miércoles, 26 de noviembre de 2014

EXPOSICIÓN SOBRE FRANCISCO IBÁÑEZ EN EL CÍRCULO DE BELLAS ARTES DE MADRID: BREVES IMPRESIONES




APROVECHANDO el magnífico tiempo que pudimos disfrutar la pasada semana en los Madriles —un verdadero otoño que no suele ser habitual en la Villa y Corte—, mi nibelunga (auténtica devoradora de tebeos durante su infancia y primera juventud) y un servidor dedicamos la tarde del último viernes a visitar la exposición monográfica que el Círculo de Bellas Artes ha dedicado al gran Francisco Ibáñez, evento del que ya dimos noticia aquí hace unos pocos días.

Dado que se trata de una institución privada, no nos sorprendió que se cobrara por entrar: seis eurillos para dos tickets que pagamos con gusto, pues imagino que dicho dinero irá destinado al mantenimiento y realización de actividades como ésta.



Lo más sorprendente y agradable de toda la visita fue comprobar que no sólo había cuarentones (como un servidor), cincuentones o sesentones entre el público asistente a la muestra, sino que podía verse gente de todas las edades (adolescentes, algún que otro chaval con sus padres, etc.), lo cual es una prueba viva y palpable de la intemporalidad que la obra de Ibáñez como historietista tiene entre nosotros y de la vigencia que mantienen sus personajes en la sociedad española, de la que han llegado a ser un auténtico icono.



La exposición, pequeña pero bastante completa, tiene un carácter eminentemente pedagógico, lo cual no puede ser sino positivo, pues permite que se mantenga vivo el recuerdo y la memoria de Ibáñez y de sus personajes entre los aficionados que ya los conocen y, al mismo tiempo, los da a conocer a aquellos que, por edad u otras circunstancias, aún no hayan tenido la ocasión de acceder a ellos nunca.



El modo en que se ha organizado el material ofrece una panorámica general del tema tratado, abordándolo desde diversas áreas temáticas: 1º) Biografía artística y vital de Ibáñez; 2º) Etapa de formación como historietista (en revistas pequeñas) y primeros trabajos; 3º) Entrada en Bruguera y desarrollo definitivo de su estilo como dibujante; 4º) Su apogeo; 5º) Proceso creativo de una historieta y etapas del mismo; 6º) Cronología de Mortadelo y Filemón (los personajes más famosos); 7º) Diferentes secciones monográficas dedicadas a los personajes más destacados: Mortadelo y Filemón, El Botones Sacarino, 13 Rúe del Percebe, Rompetechos, Pepe Gotera y Otilio (considerada por los organizadores de la exposición como la serie paradigmática del "estilo Ibáñez") y otros personajes menores (Chacho, Tato y Clodoveo, Reboling Street, etc.); 8º) Sección dedicada a la exposición de material de merchandising y el apartado audiovisual de las creaciones ibañescas; y 9º) Exposición de 23 originales, cuya lista concreta es la siguiente:

1º) Don Usura - Haciendo el indio (sin títulos). Dos medias páginas publicadas en La Risa, nº 77 (1955).

2º) Grandes reportajes. Publicado en La Risa, nº 114 (1956).

3º) La Familia Repollino. Publicado en La Risa, nº 155 (1958).

4º) Don Pedrito (sin título). Publicado en Tío Vivo, nº 248 (1965) - Reedición.

5º) Mortadelo y Filemón (sin título). Publicado en Tío Vivo, nº 476 (1970).

6º) Mortadelo y Filemón (sin título). Publicado en Pulgarcito, nº 1938 (1969).

7º) Mortadelo y Filemón - Contra el gang del Chicarrón. Publicado en Gran Pulgarcito, nº 34 (1969).
8º) Mortadelo y Filemón. Safari callejero. Publicado en Gran Pulgarcito, nº 42 (1969).

9º) Mortadelo y Filemón. ¡Valor y al toro! Publicado en Gran Pulgarcito, nº 54 (1970).

10º) La Familia Trapisonda (sin título). Publicado en DDT, nº 260 (1972) (reedición).

11º) Chistes. Deportes de invierno. Publicado en Pulgarcito, nº 2177 (1972) (reedición).

12º) Mortadelo y Filemón. Los Gamberros. Publicado en Mortadelo, nº 373 (1978).

13º) Mortadelo y Filemón. El caso del bacalao. Publicado en Gran Pulgarcito, nº 75 (1970).

14º) Mortadelo y Filemón. La máquina del cambiazo. Publicado en Gran Pulgarcito. Extra Verano (1969).

15º) Mortadelo y Filemón. Magín el Mago. Publicado en Mortadelo, nº 32 (1971).

16º) Mortadelo y Filemón. Gatolandia 76 / En la Olimpiada. Publicado en Mortadelo, nº 65 (1972).

17º) Mortadelo y Filemón. Los monstruos. Publicado en Mortadelo, nº 112 (1973).

18º) Mortadelo y Filemón. Chapeau el Esmirriau (portada b/n). Publicada en "Magos del Humor", nº 8 (1985).

19º) Rompetechos (sin título). Publicado en Din Dan, nº 326 (1974).

20º) 13 Rúe del Percebe (sin título). Publicado en Tío Vivo, nº 809 (1976).

21º) Pepe Gotera y Otilio (portada b/n). Publicada en Super DDT, nº 64 (1978).

22º) El botones Sacarino (portada b/n). "Colección Olé", nº 275 (1973).

23º) Mortadelo y Filemón (póster central). Publicado en Mortadelo, nº 100 (Ediciones B) (1989). Reedición del aparecido en Super Mortadelo, nº 1 (1972).

En definitiva: una oportunidad que los aficionados a los tebeos no debería dejar pasar y que los fans de Ibáñez harán bien en no perderse.

Lástima que, con ocasión del evento, no se haya publicado algún catálogo específico, o un estudio del autor y la obra (a pesar de que ya existen algunos títulos con estas características). Lo único que se podía conseguir era un pequeño programa de mano con algunas notas y poco más (que puede verse arriba ilustrando la entrada). En una mesa, en la entrada, se vendían publicaciones de los diversos títulos dibujados por Ibáñez y publicados por Ediciones B.

Para finalizar les pongo enlace a una entrevista radiofónica que el propio Círculo realizó en el año 2009 para Radio Círculo, y que ha recuperado con motivo de esta exposición. Pinchen aquí y podrán escucharla.

domingo, 23 de noviembre de 2014

LOS "GURRELIEDER" DE SCHÖNBERG EN EL AUDITORIO NACIONAL DE MÚSICA DE MADRID



Gurrelieder (Canciones de Gurre), para solistas, coro y orquesta con música y libreto de Arnold basado en textos del poeta y escritor danés Jens Peter Jacobsen y traducidos al alemán por Robert Franz Arnold.— Dirección musical: Eliahu Inbal.— Intérpretes solistas: José Ferrero, tenor (Rey Waldemar), Christie Brewer, soprano (Tove), Catherine Wyn-Roger, mezzosoprano (Waldtaube, la paloma del bosque), Andreas Conrad, tenor (Klaus-Narr, Klaus el Bufón), Albert Dohmen, bajo (Campesino y Narrador).— Orquesta y Coro Nacionales de España. Coro de RTVE.— Auditorio Nacional de Música de Madrid. Sala Sinfónica.— Sábado, 22 de noviembre, 19:30 horas.


AGRADABILÍSIMA velada la que este nibelungo y su media naranja pasaron la tarde-noche de ayer en el Auditorio Nacional, asistiendo a la segunda función de los Gurrelieder schoenbergnianos, bajo la dirección de Eliahu Inbal. Estupenda lectura la del director israelí y sensacional prestación la de la Orquesta y Coro Nacionales de España, reforzados para la ocasión por el Coro de RTVE para sacar adelante una de las partituras más suntuosas, complejas y opulentas que un oyente puede encontrarse desde el punto de vista orquestal.



Los Gurrelieder (o Canciones de Gurre) pertenecen a la primera época de Schönberg como compositor, antes de que abandonara los postulados tardorrománticos inspirados en Wagner y Mahler y diera el paso que supondría su ruptura con el pasado y lo iba a poner en la senda del dodecafonismo, desde la que revolucionaría la Música occidental. No es extraño que partiendo de esa estética propia del Postromanticismo, Schönberg se mostrara interesado por una leyenda medieval para tomar como base de su composición. El título hace referencia al castillo Gurre, en Dinamarca, escenario de la leyenda nacional danesa relativa al enfermizo amor que el rey Valdemar IV Atterdag (1320-1375) sintió por su amante Tove, y el posterior asesinato de ésta a manos de la reina consorte Helvig. Leyenda que, todo sea dicho, posiblemente tenga su base histórica más en el reinado de su antepasado Valdemar I (1131-1182), que en el del propio Atterdag.

Imagen de Valdemar IV y de la reina Helvig (o Haelwig) en una de las paredes
de la iglesia de San Pedro (Sankt Peders Kirke) en Naestved (Dinamarca)


Schönberg comenzó a componer la obra con la idea de hacer un ciclo de canciones para soprano, tenor y piano que iba a presentar a una competición organizada por la "Asociación de Compositores de Viena". Pero como no llegó a tiempo decidió darle una nueva orientación a la pieza, convirtiéndola en algo más ambicioso. Empezó por componer las partes que enlazaban las nueve primeras canciones originales y añadió un preludio, así como la "Canción de la paloma del bosque" y, posteriormente, el conjunto de las partes segunda y tercera. En esta nueva versión estuvo trabajando hasta 1903, momento en que la abandonó antes de proceder a la orquestación para dedicarse a otros proyectos. Cuando volvió a la obra, en 1910, Schönberg ya había escrito sus primeras obras atonales (Tres piezas para piano, op. 11, Cinco piezas para orquesta, op. 16 y Erwartung, todas ellas de 1909) y había conocido a Gustav Mahler, que ejercería una profunda influencia sobre él. Y todo esto se percibe en la obra, que recibió un nuevo impulso a lo largo del año 1911, cuando concluyó la orquestación, que muestra gran influencia mahleriana. A pesar de que la obra tardó cerca de diez años en ser terminada, lo cierto es que se conserva la unidad estilística y tampoco se aprecia la evolución hacia lo dodecafónico en que ya había empezado a trabajar Schönberg, abandonando el sistema tonal a partir de 1908. Sí se detecta, por el contrario, las diversas influencias musicales que el músico vienés experimentó a lo largo de estos años, pasando del wagnerismo evidente de las primeras dos partes de los Gurrelieder —con una masa orquestal gigantesca— a la marcada influencia de Mahler en la tercera, especialmente en el ámbito de la orquestación y en el uso de los grupos instrumentales como si fueran conjuntos de música de cámara dirigidos a crear efectos y colores diversos y variados. Es muy significativo, también el papel que Schönberg otorgó aquí al Sprechgesang (o Sprechstimme), esto es, a la técnica vocal consistente en escanciar el texto en un modo que se halla a medio camino entre el canto y el lenguaje hablado (y que hallamos en la pieza Des Sommerwindes Wilde Jagd de los Gurrelieder), artificio que volvería a explorar con mayores consecuencias y alcance en otras obras suyas como Pierrot Lunaire (1912) y sus distintas óperas.

El castillo Gurre en una representación romántica del siglo XIX


Sobresaliente interpretación, desde el punto de vista instrumental, la que tuvimos ocasión de presenciar ayer, con un Eliahu Inbal inspirado y atento a cada detalle de la riquísima y compleja partitura. No debe extrañarnos, dado que el maestro israelí es un consumado especialista en este repertorio tardorromántico y ha dejado grabada, incluso, una versión de la obra, caracterizada (como en la función de anoche) por el perfecto ensamblaje entre el impulso, la energía y el calor propios del pleno Romanticismo y la preocupación por marcar con claridad la estructura de la composición, diferenciando no sólo entre los tres grandes bloques o partes que la componen, sino introduciendo matices dentro de cada una de ellas y ofreciendo un universo sonoro distinto para cada ocasión, en función del desarrollo dramático: aguerrida, épica, violenta e imperiosa en todas las escenas de Waldemar-Tove, pero conmovedora y recogida en la larga intervención de la Paloma del Bosque; angustioso y terrible en la plegaria-reproche de la segunda parte; divertido, liviano, desenfadado en la extensa intervención del bufón Klaus; esperanzado, alegre y luminoso en la escena de la cacería salvaje y el coro final, etc.

El maestro israelí en una imagen de archivo


En cuanto a los solistas, destacar la buena prestación de todos ellos, a excepción del tenor José Ferrero, que se las vio y se las deseó para sacar adelante su dificilísimo y exigente papel de Rey Waldemar. El tenor posee un instrumento oscuro y de cierto peso —que parece ser lo requerido para interpretar con garantía la parte del monarca, que ha de sonar heroico y aguerrido—, pero su emisión es tan defectuosa y limitada que la voz apenas brilla ni se proyecta adecuadamente. Sonidos entubados y traseros, opacos y sin apenas squillo que impidieron, en todo momento, la correcta intelección del texto cantado. Vamos, que un servidor no fue capaz de entender absolutamente nada de lo que interpretó el tenor albaceteño, y eso que iba siguiendo con mucha atención el texto de la obra. Ello, además, es tanto más significativo cuanto que, contra todo pronóstico, resultaba más fácil seguir lo que decían las dos voces femeninas que lo cantado por el tenor. Una lástima, la verdad, pues el papel de Waldemar es el principal de esta soberbia pieza. Por otra parte, y debido fundamentalmente a este problema, el cantante no pudo sobreponerse ni una sola vez a la inmensa masa orquestal que Schönberg echó encima a su parte, siendo tapado durante prácticamente toda la función y quedando, en algún momento, anulado del todo (como si no estuviera sobre el escenario).

El tenor Ferrero


Muy interesante la Tove de la soprano norteamericana Christine Brewer. Voz dramática, con pegada, carnosidad y buena proyección, que fue capaz de sobreponerse a la orquesta y sacar adelante su complejo papel (que tiene alguna nota inmisericorde). Aún mejor, en mi opinión, la Paloma del bosque de la mezzo británica Catherine Wyn-Rogers, inspiradísima en la expresión y muy acertada tanto en los acentos como en el fraseo durante su larga intervención en "Tauben von Gurre!". Magnífico también el bufón Klaus del tenor alemán Andreas Conrad, dueño de un material (en apariencia) más liviano que el de Ferrero, pero con mucho más brillo y proyección. Cantó estupendamente su particella, mostrándose juguetón, divertido y del todo intencionado, como corresponde al momento. Es cierto que su larga intervención de la tercera parte ("Ein seltsamer Vogel ist so'n Aal") no se ve lastrada por una densidad orquestal semejante a la que acompaña aquellos otros pasajes en que Waldemar o Tove cantan, pero no creo que sólo a ello se debiera el mérito del tenor alemán, que fue capaz de sobreponerse sin dificultad a la masa de la orquesta. Y dejo para el final al gran bajo-barítono alemán Albert Dohmen, el Wotan más asiduo en Bayreuth durante la década 2000-2010, que dejó testimonio de su poderío y dominio y construyó un magnífico Campesino y un excelente Narrador. No es un cantante por el que yo sienta especial predilección, pero he de reconocer que estuvo sencillamente soberbio en sus dos intervenciones, muy especialmente en la larga perorata de la "Cacería salvaje" ("Des Sommerwindes Wilde Jagd"), demostrando que el sprechgesang puede convertirse en pura poesía cantada cuando se expresa con el sentimiento, la intención dramática y el idiomatismo con que él lo hizo. Sencillamente extraordinario.

De izquierda a derecha, y de arriba abajo, Brewer, Wyn-Roger, Conrad y Dohmen


No anduvo a la zaga de los solistas el reforzado e impresionante coro, que tiene inmejorables ocasiones de lucimiento y ofreció muy buenas intervenciones. Especialmente las voces masculinas en los dos diálogos de los vasallos de Waldemar con el monarca, y sobre todo en el segundo de ellos ("Der Hahn erhebt den Kopf zur Kraht"), cuyo comienzo resultó sobrecogedor. En la primera de sus intervenciones ("Gegrüsst, o König, an Gurre-Seestrand!") quedó claro cómo el sinfonismo fue llevado hasta casi lo paroxístico por Schönberg, pues el exceso de la columna sonora llega ahí hasta un punto en que resulta complicado diferenciar entre la orquesta propiamente dicha y las voces, que acaban convirtiéndose casi en un mero instrumento más al resultar prácticamente imposible saber lo que están diciendo.

La OCNE, que ayer se vieron reforzados por el Coro de RTVE, en una imagen de archivo


Dadas las peculiares y un tanto mestizas características de la obra —en la que lo sinfónico y lo dramático están a un mismo nivel— más de una vez se ha hablado de cuál pueda ser el verdadero carácter de estos Gurrelieder: ¿oratorio? ¿cantata? ¿simple ciclo de canciones? ¿ópera? De hecho, el artículo introductorio de Santiago Martín Bermúdez al programa de mano del concierto —así como diversas opiniones de expertos manifestadas desde el momento de la composición de la pieza— plantean esta cuestión. Pues bien, yo no podría decir con seguridad qué es esta obra, pero sí tengo (más o menos) claro lo que no es: pese a que se haya escenificado alguna vez, creo que no es una ópera, pues el hecho de que en ningún momento los personajes interactúen entre sí constituye un importante hándicap en este sentido. De modo que, pese a la continuidad dramática y la unidad de acción que puede observarse, considero que estamos ante un ambicioso y original ciclo de lieder (tal como anuncia el propio título de la obra), o ante una cantata u oratorio, más que ante una ópera propiamente dicha.


Los Gurrelieder representados escénicamente en la Dutch National Opera durante el pasado mes de septiembre


La Sala Sinfónica del Auditorio, con su aforo a medio gas (aproximadamente dos tercios del mismo, con huecos en todas las zonas), se entregó de lleno a los intérpretes, que fueron muy aplaudidos al final del espectáculo (especialmente Inbal, por razones obvias).

Un apacible y relajado paseo hasta llegar a casa, andando por calles prácticamente vacías —merced a la fiebre futbolística del personal—, sirvieron para poner el broche de oro a una estupenda y satisfactoria velada. ¡Gracias Herr Schönberg...!

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Abriendo la entrada El árbol de la vida (1905-1909), de Gustav Klimt (Österreischisches Museum für Angewandte Kunst).

jueves, 20 de noviembre de 2014

EXPOSICIÓN DE PACO ROCA EN MADRID



ALGO debe de estar cambiando en España, aunque sea a niveles modestos, para que en una de nuestras ciudades —por más que se trate de la capital del Reino— y en plena crisis económica ahora mismo haya abiertas al público dos exposiciones monográficas sobre autores de historieta. De la primera de ellas, dedicada al grandísimo Francisco Ibáñez, ya hablé aquí en su momento. Aún no he tenido ocasión de visitarla, pero en cuanto lo haga, si es posible, me gustaría realizar una breve reseña informativa. La segunda, a la que voy a dedicar esta entrada, se refiere a Paco Roca (Valencia, 1969), uno de los autores españoles más afamados y reconocidos a nivel mundial, "Premio Nacional de Cómic" 2008 y receptor de dos "Premios Goya", por su participación en proyectos cinematográficos relacionados con sus historietas.

Pues bien, la Fundación Telefónica ha organizado una exposición monográfica en torno a la obra del dibujante valenciano, que estará abierta desde hoy mismo (día 20 de noviembre) hasta el próximo 15 de febrero. En la misma, y bajo el título de Paco Roca. Dibujante ambulante, se van a exponer más de 200 piezas —entre bocetos, originales, ilustraciones, álbumes y audiovisulaes— que ofrecen una imagen bastante amplia del universo creativo de Roca, quien, como todos los aficionados saben, ha tocado diferentes ámbitos al margen de la historieta, como la ilustración, el cine, etc. De ahí que entre las piezas expuestas podamos ver incluso los dos "Goya" que el dibujante obtuvo por la adaptación cinematográfica de su historia Arrugas. El comisario de la exposición, el diseñador MacDiego, se ha inclinado por ofrecernos una perspectiva desenfadada del autor y de su obra, optando por llenar todos los espacios con dibujos, pintadas y textos realizados por el propio Roca en las paredes, rehuyendo así el carácter formal que suelen tener este tipo de eventos: «Queríamos que tuviera un punto cachondo —ha señalado MacDiego—, por eso hay escritos de Roca en las paredes y dibujos por todos lados. Y yo, aunque Roca no es tanto de eso, prefería que la gente se fuera saturada de información».



Muy interesante, en mi opinión —fundamental cuando se tiene la oportunidad de hacerlo—, es mostrar el proceso creativo que acompaña al trabajo de todo historietista. Así lo han considerado en el caso de la exposición de Ibáñez (como ya dijimos en su momento) y lo han vuelto a hacer en esta de Roca, donde se muestran todas las etapas de la creación historietística, incluyendo aquellas que más gustan y satisfacen al propio autor: la de documentación y la de realización de bocetos: «Lo que más me gusta —dice Roca— es aprender y la parte de documentación me encanta, es el motivo por el que hago un cómic, conocer algo. Lo otro que me gusta mucho son los bocetos, que es lo creativo, el resto es ya artesanal». Y no se equivoca Paco (lo digo por experiencia), aunque también resulte muy gratificante el acabado final del trabajo, que es síntoma de todo un proceso que ha llegado felizmente a buen puerto.



La muestra también tiene una vertiente pedagógica y se complementa con cuatro coloquios en torno al género del cómic y un programa educativo de talleres dedicados al mundo del cómic, la ilustración, los storyboard y la animación. Tienen carácter intergeneracional y estarán orientados, por tanto, a abuelos y a niños. El título de los coloquios, para quien estuviera interesado, son los siguientes: 1º) Andanzas de un hombre en pijama; 2º) El cómic autobiográfico; 3º) Narrar solidariamente y 4º) La guerra en viñetas y fotogramas. Y los talleres son: 1º) Cuando tú y yo teníamos la misma edad; 2º) Contar el pasado, conocer el presente.

Junto al apartado pedagógico, también hay un pequeño hueco para lo solidario, que estará representado en la muestra "Viñetas de vida", proyecto de cooperación de Intermón Oxfam, en el que ha estado implicado Paco Roca, junto a otros ocho dibujantes más, y consistente en el trabajo que estos han hecho para la ONG, visitando diferentes puntos de Asia, África y Latinoamérica y dejando sus impresiones gráficas. En la muestra, se exhibirá la portada del libro, el diario de viaje y un par de bocetos de la historia que Paco Roca realizó durante su viaje a Mauritania.



Bueno, pues ya saben: si desean ver ejemplos de todo lo que acabamos de decirles, y de otras muchas cosas más, no dejen de pasarse por la Fundación Teléfonica para ser testigos, en primera mano, de esta nueva exposición. Un "hombre en pijama" les espera allí para recibirles gustoso...

jueves, 13 de noviembre de 2014

"ESPEIN IS DIFERENT", 14: EL PRESIDENTE DESAPARECIDO




Pues sí, francamente. Con toda razón podríamos preguntarnos: Where is the Fly President...? De hecho, buena parte de los medios de comunicación —así como la oposición política— coinciden en preguntarse dónde diablos estuvo metido Mariano Rajoy los tres primeros días de la semana, tras consumarse sin consecuencias la pantomima propagandística organizada por Artur Mas el pasado domingo y después de tener a todo el país hablando del asunto. Silencio absoluto hasta ayer por la mañana, en que dio una rueda de prensa en Moncloa para anunciarnos lo que ya sabíamos: que su Gobierno no ha hecho nada y que, en su opinión, es como debía de actuarse (para no "generar más tensión", precisó). Quizá ha necesitado esos tres días para pensar qué le va a decir a Mas y, sobre todo, que tono va a emplear para hacerlo. Preferiblemente suave y cariñoso —habrá concluido—, no vaya a ser que el otro acabe enfadándose...

lunes, 10 de noviembre de 2014

"ESPEIN IS DIFERENT", 13: ESPAÑA POST-REFERENDURAL...


La conclusión parece evidente: el Gobierno Central no tenía que haber permitido la celebración de la pantomima organizada ayer por la Generalitat catalana. Salvo que las urnas se hubieran colocado en locales privados y domicilios particulares —cosa que, al parecer, no ocurrio—, la Policía Nacional y autonómica tendría que haber procedido a la identificación de los responsables y organizadores y a la posterior clausura de aquellos centros oficiales (institutos, colegios, etc.) donde se reunieron los partidarios del aquelarre y de un mal entendido supuesto "derecho a decidir" que no encaja, de ninguna de las maneras, en nuestra Constitución. Pero no fue así: Artur Mas obtuvo lo que deseaba —esto es, tiempo y presión política, pues lo último que desea él y la elite económico-política que representa su partido es la independencia de Cataluña—, la sociedad catalana está más dividida que nunca y la credibilidad del Estado Español como superestructura ha salido seriamente tocada por este desafío que ha terminado sin consecuencias para quienes han vulnerado la Ley. Si Mas hubiera estado suspendido de funciones y sus consejeros obligados a rendir cuentas ante Hacienda para explicar cuánto dinero público se han gastado en todo este inútil (e ilegal) proceso, quizá nos cantaría otro gallo. Pero esto es España y, como ya saben, "is diferent"... A las puertas de La Moncloa ya debe de estar Urkullu llamando para decirle a Rajoy aquello de: "¿qué hay de lo mío?", a cambio de no celebrar otro referéndum... El "hecho diferencial" vasco, en el fondo, también es así...