sábado, 17 de mayo de 2014

"EL COLECCIONISTA", DE SERGIO TOPPI, EDITADO POR NINTH EDICIONES (Y ENTREVISTA CON EL MAESTRO MILANÉS)



BUENO, pues seguimos hablando de novedades editoriales. En esta ocasión se trata de otra obra que está a punto de aparecer, y cuya salida esperábamos desde hacía muuuucho tiempo. En efecto, una vez abandonado, a lo que parece, el intento de edición de la misma por parte de la fantasmagórica editorial Nuevas Fronteras del Arte —que dejó el proyecto colgado en el aire, sólo con un anuncio que no pasó a más—, y considerando que Ninth ya ha empezado a publicar en nuestro país (y a buen ritmo) algunos otros trabajos del gran maestro milanés, era lógico que esta esperanzadora editorial española —cuya labor empieza a resultar verdaderamente interesante— terminara sacando a la luz, más pronto que tarde, la que puede ser considerada una de las obras más populares y emblemáticas de Sergio Toppi: El coleccionista, serie con personaje fijo que realizó a petición de su amigo Sergio Bonelli (quien también había pedido a Dino Battaglia la creación de otro título con protagonista recurrente, que terminaría siendo L'Ispettore Coke) y cuya debut se produjo en las páginas del número 7 de la revista L'Eternauta (1982).



Imagino que, como los dos anteriores volúmenes publicados hasta la fecha (que reseñamos aquí y aquí), este nuevo libro de Ninth se apoya en la edición que realizó a finales de 2010 la casa francesa Mosquito, cuyo máximo responsable tanto ha hecho (y sigue haciendo) por difundir la obra de Toppi, desaparecido en agosto del año 2012. A partir de aquí, y tomando como referencia los pocos datos técnicos que la editorial española ha proporcionado (número de páginas, etc.), deduzco que estarán incluidos todos los álbumes que el milanés dibujo: los cuatro títulos que se publicaron originalmente en L'Eternauta (Il calumet di pietra rossa/Le calumet de pierre rouge, L'obelisco della Terra di Punt/L'obélisque Abyssin, La lacrima di Timur Leng/Le joyau Mongol y Lo scettro di Muirdeagh/Le sceptre de Muirdeagh), y el último que realizó directamente por encargo de Michel Jans para Mosquito (La collana di Padmasumbawa/Le collier de Padmasumbawa).


He aquí el texto que nos ofrece Ninth en el resumen de prensa que ha preparado para presentar la novedad:
«Se dice que existe un hombre que recorre el mundo buscando los objetos más inusitados: pipas que predicen el futuro, lágrimas solidificadas que rememoran batallas, obeliscos que te convierten en rey, cetros que mueven peñascos, collares que te dan poder sobre cosas y seres... Ese hombre no busca esos objetos por su valor material, su antigüedad o su belleza, sino por su historia. Y no los quiere para exhibirlos luego, pues, tras haber investigado tanto su historia, los considera objetos muy personales. Es un hombre rico que se pueve por el mundo como un vagabundo, siempre alerta, siempre implacable, capaz de todo por conseguir su objeto deseado. Nadie sabe quién es ni cómo se llama, sólo que es El Coleccionista».

La salida del volumen está prevista para el próximo día 23 y las características técnicas del mismo son las siguientes:

22 x 29cm
252 páginas
Cartoné
B/N
35 euros
ISBN: 978-84-942476-8-2

Otra gran noticia que viene a sumarse, pues, a las interesantísimas novedades editoriales que están saliendo en estos últimos tiempos. Los aficionados, desde luego, podemos estar contentos (a pesar de los disgustos que los editores nos dan, de vez en cuando, con sus experimentos y sus intentos fallidos). No todo iba a ser perfecto, ¿verdad?

Y ahora, como complemento a la entrada incluyo la traducción de una entrevista que le hicieron a Toppi, a propósito de El coleccionista. Ignoro la fecha de su realización (desde luego es anterior a 2010), pero fue llevada a cabo por Kamil Plejwaltzsky. El lector interesado puede leerla en el francés original si entra en el site Bede-News y pincha en el siguiente enlace.


* * *

EL COLECCIONISTA.
ENTREVISTA CON SERGIO TOPPI



¿Cómo nació el personaje de El Coleccionista?
Es un poco difícil de explicar. Yo no deseaba hacer el clásico personaje heroico, enderezador de entuertos, un gigantón rubio con tupé y grandes bíceps. Quería alejarme de estos clichés... En principio, la idea fue una sugerencia de mi editor, Sergio Bonelli. Para la colección Orient Express pidió a cada uno de sus dibujantes la creación de un personaje que saliera en varios álbumes. Nos insistió mucho a Battaglia y a mí porque sabía que nosotros no teníamos un personaje recurrente. Por ello creó Battaglia su Inspector Coke. Bonelli nos dio total libertad a la hora de elegir.


Pero volviendo a los orígenes del personaje, yo deseaba crear alguien muy diferente a mí y tomarme una especie de revancha respecto de mi vida: él es desenvuelto y resolutivo, yo no lo soy; el tiene largas piernas, yo las tengo cortas; le sucede de todo en su vida, lo que no es mi caso. Todo lo contrario de mi pequeña existencia burguesa. Se trata, sin duda, de una forma de alteridad a mi tranquila cotidianeidad, que discurre tras una mesa de dibujo. Algunos dicen que es malvado... En realidad es una verdadera y auténtica inmundicia, ciertamente refinado, pero siempre dispuesto al crimen para obtener lo que desea. Un personaje extraño e irónico, en suma.



¿Cómo es que la serie se ha detenido después del cuarto episodio? En un libro dedicado a su obra aparecido el año pasado en Italia me sorprendió ver que casi todos los testimonios de homenaje de sus colegas hacían referencia a El Coleccionista. Esto indicaría el profundo impacto de esta obra a lo largo de los años...
Pienso que esto se debe, como siempre, al hecho de que la serie no ha encontrado el favor del gran público. Ciertamente el medio de los dibujantes profesionales la ha apreciado, pero es una franja muy particular de lectores. No obstante sí he podido constatar en estos últimos años que no ha dejado de estar presente en la memoria de la gente. Hay lectores muy jóvenes que me conocen a través de esta obra, lo que me sorprende gratamente.

Al contrario que los héroes clásicos su Coleccionista no tiene junto a él a ningún personaje secundario, ningún amigo o servidor... ¿No afecta esto a su profundidad psicológica?
Sí, yo lo he querido así, sobre todo porque se trata de un carácter extremadamente individualista. Se basta a sí mismo y no tiene necesidad de justificarse ante nadie.

No sabría decirle si esto le condiciona de algún modo a nivel de la descripción de su psicología. Para ser sincero, nunca me he hecho esta pregunta. El hecho de que mi personaje surja de ninguna parte y desaparezca en la nada contribuye a su aspecto misterioso. Esto le hace, sin duda, más fascinante... ¡Por tanto que lo sea! En el único episodio en que da algunos datos sobre él mismo (Le calumet de pierre rouge) lo hace de modo extremadamente sucinto. Nos dice, sólo, que es inmensamente rico, que tiene plantaciones de té, una colección importante... ¡Pero nada más! Algunos lectores que lo han estudiado con más atención, han llegado a la conclusión de que es inglés. Para mí no lo es, a pesar de ser elegante y excéntrico de muchas maneras. La incertidumbre acerca de su origen es un elemento que me gusta. Uno de mis libros favoritos es Los tres mosqueteros, y gran parte del encanto de la novela reside en el hecho de que, aparte de D'Artagnan, no sabemos nada de la historia de los otros mosqueteros. En uno de los duelos contra los ingleses, por una estúpida razón de etiqueta, estos últimos quieren saber a qué atenerse: no pueden batirse a muerte más que con caballeros. Athos se acerca a uno de ellos y le enumera al oído sus títulos, advirtiéndole que ahora que los conoce está más obligado que nunca a matarlo (1). En este momento del relato no se conoce todavía la identidad de los tres mosqueteros. Esta atmósfera misteriosa siempre me ha resultado satisfactoria.


Usted ha retratado a su personaje sin ningún tipo de almacén, sin ninguna "fortaleza solitaria" para almacenar los objetos que ha ido coleccionando por los cuatro rincones del mundo
En efecto, estos objetos no los ha ido reuniendo por su valor, sino porque le satisfacía. No tienen ningún valor comercial. La única cosa que le da al personaje una dimensión más humana es el hecho de que, en términos generales, toma partido por los perdedores, por los pueblos oprimidos. La única vez que va a tener un comportamiento negativo será en El calumet de piedra roja, donde le hará una buena jugarreta a Crazy Horse. Sin embargo, he de admitir que este aspecto inquietante de su personalidad no me desagrada, pues no es alguien fundamentalmente "bueno".

Una cosa que me ha llamado la atención en los cinco episodios es que El Coleccionista siempre está inmerso en la Naturaleza y en los grandes espacios abiertos...
He de reconocer que, en general, no me gusta dibujar paisajes urbanos y arquitecturas, excepto, tal vez, edificios primitivos como iglesias románicas o castillos.

Esto se debe a que no soy demasiado preciso y a que lo que hago adolece de un exceso de detalles. La Naturaleza me conviene mucho más. Los paisajes salvajes, los árboles y las rocas me inspiran gráficamente mucho más. Siento, igualmente, una gran fascinación por los animales. Todo esto es más elocuente a mis ojos y, por tanto, funciona necesariamente mejor.

No podemos decir que la representación de las estructuras urbanas sea algo que abunde en la producción
de Toppi, pero tampoco es inexistente (aunque se plantea siempre con ese onirismo tan propio
del italiano y en una marcada contraposición con la naturaleza)


Por hablar del quinto episodio de la serie, El collar de Padma Sumbawa, ¿por qué ha elegido esta vez como escenario el Tíbet?
Pues volviendo a la cuestión anterior, le diré que porque me encantan las montañas. Esos grandes espacios y ese marco tan rico en variaciones de todo tipo dan amplitud a la historia. La segunda razón tiene que ver con el período histórico [en que se desarrolla el relato]. El Tíbet ha estado siempre ligado a acontecimientos muy interesantes, debido a su proximidad al coloso chino, que siempre ha ejercido su influencia sobre él. El período de los señores de la guerra es, para un narrador de historias, particularmente estimulante. Los personajes eran muy pintorescos. A esto es necesario añadir, sea o no verdad, la amplia reputación de país donde la magia y lo sobrenatural están presentes de manera cotidiana. Hay toda clase de secretos, de misterios alrededor de los monasterios... Yo no sabría decir cuánto de todo esto es real o no, pero toda esa atmósfera, todo ese conjunto resultan verdaderamente cautivadores.

La montaña imponente, amenazadora, aparece siempre, como se ve, en la obra de Toppi
(aquí en una página de El calumet de piedra roja)


¿Cómo se ha documentado sobre el período histórico y los escenarios? Usted evoca, por ejemplo, a un monje tibetano, Padma Sumbawa, que tiene parentesco con un personaje histórico, el religioso budista Padmasambhawa...
He leído muchos libros a fin de dar un mínimo de credibilidad a la historia. Tal como ha señalado usted, Padma Sumbawa es, efectivamente, venerado como santo por los tibetanos. Yo me inspiré en él de modo lejano, más como un personaje mítico o referencial. Sin embargo he decidido cambiar su nombre. Se trata de un rey poderoso que pertenece a una familia que practica una política secular. Sus mayores poseían grandes dominios y se embarcaban regularmente en guerras. Y lo mismo ocurre con las dos órdenes religiosas de los lamas amarillos y los lamas rojos [que aparecen en la historia]: son órdenes que existieron realmente y que estaban enfrentadas por causa de numerosas fricciones. En general, todas mis alusiones a la Historia están documentadas. En El obelisco abisinio todos los hechos relativos a la batalla de Adua (2) de 1896 son históricos. Yo había leído los informes etíopes. Las palabras que atribuyo a Menelik son auténticas. Debo decir que encuentro un gran placer en introducir estos acontecimientos históricos en mis relatos.


Uno tiene la impresión de que sus personajes están empujados por la fuerza del destino (el joven español de La leyenda del Potosí, que debe completar su búsqueda...). ¿Por qué la "necesidad" (o el destino) son tan importantes en sus historias?
En el caso de La leyenda del Potosí, me parece que la fuerza del destino constituye el pretexto y la razón de toda la narración. Es el resorte que empuja al personaje a tomar sus decisiones y a realizar sus actos. Está claro que se trata de un pretexto necesario para el desarrollo de este tipo de historia. Creo, de manera inmodesta, haber tenido en este registro ilustres predecesores.

¿Reanudará su actividad El Coleccionista? ¿Lo desea usted? ¿Tiene ya nuevas ideas?
Es el editor quien debería responder a esto (risas dirigidas a Michel Jans)... Si el público lo pide yo continuaré con placer la serie. ¿Quizá le he dado la impresión de que he puesto límites para dibujarla? Todo consistirá en encontrar el argumento: la historia es siempre lo más difícil de construir. La realización misma resulta siempre un verdadero placer. Para nosotros, dibujantes de historieta, escribir una historia coherente es siempre el aspecto más delicado de nuestro trabajo. Sería necesario que le mostrara a usted todos los borradores sucesivos de guión que llego a realizar. Debemos construir una lógica narrativa muy precisa y es ahí donde reside la verdadera dificultad.


¿Cómo lo hace usted? ¿Escribe la historia, después un story-board...?
No, no hago story-board. Por el contrario, garabateo páginas y páginas. Escribo y reescribo todo el tiempo sin parar. Es un trabajo ingrato... Encontrar el punto de partida de un relato, organizar las secuencias, verificar su credibilidad... Esto es lo más apremiante y necesario de todo. Yo siempre he puesto un gran cuidado a la hora de obtener la documentación, incluso cuando ésta era menos rica y variada que ahora y acceder a ella resultaba más difícil. En lo que concierne a la realización, una vez que el conjunto está globalmente definido, avanzo página tras página. Por lo que respecta al coloreado, éste depende de los contratos con las editoriales: realizado a partir de fotocopias o directamente sobre las planchas. Teniendo en cuenta que, para el resultado final (y salvo casos excepcionales), hay que contar siempre con la clemencia de los dioses.

No es fácil mantener el interés de una historia en tanta cantidad de páginas. No se puede plantear una intriga en tres páginas y desarrollarla luego sin problemas en otras veinte... En todo caso, para mí resulta difícil.

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(1) La anécdota pertenece al capítulo XXXI de Los tres mosqueteros: "Ingleses y franceses". En realidad, lo que Athos le dice al inglés es que, después de haberle forzado a darse a conocer y puesto que quiere seguir permaneciendo en el anonimato por diversas razones, ahora tendrá que matarlo. El diálogo se desarrolla en los siguientes términos:


«— Se juega con todo el mundo, pero uno sólo se bate con sus iguales.
— Eso es justo —dijo Athos. Y llevó aparte a aquel de los cuatro ingleses con el que debía batirse y le dijo su nombre en voz baja.
Porthos y Aramis hicieron otro tanto por su lado.
— ¿Os basta eso —dijo Athos a su adversario— , y me creéis tan gran señor como para hacerme la gracia de cruzar la espada conmigo?
— Sí, señor —dijo el inglés inclinándose.
— Y bien, ahora, ¿queréis que os diga una cosa? — repuso fríamente Athos.
—¿Cuál? —preguntó el inglés.
— Nunca deberíais haberme exigido que me diese a conocer.
— ¿Por qué?
— Porque se me cree muerto, porque tengo razones para desear que no se sepa que vivo, y porque voy a verme obligado a mataros, para que mi secreto no corra por ahí.
El inglés miró a Athos, creyendo que éste bromeaba; pero Athos no bromeaba por nada del mundo».
(2) Adoua en el francés original. No existe en español, creo, una grafía exacta para el topónimo de esta ciudad —enclavada en Etiopía (la antigua Abisinia) y escenario de la famosa batalla que enfrentó al ejército colonial italiano con las tropas del rey Menelek II—, pues también se ve escrito con las variantes (más exóticas) de Adwa, Adowa o Aduwa.

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