domingo, 11 de mayo de 2014

NECROLÓGICAS: DICK AYERS (1924-2014) Y RENATO POLESE (1924-2014)




EN lo que va transcurrido del mes de mayo han abandonado el mundo de los vivos —este perro mundo lleno de injusticias, corrupción y crisis— otros dos autores de historieta reconocidos mundialmente: el norteamericano Dick Ayers lo hizo el pasado domingo día 4; el italiano Renato Polese le siguió cinco días después y murió anteayer, viernes día 9. El primero tenía 90 años recién cumplidos (había nacido el 28 de abril); el segundo se quedó a las puertas de alcanzar tan venerable edad (pues nació el 27 de julio de 1924). De ambos queremos hablarles a continuación, para hacerles un pequeño homenaje y dedicarles nuestro recuerdo...

* * *




Richard Bache Ayers nació en New York y, como muchos otros compañeros de generación y profesión, empezó a trabajar bien pronto en el mundo de los cómics. Tenía sólo 18 años cuando publicó su primera historia, y lo hizo para un periódico militar titulado Radio Ray, mientras servía en el Cuerpo Aéreo del Ejército estadounidense durante la II Guerra Mundial.

El joven Ayers durante su servicio en el Ejército


Una vez acabada la contienda y vuelto a la vida civil, en 1947 Dick se matriculó en la New York City's Cartoonists and Illustrators School de Burne Hogarth, en la cual coincidió con Joe Shuster —co-creador de Superman junto a Jerry Siegel—, que entabló amistad con Ayers y le proporcionó contactos para conseguir su primer trabajo: una colaboración para Magazine Enterprises, que dirigía Vincent Sullivan. Allí realizó Ayers todo tipo de trabajos, encargándose también de algunas series western que publicaba la editorial, hasta llegar a crear en 1949 —junto al guionista Ray Krank— el personaje de Ghost Rider, que apareció publicado, por vez primera, en el número 11 de la revista Tim Holt e iba a gozar de bastante éxito, pasando a la Marvel cuando los derechos del título caducaron.

Cubierta de la revista donde apareció la primera aventura de Ghost Rider (con la imagen
del actor que daba nombre a la cabecera y que entonces estaba muy de moda)





Cuatro splash-pages de la serie, donde se aprecia el arte del joven Ayers


Tal y como relató el propio Ayers en alguna ocasión, la idea para la nueva serie les llegó después de que su editor, Vin Sullivan, dijera que deseaba crear un personaje similar al que aparecía en el largometraje de Disney titulado The Adventures of Ichabod and Mr. Toad, que se proyectó en 1949 y cuya segunda parte estaba basada muy libremente en la famosa leyenda de Sleepy Hollow, escrita por Washington Irving, donde aparecía un siniestro y sobrenatural jinete sin cabeza que perseguía al protagonista.



En 1952, y sin dejar de trabajar en ningún momento como freelance para Magazine Enterprises, Ayers comenzó a colaborar en las mismas condiciones con Atlas Comics, sucesora de Timely Publications —una editorial fundada y dirigida por Martin Goodman— y antecedente inmediato de la famosa Marvel Comics. Para sus revistas dibujó diferentes historias dentro del género del horror, en cabeceras como Adventures into Terror, Astonishing, Journey into Mystery, Journey into Unknown, etc., que seguían la estela de EC Comics y la moda de revitalización de esta temática llevada a cabo por la editorial de Bill Gaines. Incluso se hizo cargo del personaje de la Antorcha Humana (en su antigua versión como androide), dentro de un tímido revival llevado a cabo por Atlas Comics en torno a los superhéroes, que también incluyó a los viejos Capitán América y Namor (propiedad asimismo de Timely). Pero la intentona fue un fracaso, pues el género había perdido muchísima popularidad después de acabada la II Guerra Mundial. Durante toda la década de los 50 Ayers colaboraría, también como freelance, con Charlton Comics, participando en sus series The Thing (horror) y Eh! (humor).


La antigua Antorcha Humana, y su compañero Toro, en la versión de Ayers. Abajo otra
imagen del personaje, también por Ayers, durante la renovada etapa en Marvel,
cuando Jim Hammond se había convertido ya en Johnny Storm


Ya a comienzos de los años 60, con Atlas Comics reconvertida en Marvel por su propietario y editor, se fue reafirmando la importancia de Ayers como autor, al formar parte del importante staff de colaboradores que Martin Goodman había logrado reunir a su alrededor, y entre los cuales se encontraban —además del propio Ayers— nada menos que Stan Lee, el mítico Jack Kirby, el no menos grande Steve Ditko y otros artistas como Joe Sinnott, Paul Reinman o Don Heck. Será precisamente en esta etapa cuando nuestro homenajeado realice los mejores trabajos de la actividad por la que llegó a ser más conocido: entintador de los lápices realizados por Jack Kirby (sobre todo) y por otros autores como Gene Colan o Don Heck para series como The Fantastic Four, Thor, Iron Man, The Incredible Hulk, Ant-Man, Sgto. Fury y una gran cantidad de otros títulos menores en los que, no obstante, Ayers dejó siempre la impronta de su talento. La colaboración con Kirby se había iniciado ya en la etapa de Atlas Comics, pero sería en Marvel donde ambos artistas darían lo mejor de sí mismos, proporcionando al medio una enorme cantidad de material con gran calidad y un buen número de páginas y portadas memorables.







Una pequeña selección de originales con algunos de los trabajos
realizados en pareja por Kirby y Ayers para Marvel


Como dibujante propiamente dicho debemos a Ayers, además de la ya mencionada creación de Ghost Rider —y su continuación en Marvel, de la que él mismo se encargó—, la realización, entre otras cosas, de los lápices de Sgt. Fury durante diez años (una vez que Kirby abandonó el título), así como diversas colaboraciones a partir de los años 80 para diversas series publicadas por Archie Comics y otros trabajos de menor entidad.






Arriba portada de la nueva etapa de Ghost Rider en Marvel. A continuación cinco
muestras de la serie Sgt. Fury en la etapa post-Kirby dibujada por Ayers


Por su labor a los lápices de la serie Sgt. Fury and his Howling Commandos obtuvo Ayers el Alley Award al mejor título de guerra en 1967 y 1968. También fue premiado en 1985 con el National Cartoonists Society Award al mejor Comic Book. Y en 2007 se incluyó su nombre en el Will Eisner Comic Book Hall of Fam, de los Eisner Awards.

¡Descanse en paz!

* * *



Renato Polese nació en Roma y dio sus primeros pasos profesionales en la postguerra, colaborando en la prestigiosa revista Il Vittorioso (a uno de cuyos reportajes pertenece la fotografía superior) y en otras cabeceras menos conocidas, como Giramondo. En 1954 empezó a trabajar para el siempre necesitado mercado británico, realizando historietas de todo tipo para Fleetway, Hulton e IPC entre otras.


Dos muestras del trabajo de Polese para Il Vittorioso, correspondientes a los años 1957 y 1959, respectivamente


En 1967 dio comienzo la etapa más fructífera de su carrera, al iniciarse su colaboración con la Sergio Bonelli Editore. A este período pertenecen sus trabajos para la gran Storia del West —una larga saga, con guiones de Gino D'Antonio, que recorre toda la historia del siglo XIX americano a través de la epopeya de una familia de colonos—, así como la ilustración de diversos libros, todos ellos incluidos en la denominada "Collana Rodeo" (o "Colección Rodeo"). De la primera llegará a realizar Polese hasta treinta y dos episodios, siendo uno de los dibujantes que más números realizaría de entre todos los artistas seleccionados.




Tres planchas originales del primer número de Storia del West, pertenecientes al álbum
titulado Verso l'ignoto (Bonelli, 1967) y la cubierta (creo que por Gino D'Antonio)


Las décadas de los años 70-80 verán a nuestro autor colaborar estrecha y ampliamente con Bonelli en otras colecciones del editor italiano, como la famosa Un uomo un'avventura, para la que realiza el libro octavo titulado L'uomo di Pechino (1977), o en algunos números de la colección Rodeo (1977-1978). En 1984 comienza su participación en Bella & Bronco, un western bastante sui generis, con guiones de Gino D'Antonio, protagonizado por una simpática pareja de jóvenes formada por la independiente y hermosa Bella y el erudito nativo llamado Bronco. La serie pretendía innovar introduciendo entre los personajes de Bonelli la primera mujer protagonista (o co-protagonista), pero no obtuvo el éxito esperado y sólo se llegaron a realizar dieciséis álbumes, siendo nueve de ellos dibujados por Polese. Se cerró en 1985.







Una selección de originales (las imágenes no son demasiado buenas, la verdad)
del último álbum de la serie Bella & Bronco, titulado Mesilla (1985)


También a comienzos de los 70 se inicia su colaboración con otra de las grandes cabeceras historietísticas de Italia: la revista Il Giornalino, de Edizioni Paoline, para la que realizará una ingente cantidad de trabajos, entre los que podemos citar Babe Ford (1970), Pony Express y Mister Charade (1971), Sherif (1978), Gli angeli del West (1978), Amadeus! (1992), PGF-Pier Giorgio Frassati (1993), Cheyenne (1998), La figlia del capitano (1998) y otros títulos como Ronin, Susanna, Yello III y Marti silente. A este fructífero período de colaboración con Il Giornalino pertenecen algunos de sus trabajos más significativos, como las tres adaptaciones de novelas de Julio Verne realizadas con Raul Traverso (Viaggio al centro della Terra, en 1978, Le tribolazioni di un cinese in Cina, en 1980 y 20.000 leghe sotto i mari, en 1981) y la de Moby Dick (con guión de Giuseppe Ramello), publicada en 1992.


Portada de la edición original y de la reedición, ambas de Il Giornalino


Original con la prueba de cubierta para la adaptación de 20.000 leguas de viaje submarino


Trabajando para Bonelli era inevitable que Polese acabara colaborando en alguna de las numerosas series periódicas que el gran editor italiano lanzaba al mercado cada cierto tiempo.. Así, en junio de 1989 realizó su primer trabajo dentro de la serie Nick Raider, dibujando el episodio Una minaccia del passato, con guión de Gino D'Antonio, aunque llegaría a colaborar hasta en 32 números mensuales, en 3 especiales y en 2 almanaques, siendo uno de los dibujantes más habituales de este título bonelliano. En 1991 entró en la nómina de los ilustradores de Zagor, con el episodio titulado Caccia al lupo, que escribieron Ade Capone y Marcello Toninelli. Sus dibujos aparecen también en algunos episodios del irregular (por periodicidad, no por calidad) Ken Parker y en los álbumes Uomini senza speranza y Missione suicida de la serie Mister No, con guiones ambos de Stefano Marzorati.









Selección de originales para las series Nick Raider y Zagor

En 2006, y siempre para Bonelli, ilustra un guión de Stefano Piani para el one-shot Il legionario —una historia ambientada en el Marruecos colonial francés controlado por la Legión Extranjera donde Polese realiza un trabajo extraordinario, en mi opinión— y participa en un volumen homenaje para celebrar el cuadragésimo aniversario de Commandante Mark, personaje de aventuras creado en 1966 por el trío de autores conocidos como EsseGesse, que ha gozado de gran éxito en Italia, llegando a disponer de serie propia (Nuova Collana Araldo) dentro de las publicaciones de Bonelli Editore (Araldo fue, precisamente, uno de los nombres que tuvo la Bonelli). Para dicha ocasión, Polese dibujó los relatos titulados La sciarada del morto, con guión de Massimiliano Valentini, y Un uomo in fuga, con texto del propio Valentini y Davide Rigamonti. Ambos aparecieron publicados en los números 43 y 71 de la revista Mark, editada por IF Edizioni.






No puede afirmarse que la obra de Polese resulte demasiado conocida en España (*), ya que nuestro autor apenas fue editado entre nosotros. Al tiempo que en Italia aparecía la Storia del West de Bonelli, Eurodit publicó aquí una versión española con el título de Historia del Oeste, de la que sólo llegó a sacar diecisiete números. Y así, mientras que Polese había sido uno de los autores decisivos en la serie original —como tuvimos la ocasión de ver más arriba— en nuestro país sólo llegaría a publicarse su contribución al volumen nº 16, titulado La diligencia. De Missouri a California (1969). No obstante, he localizado una colaboración anterior suya en la antigua revista Aventurero (Ediciones Clíper, 1953), que incluyó entre sus páginas trabajos de autores italianos de la época (como el Aquila Maris de Caprioli, por ejemplo). La historia ilustrada por Polese se titula Cuatro con timonel y apareció por entregas en dicha revista, a partir de su número 3. Fuera de esto, no he sido capaz de hallar ningún otro trabajo, pero seguro que en las publicaciones periódicas españolas activas durante la etapa en que Polese estuvo dibujando puede encontrarse alguna colaboración más.



El trabajo de Polese se caracteriza, desde el punto de vista gráfico, por la limpieza, la corrección, la eficacia y la ortodoxia del dibujo, encajando a la perfección con la filosofía de las publicaciones de Bonelli, que pretenden llegar a la mayor cantidad de público posible. Echando una ojeada a su producción apreciamos que fue evolucionando desde un relativo barroquismo de los primeros años —con influencia de los autores clásicos norteamericanos y aplicación generosa del pincel en las tintas—, hasta la simplicidad de líneas y de formas que desplegó en sus últimos años, con un entintado suelto y espontáneo y un dibujo que a mí recuerda mucho, en ocasiones, a otros autores como Micheluzzi, Tacconi, D'Antonio o nuestro Alfonso Font. Un estilo, en definitiva, que no destaca por su enorme personalidad, pero que es perfecto desde el punto de vista gráfico y muy eficaz en lo narrativo.



¡Descanse en paz!

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(*) Actualización realizada el 17/05/2014: después del intercambio epistolar mantenido con Mambrú en los comentarios de esta entrada se me ocurrió que sería bueno indagar un poco sobre la fortuna de Polese en España. Los resultados, sin embargo, no han sido todo lo halagüeños que hubiera querido, pero algún dato han proporcionado.

2 comentarios :

  1. Estimado Alberich:
    Soy viejo lector de tu blog, aunque nunca me había parado a comentar. Aprovecho de agradecer, tardíamente, tu trabajo aquí, que es verdaderamente impagable para los amantes del 'arte secuencial' (que diría Eisner). Hoy lo hago porque este post me ha traído recuerdos de lecturas infantiles que tenía aparcados en un rincón trasero de mi memoria. ¿Sabías que existe una edición argentina de "Viaje al centro de la tierra", de Polese? Y no sólo eso, sino también de "Los hijos del capitán Grant", "Un capitán de 15 años" y "Miguel Strogoff", de Franco Caprioli; "El corsario negro" y "La reina del caribe", de Aldo Capitanio; y "Raptado" y "El último de los mohicanos", de Alarico Gattia. Todos ellos los leí en los años 80, cuando mi padre los trajo (a Chile) de algún viaje a Buenos Aires. Y aunque, pasados los años, me fui aficionando más intensamente al comic, lo cierto es que me concentré en la BD franco-belga, que también traía mi padre de viajes a España y Argentina, y que en Chile marcó a varias generaciones gracias a su presencia en las revistas "El Peneca" y "Mampato". De ahí que había olvidado este trabajo de Polese, hasta que leí esta nota tuya. La editorial que publicó en Argentina todos estos títulos italianos es Sigmar y, lo más sorprendente, es que, 30 años después, ¡aún parecen tener disponibles, al menos, tres títulos de la colección! (http://www.sigmar.com.ar/Coleccion/46/grandes_aventuras.html#.U3VT7_mSx7w). Me costó identificar a los autores de cada uno de los títulos porque la edición argentina no pone sus nombres en la portada, que es la imagen que se puede conseguir por internet, pero todo se aclaró cuando descubrí que había una edición anterior, española, de casi los mismos títulos (que sí hacía honor a los nombres de los ilustradores): se trata de una edición de finales de los setenta, de Ediciones Paulinas. ¿Conocías esta última?
    Lo que es seguro es que la próxima vez que vaya a casa de mis padres rebuscaré entre los cientos de comics que allí hay, a ver si encuentro esta colección de fumetti (si es que ha sobrevivido, porque mis padres cuentan 57 nietos, todos lectores de comic...).
    Muchas gracias, otra vez, por todo lo que nos ofreces en este blog.
    Un saludo
    Mambrú

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    1. Apreciado amigo Mambrú:

      Muchas gracias por tus amables palabras para con el blog (que animan más de lo que la mayoría de la gente cree, pues aunque gran parte de lo que escribo lo hago para poner en orden mis ideas, cuando no se sabe si hay alguien al otro lado leyéndolo uno no encuentra el mismo estímulo). Así es que ya sabes: te animo a seguir comentando en otras entradas y cada vez que lo desees.

      Desgraciadamente no tengo tantos conocimientos como quisiera sobre las publicaciones clásicas que salieron en Argentina. Y eso que es una historieta que me interesa sobremanera, en parte por la enorme relación que ha tenido con Italia y los autores italianos, y también porque ha influido muy decisivamente en la historia del medio gracias a sus creadores (¿hace falta recordar los nombres de Salinas, Breccia --padre e hijo--, Del Castillo, Altuna, Muñoz y Sampayo, Carlos Trillo, Solano López, Oesterheld, etc.). Basta, por ejemplo, con leer un poco sobre el tema, o ver los magníficos programas de Sasturain en Continuará para darse cuenta de ello. Ignoraba, no obstante, lo de la edición argentina del trabajo de Polese, aunque sí conozco la edición de otros títulos suyos --como El lobo blanco, por ejemplo, en Portugal.

      En cuanto a las historietas de los restantes autores italianos que mencionas (el genial Caprioli, Gattia, etc.) por supuesto que las conozco, y han sido muy admiradas por los aficionados españoles. Ahora, por cierto, se acaban de reeditar en magníficos libros las tres adaptaciones shakespearianas que hizo Gianni de Luca y que se publicaron en Italia por Il Giornalino y en España por esa misma colección de Paulinas de la que hablamos.

      Los autores de los tres títulos que pueden verse en la página de Sigmar cuyo enlace me envías son, si no recuerdo mal: Caprioli (Miguel Strogoff) y Alarico Gattia (Mohicanos y El Capitán Negro). Aquí en España todavía es posible conseguir estos libros de segunda mano, y a precios que resultan relativamente económicos a veces.

      En fin, como puedes ver nos separa una enorme masa de agua (el Atlántico), pero a nivel sentimental y cultural creo que hemos bebido, más o menos, de las mismas fuentes.

      Un placer, y no dejes de visitar mi Nibelheim (y de comentar en él siempre que lo desees, claro).

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