jueves, 23 de julio de 2015

POR SUS PALABRAS LOS CONOCERÉIS, 7: PAOLO ELEUTERI SERPIERI



TENÍA que aparecer, tarde o temprano, en esta sección del Nibelheim que hemos dedicado a recuperar entrevistas de los grandes maestros de la historieta, el italiano Paolo Eleuteri Serpieri, por cuya obra sentimos una gran admiración. Y lo hace, precisamente, con una entrevista recientísima, que Debora Becchetti le realizó el pasado día 19 de julio, con ocasión de la XIII edición del Muso Music Festival, celebrada en la ciudad calabresa de Oriolo, a la que Serpieri asistió invitado como huesped de honor, junto a Enrique Breccia. El testimonio, ciertamente, es muy breve —por lo que no descartamos la posibilidad de que el autor veneciano vuelva a protagonizar en el futuro una nueva entrada de esta serie—, pero creemos que tiene su utilidad, al contener lo que piensa ahora mismo Serpieri sobre su trabajo y su profesión.

El texto original puede leerse pinchando en el siguiente enlace. A continuación ofrecemos la versión española de lo que son únicamente las preguntas y respuestas, obviando la presentación introductoria del personaje que hace Becchetti.


ENTREVISTA (traducción española)

1. Usted ha sido alumno de Renato Guttuso, ¿qué recuerdos conserva del maestro?
Aquello fue en mi período pictórico, que me hizo precisamente estudiar con Guttuso, y de alguna manera me formó muchísimo. Tanto es así que, años después y mirando mis trabajos, alguien me acusó de que estaba realizando imitaciones del maestro y me di cuenta de que debía cambiar de camino.

2. Ha dibujado y continúa dibujando tanto historietas del Oeste como de fantaciencia. ¿Cuál de los dos géneros le gusta más?
Adoro el Western y, en particular, a los indios de América, por consiguiente siempre me ha divertido mucho dibujar historias épicas sobre ellos en un período histórico muy particular, como es el del siglo XIX, con las últimas revueltas indias. Esto me ha resultado siempre apasionante: trato de buscar la verdad histórica, aunque es muy difícil averiguar lo que sucedió realmente y, en consecuencia, utilizar correctamente los hechos ocurridos. Sin embargo, lo he intentando ofreciendo también algo entretenido, porque lo que yo hago son historietas y no desearía resultar demasiado serio con mis historias. En cuanto a lo demás, siempre he sido un lector muy desordenado de fantaciencia, aunque el género que he elegido para narrar está más centrado en un escenario negativo. Como tengo una idea algo pesimista sobre el futuro, he contado una historia apocalíptica, una especie de relato "después de la bomba"; precisamente a causa de mi poca fe en el hombre he querido contar una historia de este tipo. No obstante he insertado en ella a este personaje femenino tan carnal, muy transgresor, porque he visto y veo la salvación en la mujer; ese optimnismo que no tengo para los demás, esa forma, esa imagen que me hace pensar que quizá y precisamente allí está la solución: en la mujer y en su cuerpo como protagonistas de la vida.



3. Druuna es uno de los célebres protagonistas de sus tebeos. ¿Cómo nació la idea de dibujarla y de crear sus historias?
Todo nació de este deseo de contar una historia un poco a lo femenino. Estaba tan obsesionado con esta idea que investigué mucho en la psique femenina y esto me ayudó a hacerla lo más realista posible. Aunque recibí muchas críticas, sobre todo de las feministas, pero también satisfacciones: un profesor universitario de Florida ha escrito un trabajo titulado Druuna, o el eco-feminismo que se puede encontrar en internet, en el que interpreta todas las aventuras que he contado en mis historietas en una clave extremadamente importante. Me ha impresionado muchísimo, sobre todo porque esta persona culta ha intuido perfectamente el alma del personaje y esto para mí ha sido muy hermoso y agradable de leer. Porque Druuna, precisamente, encarna la vida y la esperanza en este mundo putrefacto a causa de nosotros, los hombres, del poder, de la corrupción, de la sed de dinero... En suma, todas aquellas cosas, todos aquellos lugares comunes que desprecio. Pero ciertamente, y por volver al principio de la pregunta, más que fantaciencia mi intento era contar, como Orwell, un futuro, un futuro aterrador.



4. ¿Qué piensa del panorama historietístico italiano actual? ¿Hay algún artista sobre el que, en su opinión, deberíamos fijar nuestra atención?
Difícil responder a esta pregunta, porque se corre el riesgo de quedar mal, ¿no? (ríe). Hay muchos, jóvenes y conocidos, pero no puedo dar nombres. Por lo que respecta al panorama italiano, diré que hay altibajos, aunque no estoy muy esperanzado. La historieta es un medio que alguna vez, me temo, acabará siendo una expresión minoritaria, sólo para aquellos pocos que la aprecien. Una forma de narrar que une en su seno el cine, la literatura, el arte, la pintura, en una especie de fusión. Pero yo no la veo de manera demasiado optimista.

5. ¿Qué se puede aconsejar a los jóvenes ilustradores e historietistas que se acercan, por vez primera, a este entorno de trabajo?
Narrar, narrar teniendo presente el cine, la literatura, etc., como ya he dicho antes. Y entender que es importante la historia. Lo digo para quien es dibujante: el dibujo es sólo el 50% de todo, debe ser un soporte para contar una trama, no un simple medio para demostrar el propio talento. De otro modo algunos elementos resultan inútiles. Ciertamente narrar, leer mucho, tener una cierta cultura y no pensar en ser historietista de una forma circunstancial o improvisada. Quien piensa dedicarse a esta profesión sólo porque tiene habilidad con el lápiz, va por mal camino: el dibujo es, en efecto, importante, pero siempre en función del guión, del texto. Yo prefiero a los autores completos, que trabajan sus propios textos y son mejores (a mi entender), pero si un dibujante desea sólo narrar con su dibujo, puede confiarse al texto de cualquier otro, porque siempre y cuando esté bien escrito todo funciona. Añadiré también que no ha necesidad de buscar un estilo personal, porque éste llegará por si solo, pero ciertamente sí es fundamental aprender a dibujar bien, a mirar la realidad; un poco como en el cine, donde las imágenes son reales, aunque insertas en un mundo diferente. En efecto, cualuier sombra, cualquier luz, cualquier detalle forman parte de la historia, son fundamentales para la historia. A quien dibuje le aconsejo que no hagan trabajos esquemáticos, con sólo lo esencial, con síntesis a toda costa, pero tampoco añadir detalles inútiles, que no aportan nada a la historia y sólo valen para presumir de lo bien que se han hecho.



¡Y esto es todo, amigos!

miércoles, 22 de julio de 2015

EL MUNDANAL RUIDO. 5: FERNANDO ABRIL-MARTORELL, "THE KILLER"



LIQUIDADOR de empresas, gestionador de ERE's, campeón en eliminación de puestos de trabajo... Fernando Abril-Martorell, hijo del que fuera (entre otras cosas) Vicepresidente económico y ministro de Economía con Adolfo Suárez, es un auténtico killer dentro del sistema capitalista: con la misma asepsia (¿frialdad?) que los pistoleros empleaban con sus adversarios en las ciudades del Far West, don Fernando va "liquidando" empleos allá por donde pasa. Pero no lo hace por mala voluntad, o porque sea un inepto —como algunos ministros de Trabajo—, sino para que el engranaje de la máquina continúe funcionando sin incidentes, los empresarios y banqueros puedan seguir creando riqueza y nuestro sistema —que tanta felicidad nos da— no se venga abajo. Porque ya se sabe que eso no puede ser bajo ningún concepto...

Abril-Martorell tiene el honor, con tan sólo 53 primaveras, de haber despedido en los últimos 15 años a 14.000 personas de tres empresas distintas (Telefónica, Prisa e Indra). Con este curriculum tan impresionante, no me extraña que sea el killer o "liquidador" favorito de los bancos y las grandes fortunas, pues se asemeja al rey huno Atila, que por donde pasaba no dejaba casi yerba que llevarse a la boca. Bueno sí... En este caso queda siempre la de los jardincitos bien podados de aquellos que contratan sus servicios, claro...

No se me ocurre un trabajo más ingrato que éste, la verdad. Claro, que estará bien pagado, porque sufrir lo que este hombre tiene que sufrir cada vez que pone a cientos o miles de personas en la calle, no hay sueldo que lo pague... Aunque, quizá, afronta sus operaciones como el forense que se dispone a examinar un cadáver en la sala de autopsias: "si te he visto, no me acuerdo". O, mejor aún: "ojos que no ven, corazón que no siente". Y eso convierte la cosa en algo mucho más estremecedor, sobre todo si nos paramos a pensar que estamos hablando de personas, de vidas, de proyectos vitales destruidos por esas decisiones. En fin, Serafín... Como dijo el torero Lagartijo al enterarse de lo que era un histólogo y lo que hacía: "¡Tié q'haber gente pa'tó!" (1).

Pero lean, lean el siguiente artículo si desean ampliar información...

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(1) Otros cuentan la anécdota atribuyéndosela al matador Rafael Guerra Guerrita y otros, finalmente —la mayoría—, a Rafael Gómez el Gallo, cuando se enteró de a qué se dedicaba José Ortega y Gasset.

martes, 21 de julio de 2015

"EL CID", DE HERNÁNDEZ PALACIOS, CABALGA DE NUEVO



PUES sí, tal como lo oyen (o mejor dicho, tal como lo leen): en su perfil de Facebook (aún no lo he visto anunciado en su página web) Amiran Reuveni nos anuncia que el próximo mes de noviembre aparecerá el integral de El Cid, de Antonio Hernández Palacios editado por Ponent Mon. Un solo álbum en el que se reunirán las cuatro historias ya publicadas. El tamaño y las características: idénticas a las de los demás libros del autor madrileño que se están publicando hasta el momento. Una oportunidad única para recuperar este clásico fundamental de la historieta española, o para acercarse a él por vez primera y conocerlo ahora (si es que no lo hiciste en su momento por la razón que fuera). No dejes pasar la ocasión...

Seguiremos informando...

lunes, 20 de julio de 2015

"ESPEIN IS DIFERENT", 34: EL RETRATO DE UNAMUNO



LA polémica está de nuevo servida en nuestra crispada sociedad, y el sectarismo ideológico —cuando no el puro odio partidista— vuelve a campar a sus anchas por las redes y los medios informativos, a propósito de una cosa tan idiota como es la decisión que el nuevo ministro de Educación adoptó días atrás, a propósito de un cuadro de Miguel de Unamuno que decoraba su despacho en el Ministerio, y que llevaba allí colgado (al parecer) desde hacía 13 años, hasta ser retirado el pasado viernes día 10 de julio. En cuanto se ha sabido que una de las primeras órdenes que dio Méndez de Vigo tras tomar posesión fue mandar al ostracismo el cuadro que Joaquín Gutiérrez Solana le pintó al ilustre filósofo, catedrático y escritor bilbaíno en 1936 —el mismo año de su fallecimiento (acaecido el día de Nochebuena de ese mismo año, en tristísimas circunstancias)—, enseguida han saltado a la palestra los fanáticos de turno para lanzar propuestas sobre las verdaderas intenciones de la acción y mostrarse indignadísimos por el gesto, que se está presentando como un nuevo desprecio de la España rancia y carca contra el republicanismo y la libertad simbolizados en la persona de Unamuno (el agotador tema de las dos Españas, vamos...). Hay, incluso, quienes —arrastrados por una súbita inspiración premonitoria— ya están convencidos de que Méndez de Vigo va a colgar en el hueco que ha quedado vacío un retrato de Millán Astray o de Franco (y si creen que me lo he inventado, pinchen aquí o aquí y vean algunos comentarios)... ¡Así andamos todavía...!

La mayoría de quienes han utilizado la noticia dándole este sesgo deben haber olvidado, sin embargo —o quizá lo desconocen— que, pese a la dura y enérgica posición crítica de última hora que Unamuno mantuvo contra los militares golpistas —que terminaría escenificándose en el famoso enfrentamiento del polémico rector con el general Millán Astray, acaecido durante un acto celebrado en el claustro de la Universidad de Salamanca—, al principio había apoyado la sublevación e incluso dado dinero para que saliera adelante, pues estaba desilusionado (cuando no horrorizado) con el modo en que se había ido desarrollando la República. Esta circunstancia, desde luego, no empece en absoluto a la grandeza del contradictorio pensador, pues lo que él siempre hizo fue ser radicalmente unamuniano, huyendo de banderías y partidos y moviéndose "contra esto y aquello" cada vez que lo consideró necesario. Ello explica que tuviera que marchar exiliado durante la Dictadura de Primo de Rivera y que luego, ya en sus últimos años de vida, fuera expulsado de su cargo de rector primero por los dirigentes de la República, repuesto luego por el gobierno rebelde de Burgos y destituido finalmente también por éste cuando demostró que se oponía igualmente a sus desmanes y no se casaba con nadie, ni con nada, salvo su propia conciencia. Unamuno asistió horrorizado a lo que estaba ocurriendo en España y se opuso con firmeza a lo que él —tan amigo de los juegos de palabras— denominó una "guerra incivil". Yerran, por tanto, quienes, para atacar ahora al PP, se apropian de su persona y sus actos. Y lo mismo se equivocaron antes quienes, en otras ocasiones, lo utilizaron para arremeter contra la izquierda. Se confunden siempre quienes lo utilizan de manera interesada y torticera, pues si algo no fue Unamuno es sectario.

Sólo me quedan dos reflexiones que hacer al hilo del tema: 1ª) ¿tan imprescindible le resultaba al señor ministro cambiar el retrato de la discordia, sobre todo cuando es posible que no permanezca mucho tiempo ocupando el despacho en el que estaba colgada la obra desde hacía 13 años? Resulta increíble comprobar lo veleidosos, caprichosos y faltos de empatía con la realidad que son estos políticos nuestros... Con la que está cayendo, con todo lo que ha ocurrido, y lo primero que se le ocurre al bueno de don Íñigo es gastar dinerito y recursos públicos para algo tan idiota como cambiar este cuadro. Porque no crean que será algo gratuito (ha hecho falta emplear personal para mover el cuadro, un lugar donde depositarlo, material para tenerlo en buenas condiciones, más adelante será necesario trasladarlo al Museo Reina Sofía, si al final, no se queda en el Ministerio... En fin, Serafín); 2ª) ¿Es posible que algunos medios —y me refiero concretamente a El confidencial, que fue quien dio la "buena nueva"— tengan tan pocas noticias importantes que dar para llegar al extremo de informar in extenso de sucesos tan intrascendentes como éste...? ¿O bien será que el verano y el calor han reblandecido la sesera del personal hasta extremos preocupantes? ¿Será que cuando no disponemos de información útil para tirarnos los trastos unos a otros tenemos que sacarla de la cosas más fútiles e inconsistentes?

sábado, 18 de julio de 2015

BELFEGUS, POR RAF


REBUSCANDO, hace tiempo, en mi archivo de imágenes y revistas para averiguar dónde se publicaron un par de historias cortas de Mac Coy, tituladas Sainete madrileño y La peor Navidad de Mac Coy —que Gourmelen y Hernández Palacios realizaron a finales de los años 80 del pasado siglo (y que, confío, aparecerán incorporadas a la edición integral que Ponent Mon está realizando de este clásico del Far West)—, me topé con un trabajo de Raf del que nunca se habla al enumerar sus obras y que ahora deseo presentar aquí para difundirlo y darlo a conocer a quien no tenga noticia de él. Se trata de una plancha (¿la única realizada?) de una efimerísima serie (deduzco) que el autor barcelonés debía de tener en cartera, y de la que sólo llegó a publicar esa muestra (al menos yo no conozco más ejemplos). Apareció en el nº 8 (y último) de la extinta y maravillosa revista Rumbo Sur, y tiene toda la pinta de ser un proyecto de serie que Raf no pudo llevar a buen término, al desaparecer dicha publicación. Téngase en cuenta, por otro lado, que debió realizarse en 1991 (año de edición de la revista), sólo tres años antes del fallecimiento de Raf, por lo que parece muy probable pensar que, en el entretiempo transcurrido en ese período, éste no seguiría adelante con el personaje. He aquí la página que analizamos:



Como podrá apreciar el lector, nos hallamos ante una obra que mezcla el género de terror y el humor negro de una manera bastante salvaje, esperpéntica y muy próxima a como lo había venido haciendo el propio Raf, desde tiempo atrás, con la serie Zomby y el gato, publicada en la revista Creepy (2ª época) de Toutain, con guiones de Antonio Guiral (1). En el caso que nos ocupa, si cabe, el carácter de la historia parecía apuntar hacia formas aún más excéntricas y radicales (casi expresionistas), como se echa de ver al comprobar esos personajes tan extravagantes que aparecen dibujados al fondo de la primera gran viñeta, o en lo poco que se puede adivinar de lo que iba a ser el desarrollo de la serie, merced a la única página que conocemos. Historia extraña e inquietante, en cualquier caso, cuya presencia sorprende en Rumbo Sur, considerando que se trataba de una revista destinada a un público preferentemente infantil y juvenil.

Comencemos destacando que el nombre del protagonista de la serie —Belfegus— nos trae a la memoria, inmediatamente, el recuerdo del demonio Belfegor (Belphegor), uno de los "siete príncipes del Infierno" y de las criaturas demoníacas más fuertes, grandes y poderosas de todas las existentes, según la tratadística demonológica del siglo XVI, tan desarrollada e imaginativa. Belfegor aparece vinculado al vicio de la pereza y a todas las conductas que surgen de ella (conformismo, desidia, apatía, etc.), así como a los descubrimientos e inventos ingeniosos, que no necesitan de la constancia y permiten la obtención de riquezas fáciles, al margen del esfuerzo, el merecimiento o la honradez. Esta última característica nos hace pensar en la posibilidad de que, a lo mejor, la elección del nombre (y de la figura) de este demonio por parte de Raf no hubiera sido casual, pues en la página que comentamos se ve a su trasunto (Belfegus) enseñando a un joven con aspecto de pertenecer a la Familia Adams ciertos arcanos relativos a las diferentes existencias que tuvo a lo largo del tiempo: fue, nada más y nada menos, que Gengis Khan, Hitler, etc. Es decir: abriéndole los ojos al conocimiento.

Una maravillosa recreación de Belfegor, debida al fotógrafo William Mortensen
(a quien tengo pensado dedicar una entrada, pues su trabajo resulta fascinante)


Nuestra plancha lleva el significativo título de "Apuntes", y es muy posible que con ella quisiera Raf hacer una especie de presentación de la serie, ofreciendo a los lectores el tono general (humor negro) y el marco (fantástico-terror) por los que iba a discurrir ésta. De ahí que se nos presenten, en la misma página y con un esquema narratológico no jerarquizado —pero en el que sí se da la secuenciación tradicional de lectura occidental (de izquierda a derecha y de arriba a abajo)—, cuatro historias a la vez, con una principal y tres alternativas (de las que sólo una lleva título: "El ventrílocuo") que se superponen a la anterior, a modo de viñetas subdivididas. Parece evidente, como ya digo, que al ponerlas todas juntas y al mismo nivel, lo que el autor pretendía era mostrarnos un poco todo lo que deseaba contarnos en la serie, para que, de una sola ojeada, pudiéramos verlo.



En la gran viñeta de presentación,  y junto al personaje protagonista, encontramos claras referencias icónicas a la pintura flamenca y, más concretamente, a algunos de los extraños e intranquilizadores cuadros de El Bosco —aquellos en los que alucinadas criaturas monstruosas se mueven en abigarrados espacios oníricos (El carro de heno, El Jardín de las Delicias, El Juicio Final)— y a las minuciosas obras que los Brueghel (padre e hijo) dedicaron al tema de "La Torre de Babel", cuya estructura parece haber sido tomada por Raf de las pinturas de estos dos últimos maestros. Los personajes que pueblan y llenan todo ese espacio provienen del imaginario típico en las historias de terror —vampiros, espíritus, cuervos, seres deformes y monstruosos (freaks), un ahorcado pendiendo de la cuerda, esqueletos, personajes híbridos, etc.—, conformando un magistral mosaico del horror, pasado por el filtro de lo humorístico, que dice mucho de Raf como dibujante y como creador de gags. Podemos decir que casi no dejó ningún monstruo por enseñarnos...



En la segunda de las tres historias breves (con tres viñetas de lectura vertical) me parece identificar a Pedro Tabernero; concretamente en el personaje encapuchado que está a la izquierda y grita a la mujer con minifalda verde y medias de rejilla para que no vuelva la página. Seguramente un guiño del autor que, como ya tuvimos ocasión de ver en su momento, también llevó a la práctica Antonio Hernández Palacios en una página de su serie Drako de Gades, poniendo al mismo Tabernero como personaje. Imaginamos que era una forma de agradecerle al famoso editor sevillano la libertad que, según se cuenta, concedía a los autores, permitiéndoles publicar lo que quisieran y como quisieran en unos tiempos en que el mercado ya estaba de capa caída (lo cual dice mucho a favor de Tabernero).



La composición de la página es bastante libre y muy infrecuente dentro de la obra de Raf, un autor que, como bien se sabe, estuvo constreñido durante la mayor parte de su carrera —al igual que otros compañeros de profesión— a indicaciones y exigencias de todo tipo procedentes de sus editores (especialmente durante sus etapas de colaboración con Bruguera). Pero tampoco puede afirmarse que sea del todo rompedora pues, con excepción de la primera gran viñeta —que incluye lo más novedoso—, el esquema compositivo de la plancha resulta bastante convencional, ya que se mantiene la estructura de tipo reticular (que es la más frecuente). Pese a ello, no falta ese dinamismo gráfico y compositivo, ese desparpajo tan propio, sobre todo, de las creaciones realizadas por Raf en su madurez y que hallamos también en trabajos como Mirlowe, o La fragata capadora. Dinamismo obtenido gracias al juego con los límites de las viñetas —que prácticamente nunca ofrecen la tradicional estructura cerrada por todos sus lados, característica de estas unidades narratológicas—, a la eficaz puesta en escena —conseguida, las más de las veces, con recursos humildísimos (la planificación y, en este caso concreto, el uso inteligente del color) y al empleo de una oblicuidad muy wellesiana en determinados planos —especialmente en aquellos donde aparece el protagonisa de la historia—, que otorga un carácter bastante onírico e irreal a lo que ocurre en las viñetas donde se emplea dicho recurso. Es muy interesante, también, el modo en que resuelve la transmisión del mensaje al lector en la última viñeta, creando una especie de bocadillo gráfico (o viñeta dentro de la viñeta) con una imagen de lo que, se supone, están viendo y leyendo los dos personajes en el libro que ha cogido el niño "Adams".

Personajes rompiendo el marco de las viñetas o ausencia de límites en las mismas son, sólo, dos de los muchos recursos
utilizados habitualmente por Raf en ésta y en otras historias para mantener la atención del espectador.
También destaca su soltura al hacerlo: tan libres, "inquietas", espontáneas y variadas son
estas viñetas suyas que, incluso, me ha costado algo más de trabajo limpiar
sus bordes para presentarlas aisladas del resto de la página,
pues están hechas todas a mano alzada, sin uso
de reglas y con una libertad absoluta


Es una lástima que la serie Belfegus no lograra salir adelante pues, a juzgar por lo único que de ella se ha conservado, podemos decir que su lectura —al menos para quien esto escribe— habría sido una verdadera gozada, pues reunía en un mismo "envase" ingredientes tan atractivos como el humor negro y el terror —que Raf ya había experimentado en Zomby y el gato—, lo sobrenatural y fantástico, el género folletinesco, etc. Elementos que, en su conjunto, sin duda habrían permitido a Raf volar a gran altura y desplegar sus enormes cualidades como historietista. Pero no pudo ser...



No he hallado en los sitios especializados de internet —la impagable Tebeosfera, el blog de la Tia, Los tebeos de nuestra infancia, Lady Filstrup, Tebeos y Tebeos, etc.) ninguna referencia a este Belfegus, así es que me siento un poco perdido, cual explorador abriendo nuevas rutas. Confío, no obstante, que en el libro sobre Raf firmado por Jordi Canyissà —cuya salida, al parecer, está ya cercana (publicado por Amaníaco Ediciones bajo el título de Raf. El "gentleman" de Bruguera)—, se incluya algún dato más detallado sobre esta interesante y abortada serie del padre de Sir Tim O'Theo y tantos otros entrañables personajes. ¡Que así sea!

La imagen del libro, como adelanto editorial, fue publicada aquí


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(1) Apareció en los números 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 11, 12, 13, 15, 18 y 19 de dicha revista. Me consta que Raf dibujó más páginas de esta serie para otras publicaciones. Servidor, de hecho, tiene un original cuyo lugar de edición no he logrado averiguar todavía. En todo caso sería bueno catalogarla por completo, para saber cuántos episodios de ella realizó el dibujante barcelonés.