éste había pagado como mecenas). Más bien cree que se trata de la segunda posibilidad, puesto que en todo momento Arnáiz le ofreció devolverle el dinero, pero no las fichas de los personajes. En cualquier caso mal, muy mal. Rematadamente mal.



Mi amigo "J" concluye su largo escrito con las siguientes palabras, que vuelvo a transcribir íntegramente:
«Quiero decirte a ti y a todo el mundo que lea mi queja —si es que te decides a publicarla— que con ello no busco sino cierto reconocimiento por el modo en que he sido tratado y para mostrar que todo se ha reducido a una cuestión de no "saber estar", de no comportarse con la caballerosidad y amabilidad que correspondía al caso. Pues imagino, como ya le dije al propio Arnáiz, que imprevistos como el que me ha sucedido a mí deberían haber sido considerados por los organizadores del proyecto Home a la hora de elaborar el presupuesto. En dicho caso, no puedo entender por qué no se me envió inmediatamente otro pack, máxime cuando he sido el único —según testimonio del propio Arnáiz— al que le ha pasado esto.

De modo que ya sabéis: si vais a participar como mecenas en el siguiente proyecto Home, aseguraos primero de cómo tienen planificado el tema de los envíos. Y si tratáis con Raúl Arnáiz rezad a la Virgen María para que el paquete no se pierda, pues en dicho caso os costará Dios y ayuda recibir las recompensas por las que pagásteis. Es un hueso duro de roer».

Cree mi amigo que todo este incidente podría servir para reflexionar sobre la vía del crowdfunding, como medio de financiación de proyectos, y sus posibles fallas. Pero me temo que el problema de fondo, más que con este novedoso sistema de microfinanciación propiamente dicho, está relacionado con la forma de actuar de las personas (en este caso Raúl Arnáiz que, como corresponsable del proyecto y remitente, no supo manejar bien la crisis, ni estar a la altura de lo que se le pedía) y, sobre todo, con la empresa de mensajería, cuyo repartidor no hizo bien su trabajo y terminó entregando el paquete donde no debía. No obstante, pienso que todo lo dicho hasta el momento sí podría valer para denunciar una serie de abusos que casi todos nosotros, como sufridos compradores de bienes por correo, hemos padecido alguna vez por parte de las empresas de reparto. Porque ¿a quién no le ha ocurrido que le dejen un paquete a su nombre en casa de un vecino, cuando no tienen que hacerlo (el correo siempre hay que entregarlo a la persona destinataria y exclusivamente a ella)? ¿O quién no ha tenido que acudir, alguna vez, a un punto de recogida establecido por la empresa de transporte, cuando son ellas las que están obligadas —todas ellas creo— a hacer varios intentos antes de acudir a esa vía? Pero claro, así sus repartidores se ahorran viajes y ellas gasolina, siendo el cliente-destinatario quien hace su trabajo. En fin, malas praxis que, unidas a una mala percepción de la responsabilidad, han terminado llevando a que se produzca este lamentable incidente (1).



Y hasta aquí el testimonio de "J". No hace falta decir que los dos autores del proyecto Home —el dibujante Raúl Arnáiz y el guionista Óscar Herrero—, si leen esta entrada y desean participar, tienen abierto el Nibelheim como canal de expresión para aclarar su postura y rebatir al amigo denunciante. Sólo ruego a todo el mundo que mantenga las formas y se digne a debatir (si llegara el caso) de manera educada y cordial. Se puede discutir de todo —incluso de política o religión (aunque algunos crean que no)— pero siempre con educación y respetando al interlocutor.

Actualización realizada el 02 de noviembre, a las 00:57 h.: tal como digo en uno de los comentarios que pueden verse más abajo, mi amigo "J" me ha comunicado que, el pasado miércoles, al fin pudo hablar personalmente con el repartidor de TIPS@ causante de todo este desaguisado que se denuncia en la entrada. ¿Y saben lo que le dijo? Que no tenía ni idea de dónde había entregado el paquete, pero que no había sido en la Escuela donde trabaja mi amigo... Que si no podía pedir al vendedor (es decir, a Arnáiz) que le enviara otro paquete igual. ¿Qué les parece...? "J" Llamó de nuevo personalmente a la agencia de reparto, exigió hablar con un responsable de la misma y le pidió todo tipo de explicaciones, así como saber qué tipo de responsabilidad pensaban asumir y cómo iban a solucionar el problema que le habían creado. Dicho responsable le dirigió de nuevo a Arnáiz señalando —tal como apuntaba JPL en los comentarios— que como él había sido el que gestionó los repartos ante la agencia tenía que ser también él quien hiciera cualquier reclamación. "J" se puso en contacto con Arnáiz para indicarle lo ocurrido y éste no sólo le dijo que algo así ya lo había intentado y no serviría para resolver el problema, sino que seguía responsabilizando a "J" por haber dado la dirección de un centro oficial, y no la particular... ¿Qué más se puede hacer cuando alguien no tiene el menor propósito de enmienda...? Mi amigo "J" me da las gracias y dice que va a pasar página con esto, agradeciendo mi ayuda y perjurando que no piensa colaborar más en un proyecto de crowdfunding (al menos de los que pueda promover Raúl Arnáiz).

--------------------
(1) Que no ha sido único, a juzgar por lo que puede leerse en la propia página web del proyecto Home (por ejemplo aquí), con los comentarios que cierto mecenas llamado Cybernapya cruza con Arnáiz.

lunes, 27 de octubre de 2014

RECITAL DE PIOTR BECZALA EN MADRID



Concierto-Conmemoración del 15º aniversario de la muerte de Alfredo Kraus.— Dirección musical: Marc Piollet.— Intérprete: Piotr Beczala (tenor). Orquesta Titular del Teatro Real.— Teatro Real de Madrid. Sala Principal. Viernes, 24 de octubre de 2014.


NO ha sido Polonia tradicionalmente un país que haya dado muchas grandes voces de tenor, al estilo de lo que ha ocurrido con Italia, España o Alemania, por ejemplo. Los ha habido, y muy grandes, pero no puede afirmarse que hayan sido abundantes. Entre los más significativos deberíamos citar al mítico Jean de Reszke —el más grande de su tiempo—, a Julián Dobrski —que estrenó el papel de Stefan en La casa embrujada (Straszny dwor), de Stanislaw Moniuszko (una de las piezas más interesantes de las que pretendo hablar a continuación)— (1), al célebre Ignacy Dygas y a su casi contemporáneo, el exquisito Jan Kiepura.

Los artistas mencionados arriba


En la actualidad podemos disfrutar, afortunadamente, con otro representante de dicha cuerda y nacionalidad que está haciendo las delicias de los aficionados por todo el mundo. Me refiero, claro está, a Piotr Beczala (Czechowice-Dziedzice, Polonia, 1966), intérprete con gran proyección internacional en la actualidad que lleva ya bastantes años de carrera a sus espaldas (creo que debutó en 1992), pero al que apenas si hemos tenido la ocasión de ver por los Madriles. De hecho, su última (y única) participación en el Teatro Real fue en una Damnation de Faust del año 2009, donde interpretó el papel titular de la obra. Desde entonces nada. Por ese motivo, no podemos sino felicitar a los responsables del coliseo madrileño por la idea de haberlo traído a Madrid e incluirlo en el programa del ciclo "Las voces del Real", aunque fuera con la excusa del homenaje que durante dos días se ha hecho en honor de Alfredo Kraus, consistente en este recital de Beczala (día 24) y en un concierto de cantantes que estudiaron con el legendario tenor canario (sábado 25) (2). Y digo "excusa" porque parece un poco cogida por los pelos esa vinculación entre ambos cantantes, dado que si bien es cierto que Beczala ha mostrado siempre su admiración por Kraus y tiene en repertorio algunos de los papeles que éste bordó a lo largo de su longeva carrera (Duca di Mantova, Faust, Roméo...), también lo es que ha cantado otros que nada tienen que ver. Y el hecho es que está planteándose incursionar en un repertorio (Lohengrin, por ejemplo, que cantará en Bayreuth el próximo año 2016) que el canario no pensó en abordar ni en sueños. De hecho, en el programa del concierto se incluyeron algunas arias de papeles que Kraus nunca tuvo en repertorio (don José de Carmen, Cavaradossi de Tosca, Rodrigue de Le Cid, etc.). Así es que no puede decirse, precisamente, que las carreras de ambos cantantes hayan discurrido en paralelo. Por este motivo, entre otros más, me parece muy injusta una opinión como la de Gonzalo Alonso, quien en la crítica sobre el espectáculo que publicó en Beckmesser el mismo sábado 25, comienza destacando que la impresión obtenida al comenzar el concierto fue el de "añoranza" por Kraus. Injusto digo, porque no era momento de hacer esas comparaciones —que tampoco proceden, pues se trata de cantantes con personalidad e instrumento bien distintos—, y sí de disfrutar, por vez primera y desde hace mucho tiempo, de una atractiva voz de tenor, cosa poco habitual en el Real, donde parece que se van recuperando las grandes voces, después del lamentable "desierto" que en este terreno se impuso durante la etapa Mortier, merced a su concepto de la ópera (en el que primaba siempre mucho más lo escénico que lo vocal).

Al concierto propiamente dicho le precedió un acto de presentación en el que intervinieron Arturo Reverter —que glosó las cualidades canoras de Alfredo Kraus—, Gonzalo Alonso —que leyó una carta "imaginada" supuestamente escrita por el tenor canario y dirigida al Teatro Real (y cuyo texto puede consultarse íntegramente aquí)—, Joan Matabosch —que se limitó a dar las gracias a todo el mundo— y la hija mayor de Kraus —Rosa— que volvió a agradecer el recuerdo hacia su padre en este acto de dos jornadas. Pero pasemos ya a comentar cómo discurrió el concierto.

El programa —variado, completo, amplio y muy exigente— reunió piezas instrumentales de empaque y arias conocidísimas para al gran público. Repertorio italiano y francés en su totalidad —si exceptuamos uno de los dos bises—, con el añadido de una auténtica maravilla absolutamente desconocida por estos lares: el aria de Stefan de la ópera La casa embrujada (Straszny dwor, 1865), del compositor polaco Stanislaw Moniuszko, que me pareció magnífica y de la que hablaré enseguida.

Se inició el concierto con una versión algo plúmbea y falta de nervio de la obertura de Les Vêpres Siciliennes, de Verdi, con un Marc Piollet empeñado en marcar bien las dinámicas entre las diferentes secciones de la pieza a base de tempi muy contrastados, aunque lo único que consiguió fue que la parte más melódica de la misma sonara pesante, lenta, aburrida y sin chispa, en contraste con la más marcial, que fue conducida con mayor gracia y energía. En todo caso ya se percibió aquí el defecto principal de Piollet durante el concierto: el abuso de los decibelios, que perjudicaron claramente a Beczala en algunas de sus intervenciones, como luego señalaremos. Interesante la obertura de Le Carnaval Romain, de Berlioz, así como la del Guillaume Tell rossiniano (donde el volumen fue también lo más destacable) y muy bonita la lectura del preludio del acto III de Carmen, donde las flautas tuvieron ocasión de lucirse.

El director francés en una imagen de archivo


Y llegó el momento de Beczala. El tenor polaco es dueño de una bella voz de lírico, rica de armónicos, suave, cálida, de bello timbre, pero sin demasiado volumen y con ciertos problemas en el fiato. Por otro lado, posee un punto mate que le roba algo de squillo, aunque no carezca de él en absoluto en la zona alta, a la que llega con facilidad, si bien el sonido se blanquea un poco y se estrecha en esa franja. Lo que más destacaría, por encima de todo, es su cuidada línea de canto, la emisión más o menos franca (excepto en el agudo) y una dicción nitidisima, que permite entender, en todo momento, cada una de las palabras que el cantante emite. Ello se debe, sin duda, a su magnífica vocalización, que aparece materializada de manera ostensible en un movimiento de la boca muy marcado, con el que dibuja cada una de las vocales y consonantes que pronuncia en cada momento, y que fue perfectamente visible para los espectadores gracias a las pantallas de vídeo que hay instaladas en la sala del Teatro Real. Es un intérprete muy elegante, que tiene controlado en todo momento lo que está haciendo y al que se nota seguro. Esto en cuanto a virtudes. En el "debe" pondría yo, básicamente, la falta de expresividad —todo suena muy en su lugar, pero algo falto de vida y de nervio—, la ausencia de un legato más rico y variado, que ennoblecería considerablemente su línea de canto y daría mayor calidad dramática a sus intervenciones, así como cierta monotonía en las dinámicas y el color de la voz. Todo suena un poco igual; bien, agradable, en su sitio, pero falto de imaginación. Su dominio del repertorio francés —tanto por idiomatismo (perfecto), como por estilo— me parece extraordinario (de hecho fue lo mejor del recital) y creo que es por ahí por donde el intérprete debería profundizar y seguir desarrollándose. Pero pasemos al análisis somero de su prestación en cada una de las arias con que nos deleitó durante la velada.



Comenzó el concierto con una versión algo sosita del "Di tu se fedele", de Un ballo in maschera. Era el principio y creo que sería de achacar a la falta de calentamiento de la voz el hecho de que ésta sonara algo opaca y se clareara en la zona aguda en los primeros momentos. Con todo, Beczala se mostró valiente y entregado, pues optó por solucionar con el difícil canto di sbalzo esas notas graves en saltos interválicos que Verdi pide en la partitura (en "sfidar" y "cor") y que casi ningún tenor se atreve a ofrecer, prefiriendo irse hacia arriba.

Vino luego una de las arias más comprometidas para tenor del repertorio belcantista, auténtico fetiche de Alfredo Kraus y en la que Beczala difícilmente podía superarle: la romanza "Tombe degli avi miei", del acto III de Lucia di Lammermoor, cuyo recitativo expuso bien el tenor polaco, aunque le faltó imaginación y variedad expresiva en el conjunto, que escanció de manera un tanto monótona. La dicción, en todo caso, fue perfecta y precisa, como a lo largo de todo el concierto.

Con la siguiente pieza el recital empezó a remontar, según mi modesta opinión, pues entraba de lleno el tenor en el repertorio francés, que fue lo que mejor cantó a lo largo de la velada. Al tenor se le vio algo más cómodo y la emisión apareció más liberada y ortodoxa (sobre todo en la zona aguda). Una correcta versión del aria del balcón que canta Roméo en la escena primera del acto II de Roméo et Juliette de Gounod ("L'amour!... Ah! lève-toi, soleil!") fue lo mejor en esta primera parte del concierto, por idiomatismo, expresión y estilo.

Y se llegó al Ecuador del concierto con otra pieza francesa que fue auténtico fetiche en el repertorio de Kraus: "Pourquoi me réveiller" del Werther de Massenet, en la que Beczala volvió a mostrar sus mejores cualidades, pero a cuya lectura faltó intensidad dramática e incisividad expresiva. La voz estuvo en su sitio, el canto fue correcto, pero faltó carne, cuerpo e intensidad para hacer creíble del todo un papel tan romántico como el del joven y enfermizo enamorado creado por Goethe. Algo parecido a lo que ocurrió en su versión del "aria de la flor", del acto II de Carmen ("La fleur que tu m'avais jetée"), que el tenor polaco interpretó muy correctamente al principio de la segunda parte, pero sin la enjundia o el peso vocal que, en mi opinión, hace falta a la hora de encarnar el papel de Don José, un tenor lírico spinto cuya vocalidad no se asemeja, creo yo, a la que posee Beczala. Al menos de momento, aunque sabemos que el tenor está haciendo pequeñas y progresivas incursiones en un repertorio algo más dramático y que tiene menos rodado (como se vio en el hecho de ayudarse con la partitura sólo en el caso de Carmen y Le Cid).

Interesantes observaciones de Luis Gago sobre Beczala en el programa de mano del concierto


Al aria de Bizet siguió otra de Gounod que acabó erigiéndose en la mejor interpretación de toda la velada: una estupenda versión de "Salut! demeure chaste et pure", de Faust, que el polaco cantó con un gusto exquisito, un idiomatismo insuperable y una expresividad fuera de toda duda. Extraordinaria interpretación que marco el punto álgido del concierto, haciendo que la siguiente pieza resultara menos convincente. Me refiero a la hermosa plegaria de Rodrigue en Le Cid, de Massenet ("Ah! Tout est bien fini... Ô Souverain!"), en la que Beczala volvió a mostrar su facilidad y sintonía con el repertorio francés, pero donde sus características vocales resultaron insuficientes de nuevo, pues se trata de un papel que requiere —como algunos otros de los ya citados— un instrumento de mayor peso y caudal sonoro.

Se llegó luego al momento inesperado del recital: el aria de Stefan de la ópera La casa embrujada, de Moniuszko, que resultó muy interesante. La verdad es que Beczala está haciendo el lógico proselitismo por colocar en primer plano este repertorio absolutamente desconocido entre nosotros y es algo que debemos agradecerle, pues piezas como la indicada tienen una calidad considerable y merecen ser difundidas. Esta misma romanza ya la grabó en un disco que publicó en el año 2010 (Slavic Opera Arias, de Orfeo), pero yo no lo había oído y debo decir que me causó una impresión muy favorable. No puedo hablar del idiomatismo de la pieza, pues desconozco el polaco, pero es de suponer que la interpretación debió de ser perfecta en este sentido (los numerosos compatriotas del tenor que había en el teatro seguramente podrían corroborarlo). Sería, quizá, por la seguridad que da el saber que el público está escuchando una música desconocida y en la que resulta difícil establecer comparaciones con otras versiones, pero lo cierto es que Beczala se mostró aquí especialmente entregado, ofreciéndonos una lectura muy efectista de la pieza (que es muy ambiental y ensoñadora) desde el punto de vista dramático. Muy bien. El segundo gran acierto de este concierto.

A la sorpresa de la noche le siguió una pieza bien conocida de todos: el aria "E lucevan le stelle", del acto III de la Tosca pucciniana. Buena interpretación, correcta factura, pero con un canto spianato poco generoso y escaso slancio para este tipo de repertorio, en el que la voz de Beczala no aporta el dramatismo y el peso necesarios. Poca personalidad en una pieza tan celebérrima y una interpretación que en algo debería diferenciarse de todas las demás (habiendo antecedentes tan gloriosos al cantarla).

El recital se cerró con dos bises de buena factura, pero en la línea conservadora de toda la velada: el primero de ellos consistió en el aria "Dein ist mein ganzes Herz" —interpretada por el personaje del príncipe chino Sou-Chong en el acto II de la opereta El país de las sonrisas (Das Land des Lächelns), de Franz Lehár— que Beczala tuvo que cantar intentando sobreponerse y superar el enorme torrente sonoro que Piollet le echó encima, hasta el extremo de ahogar prácticamente su voz y afear con eso la interpretación. La segunda pieza de regalo —que dedicó especialmente a su esposa— fue la conocida napolitana Core 'ngrato, en la que no faltaron ganas, pero sí idiomatismo e italianità. Sonó demasiado sinfónica. Inadecuada, por tanto. Pero no se puede decir que el tenor polaco no pusiera ganas.



Al final todo el mundo aplaudió muchísimo (yo braveé, de hecho, su interpretación ya señalada del aria de Faust) y se fue a casa satisfecho al saber que las voces están empezando a llegar al Teatro Real. ¡Ya iba siendo hora!

---------------------------
(1) Sobre Dobrski podemos leer en el siguiente enlace: «Er begann sein Studium am Konservatorium von Warschau im Alter von 13 Jahren und brachte es 1832 zum Abschluss. 1832 debütierte er an der Warschauer Oper als Graf Almaviva in Rossinis Barbier von Sevilla und hatte direkt einen großen Erfolg. Er besaß eine hervorragend schöne lyrische Tenorstimme, voll Wärme und Ausdruckskraft und war dabei ein hoch begabter Schauspieler. Für viele Jahre blieb er als gefeierter erster Tenor an der Oper von Warschau. Hier sang er auch am 1.1.1858 in der Uraufführung der Neufassung der polnischen Nationaloper Halka von Moniuszko die Partie des Jontek, während Pauline Rivoli die Halka kreierte. Im Februar des gleichen Jahres feierte der Sänger sein 25jähriges Bühnenjubiläum und wurde nach einer Galavorstellung von Verdis Ernani mit einem goldenen Lorbeerkranz dekoriert, dessen Blätter die Titel der Opern trugen, in denen er sein Publikum begeistert hatte. Er wirkte an der Oper von Warschau in weiteren Uraufführungen von Opern Moniuszkos mit, so in Flis (Der Flößer, 24.9.1858) und in Straszny Dwór (Das Gespensterschloss, 28.9.1865 als Stephan), beide unter der Leitung des Komponisten. Er trat 1846-48 an italienischen Opernhäusern auf, u.a. in Turin und in Genua. 1848 musste er wegen seiner Teilnahme an der polnischen Revolution sein Heimatland Polen verlassen, konnte aber später wieder dorthin und an die Oper von Warschau zurückkehren. Moniuszko fügte für ihn im 4. Akt der Oper Halka bei deren Aufführung 1858 in Warschau die Arie des Jontek Szumia jodly (im Mazurka-Rhythmus) ein. Von den Bühnenpartien des Sängers sind zu nennen: der Pollione in Norma, der Edgardo in Lucia di Lammermoor, der Gennaro in Lucrezia Borgia von Donizetti, der Manrico im Troubadour, der Lyonel in Flotows Martha und der Fra Diavolo in der Oper gleichen Namens von Auber. 1861 wurde er wegen seiner offen gezeigten patriotischen Haltung von der russischen Verwaltung aus dem Ensemble der Warschauer Oper entlassen. Er beschränkte sich jetzt auf eine pädagogische Tätigkeit in Warschau, darunter mehrere Jahre als Professor am Warschauer Konservatorium, kam aber 1865 nochmals an die Große Oper in der polnischen Hauptstadt. Im gleichen Jahr sang er dort als letzte Partie den Eleazar in Halévys La Juive. Er wurde auch als Komponist von Liedern bekannt. Er starb 1886 in Warschau».

(2) Acto al que se ha preferido llamar "conmemoración", pasando como de puntillas por la vergonzosa situación que se ha dado de no haber realizado aún, a quince años de la muerte de Kraus, ningún homenaje en condiciones (después del fallido que no llegó a materializarse en el año 2000). Matabosch, no obstante, ha prometido que pronto el tenor canario tendrá el homenaje que merecía.