COINCIDIENDO (¿o quizá deberíamos decir "convergiendo"?) con el estreno de la película
Conan the Barbarian, del director Marcus Nispel —a la que se ha adelantado algunos días—, la editorial Dolmen acaba de poner sobre las estanterías de novedades un grueso estudio monográfico dedicado al célebre aventurero cimmerio:
Conan, la imagen de un mito. De héroe pulp
a icono cinematográfico. Salió a la venta el pasado día 8, viene firmado por un especialista en la materia —Manuel Barrero— y promete ofrecer algunas horas de gozosa lectura a los aficionados al personaje.
Servidor —como ya he tenido oportunidad de señalar con anterioridad
en este mismo blog— nunca ha sido un fiel seguidor de las andanzas del personaje creado por Robert E. Howard. Pero he de confesar que, tras echar una rápida y somera ojeada al libro de Barrero, no he podido ni sabido resistirme a sus visibles encantos y he terminado adquiriéndolo, convencido de que iba a pasármelo bien. Estoy seguro de que no he de arrepentirme.
Presentación del libro en la página web de Dólmen Editorial
Como "neófito" en esto del universo howardiano no pretendo hacer aquí una reseña crítica. Desde luego no tan enjundiosa como el
comentario (un tanto inmisericorde, en mi opinión) que el propio Barrero realizó a raíz de la aparición de otra monografía sobre el personaje, firmada ésta por Francisco Calderón y titulada
Conan. Biografía de una leyenda (2004)
, que fue publicada, casualmente, en la misma editorial y colección que ahora edita este estudio del teórico zamorano, y que gozó del beneplácito de unos responsables editoriales que entonces salieron vapuleados por Barrero —por haber dado el visto bueno al libro de Calderón—, pero que ahora no han dudado en publicar el suyo (lo cual, por otra parte, habla en favor de todos ellos). Pues bien, como iba diciendo: nada más lejos de mi intención, por tanto, que hacer un comentario crítico. Aquí y ahora tan sólo me propongo ofrecer una breve descripción del contenido del libro y dar alguna impresión personal sobre el mismo.
¡Crom me perdone, pero no pretendo nada más!
Imagen de la cubierta y su correspondiente solapa (con el retrato del autor)
Comenzaré destacando un aspecto que me parece fundamental, tratándose del estudio de un personaje cuya trascendencia para el imaginario de la cultura popular occidental es innegable y que tanta influencia ha ejercido sobre otros medios artísticos como el cine, el tebeo y la ilustración. Me refiero, claro está, al apartado gráfico y visual de la edición que me parece sencillamente magnífico y muy cuidado. Todo el libro está repleto de suculentas ilustraciones —casi 450, precisa el propio Barrero en un
perfil de Facebook donde ha puesto información relativa a su trabajo—, y si bien es cierto que la práctica totalidad se han reproducido en blanco y negro y a un tamaño bastante reducido, tienen mucho interés porque no son las imágenes trilladas que estamos acostumbrados a ver en los sitios donde se habla de Conan.
El libro está en la tónica general a la que nos tiene acostumbrados Barrero: un trabajo erudito, sólido, bien documentado y lleno de datos, que no es una simple "biografía" del personaje más famoso de la Era Hiboria, sino un completo y exhaustivo ensayo en el que se da un repaso pormenorizado al género de la fantasía heroica y sus protagonistas, señalando influencias, paralelismos y derivaciones de los mismos (generalmente en otros medios como el cine, los vídeojuegos o los tebeos). Pero siempre, con el ojo puesto en Robert E. Howard y su creación más conocida.
Todo este material aparece organizado, sin embargo, de manera un tanto extraña y desconcertante, por desproporcionada, pues nos encontramos con una estructura en la que sólo hay una parte introductoria y otra final o conclusiva, sin ninguna otra intermedia. Así, tras el extenso
corpus inicial —formado por una "Presentación", un "Prefacio" y una larguísima "Introducción" (epígrafe bajo el cual se han incluido todos los capítulos con el grueso del material)—, se pasa inmediatamente a la "Conclusión" y a la "Bibliografía", sin que haya entre medias ningún otro apartado o epígrafe. Es decir, que podemos diferenciar dos grandes bloques de material, el primero de los cuales tiene más de 350 páginas, mientras que el segundo tan sólo llega a unas decenas. ¿Estamos, quizá, ante una errata y han olvidado —bien el autor, bien los editores— incluir el título de ese epígrafe "intermedio" en el que debería ir incluido el núcleo del libro? En cualquier caso, se trata de una peculiaridad que me ha extrañado pero que no empece, lo más mínimo, al mérito indudable de esta nueva monografía, realizada por un autor español y que viene a ampliar el
corpus teórico existente en torno a una figura tan importante para la cultura popular como la del famoso guerrero cimmerio. Pero sigamos...
El libro se inicia con un primer bloque realmente introductorio en el que Barrero reflexiona (pp. 9-13) sobre el mito del "bárbaro" —sublimado en la figura de Conan— y sobre el género de la "fantasía heroica" (pp. 14-22), recordando sus antecedentes mitológicos y epopéyicos, o la influencia de los relatos épicos, los cantares de gesta y los libros de caballería. En esta segunda parte, además, Barrero propone (pp. 19-21) un esquema tripartito de géneros dentro de la fantasía heroica que, seguramente, terminará siendo discutido —como otros muchos antes— por los especialistas en la materia, pero que contribuye a ir desbrozando el camino.

Ya dentro del amplísimo epígrafe titulado "Introducción", lo que podría haber sido el capítulo primero repasa minuciosamente (pp. 23-35) toda la obra que Robert E. Howard sacó adelante en el corto período de tiempo (1928-1936) que duró su frenética y productiva actividad literaria. Sigue después con el estudio de las fuentes de inspiración del escritor norteamericano (pp. 36-58 y 97-103) y, por último (pp. 59-108), con el de los principales temas de análisis derivados de su obra que más han llamado la atención de especialistas y críticos (xenofobia, machismo, fascismo, religión, magia y ocultismo, visión maniquea del mundo, actitud escapista y nostálgica respecto del pasado pretecnológico, etc.). Por las razones ya indicadas arriba, este capítulo ha sido el más interesante y clarificador para mí, al abrirme los ojos ante una obra que desconocía —tanto en su faceta literaria como en sus derivaciones plásticas posteriores del cómic, la ilustración y otros medios— y mostrarme la riqueza y variedad de las fuentes en que se apoyaba. Hay que destacar, en todo caso, lo meticuloso que llega ser Barrero en sus planteamientos, pues desciende al análisis de aspectos que, en principio, podrían parecer excesivos en un estudio de esta temática —pienso, por ejemplo, en las páginas que dedica a reflexionar sobre aspectos de la psicología de Howard (orientación sexual, religiosidad, etc.)—, pero que encuentran justificada explicación si pensamos que pudieron influir en su forma de ver el mundo y, por consiguiente, sobre su actividad creadora. Por otro lado, las extensas referencias a las lecturas científicas (historia, geografía, antropología, etc.) hechas por el padre de Conan dan una idea aproximada de la meticulosidad —ya que no profundidad— con que se preparó el escritor tejano para abordar su obra literaria. Muy esclarecedor, repito, para una persona que, como yo, desconocía prácticamente todo del autor y sus personajes.

El siguiente gran bloque temático —que voy a denominar capítulo segundo— repasa con detalle y exhaustividad la imagen de Conan que se ha ido perfilando desde el mundo de los artistas plásticos (ilustradores y dibujantes de historieta, principalmente). Barrero recuerda la evolución experimentada por las imágenes de lo fantástico a lo largo de la historia del género, partiendo de las primeras ilustraciones en las novelas y folletines de los siglos XVIII y XIX, hasta llegar a las realizaciones —tan influyentes como poco respetuosas del original espíritu howardiano—, que se han hecho desde el campo de la ilustración y la historieta, en los que destacan los nombres de Roy G. Krenkel, S. Fabian, Frank Frazetta, Barry Winsord-Smith, o John Buscema. Dedica un epígrafe completo (pp. 117-124) al tema de las portadas de cómics y su influencia sobre la iconografía de la fantasía heroica y otro al productivo, fecundo y popular mercado de la ilustración fantástica (pp. 124-142), que dio lugar también a la aparición de productos de bella factura y auténtico lujo. La última parte de este bloque o capítulo (pp. 143-150), la dedica el autor a repasar toda una serie de obras muy bien editadas y magníficamente ilustradas por autores como Gary Gianni, Arthur Suydam o Alex Horley, estos dos últimos herederos del gran Frank Frazetta y todos ellos responsables de haber establecido de manera definitiva —y, en ocasiones, muy acertada—, un canon concreto del héroe howardiano. Por cierto: que en este apartado, Barrero echa de menos el que apenas se hayan publicado en España libros de ilustración sobre esta temática (cosa que sí ha ocurrido en el extranjero). Un déficit más que añadir a los ya existentes en este ámbito de la ilustración y los tebeos.
El tercer y último bloque del libro —el más extenso de todos— lo ha dedicado el autor a estudiar el tema de la fantasía heroica y su tratamiento en el cine. Nos hallamos, en este caso, ante un exhaustivo (y valioso) catálogo de películas del género, en el que se valora cada una de ellas y se pone en relación con las demás. Desde un temprano proyecto que, entre 1934 y 1936, contempló la posibilidad de rodar un film basado en un borrador argumental del propio Howard, hasta la última película de Conan que se ha realizado, pasando por las célebres que protagonizó Arnold Schwarzenegger (a las que dedica gran atención) y algunas versiones porno —¡que para tanto da el tema!—, Barrero analiza una enorme cantidad de títulos. Me ha resultado especialmente interesante el epígrafe que dedica a las películas que actuaron como antecedente del género de fantasía heroica (pp. 158-195), entre las que menciona esa obra maestra, tan admirada por mí, que es
Die Nibelungen, de Fritz Lang (1924). Advirtamos, en todo caso, que Barrero insiste —tanto aquí como en otros lugares de su estudio— en que el elemento definidor de la "fantasía heroica" es la presencia de lo preternatural y, por tanto, no podrían ser consideradas como antecesoras de las películas de tal género todas aquellas que, como el
peplum, carecieron de dicho elemento. En definitiva: un capítulo muy útil que, como no podía ser de otro modo, concluye con un análisis detallado de la última producción cinematográfica de Conan —la de Marcus Nispel recién estrenada—, sobre la que se cuentan todo tipo de anécdotas relacionadas con la preproducción, la elección de actores, el rodaje, etc.
La obra se cierra con una "Conclusión" (pp. 354-358) y una "Bibliografía" (pp. 359-367) que no me ha parecido demasiado extensa —cosa lógica, quizá, tratándose de un campo al que aún deben hacerse muchas aportaciones teóricas—, en la que adquieren una gran importancia las referencias a páginas webs (pp. 361-367).
Entre las pegas, si hubiera que poner alguna, podríamos citar la presencia de algunas faltas de ortografía y erratas que he visto a vuelapluma. Asimismo, he notado la ausencia de un índice onomástico, que habría facilitado sobremanera el uso de la enorme cantidad de información que maneja Barrero y la búsqueda de personajes, artistas y títulos. Un tamaño algo mayor del libro también habría sido muy de agradecer —sobre todo para admirar, como se merecen, las numerosas ilustraciones que lo inundan— y también podrían haberse corregido ciertos errores de maquetación, derivados de una mala justificación de líneas a causa del editor de textos, que afean el conjunto de algunas páginas. Pero se trata de minucias que no empañan, en absoluto, el valor de esta monografía.
En definitiva: un libro sumamente recomendable, que satisfará tanto al experto como al neófito, pues sin renunciar en ningún momento al dato erudito y a la descripción minuciosa, ofrece al lector menos especializado una buena exposición del tema, presentándolo de manera atractiva y muy clarificadora. No hay que olvidar, por otra parte, que nos hallamos ante una monografía repleta de datos y que será de gran utilidad para cualquier lector que desee ampliar sus conocimientos sobre el tema. Un tema —repito— que no fija su atención sólo en el personaje de Conan, sino que sobrevuela por encima de todo un universo —el de la fantasía épica— al que éste pertenece, y en el que ha terminado convirtiéndose en todo un paradigma. Un mito, en definitiva.
He aquí, para concluir, la ficha bibliográfica completa:
Autor: BARRERO, Manuel
Editorial: Dólmen Editorial
Colección: Pretextos, nº 16
Lugar de edición: Palma de Mallorca?, 2011
Páginas: 368, blanco y negro
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,95 €