lunes, 31 de octubre de 2011

"EL VIEJO OESTE" DE ANTONIO HERNÁNDEZ PALACIOS




HACE treinta años exactamente, es decir hacia finales de 1981, Norma Editorial incluía en el número 1 de su nueva revista Sargento Kirk (p. 2) el primero de varios anuncios promocionales de un soberbio portafolios que Antonio Hernández Palacios dedicó al salvaje Oeste. Incluía éste diez magníficas láminas, dibujadas en blanco y negro, donde el artista representó a diversos personajes propios del Western (5 indios y otros tantos blancos) en actitudes muy características del género. En este sentido, no faltaban los típicos paisajes desérticos jalonados por las habituales mesas calizas, los cactus, y otros elementos inseparables de la iconografía del Far West, como son la patrulla, una carga de la caballería, un explorador del ejército, jefes indios, carretas, etc. El trabajo había sido realizado unos meses antes —seguramente en el verano de ese mismo año 81, pues el propio artista confesó haber aprovechado las vacaciones para hacerlo— y fue reproducido por Norma a un tamaño (33 x 45 cm.) casi igual a los originales y en un papel de muy alto gramaje, aunque la calidad de los negros y la línea dejaba bastante que desear. Según rezaba la página promocional que puede verse abajo, la tirada consistió en 1.000 ejemplares y un servidor tardó bien poco en hacerse con uno de ellos (que, a día de hoy, conservo como oro en paño).



De hecho, los ejemplares que actualmente siguen circulando en venta de segunda mano, alcanzan precios realmente prohibitivos; incluso diría que, en ocasiones, algo exagerados. Yo tenía la idea de que la pieza me costó dos o tres mil pesetas de la época, pero lo cierto es que en la hoja de promoción se pedían 1.000 pesetas en sellos de correos para que te lo enviaran de la editorial, luego eso debió ser lo que pagué por ello. Aunque quizá lo comprara uno o dos años después de salir al mercado, de ahí que guarde en mi memoria la idea de que fue algo más caro y la diferencia de precios. En todo caso, y aunque hoy pueda parecer una minucia ese dinero suponía todo un capitalito para cualquier jovenzuelo de principios de los años 80 del pasado siglo.



La primera vez que me topé con una referencia de este magnífico trabajo del maestro madrileño —especialmente adecuado para su vistoso y realista estilo gráfico— fue en las páginas del diario Hoja del Lunes, en la sección dedicada a cómics que firmaba Ana Salado. Debió de ser en el mismo año 1981 —a juzgar por el sentido de inmediatez con que el texto se refiere al portafolio—, pero no puedo decirlo con absoluta precisión, pues en su momento cometí el error de no apuntar la fecha del periódico e ignoro cuándo se publicó el artículo exactamente.* Lo que sí conservo, por el contrario, es el recuerdo muy vívido y nítido del momento en que volvía a casa con el diario entre las manos, devorando el artículo e informándome de lo "nuevo" que había publicado el que, por entonces y sin ninguna duda, era mi dibujante de tebeos favorito.

 Foto del recorte de periódico a que hago referencia en el texto. El original está
mucho más degradado por el paso del tiempo de lo que yo recordaba y
demasiado amarillento (lógicamente, he retocado la imagen un poco)


La noticia de la aparición de esta obra también salió publicada en otros medios generalistas, como por ejemplo El País del 26 de noviembre de 1981. Allí, en la edición de mañana, un artículo firmado por Fernando Samaniego se refería al acto de presentación del portafolios que ese mismo día iba a tener lugar, a las 17:00 horas, en la tienda Totem de Mariano Ayuso, con exposición incluida de las diez ilustraciones originales e inéditas dibujadas por Antonio. No tuve ocasión, entonces, de asistir a este evento, pero ¡quién me iba a decir a mí que, apenas tres años después, y cuando ya conocía a Hernández Palacios, tendría la oportunidad de ver una de esas láminas —la de Mangas Coloradas— colgada en las paredes de Totem y expuesta para su venta al público (tal como ya señalé, en su momento, en otra entrada).


 Escenas ambientales de un poderío gráfico aplastante y un realismo insuperable


De todos es sabido el gusto y la afición que Antonio sentía por la Historia. Toda su obra tebeística es una prueba palpable de ello. En este sentido, una de las máximas que guió su actividad como autor de tebeos fue la de "enseñar deleitando". No sorprende, por tanto, saber que le habría gustado incluir junto a las láminas del portafolio las biografías de los personajes retratados, dado que todos fueron históricos y porque para recrearlos utilizó una base documental y fotográfica importante (que, como ya sabemos, era un rasgo característico del autor).


Goyathlay (1823-1909), más conocido como "Gerónimo". Líder de los apaches Chiricahua que murió viejísimo
y plácidamente, en la reserva, después de haber dado un trabajo considerable a los "rostros pálidos"


Dashodahae (1790-1863), conocido como "Mangas Coloradas". Gran jefe de los apaches Mimbreños.
Había sido educado como cristiano, pero una serie de injusticias y de maltratos de parte de los
blancos le empujaron a la guerra. Fue torturado, asesinado, ultrajado y decapitado
en Fort Mac Lean, adonde había sido llevado después de ser atrapado
a traición. Era suegro de Cochise.


 Bidu-ya (1825-1880), más conocido como "Victorio". Líder de la banda chihenne de los apaches Chiricahua.
Luchó junto a Mangas Coloradas y Cochise, perdiendo la vida, con 77 de sus guerreros, en una
emboscada que el ejército mejicano le tendió en los cerros de Tres Castillos, en Chihuahua.


Quizá convenga finalizar esta entrada incluyendo unas declaraciones hechas por Antonio en el mismo acto de presentación del portafolios y publicadas en el artículo de El País reseñado. Dan una idea muy precisa de lo que pensaba el dibujante madrileño y resultan pintiparadas como colofón de este comentario.

Sencillamente extraordinario. ¿Hace falta añadir algo más?

«No me interesan las historias de buenos y malos. He querido presentar a estos personajes reales de una forma humana, sin la tipología y estereotipos producidos por el cine de Hollywood, y al mismo tiempo resaltar la contribución europea, especialmente de España y Francia, en el nacimiento de Estados Unidos. Casi todos estos salvajes de Nuevo México hablaban español. Como dato curioso, el nombre del apache Mangas Coloradas se debe a que fue monaguillo».

Intenten olvidar la mala calidad de la fotografía y observen con atención la portentosa realización gráfica
de esta ilustración. La soltura de la pincelada, su ductilidad, la maestría con que se maneja el
tramado y se reproducen las diferentes texturas... Una labor impresionante

«En el fondo me gustaría reflejar una historia que fue muy hermosa y la contribución importante de Europa. La industria del cine de Hollywood falsea la historia a cambio de dinero, con personajes de indio malo y rubio bueno. Prefiero los personajes de carne y hueso, como lo que intenté al dibujar la historia del Cid o la serie de la guerra civil española».

Pincel frente a plumilla para resaltar planos y crear profundidad de campo. Obsérvese, además, cómo
en los elementos del fondo el maestro madrileño apenas si ha introducido manchas de negro,
potenciando ese efecto de distancia que resulta imprescindible aquí

«Todos los detalles de vestuarios o ambientación que llevo a los dibujos, por lo que alguna vez me han acusado de barroquismo, no obedecen a una razón estética, sino que cumplen una función narrativa, son elementos para ser vistos y leídos, con objeto de que se puedan identificar. Lo importante es la narración, contar a través de las imágenes y los textos, dentro de un obligado proceso de síntesis».



Como pueden imaginarse todos ustedes, seguiremos hablando de Antonio Hernández Palacios en próximas entradas. Hasta entonces les dejo con las siguientes imágenes...












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* Actualización realizada el 31/10/2011 a las 22:11: Gracias al valioso comentario que ha dejado escrito en esta entrada mi querida amiga Balsera —fiel seguidora de este blog y perspicaz fémina que se prodiga en él menos de lo que debiera— todos ustedes tienen ahora la oportunidad de acceder a una copia del artículo de Ana Salado bastante más decente que la escaneada por mí del recorte original que conservo. Además, ya sabemos también, con exactitud, cuándo se publicó dicho artículo, de modo que podemos reconstruir mucho mejor todo el proceso de publicación y promoción del portafolios de Hernández Palacios. Por todo ello, ¡gracias, Balsera! Te envío un beso virtual.

12 comentarios :

  1. Qué bueno era este hombre.

    Tuve ocasión de ver una exposición suya en el Expocómic del 99, creo que fue, y eran para quedarse para quedarse embobado mirándolos.

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  2. Excelente crónica, querido Alberich.

    Me he dejado los ojos pero ha valido la pena. El artículo de Ana Salado, fue publicado el día 7 de diciembre de 1981.

    Un placer leerte, como siempre.

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  3. Hola de nuevo, PEDRO.

    Efectivamente: ex-traor-di-na-rio. Antonio era sencillamente extraordinario. Un artista único; un dibujante excepcional, inimitable y, por desgracia, irrepetible también. Como bien dices, sus originales eran alucinantes. El nivel de detalle alcanzaba tal grado que podías estar horas y horas admirándolos alelado. No dejabas de percibir detalles maravillosos y de disfrutar de su endemoniada soltura técnica. Con el pincel --que es como siempre me ha gustado más a mí entintando-- era sencillamente alucinante...

    Comparto tu impresión y puedo asegurar que siempre me he quedado extasiado ante sus originales. Y eso fue lo que me ocurrió en la última ocasión que pude tenerlos delante: durante la exposición que, en el año 2002, se organizó aquí, en Madrid, en el Cuartel del Conde Duque. Tres visitas hice; tres mañanas enteras y podría haber seguido...

    Un saludo cordial.

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  4. ¡¡BALSERILLA!! Menos mal que estás bien lejos, concretamente al otro lado del universo virtual, porque en caso contrario te habría pegado un buen abrazo.

    ¡Y es que no veas la ilusión que me ha hecho ver en esa base digital de prensa a la que nos has remitido el artículo al que tanto cariño tengo! La verdad es que ya conocía (y he utilizado) esa base de prensa histórica (en concreto para consultar datos de la I Guerra Mundial en periódicos de la época), pero ni se me pasó por la cabeza la posibilidad de buscar allí La hoja del lunes. En todo caso, has prestado un gran servicio a este nibelungo (a partir de ahora, y poco a poco, pienso vaciar este diario para recopilar todos los artículos de Ana Salado) y a todos los lectores de blog, al procurarles una copia del artículo mucho más nítida que la que yo he publicado. Muchas gracias por todo. Como podrás ver, ya he incluido en la entrada la correspondiente nota (de bien nacidos es ser agradecidos) en la que se aclara tu aportación y el alcance de la misma.

    Muchísimas gracias otra vez y un beso fuerte (estoy muy contento).

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  5. ¡Cuánto me gustaría tener este portafolios!
    Iba a decir que daría lo que fuera por conseguirlo, pero no es verdad, sólo es una frase hecha. El que vemos ahora en internet, que tú señalas, se escapa de mis posibilidades, es demasiado para mi economía doméstica. Y eso que el vendedor me lo rebajaba un poquito, pero seguía inalcanzable.

    Si alguien me lo quiere regalar estas Navidades, lo aceptaré encantado. Me haría muy feliz y le estaría agradecido toda la vida.
    Eso y los números de Mac Coy que me faltan, que también tienen unos precios muy altos.

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  6. Me alegro muchísimo haberte sido de ayuda, estimat amic.

    Con la nueva aportación te ha quedado de fábula. Conocía estos trabajos de Hernández Palacios. La majestuosidad de la música te eleva a un estado placentero extremo. El trazo de Palacios se le acerca mucho.

    Cada cual tiene sus virtudes. La mía es la paciencia; la necesaria para buscar un dato. Yo disfrutaría como una enana (siempre me he preguntado de dónde viene esta expresión ¿del Nibelheim?) en una biblioteca -virtual o no- buscando libros, datos, reseñas. Que gozada.

    A una ratita como yo no le importa la fama ni la gloria. Vaya, que no me importa no ser vista. Aún así te agradezco el detalle. Lo que importa es que lo disfrutes tú y todos tus lectores, entre las que me cuento -aunque postée poquito-.

    Besito pa' ti

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  7. Ese dibujo titulado TOQUE DE CSARGA me recuerda a una viñeta de Boucq en Bouncer y ésta a una pintura de Remington. Es la concepcion dinámica del movimiento, los caballos se deforman para aparentar aún mas vitalidad de la que ya tienen.

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  8. Buenas, JESÚS. ¿Qué tal?

    La venta del portafolios por ese precio desorbitado al remitía en la entrada es, a todas luces, injustificada. Vamos, que la obra no lo vale, ni mucho menos. Y cuando hablo de "obra" me refiero, claro está, a la publicación realizada por Norma, no a las láminas originales (que hoy, imagino, alcanzarían un precio bastante elevado, en caso de ponerse a la venta).

    En cuanto al tema de Mac Coy, la verdad es que tienes razón también: resulta complicado conseguir algunos números. Yo perdí uno y me está resultando imposible volver a comprarlo, pues cuando he visto algún ejemplar ha sido a precios realmente prohibitivos.

    En fin, Serafín.

    Un abrazo.

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  9. BALSERILLA de mis entretelas:

    A pesar de todo, te reitero el agradecimiento.

    Otro beso para ti.

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  10. ¡Qué hay, EMILIO!

    Efectivamente, no sería raro que Frederic Remington --uno de los mejores y más conocidos "recreadores" gráficos del mítico Far West-- estuviera entre las fuentes de "inspiración" de Antonio. Incluso me atrevería a decir que, a nivel ambiental, posiblemente sea una de las principales e ineludibles (como lo habrá sido en otros casos bien conocidos: Hermann, Giraud, Jijé, Boucq). Y ahora que lo dices, no es mal tema ése para ser estudiado: examinar la obra del pintor norteamericano y compararla con la del madrileño, para ver los débitos que éste último puede tener con aquél.

    Un abrazo.

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  11. Querido Alberich:
    Si hay algo que me fascina al revisar la obra de Hernandez Palacios es su capacidad de grafismo.
    Aunque seria largo de explicar, se podría resumir en la cualidad que tienen los grandes artistas de poner las lineas en su lugar adecuado, que encajen y que no sobre ni falte ninguna, y además les quede bien.
    ¡Total nada!
    Un saludo que va hacia tu reino subterraneo...

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  12. Amén digo a eso, querido CHARLES. Sorprendente habilidad que sólo le es otorgada a los más grandes.

    Yo me pregunto lo mismo que tú, pero no sólo con el dibujo de Antonio (¡¡y mira que tenía líneas para poder equivocarse!!), sino también con el de Toppi (que tampoco va manco en tramados) y con los grises de Battaglia: ¿cómo demonios le quedaban tan bien y con un efecto tan equilibrado? Porque mira que era difícil. Yo que he visto los originales, puedo dar fe de ello. Puro trabajo de orfebrería gráfica...

    Recojo tu saludo y te lo envío de nuevo, multiplicado, desde las profundidadeeeeeeeeeeesssss...

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