miércoles, 25 de marzo de 2015

ESPEIN IS DIFERENT, 20: ALEGORÍA DE ANDALUCÍA (Y SIN HABERLO "PRETENDÍO" UN "PAREAO" ME HA "SALÍO")



¿ES la manifestación de una voluntad popular? ¿O será, por ventura, una consecuencia del impacto que la telegenia puede ejercer sobre los ciudadanos en esta sociedad de la imagen? Quizá sólo sea el resultado del hastío y el desencanto del paisanaje... Lo cierto es que en los medios de comunicación y a nivel de la calle, a estas alturas del año 2015 —cuando aún faltan más de siete meses para las próximas elecciones generales (si Rajoy no las adelanta)— parece transmitirse la idea de que los dos únicos candidatos que compiten para hacerse con la presidencia del gobierno de esta nación de naciones son Albert Rivera (C's) y Pablo Iglesias (Podemos). Jóvenes, buenos oradores, aceptables fajadores —con algo más de simpatía Rivera que Iglesias, al que no le gusta mucho que le contradigan— de aspecto cercano y sencillo, en las antípodas de la imagen del político a que nos hemos ido acostumbrando (desde que Felipe González y Alfonso Guerra cambiaran la chaqueta de pana por el sobrio traje de gobernantes, porque fueron ellos los primeros en romper con la formalidad del político de toda la vida, todo hay que decirlo). En definitiva, pareciera que no hay otros candidatos en liza. Es, sin duda, la devastadora consecuencia del "efecto desencanto", que ya ha subsumido al conjunto de los ciudadanos —hartos, como están, de un sistema podrido hasta los tuétanos por la corrupción y el compadreo—, y que tiene a una buena parte de los mismos entregada a las promesas de regeneración y al populismo. A lo que sea, pero siempre que se ofrezca como nuevo (aunque prometa incluso lo irrealizable). Y tal es la impresión que parece confirmarse después de la cita electoral desarrollada el pasado domingo día 22 en Andalucía: los grandes triunfadores de la misma han sido, precisamente, Albert Rivera y Pablo Iglesias. Las nuevas promesas. Porque no vamos a engañarnos: es a ellos, y no a los respectivos candidatos de sus partidos en dicha comunidad autónoma, a quienes votaron los andaluces (y andaluzas, claro). Como pasaba con Adolfo Suárez, con Felipe González e incluso con Kabir Bedi. ¿Se acuerdan? "¡¡Queremos un hijo tuyo, Sandokán!!". Pues algo parecido en este caso. ¿Estamos ante una premonición de lo que va a ocurrir en las próximas elecciones generales? Difícil responder a eso, pues siempre es complicado extrapolar los resultados de unas elecciones para aplicarlos a otras. Aunque a mí no me parece imposible que lo ocurrido en Andalucía —con las modificaciones lógicas impuestas por las diferencias de cada territorio y situación— sea un termómetro bastante fiable para ir intuyendo lo que ocurrirá a nivel nacional dentro de unos meses (primero en las municipales y luego, finalmente, en las generales).

En todo caso, lo que ha quedado claro tras las elecciones del domingo es: 1º) que los andaluces no parecen desear el cambio (deben considerar que están bien como están); 2º) que el bipartidismo no se encuentra tan agostado como nos quieren hacer creer quienes buscan la tabla rasa con el sistema que nos trajo la democracia; 3º) que Podemos no es el partido político que viene a llenar el hueco del PSOE (aunque ya digo que la costumbre de leer resultados electorales autonómicos a nivel nacional y extrapolándolos es arriesgada y puede llevarnos a equivocaciones de bulto); 4º) que la estrategia de Rajoy y sus muchachos —¡ay Arriola, Arriola!— está completamente equivocada: ya no basta (al menos no sólo) con presentar programas o dar el coñazo con el tema de la recuperación económica (que será cierta a nivel macroeconómico o empresarial, no digo que no, pero que la gente, sin embargo, no percibe a nivel personal o familiar); 5º) que Rivera es un magnífico líder que ha sabido ganarse la voluntad de los ciudadanos (y ciudadanas, claro), con los que conecta en grado proporcionalmente inverso a como parece hacerlo Rosa Díez; y 6º) que UPyD —un partido que despertó grandes esperanzas hace siete años— debe reflexionar sobre su estrategia, porque las cuentas no le salen (de hecho, cada vez son peores).

Es indudable que tras los últimos diez u once años —tras los salvajes atentados de Atocha, el gobierno de Rodríguez Zapatero y el remate de la crisis— el país ha quedado para el arrastre: tanto desde el punto de vista anímico como material. La sociedad se ha polarizado, extremando posiciones y volviendo a retomar ideas, frases y consignas que ya parecían olvidadas gracias a la vacuna democrática que nos llegó con la Transición (que algunos no hacen más que negar por activa y por pasiva). Desencanto absoluto, desilusión total, cabreo constante y miseria creciente dentro de un panorama de corrupción política generalizada y transversal (o casi: no seamos injustos con algunos partidos). Un caldo de cultivo inmejorable, en todo caso, para que los populismos, las demagogias y las telegenias hagan su agosto. Y es lo que está ocurriendo, ni más ni menos. Da igual lo que uno haya hecho en este tiempo, las iniciativas que se hayan adoptado o los pasos que se hayan dado en pro de una regeneración política efectiva. Eso no tiene la menor importancia cuando de lo que se trata es de luchar contra algo tan a flor de piel como el desencanto o el hastío.

Yo no sé ustedes qué piensan al respecto, pero un servidor tiene claro tres cosas: 1ª) que en todas las elecciones venideras no va a votar a uno solo de los partidos que han tenido responsabilidades de gobierno en este período de democracia que llevamos (es decir, pienso en PP, PSOE o IU); 2ª) que pese a mi enorme deseo de regenerar la vida política de España —no menor al de otros muchos ciudadanos, puedo asegurarlo— no quiero al frente de las instituciones a un grupo de líderes políticos que se mean encima de gusto cada vez que hablan de Hugo Chávez; y 3º) que no es justo que casi todo el trabajo político de acoso y derribo a la corrupción (asunto de Bankia-Cajamadrid, escándalo de las tarjetas "black", impulso del discurso para la regeneración democrática, etc.) lo haya espoleado y perseguido en los tribunales un partido concreto —cuyos líderes, además, han hecho una magnífica labor de oposición en el Congreso durante la legislatura— y, sin embargo, ahora sea Ciudadanos —que no tenía representación más allá del parlamento catalán— el que se vaya a llevar el gato al agua, rentabilizando todo eso. Pero ya sabemos que la política no es justa, sino veleidosa, cruel y egoísta, aunque necesaria. Y sólo útil cuando se puede hacer algo con ella (o gracias a ella). Así es que ha llegado el momento, creo yo, de que ciertos partidos políticos tomen algunas graves decisiones. Otros ya lo hicieron antes, bien optando por suavizar su discurso primigenio y maquillando sus verdaderas intenciones ideológico-programáticas con la idea de ampliar su espectro electoral, bien haciendo de tripas corazón y sacrificando algunos principios que teóricamente defendían para lograr extenderse por todo el territorio nacional. Entre la incorruptibilidad de Robespierre y el posibilismo pragmático de nuestro Cánovas del Castillo creo yo que se encuentra colocado ahora el tablero de juego. Y es ahí donde debería mover ficha cierta agrupación política, de cuyo nombre no quiero acordarme, si quiere seguir siendo algo en la vida pública española. Porque en mi modesta opinión aún tiene muchas cosas interesantes que aportar. A buen entendedor, pocas palabras bastan...

PD: por favor, no dejen de leer este interesantísimo artículo (que pueden ver también aquí, con comentarios incluidos), pues azota (con buenos argumentos) las tesis posibilistas sobre el pacto UPyD-C's y no coincide con parte de lo que defendemos en esta entrada...

sábado, 21 de marzo de 2015

PAOLO SERPIERI ILUSTRA TEX



PUES sí, como lo oyen. El maestro veneciano, conocido en todo el mundo por su creación de la bella y sensual Druuna, ha realizado un álbum para la serie Tex de la editorial Bonelli. Se trata de la primera colaboración que el conocido historietista hace con la gran casa editora italiana —circunstancia que sorprende bastante, dado el enorme prestigio de Serpieri como dibujante, y el hecho de que otros artistas extranjeros (entre ellos varios españoles como Blasco, De la Fuente, Sommer, Ortiz, Font o Bernet) ya han colaborado en el pasado acrecentando con sus contribuciones la fama de esta mítica serie del fumetto— y para ello la Bonelli ha decidido tirar la casa por la ventana, creando una nueva colección anual dedicada al personaje. Se llama Tex d'Autore, y como explica el editor jefe de Bonelli en este vídeo (que se oye bastante mal, por cierto), estará caracterizada por otorgar predominio al artista frente al formato. Así, mientras que el habitual en las publicaciones Bonelli es el de un comic book de tamaño variable (según se trate de la serie regolare, de los maxi, de los speciali, de los almanacci, de los texoni) y, sobre todo, con un gran número de páginas (que suele sobrepasar las 200), los Tex d'Autore adoptarán el formato tradicional de álbum europeo, característico de la bande dessinée. Esto es: tapa dura, gran tamaño (30,5 x 22,5 cm), encuadernación cosida, buen papel, 48 páginas (52 con el estudio introductorio) e interior a todo color. Ello ha supuesto un cambio considerable en la filosofía de la serie y en el ritmo narrativo de las historias, que suele ser bastante detallado y preciso en los álbumes tradicionales de la Bonelli, pues los guionistas disponen de espacio más que suficiente para desarrollarlas en todos sus aspectos. Por contra, en el libro firmado por Serpieri —que él mismo ha guionizado— toda la acción aparece más concentrada y se desarrolla a un ritmo algo más vertiginoso.



La idea de colaborar en la serie viene de lejos, y le fue propuesta a Serpieri por el propio Sergio Bonelli. Pero la cosa no cuajó y, tras la muerte del gran editor italiano, quedó en suspenso. Finalmente ha podido salir adelante, para alegría de todos los aficionados, dando lugar a una nueva colección dentro de la Bonelli, en la cual se quiere dar cabida a la interpretación que del célebre personaje puedan hacer determinados autores muy alejados de la línea estética y narrativa predominante en esta serie desde su creación, a finales de los años 40 del siglo pasado. Digamos que en la editorial italiana se ha querido abrir un camino exploratorio para historietas con un carácter más autoral.



Por lo que he podido ver en vídeos y reseñas, Serpieri ha optado por ofrecer una imagen bastante ortodoxa y respetuosa del personaje insignia de Bonelli, aunque presentándolo más joven, en una etapa de su vida anterior a las aventuras que todos conocemos (de ahí, por ejemplo, que aparezca con el pelo algo más largo y caracterizado como un fogoso joven, algo alejado del héroe maduro y sosegado al que estamos acostumbrados) y con una acción que tiene lugar hacia 1850, antes de la Guerra de Secesión. La historia, que narra la génesis del famoso ranger, se inicia con la visita de un joven periodista al manicomio en el que reside cierto anciano que dice llamarse Kit Carson (como el famoso compañero de aventuras de Tex Willer). Allí es entrevistado y termina hablando de su supuesto amigo. A través de las preguntas y de los recuerdos del viejo se dará paso (en un flashback) al relato propiamente dicho, que gira en torno a la persecución de una banda de comanches y kiowas que han asesinado a miembros de la tribu Navajo —pueblo adoptivo de Tex—, y contra los cuales habrá de luchar el joven ranger y un explorador al servicio del ejército norteamericano llamado Kit Carson. Todo muy en la línea aventurera de las publicaciones Bonelli. Al final, no obstante, Serpieri ha introducido una plancha que da un giro inesperado a la historia y que ha dejado muy gratamente sorprendido a los aficionados italianos. Pero no digo más, porque es un spolier en toda regla.



El libro salió a la venta el pasado 17 de febrero y ha estado circulando, como es tradicional en las otras publicaciones Bonelli, a través de quioscos (in edicola, que dicen los italianos). El precio es de 6,90 EUR. (aunque ya hay listos que han empezado a venderlo a casi el triple de su valor) y, en nuestra modesta opinión, merece mucho la pena, incluso aunque no entiendan el italiano. Sólo por ver los magníficos dibujos de Serpieri el precio ya estaría bien pagado. Confiemos, de todas formas, en que Aleta incluya en su lista de publicaciones Bonelli pendientes esta nueva colección y nos traiga pronto a España el álbum dibujado por Serpieri, un autor cuya obra al margen de Druuna —lo menos interesante que, en mi opinión, ha hecho Serpieri— habría que recuperar cuanto antes y en unas condiciones de calidad suficiente como para apreciar su prodigioso arte.

Serpieri durante el acto de presentación del álbum realizado
en la librería Mondadori Megastore de Milán, el pasado 27 de febrero


Transcribo a continuación (debidamente traducidas) unas palabras de Mauro Boselli, el responsable de la serie Tex desde hace años (y guionista ocasional de la misma), que ha firmado la introducción de este libro y una parte de cuyo texto puede leerse aquí:
¿El Tex que conocemos y sobre el que leemos todos los meses las aventuras es ciertamente el de la leyenda? ¿Y la figura que, no obstante, aparece ante nosotros en esta historia según el recuerdo de un sedicente Kit Carson anciano, quién será? ¿El verdadero y auténtico Tex original, del que todo ha partido? ¿U otra versión del personaje legendario, llegado hasta nosotros a través de otras fuentes y otros recuerdos desaparecidos, hasta llegar a asumir proporciones igualmente épicas y fabulosas? Sobre esta ambigüedad se asienta el fulminante y genial relato de Paolo Eleuteri Serpieri. Un relato nacido del inesperado encuentro-desencuentro entre dos leyendas de la historieta italiana. Os aclararé inmediatamente, para que no haya equívocos, un importante detalle: el personaje que aparece en estas páginas no es el Tex canónico, el héroe western invariable e inmutable del que se os habla, desde hace casi sesenta años, en los quioscos italianos. Es otro posible Tex, visto a través de la lente deformante de la leyenda. En efecto, Tex es un héroe solar, protagonista de una serie de historietas, pero carismático e invencible como sólo sueles serlo los héroes de la mitología, del folclore, del epos. El western es un género popular y épico al mismo tiempo. Y se sabe que los héroes épicos y mitológicos adquieren aspectos diversos. No hay un solo Ulises. No hay un solo Orlando. No hay, ni siquiera, una sola Calamity Jane. Hay varios. Sin embargo son siempre ellos, siempre los mismos, porque el héroe por antonomasia es variable e indestructible. Lo que importa es el núcleo profundo, el corazón que late dentro de esas figuras; fantásticas, sí, pero más verdaderas y necesarias que la propia verdad. En esta aventura Tex se comporta como Tex, sobre el fondo de las salvajes praderas tejanas, recorridas por los comanches y es también jefe de los navajos.

El autor se ha tomado algunas libertades cronológicas, situando el relato en un período anterior al canónico. Pero quizá el viejo Carson, después de tantos años, ha perdido la noción precisa del tiempo. A cambio, naturalmente, de creer que sea precisamente Kit Carson, que no se trate de un simpático impostor. ¿Y el periodista que recoge la historia? ¿Es él auténtico? Las historias más estimulantes son, en el fondo, aquellas que buscan la complicidad del lector, que lo invitan a entrar en el relato, a formar parte de él, a interrogarse. Aquellas que no dan una respuesta precisa, pero que emocionan y abruman con la fuerza de los sentimientos, de las acciones, de la palabras y de las imágenes. Aquí hay de todo esto. Y también hay Tex. Un Tex que no habíamos visto nunca antes. Pero que siempre es Tex.





sábado, 14 de marzo de 2015

ESPEIN IS DIFERENT, 19: FRANCISCO GRANADOS, EL TIBURÓN DE VALDEMORO



BIEN podríamos decir que Francisco Granados, ex-alcalde del municipio madrileño de Valdemoro, ex-senador y ex-consejero de la CAM se nos perfila como el paradigma del político hipócrita y corrupto hasta las trancas. Cobraba comisiones y "mordidas" a empresarios y constructores hasta por respirar y encima se permitía el lujo de aparecer en diversas tertulias televisivas (no sé si también radiofónicas) pontificando sobre todo lo divino y lo humano. Y eso incluso después de haber tenido que reconocer la existencia de una cuenta en Suiza (cosa que estuvo negando hasta que ya no pudo más). En su momento, incluso, el caradura llegó a acusar de lucro ilegal a los organizadores de la llamada "Marea Verde" por vender camisetas de ese color como símbolo reivindicador de una escuela pública para todos y de todos, durante las manifestaciones que se organizaron contra la política de recortes y privatizaciones llevada a cabo por los gobiernos del PP en la nación y en Madrid. De hecho, un poco antes de saltar a los medios de comunicación la noticia de su papel protagonista en la trama que ha dado lugar a la denominada "Operación Púnica" había aparecido en un programa de televisión donde colaboraba habitualmente asegurando que estaba limpio de polvo y paja (con perdón). Lo más sorprendente de todo es que Esperanza Aguirre, que llegó a tenerlo como número dos durante una etapa de su gobierno en la CAM, ahora se presenta como candidata por el PP a la alcaldía de Madrid. Como si no hubiera ocurrido nada... Ver para creer...

jueves, 12 de marzo de 2015

MOMENTOS PUBLICITARIOS: GRAPHICLASSIC Y "LA ISLA DEL TESORO" DE STEVENSON



COMO todos ustedes recordarán —y, si no es así, aquí estoy yo para refrescarles la memoria—, en el verano de 2013 (¡hay que ver cómo pasa el tiempo, carajo!) tuve el placer de anunciarles la aparición de un nuevo proyecto editorial que estaba liderado por el querido amigo Carlos Uriondo; el Charles Caum que nos hizo disfrutar en Internet, junto con Horacio Díez, de memorables entradas publicadas en el blog Cómic. Historietas. Tebeos. Lo recuerdan, ¿verdad? Pues bien, dicho proyecto se llama Graphiclassic y ya nos ha dado, a quienes somos aficionados a la novela de aventuras de toda la vida, un soberbio libro monográfico dedicado a ese gran clásico que es Moby Dick. Hablamos de ello aquí, en su momento, y promocionamos la publicación en este Nibelheim y en la medida de nuestras humildes posibilidades, destacando la importancia del trabajo y una serie de características en el mismo que entonces nos parecieron muy interesantes y que ahora vuelven a aparecer, reforzadas y ampliadas si cabe, en el segundo número de la colección Graphiclassic (que así se llama este proyecto).



Dicho número está dedicado a La isla del tesoro, la más inmortal y admirada de las novelas escritas por Robert Louis Stevenson —junto, quizá, a El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde—, y una de las principales fuentes inspiradoras y nutricias para algunos de los medios más característicos de la cultura popular, como lo demuestra su repetida adaptación al cine, la televisión, la historieta, los vídeojuegos, etc.

Stevenson y Mark Twain


El relato de Stevenson apareció seriado en la revista infantil Young Folks entre 1881 y 1882, siendo recopilado luego en formato de libro al año siguiente (1883). Este origen editorial no debe hacernos perder, sin embargo, la perspectiva de una realidad indubitable y es que, pese a ir dirigida en principio a un público infantil-juvenil, la grandeza de la novela reside (entre otras cosas) en haber trascendido las edades, consiguiendo despertar tanto el interés de los más jóvenes, como el de los adultos y contribuyendo como pocos relatos antes y después de ella a crear una imagen de los piratas y la piratería que ha dejado una profunda huella en el imaginario colectivo de nuestras sociedades. Digamos que con su novela Stevenson logró crear el arquetipo de lo pirático.



El título completo del libro es ya, de por sí, toda una declaración de intenciones para el lector: La isla del tesoro. Estudio gráfico y literario sobre la obra maestra de Robert Louis Stevenson. El mapa de los sueños. Ahí se encuentra concentrada toda la esencia de lo que es esta publicación. Y es que la novedad más importante de la colección Graphiclassic, así como su mayor interés, residen, a mi modo de ver, en el tipo de obra que se ofrece al lector: no estamos ante una reedición más de la novela propiamente dicha, sino ante un trabajo que reflexiona sobre la misma (así como sobre su autor) y que nos aproxima a ambas realidades desde muy diversos puntos de vista, dándonos un enfoque variado y completo de toda la problemática que presenta, en cada caso, el texto de que se trate. Así, al igual que en el libro dedicado a Moby Dick de Melville, en este sobre La isla del tesoro encontramos varias partes o bloques monográficos relativos a: 1) el autor, su obra y su tiempo; 2) la visión que tienen de la obra de Stevenson una serie de importantes colaboradores convocados para participar en el libro, o a cuya obra ya creada se ha acudido para mostrarlo explícitamente; 3) la variopinta y enorme cantidad de obras que han surgido en otros medios artísticos (ilustración, cómics, cine, etc.) tomando la novela de Stevenson como fuente de inspiración; y 4) una breve miscelánea llena de curiosidades, anécdotas y aspectos relacionados con la obra y su autor. En resumen: por la variedad de temas abordados y de perspectivas ofrecidas al lector, bien podríamos decir que nos hallamos ante una completa "guía introductoria" a la lectura de La isla del tesoro.



La nómina de colaboradores que se ha logrado reunir para este número es verdaderamente impresionante, tanto a nivel gráfico como literario. En este segundo ámbito —el más nutrido de la publicación— nos encontramos con los nombres de (y citamos por estricto orden alfabético, tal como vienen enumerados en las pp. 6-7 del libro): Moncho Alpuente, Guadalupe Arbona, Constantino Bértolo, Rosa Burillo, Luis Conde, Luis Alberto de Cuenca, Guillem Díez, Raúl Guerra Garrido, Manuel Hidalgo, Fernando Jiménez Barrero, Alejandro Jodorowsky, Juan Madrid, Alberto Manguel, Javier Marías, Rosa Montero, Pilar Pedraza, Fernando Savater, Jordi Sierra i Fabra, José Carlos Somoza, Antonio Tabucchi, Juan Tébar, Mario Vargas Llosa y Alberto Vázquez-Figueroa. También es cierto que no todos participan con textos inéditos y escritos específicamente para este libro, ya que en esos casos lo que se ha hecho es acudir a trabajos publicados antes en otros lugares, pero relacionados de manera directa con el tema objeto de estudio, como ocurre con los que firman Tabucchi, Vargas Llosa o Vázquez-Figueroa, por citar sólo tres a modo de ejemplo.



En el terreno gráfico e ilustrativo (y citamos, también, por orden alfabético) los colaboradores han sido Federico del Barrio, Álex del Río, Ángel Domínguez, Darío García, Vital García Tardón, Adrià Gòdia, Judit Morales, David Pintor y Fernando Vicente. Una nómina algo menor, pero cuyas colaboraciones encajan a la perfección en el tono general del libro, contribuyendo a hacer de él un producto de magnífica calidad estética. Y dirigiéndolo todo, como una especie de deus ex machina o factotum del invento, Carlos Uriondo que, junto a Luis Conde, ha sido el que más trabajos parece haber asumido en este número, al firmar varios artículos y las ilustraciones de alguno más. Junto a ellos, Vital Garcia Tardón y Guillém Díez, se llevan la palma como los más currelantes.



La factura del volumen es impecable: cubiertas blandas con solapas (lo que hace que resulten bastante sólidas), un papel satinado (pero sin brillo) de gran calidad, un exquisito cuidado en la tipografía, la maquetación y el diseño de página (que se deben a García Tardón). Todas las colaboraciones vienen profusamente ilustradas y acompañadas por indicaciones precisas y llenas de comentarios que las iluminan. Personalmente, y por razones obvias que todos ustedes entenderán, el bloque que más me ha llamado la atención de todos los que conforman el libro es el último ("Arte, ilustración, cómics, cine..."), con especial interés por los artículos que firman, respectivamente, Carlos Uriondo y Luis Conde, cuyo contenido pasaré a resumir brevemente.



El primero de ellos es el responsable de dos interesantes textos en los que se analiza el acercamiento que los ilustradores han hecho a la novela de Stevenson desde prácticamente el mismo momento de su aparición. En el titulado El tesoro de la imagen (pp. 146-169) Uriondo pasa revista a los artistas más significativos, en un examen exhaustivísimo y bellamente ilustrado por los trabajos de Frank Thayer Merrill, Georges Roux, Walger Paget (hermano de Sidney, el célebre ilustrador que dio forma al primer Sherlock Holmes gráfico), el mítico N. C. Wyeth, Milo Winter, Georges E, Varian, Frank Godwin, Edmund Dulac, Rowland Hilder, Norman Mills Price, René Follet, Dino Battaglia, Robert Ingpen, François Roca, Junceda, José Luis Salinas, Enrique Breccia, etc. Un trabajo que no defraudará a los lectores interesados en el tema, y en el que la parte gráfica adquiere un peso y una dimensión considerables. El segundo artículo está dedicado en exclusiva a N. C. Wyeth, quizá el más célebre de los artistas que se ocuparon del texto stevensoniano y algunas de cuyas ilustraciones para la novela pueden verse en esta misma entrada.



El trabajo que firma Luis Conde (Adaptaciones al cómic. La Isla en viñetas, pp. 190-207) es, en mi modesta opinión, de lo mejor que hay en el libro y me interesa especialmente por razones que todos ustedes entenderán. Se trata de un estudio riguroso, amplio, detallado, pleno de datos, reflexiones y análisis que pasa revista a todas las adaptaciones historietísticas de la novela de Stevenson, desde la humorística de los años 30 con Mickey Mouse como protagonista y Floyd Gotfredson como autor, hasta la última y más reciente realizada por David Chauvel y Fréderic Simon para Delcourt. Estupendo, por otra parte, el análisis que hace Conde de esta última adaptación y de la realizada por Hugo Pratt a mediados de los años 60 del pasado siglo (pp. 199-207). En el texto van desfilando versiones conocidas de todos los aficionados y realizadas por autores tan prestigiosos como Boixcar, el citado Pratt, Chiqui de la Fuente, Ramón de la Fuente, Arturo Moreno, el Grupo Premiá (Luis Gacía, Adolfo Usero y Carlos Giménez), Fontanarrosa, Dorison y Lauffray, etc., pero también hay referencias (algunas bastante detalladas) a otras historietas en las que los piratas han jugado algún papel de importancia, sin necesidad de ser adaptaciones de La isla del tesoro. Un magnífico trabajo.



Muy interesante me ha parecido, también, el cuadernillo anexo e independiente titulado Bitácora. Notas de a bordo de la tripulación. La isla del tesoro y la piratería, en el que aparecen recogidas ideas, reflexiones, anécdotas y temas que no han encontrado su espacio en el libro principal y que se refieren básicamente a cuestiones históricas de la piratería. Así, tras un primer artículo con carga de profundidad sociopolítica que firma e ilustra Carlos Uriondo —y en el que se pone en relación el argumento de la novela de Stevenson con los sucesos socioeconómicos de los últimos años y el modelo de sociedad, ávida de dinero y piratil, que hemos creado—, se incluye una completa cronología de hechos y leyendas marítimas y piráticas y se da un repaso a la historia de la piratería a través de breves semblanzas de sus personajes más conocidos (Every, Teach, Bonnet, Rackham, Roberts...). A continuación, un breve ensayo de Luis Conde nos habla de la vida A bordo de una goleta y otro de Carlos de los viajes realizados por el propio Stevenson a lo largo de su corta vida. Hay también espacio para referirse a otro gran viajero en su relación con Stevenson: Hugo Pratt. Y lo hace también Carlos en un breve trabajo titulado Tusitala, Hugo Pratt y el hombre de la sahariana (pp. 22-25). El resto del cuadernillo habla de aquellas secuelas literarias que se han escrito sobre La isla del tesoro (pp. 26-27), de la huella que los piratas han dejado en la cultura popular (pp. 28-31), del trasvase de la temática al mundo de los vídeojuegos (pp. 32-33) y del misterio que encierran las siglas RLS (referidas a Robert Louis Stevenson y, al parecer, a otras muchas cosas más) (p. 34).



En definitiva: un libro interesantísimo y que yo recomiendo encarecidamente, pues constituye un inmejorable punto de arranque para acercarse con conocimiento de causa a una de las obras literarias más sugerentes y famosas que ha dado el género de la novela de aventuras. Con ella entre manos, la buena arribada a la isla del tesoro es cosa más que segura.



Datos bibliográficos
Autor: Carlos Uriondo (dir.)
Titulo: La isla del tesoro. Estudio gráfico y literario sobre la obra maestra de Robert Louis Stevenson. El mapa de los sueños.
Lugar de edición: Madrid, 2014
Características físicas: 234 págs., 25 x 18,50 cm.
Precio: 20,00 EUR. (el importe incluye el cuadernillo Bitácora como oferta de lanzamiento, según puede verse en la "tienda" de Graphiclassic).


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NOTA añadida el 12 de marzo de 2015, a las 07:59 horas: el próximo jueves, 26 de marzo, Carlos Uriondo, junto a Luis Alberto de Cuenca y otros colaboradores presentarán el libro en la FNAC de Callao, en Madrid. Están todos ustedes invitados al evento.