lunes, 4 de abril de 2011

NECROLÓGICAS: NENÉ ESTIVILL (1926-2011)



EL pasado miércoles falleció Nené Estivill, historietista y creador de célebres personajes de Bruguera, como Agamenón o La terrible Fifí. Tenía 84 años y desde hacía tiempo vivía retirado de la actividad profesional.

Alejandro Santamaría Estivill, que tal era su verdadero nombre, había nacido en Pontevedra, en 1926, pero residía en la ciudad mallorquina de Palma, donde se había establecido de manera definitiva desde el año 1987.

Estivill comenzó a dibujar profesionalmente en los años 50, publicando en revistas gallegas de limitado alcance. No obstante, en 1956 fue contratado por Editorial Valenciana y dos años después inició su relación con Editorial Bruguera, en cuyos semanarios empezó publicando chistes sueltos, antes de dar el salto definitivo con historias largas en las que él mismo elaboraba también el guión. Surgieron, así, series como Silvano y Mengano (publicada en Can Can) y La terrible Fifí (en Pulgarcito), que habría de gozar de bastante éxito y continuidad.

Tres bocetos de la perversa e inteligente Fifí, protagonista de la serie
y azote de quienes la rodean


No obstante, sería en 1961 cuando empezó a publicarse la serie que mayor fama proporcionó a Estivill. Me refiero a Agamenón, aparecida en las páginas de la revista Tío Vivo durante su segunda época (1961-1981), que es, precisamente la que siguió a la absorción de dicha cabecera por parte de Bruguera, tras la tentativa de autogestión editorial protagonizada por los dibujantes Escobar, Conti, Cifré, Peñarroya y Giner (asunto que Paco Roca trata en su obra El invierno del dibujante).

El protagonista y su "agüela", en una escena característica de la serie


La importancia de la serie Agamenón radica en el hecho de haber sido la primera en abordar, con cierto detenimiento y profundidad, el tema del mundo rural (del que, por cierto, Estivill ofrece una imagen bastante negativa). A continuación transcribo la información proporcionada por el artículo de la Wiki, pues es bastante completa y correcta (1):
«La acción se sitúa en un pueblo de localización indeterminada, que puede ser cualquier pueblo de la España de la época. El protagonista es Agamenón, el mozo más bruto del pueblo, aunque de buen corazón. Junto a él una galería de secundarios: sus padres, su abuela su tío Lirón, el tío Perico (dueño de la tienda de comestibles), don Cipriano, don Ruperto (el alcalde), el doctor Serrucho, el marqués de Perogrullo, Olegario (el alguacil) y el guapo Currico Semola. Agamenón y los mozos del pueblo lucen la boina como prenda distintiva, y muchas de las mujeres, entre ellas la abuela del protagonista, llevan la cabeza cubierta con un pañuelo.
Los diálogos de los personajes reflejan el modo de hablar del medio rural, quizá especialmente de la zona de Aragón (diminutivos en -ico, vacilación entre la e y la i). En la última viñeta de cada historieta, la abuela comenta siempre con la misma frase la salvajada de Agamenón: "Igualico, igualico que el defunto de su agüelico". Fue una de las primeras series de historieta españolas en tratar de reproducir fonéticamente el lenguaje oral, aunque a principios de 1967 las expresiones incorrectas pasaron a aparecer entrecomilladas, seguramente como consecuencia del Estatuto Regulador de Publicaciones Infantiles y Juveniles, recién aprobado por la comisión respectiva.
Las historietas son breves, de una o dos páginas y se caracterizaban por su dibujo "feísta", lo cual, sumado a todo lo anterior, la hacía destacar por su originalidad respecto a otras series de la editorial».
En definitiva: un retrato estereotipado y ácido de la España más profunda que podía encontrarse en la época, y que iba a tener su correlato positivo en series tan populares como Crónicas de un pueblo.

Tres viñetas prodigiosas y llenas de ironía, en la que se presentan al lector,
con toda su crudeza, las "delicias" de la vida rural


El estereotipo representado por el personaje de Agamenón ha gozado de bastante predicamento y ha tenido un largo recorrido en el imaginario colectivo de la sociedad española, conociendo epígonos incluso en medios ajenos a la historieta, pero bastante más populares que ella (como el cine y la televisión). Tal sería el caso, por ejemplo, del célebre cateto que el actor Paco Martínez Soria llevó a la gran pantalla y popularizó, a partir de 1965, en películas como La ciudad no es para mí o Don erre que erre; o del "bellotero pop" que, en el terreno musical, hizo célebre Fernando Esteso. Dichos epígonos han llegado, incluso, hasta nuestros días, según lo confirma el éxito alcanzado por el personaje televisivo conocido como El tío la vara, del humorista José Mota, cuyo retrato del paleto se aproxima mucho más que los citados anteriormente al que hiciera Estivill a principios de los años 60. Y ello a pesar de los profundos cambios sociológicos, económicos y de mentalidad que ha experimentado la sociedad española desde entonces. Lo cual demuestra que dicho estereotipo —uno de los más conocidos y recurrentes de la cultura popular española— sigue calando entre la gente.

 Portada de una de las recopilaciones de la serie realizada en la década de los setenta


En el apartado gráfico, la labor de Estivill se caracterizó por la estética feísta de su estilo, circunstancia que contribuía a potenciar el peculiar carácter de sus historias, y que acabó perfilándolo como uno de los autores más originales de Bruguera, ya que sus estilemas se alejaban por completo de los del resto de los dibujantes de la casa. Frente al trazo preciso y el decorativismo amable de otros artistas, Estivill optó por la frescura y la espontaneidad, siguiendo una línea evolutiva a través de la cual fue perfilando progresivamente, y cada vez con mayor precisión, las características físicas y temperamentales de todos los personajes de la serie.

 A la izquierda el primitivo Agamenón (sin boina). A la derecha,
un ejemplo del dibujo "feísta" (pero bien expresivo) de Estivill


Concluyo esta reseña colgando un par de imágenes de las dos series más celebradas de Estivill. Vaya en su homenaje y como recuerdo al gran historietista que fue. ¡¡RIDIELA!!




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(1) No obstante, aconsejamos encarecidamente la lectura del completo artículo que los amigos de Lady Filstrup dedicaron en su momento al personaje.

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