domingo, 22 de febrero de 2015

INFORME DE "TEBEOSFERA" SOBRE LA INDUSTRIA DE LA HISTORIETA EN ESPAÑA EN 2014



PUES sí señor. Acaba de salir este valioso documento, necesario para evaluar en su justa medida la evolución del mercado tebeístico español. Al decir de los propios responsables de su elaboración, aunque no definitivo, es el más completo de los realizados hasta la fecha, pues toma en cuenta todos los resultados de años precedentes (años 2012 y 2013) y se apoya en una base de datos en constante crecimiento. Como características generales destacar en el mismo: 1º) Sensible incremento del volumen editorial publicado; 2º) Un ligero aumento en el predominio aplastante del formato libro frente al formato cuaderno; 3º) Una tendencia clara y ascendente de los editores a seguir explotando el formato impuesto por la llamada "novela gráfica" (es decir, libro de grosor considerable), bien en tebeos monográficos, bien en recopilaciones (integrales, etc.); 4º) Un descenso de las primeras ediciones frente a la abundancia realmente abrumadora de las traducciones de tebeos extranjeros; 5º) Un descenso preocupante de las obras de producción nacional en beneficio de las importadas (con preferencia evidente por lo norteamericano y un sensible aumento de lo europeo, especialmente la bande dessinée); 6º) Una preferencia clara por el género de aventura como el más publicado, incluyendo en el mismo los tebeos de superhéroes, que siguen siendo lo smás vendidos en nuestro país. Pero mejor que lean directamente la encuesta. Pueden hacerlo visitando la correspondiente página de Tebeosfera, a cuyos responsables debemos este interesante documento.

Un saludete.


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Nota añadida el 22 de febrero de 2015, a las 14:19 horas: el teórico y crítico italiano Luca Boschi se ha hecho eco en su página web del informe publicado por Tebeosfera. Y si bien es cierto que lo hace por la importancia que en el mismo se concede a Panini —que figura como la principal editorial historietística de nuestro país— más que por otros motivos, en cualquier caso se trata de una magnífica noticia, pues muestra, entre otras cosas, el interés que nuestro mercado despierta en otros países y la impagable labor divulgadora que hace Tebeosfera (ya a nivel también internacional). ¡Enhorabuena a los chicos tebeditores!

viernes, 20 de febrero de 2015

BIG CULO DAY 2015: ¡VAMOS DE IDEM CON ESTOS POLÍTICOS!



BUENO, pues como suele ocurrirme todos los años, en este 2015 también he llegado tarde a la celebración de esa pantagruélica fiesta internetera que es el Big Culo Day. Y puesto que dicho evento ha coincidido en el tiempo con los apasionantes sucesos que está viviendo estos últimos días el PSOE en la Comunidad Autónoma de Madrid, pues nada mejor que utilizarlo como vehículo para el festejo. Aquí está el culo del gran protagonista del evento: ¡¡¡TOMÁS GÓMEZ, INVICTUS!!!

lunes, 16 de febrero de 2015

MI PRIMER CONTACTO CON LA OBRA DE ANTONIO HERNÁNDEZ PALACIOS



CORRÍA el mes de septiembre del año 1975. Un servidor frisaba las diez primaveras e iba a comenzar el 4º año de la antigua EGB (Educación General Básica), siguiendo el plan de estudios regulado por la Ley General de Educación, impulsada por el ministro José Luis Villar Palasí y aprobada el 4 de agosto de 1970. Septiembre me gustaba porque era aquel mes en el que se compraban los libros que íbamos a utilizar en el cole durante todo el año. En aquellos tiempos no había tantos problemas para conseguir los textos escolares como parece haber hoy día, o, al menos, yo no los recuerdo especialmente conflictivos, y eso que se compraban muy poco antes de empezar las clases. Yo, el mayor de tres hermanos, siempre los tuve nuevecitos, así es que era una gozada preparar el material escolar para el curso que entraba. Recuerdo que siempre me llamaron especialmente la atención los libros de literatura y, sobre todo, los de Historia (es decir, los de Humanidades), que hojeaba con delectación y examinando con bastante detalle todas las imágenes que los ilustraban. Circunstancia premonitoria que, con toda seguridad, explica el por qué terminé estudiando Historia y convirtiéndome en algo tan inútil y poco práctico como es un medievalista especializado en historia del Cristianismo. En fin, pero de todo tiene que haber en la viña del Señor...



En mi colegio —uno más de los muchos privados (y luego concertado) que había en la provincia de Madrid por aquellos años— se utilizaban los libros de Editorial Anaya. Ésta aún no se había convertido en el todopoderoso grupo empresarial posterior —que habría de absorber a otras editoriales como Tecnos, Biblograf, Eudema, Alianza, etc.—, pero ya se contaba entre las más importantes del país, habiéndose especializado en la publicación de libros escolares o de texto. Dentro de sus colecciones destacó, por aquellos años, la titulada "Mundo Nuevo", una serie de libros para la iniciación a la lectura que incluían actividades y estaban profusamente ilustrados. Es bastante recordado entre todos ellos, y dejó una profunda huella en quienes lo utilizamos, el correspondiente al primer curso de EGB, que incluía la historia de las botas aventureras Charolín y Mediasuela. Su comienzo, que se quedó grabado como a fuego en mi memoria y nunca he olvidado, era como sigue: "Charolín y Mediasuela son dos botitas gemelas".



Pues bien, fue en un libro de lecturas parecido a éste, concretamente en el del cuarto curso, donde por vez primera en mi vida tuve la ocasión de ver y admirar el arte de Antonio Hernández Palacios. Se trataba de una pequeña selección de páginas de la primera historia de Manos Kelly, en concreto el episodio en que el protagonista narra sus recuerdos sobre el asalto al fortín de El Álamo por parte de las tropas mejicanas dirigidas por el general López de Santa Ana. ¿Se acuerdan? Sí, efectivamente, esas que Antonio coloreó en tonos azulados para dar la sensación de que lo contado estaba ocurriendo en tiempo pasado. Un recurso narrativo bien eficaz y en el que el dibujante madrileño demostró ser un verdadero maestro (1).



Recuerdo que la visión y lectura de dichas páginas me impresionaron de una manera muy especial, dejando en mi memoria una marca imborrable y la convicción clara de que Hernández Palacios era uno los mejores dibujantes que yo había visto hasta ese momento. Aunque en aquellos tempranos años de mi existencia, cuando los gustos de un servidor aún estaban poco definidos, tampoco podía afirmar que fuera mi historietista favorito. Y, de hecho, tras ese primer hallazgo y antes de reencontrarme con él de manera definitiva tiempo después, iba a seguir leyendo una enorme cantidad de tebeos —Bruguera a mogollón, El Guerrero del Antifaz, Roberto Alcázar y Pedrín, El Cachorro, El Inspector Dan, Tintín, Astérix, El Capitán Trueno, El Jabato, Buru Lan, algo de Spiderman y Batman, etc.— que poco o nada tenían que ver con lo que había realizado (y seguía haciendo por entonces) el maestro madrileño. Entre medias algún número suelto de Trinca (donde, francamente, no recuerdo haber visto nada de Antonio), una sola lectura de un álbum de Mac Coy (no me acuerdo de cuál) y poca cosa más. Tengan en cuenta, por otro lado, que a un servidor lo publicado por Doncel le pilló aún bastante pequeño y que, encima, eran productos algo caretes y, por ende, complicados de conseguir: 25 pts el primer número de la revista Trinca y 100 pts los álbumes recopilatorios, frente a las 8, 10 o 12 pts de un Mortadelo, un DDT, un Super Pulgarcito, un Jabato Color, un Capitán Trueno Color, un Cachorro, un Inspector Dan, o las 40 pts de un álbum de la Colección Olé.

Los años 60-70: época de verdadero esplendor para las revistas infantiles


Tuvieron que pasar casi diez años tras el descubrimiento de su obra para que se produjera el verdadero reencuentro definitivo y el estrechamiento de una relación autor/lector que no se ha roto desde entonces, con la fortuna, como colofón, de haber conocido personalmente a Antonio en 1984. Pero un año antes se había producido el mencionado reencuentro con el artista, a raíz de un artículo bastante completo (firmado por Luis Conde y Jorge Riobóo) que El País publicó en su suplemento dominical. Estaba dedicado a la Historia en los cómics y, más específicamente, al gran auge experimentado por el medio a raíz del desarrollo autonómico en nuestro país, que había favorecido la publicación de decenas y decenas de tebeos dedicados a las historias de las distintas regiones y comunidades españolas. Pues bien, de todos los dibujantes que podrían haber sido elegidos para opinar de manera específica sobre el tema escogieron, lógicamente, a Antonio, puesto que a esas alturas de su carrera ya había adquirido un gran prestigio como autor especializado en trabajos de tipo histórico. Su protagonismo resultaba patente ya en la misma portada de El País Semanal, que habían decidido ilustrar con una impresionante plancha del álbum Roncesvalles. Luego, en el interior, el artículo incluía algunas imágenes más de este mismo trabajo, así como continuas referencias a Antonio y a la totalidad de su obra. Pero lo más importante se hallaba en las dos últimas páginas, donde se ofrecía una entrevista del maestro y se le reconocía como auténtico "especialista" del género.



Aquel artículo, el recuerdo de mi primer encuentro con las páginas de Manos Kelly en el libro de lecturas de 4º de EGB (que, milagrosamente, aún conservaba) y los deseos fervientes de dedicarme a esto de la historieta —que llevaban un tiempo apretando con mucha fuerza— me pusieron de nuevo sobre la senda de la obra de Hernández Palacios y me llevaron a conocer al dibujante personalmente apenas un año después (en 1984), como ya he relatado más de una vez en este mismo blog (alguna de ellas con bastante detalle). Desde entonces, y hasta el día de hoy, mi "historia" de amor con Antonio Hernández Palacios —si se me permite la expresión— y su grandiosa obra es algo que no ha hecho sino consolidarse con el tiempo. Y así seguirá siendo por muchos años más... (espero).

Bueno, y ahora las páginas que me hicieron conocer al maestro. ¡Cómo no iban a resultar impactantes para un niño de diez años!












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(1) Los responsables de Anaya debieron de firmar por aquellos años un acuerdo con Editorial Doncel para reproducir en sus libros de texto material que había aparecido publicado previamente en Trinca, porque no sólo se publicaron estas páginas del Manos Kelly, sino que también recuerdo haber leído unas cuantas de la serie Los guerrilleros, firmada por Bernet Toledano (dibujo) y Andrade (guión). Planchas que, por cierto, también causaron en mí una impresión muy positiva. ¡Y es que Trinca fue mucha Trinca!

viernes, 6 de febrero de 2015

FIGURAS DE TINTÍN. LA COLECCIÓN OFICIAL: NO TENGO PALABRAS...



ESTA mañana, a primera hora, he tenido en mis manos la segunda entrega del coleccionable de figuras de Tintín, con el capitán Hadock como protagonista. Era una prueba de fuego, en mi caso, especialmente después de la mala experiencia que tuve con la primera pieza de la colección, cuyo acabado de la pintura dejaba muchísimo que desear (era un auténtico desastre, vamos, como bien puede verse aquí).

Pues bien, no puedo decir que en esta segunda ocasión la cosa haya sido mucho mejor: en el primer ejemplar que he podido examinar había una evidente imprecisión en el rostro de Haddock (los bordes de la pintura eran irregulares, el flequillo no estaba bien acabado) y, sobre todo, un gravísimo fallo de pintura en la barba. Les explico: el personaje aparece representado en actitud dubitativa, apoyando su dedo índice de la mano izquierda sobre los labios. Pues bien, justo por debajo de esa mano al responsable de hacer la figura se le olvidó pintar la barba, así es que se ve una mancha blanca que, además, se destaca sobremanera, teniendo en cuenta que el pelo de Haddock es más negro que un tizón. No he visto ningún otro fallo, pero éste ya me parece lo suficientemente grave. En cuanto a la segunda figura que he podido examinar (en el quiosco ya no tenían más) no presentaba los fallos señalados en la anterior, pero tenía un pequeño agujero debajo de la nariz (uno solo, de modo que no estaba allí con la intención de reproducir las fosas nasales, sino que era otro fallo). En fin, Serafín... Una verdadera porquería.



¿ESTA ES LA GRAN CALIDAD QUE PROMETIÓ ALTAYA EN SU PUBLICIDAD? ¿Y MOULINSART NO TIENE NADA QUE DECIR SOBRE ESTO? ¿ES ASÍ COMO SE PREOCUPA DE ASEGURAR LA GARANTÍA DE LOS PRODUCTOS QUE COMERCIALIZAN EN SU NOMBRE? ¿SE TRATA, QUIZÁ, DE UN PROBLEMA MÍO PORQUE SOY DEMASIADO EXIGENTE? DÍGANME USTEDES, POR FAVOR...

Actualización realizada el día 06 de febrero a las 22:13 horas: tal y como le explico al amigo Juan Agustí en los comentarios de esta misma entrada, a la hora de la comida he logrado hacerme, finalmente, con una figura de Haddock medianamente aceptable. Pero tampoco es como para tirar cohetes, vamos: el detalle brilla por su ausencia (vean de qué forma más chapucera se ha resuelto el flequillo del personaje, con las puntas sin acabar); hay zonas donde la pintura no ha llegado a cubrir la resina de base (parte superior de la nariz, círculo de los ojos, una de las cejas); en otras, por el contrario, ha desbordado determinadas áreas (por ejemplo el azul del jersey mancha la mano derecha y la papada de Haddock y el negro de la barba hace otro tanto con la mano izquierda); el pintado del pelo está sin acabar por detrás; hay errores de talla (por ejemplo en el cuello del personaje); la pintura ha saltado en algunos sitios (coronilla, por ejemplo); en la punta de la nariz hay un agujerito (¿causado por una defectuosa aplicación de la pintura, o por una burbuja de aire al hacer la figura?). En fin, Serafín... Una auténtica "maravilla"... Pero lean el comentario que le he hecho a Juan Agustí abajo y vean las fotografías que he tomado y que publico a continuación, para que ustedes comprueben si miento o exagero. ¿Creen que esa es la "excepcional calidad" que publicita Altaya? O, a lo mejor, el problema lo tengo yo, que soy demasiado exigente. No sé...







jueves, 5 de febrero de 2015

EXCLUSIVA DE "PRÍNCIPE VALIENTE": LA BODA DE VAL Y ALETA (COMO LAS DE LA PRENSA ROSA) SUBASTADA AL MEJOR POSTOR



¿ES usted amante de los tebeos? ¿Tiene un dinerillo extra por ahí (escamoteado, o no, al ministro Montoro) y no sabe bien qué hacer con él? ¿Cómo invertirlo? ¿Dónde? ¿En qué? Bueno, pues gracias a este Nibelheim ya tiene usted la solución: ahora mismo, en Heritage Auctions —uno de los vendedores de arte original de cómic más grandes e importantes del mundo— tienen puesta bajo subasta la celebérrima última viñeta de la sunday 470 de Prince Valiant, correspondiente al 10 de febrero de 1946. Sí, sí, han leído bien: la viñeta con la bucólica boda de Val y Aleta en un bosque cercano a Roma, que el propio Foster debió recortar de la plancha para regalársela a un admirador (en este caso el columnista y caricaturista deportivo Arthur Baer, como puede verse en la dedicatoria adjunta que incluye). Una época, como todo buen aficionado sabrá, de máximo esplendor para la serie, pues el arte de Foster brillaba por entonces a su más grande altura. Y encima la pieza está bellamente coloreada por el propio maestro (casi con toda seguridad), pues dejó un hueco para hacer la mencionada dedicatoria. El original es impresionante: boceto a lápiz y tinta china sobre cartulina Bristol de dibujo, con unas medidas de 55,52 x 40,65 cm. Todo ello en muy buen estado de conservación. Pero si están interesados en él mejor será que lean la detallada descripción aportada por los peritos de Heritage Auctions.

Bueno, pues si tienen ustedes algo más de $10.000 para empezar con las pujas —en el momento de redactar estas líneas el precio va por los $9.876— pueden optar a su compra. La subasta se cerrará el próximo día 19 de febrero a las 21:00 horas (un día antes para quien puje por internet), así es que tienen tiempo para pensárselo (o, en caso de no disponer de dinero suficiente, para reunir el necesario).



¡Por Wotan (que es como decir: "por mi enemigo")! Anda que si Foster, el hombre, hubiera llegado a saber lo que ahora iban a costar sus planchas... ¡Qué digo sus planchas, incluso sus viñetas individuales y separadas de la página original! ¡¡Él que vendió los derechos de su querida serie por tan sólo 350.000 dólares...!! (que, ciertamente, era un "dinerillo" para la época, aunque está bien lejos del valor real de la obra: sobre todo cuando vemos el precio que, con el tiempo, ha ido adquiriendo cada de una de las piezas individuales de esa creación inconmensurable que es Prince Valiant in the Days of the King Arthur). Aunque claro, lo verdaderamente importante no era la serie en sí, sino lo que Foster había hecho con ella durante 40 años de trabajo infatigable y pionero.

A propósito: que viendo la viñeta que se va a subastar, uno no puede sino lamentar que, por la época en que Foster trabajó, no fuera habitual que el propio autor coloreara su obra. ¿Se imaginan que se hubieran conservado las planchas de PV con el color aplicado por el propo Foster? ¡Vaya gozada! Y cuántas discusiones entre aficionados nos habríamos ahorrado en foros, blogs y otros sitios de internet...